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P.O.L.V.O.R.I.E.N.T.O.
Por ese frágil instante, del humo sólido, el silencio, ha sido liberado, grito nublado, de congeladas caricias, que purifican la soledad porosa, por la brisa que al sol arruga.
Acaso... ¿Sentirá sus latidos en metálicas sonrisas?.
Con el polvo de respuestas ignoradas, que pierden en la espuma, la brújula del llanto, que pierden en el viento, la brújula del justo, que pierden en el suelo, la brújula del bien.
Aunque... Si es todo, es una idea, pero nunca una idea soluciona todo, ni hay idea ninguna que todos aprecien.
Y tampoco miles de mieles, suprimen una sola ausencia, tan poco dura como blanda sea la memoria, del mal que nunca será bueno, ni, en la más mínima eternidad, ni, en el máximo olvido infinito, Ni en la inmensidad frágil.
De la ignorancia indefensa. De la verdad perversa. De la inmundicia lujosa. De la indiferencia venenosa. De la putrefacción exitosa.
Del aliento polvoriento, polvoriento, polvoriento.
Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Cristo Atado a la Columna. Oración.
Pájaros de fuego recorren su espalda, Violentan la carne los látigos crueles, Y prueban sus labios acíbar y hieles, Tienen los demonios los ojos igualdas.
Tiene el Cristo bello atada las manos, Le dan latigazos romanos infieles Y ríen soberbios, malignos y crueles, Corren por el monte siete mil gitanos.
La llaga se abre tal surco en la tierra De arado terrible que araña con saña, Es bello el Cautivo que el látigo daña, Corren los gitanos llorando en la sierra.
El dolor es sierpe con espinas verdes, El dolor es luna con nieve en su manto, El dolor es rosa de arista en su canto, El dolor es tigre y los tigres muerden.
Resiste el muchacho la rosa de fuego, La vil carcajada se adorna con sangre, Y tienen los látigos las púas de alambre, Corren por el monte los gitanos ciegos.
Galopa caballo que ya viene el día, Y pájaros verdes que hay en la umbría Pican con espanto su espalda sombría. Hay una corona de esmeraldas frías.
Y Jesús resiste junto a la columna, Oh pequeño atleta de torso nivado, Tu escorzo sublime lo hiere el pecado, La sangre de Cristo mil rosas alumbran.
Te devora el látigo Jesús de los fuertes Y pudiendo alzarte sobre tanto tigre Admites su uña paranoico y libre, Tu amor te conduce desnudo a la muerte.
Castiga, muchacho, la soberbia impía, No quieres muchacho castigarla ahora?, Corren los gitanos buscando la aurora, Arden las hogueras, la noche ya es día.
Amor te conduce y Amor te maltrata, Te maltrata el odio con saña ferviente, Oh Dulce muchacho, la tortura ardiente Te pone en el dorso su marca escarlata.
Estás recto y noble sufriendo el abuso, Colibríes rojos te pican dañinos, Corren por el monte gitanos divinos, Garras te desgarran de crueles lechuzos.
Jesús que podría en solo una hora Hacer fuera noche la ínclita aurora, Acepta el castigo con que le devora El látigo cruel que el mal atesora.
Muchacho de trigo, chaval de ojos verdes, Cautivo divino, Señor de los hombres, Permites que el mundo taimado se asombre, Con el cruel espanto que tu espalda muerde.
Donde están los ángeles, a dónde se han ido, Que así le maltratan al manso chiquillo, No veis que golpean a un chavalillo, Acudid Querubes ¡donde habéis huido?.
Se ríen malignos los torturadores, Disfrutan lascivos haciendo su daño, Se juegan a cartas los divinos paños, Se ríen de ti, Señor de señores.
Mi columna es pobre, está contrahecha, Y a ella te he atado, perdóname Cristo, Quisiera ponerla por siempre derecha. Pero en el pecado, yo imbécil, insisto.
Yo soy el romano que vil te golpea, Yo soy el romano que vil te castiga, Mi columna es pobre, mi columna es fea. No aplastes, mi Dios, a esta vil hormiga.
Por verte sonriente hacerla de oro Quisieran mis manos pero está quebrada Y al verte yo en ella como un niño lloro. Jesús que perdona con triste mirada. ................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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La Serpiente en la Zarza. Poema Religioso.
En la zarza habitaba una serpiente Venenosa y lasciva que mordía. Y era zarza y serpiente felonía Y traición y veneno y duro diente.
Y la zarza se adornaba con el bicho, Y el reptil como la espina hería, Y era todo igual que una alcancía Cuyo ahorro fuera el susodicho.
Era mala la planta con sus ganchos Y era malo el ofidio ponzoñoso Y eran fieros los dos, zarza y serpiente.
El camino hacia el Mal no siempre es ancho, Puede estar entre zarzas monstruoso, Pero al final sin duda muerde el diente. ........................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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Si por buscarte no te encuentro si por lograr llegar a ti me quedo en un recuerdo ilusión vana de quien sembró en mí esa pasión loca llamada amor.- Nunca te busque ni te figure eras el enigma ignorado avivado en un cuerpo muerto y sin pensarlo vivías en los aromas y en el viento.- Todo está escrito, lo sé en alguna hoja tendría que figurar de nuestros locos encuentros de esos besos con sabores y de ese gusto por tu cuerpo.- Y vea nunca estuviste en mi mente como empezó a nutrirse en el aura del amor dos seres que nunca se miraron dos seres neutros dos seres que apenas comenzaron a escribir la historia.- Mas lo que hacíamos parecía estaba escrito en un libro secreto y sin poder jugarle al destino seguir las pautas como personajes etéreos que cumplían su libreto.- Fue así como forjamos huyéndole a los elementos como por un encanto volátil ungidos tal vez por un encanto extraño la fe de Dios y su creación llamada amor.
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Poeta
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INVESTIDOS TRES
Aparecen desnudando la noche, bajo la cama, saltan, profundamente quietos, invisibles, en la soledad tras la puerta.
Desaparecen vistiéndose de mañana, sobre la cumbre, enterrada, inmóvil, en el tumulto boquiabierto.
No estarán presentes, tal vez, como ayer.
Dicen, palparon su ausencia, en el aire silencio y lejano. Dicen, que cada día es diferente. Y parecen no ser los mismos. ¡Nadie, ya lo duda seguramente!.
Aunque alguien verde lo siente, tocando el enigma del cuaderno, tocando la sed de sus raíces, tocando el perfume del olvido.
En la honesta moneda, que perdió el valor, al volar confiada por el brillo oculto, del mayor abandono en cualquier sitio.
Porqué, porque, por... ¡Qué!.
Tres veces dos vestidos caminaban, sin ser vistos. Tres eran solo ahora dos, sin ser iguales. Ni antes de conocerlos. Ni después de ser olvidados. Completamente.
¡Fragmento a fragmento!. Desnudos dos veces desvestidos. Inmersos en el exterior frío. Expulsados en el interior calcinado. ¡Fueron sin serlo rápidamente borrados!.
Tres veces dos acaso, solo una, voz que lo haya callado, voz que nada dijo, voz que nadie escuchó.
Cuando el silencio creció, cuando el silencio fue excesivo, cuando el silencio fue escuchado, cuando el silencio creció.
__¡Al bajar el cielo a la tierra, ___donde nadie estuvo atento!. Siendo así, investidos tres veces, ignorados uno a uno.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Yo, sin ti… ¡Sin ti, yo no soy nada! El tiempo he perdido de tanto pensarte, en vez de usarlo para salir a buscarte, y no regresar hasta traerte abrazada.
Yo, sin ti… Solo tengo mañanas sin amaneceres recostado de la noche desvelada, se acomoda el vacío dentro de la almohada, haciéndose eterno el manto oscuro que me arropa solitario en la soledad tan larga.
Inclemente silencio enmudece tus pasos mas no escucho estrepitoso ruido, avanzando por el camino extendido que en la travesía veloz va entre el ocaso.
Yo, sin ti… ¡No soy nada! Ausencia suelo pretender de quien me deja en la brisa de cada amanecer, y luego me alumbra el cielo con su mirada.
Julio Medina 31 de enero del 2014
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Poeta
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Dos Cardos en una Maceta.
Dos cardos crecen juntos lentamente y sus hojas, carnosas y malvadas, a si mismas se hieren malamente con una alevosía ensangrentada.
Ambos cardos se odian neciamente y se hieren en lucha desatada, verde la hoja que la espina airada traspasa sin piedad terriblemente.
Cual dos atlantes en brutal combate chocan con atrevidas herramientas y se laceran con fiereza mala.
Y los dos están locos de remate, y la pobre maceta se lamenta, y hay como un vuelo de violentas alas. …................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Dos Cardos en una Maceta.
Amantes del dolor, fieras espinas, Sus filos entrecruzan lacerantes, Y se arañan sangrantes los atlantes, Amantes de katanas asesinas.
Se causan despiadados mil ruinas, Amándose con furias inmolantes, Con un odio criminal, gigante, Que a arañazos los guía e incrimina.
Son gatos que se arañan y se hieren, Son monstruos o tigres pervertidos, Se zahieren lascivos, lujuriosos.
Y los dos se asesinan y se quieren, Y los dos están de ira heridos Con un amor oscuro, tenebroso. ......................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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Convirtiendo la imaginación que despierta, existencia amilanada, sin demostración definida -continua realidad.
No me detengo a mencionar sentencias, cuando te pierdes en el silencio más obvio, como respuesta a un singular sentimiento. Oh!, cuando te miro sonreír -dulce encanto.
¿Tiempos difíciles? Inexistentes contigo, un beso, un abrazo -tus palabras..., pregón reiterativo como antesala indomable.
Así, nos comportamos, cuál improvisada aceptación, será que antes de todo esto, ¿estuvimos Tu y Yo? Dejando pendiente una estructurada decisión...
Autor: Lilia Quituisaca Samaniego
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Poeta
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Interrogante inusual -estado sentimental. Nada puedo contestar, quizá tu silencio, y la despedida -argumenten la respuesta.
Mientras, tanto seamos indiferentes a la tristeza esa tristeza influyente que nuestras miradas reflejan.
¡Cuántas lunas compartidas, implícito despertar delirante..! A su debido tiempo -engranajes que no calzan.
Llegará el día, nuestra mirada reflejará -sentimientos. ¿De qué servirá querernos tanto?
Resumiendo la inesperada situación -valió la pena la escapada- historia, momentos, minutos -nuestros recuerdos-
Al final, escondido como una tardía pretensión aparece -tu camino, está bien, nos escapamos, así suele ser -mi destino.
Autor: Quituisaca Samaniego Lilia
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Poeta
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lety deseo de un fuego que se fue lety nuestro amor fue grande pero algo cambio o vos o yo fuimos culpables de un cercano final lety de hoy aun te amo por tu sensual presencia por esa simpatia que nos teniamos y hoy ya no es hoy sino ayer fuimos presas de un impulso que desgasto nuestro amor besos e la mejilla que anticipan el final hoy aqui ya no estas te sigo esperando pese a todo
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