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Lecturas fabulosas
Estaba Bebiendo, alegres, versos... Lenguaje, triste y temporales... ¡Aves! A veces, a veces un poco de todo, Del papel y sus tintas Aquí lineal Vertical Horizontes horizontales Allá sonoro Silencio La música lejana de las esferas Esperas de la esperanza...
Estaba ¡Absorto y confuso! Ante, tantos, versos ¡Sin efecto, sin afecto, mecánicos párpados! Solamente Solos afectos bebidos, escritos Y recuerdos Ruinas de memorias Brillantes fuegos del antes Nobles cenizas del futuro...
Estaba ¡Simultáneo y múltiple! Con Sabores especiales En las Artes. híbridas, mixtas, Historias redondas de agujas y arañas, Debajo de una sonrisa Atrás de una ceja, cerca y lejos...
Estaba Negando y afirmando, Los neutros, dualismos y espectros Del tiempo bajo la piel Miel de partículas ¡Humano sólo! Siguiendo Los rítmicos signos, Letras, sueños, pensares y sentires, De tanto arcilloso y algodonoso anhelo.
Estaba Bebiendo, artes, lenguajes inmortales, Por aquí... Por allá... Solo soledades, amores, dolores, Multicolores expresiones... Estaba, estando, como el mismo, De siempre, sólo siendo, En el tiempo y en las circunstancias...
Estaba... ¡Sólo leyendo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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ANUNCIO "cambio inocencia perdida por un padre menos amoroso"
----- CARTEL "manco izquierdo busca manco derecho para show de pantomima"
---- EMERGENCIA "se compra silencio para mimo enfermo"
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NOTICIA se busca donador de órganos para canibal en recesión económica
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Poeta
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Siempre me había preguntado, cómo interpretar el lenguaje del amor y finalmente, loco enamorado fui sintiendo, comprendiendo, que ese exquisito y extasiante trastorno metabólico, emocional, se dibuja y muestra pleno, completo, en aquellas ventanas y espejos del alma, que son tus profundos y hermosos ojos.
Supe descifrar en ellos, que también me amas y encontré en tus pupilas, cuán feliz me hacías, ventanas del alma, aun cerradas te pueden hacer saber, cuánto vibramos y vivimos, desde la más mustia y leve caricia, filtrando cualquier otro estímulo y percibir con más intensidad y diafanidad todo cuanto palabras y letras no alcanzan a describir.
Ciérrense entonces párpados, escudos de nuestros espejos del alma, para recibir todo el torrente de sensaciones de los ensoñadores besos, del coro de latidos, del respirar agitado, delatador y hasta del muy largo suspiro satisfecho.
Ventanas del alma, espejos de nuestra felicidad, abran horizontes, disparen miradas distantes, idealicen aun más este sueño nuestro construyéndose ya, acompañen con colores y profundidad, este concierto de sensaciones, de alegría, ilusiones, de nuevas sonrisas…
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Poeta
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LA GRAN CIUDAD. por kin
Recorriendo la ciudad, caminando entre sus gentes, que rechinan entre dientes tintes de frivolidad.
Fabricantes de ilusiones, muchas vidas diferentes, una chica busca cliente, y le enseña sus razones.
En la esquina dos hampones, fraguan su oportunidad, de un incauto con frialdad,, despojarle sus porciones.
Un poli,desocupado, decomisa marihuana, de inmediato se la gana, y al jibaro deja anclado.
El curita arrepentido, hablando de prometeo, mira con claro deseo, un escote muy surtido.
Los rostros indiferentes, noticias ensangrentadas, los goles y sus jugadas, politicos indecentes.
Todo es parte del carnaval, que se vive cada día, interminable comedia, infinito festival.
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Poeta
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Naturaleza digitalizada
Pueden, los falsos alacranes, Prohibirse mil hormigas, elefantes, allá, Tales, naturalezas, maldades... ¡Ideas del fanático columpio! Y garrapateando, nogales, cedros. ¡No, hipotéticos, mesabancos! Darse, fáciles, almohadas, ¡Oportunidad de los cangrejos disecados!.
De lunares, adoptivos, asociarlas, Expresarlas, enredando los vagos hilos.
Pero, la violenta, violeta lenta, siguen los rigurosos nardos, existiendo, los arrozales desalados.
Por el espectáculo del mundo, éso, desvestido, de la belleza cruda. ¡Solo carne del dinero fácil!. La seductora protesta, de los mosquitos, discusión de premeditados erizos. La comparación. Adorada, crítica supersticiosa, de los gatos, las lagunas, acostadas y sonámbulas. ¡Ideas de pingüinos angustiados!. ¿Pueden, ejercer... La ceguera transversal?. ¡Ser alacraneados y escorpionosos!. Útiles al fondo, un lógico vacío.
¡Que puede, también, prohibirse! Por el vacío, tecnológico, ignorado. Y expresarse... ¡Pero, existiendo, sigue!.
Natural. ¡Ésa!. Digitalizada, bandera.
Tuyo, ése aquél, arañado vidrio. ¡Digitalizado!. El extracto sólido, del cardiólogo, termómetro.
Las caderas dejan rojas palabras, en los cristales indiscretos baños, por los besos cálidos rasguños, por los sabores, caobas del ocre, en los archipiélagos exquisitos. ¡Los trenes siembran algodones!.
Puede prohibirse, al orificio, sonreír, donde llueve debajo un lagarto, harto, de los golfos y las chinches, de los asmáticos prismáticos, de los derramados colmillos. ¡Donde destejidos fósforos alumbran!.
Pero, las calles, siguen las crines del pescado, existiendo las bicicletas.
Y una cascada busca, el miedo triturar. ¡Vacío relámpago sin hueso!. Ser, cáscara, máscara. Productivo, pensamiento intacto.
Si... Si... Si... Si se... ¡Desdigitaliza!. Cada cabello su sombrero. ¡Naturalmente... Humanizado!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Ventana incierta, un tren vacío lamenta su paso por esta ciudad prestada, nocturna… vencida en cada sombra.
Los sueños se hunden en la porosa luz ahogada, en la brizna imprecisa de un cuerpo difuso tras tu ventana despierta.
Lanzo susurros al vacio y húmedos abrazan tus pechos.
Ávido te observo… niego el pestañeo en mi alfeizar, sobrevivo a la deriva inmóvil tras la resaca, en el brillo insomne de mis pupilas.
Tu cuerpo es fiero mensaje, renglón de un texto sensual que arrasa, que peca… ardor poético en tu palidez lunar.
Bromeas descalza tras el silente recodo, te supongo y adivino en tu provocador desfile.
A veces… miras y sonríes; te muestras despreocupada en la distancia con tu equilibrio imaginario… desafías la honda altura y más allá de la cornisa helada aleteas tramposa en mi pensamiento.
http://teyalmendras.blogspot.com/
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Poeta
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EN EL MILENIO DECADENTE
Y El mundo múltiple. Es, su propio, peligro. El, insólito, indudable de apariencia, ¡Hombre, página, totémica!.
Por éste, nuevo milenio. ¡Decadente, cruel, inclemente!.
¡Qué grotesco, es un laberinto dentro!. Se desmorona, al detenerse, afuera. Manifiesta, pidiendo, luego, se apague en sangre.
El humo de diez años, las pirámides unánimes de millones, enmudecidos.
Como la escapatoria imagina. El balbuceante, vocablo envilecido. ¡Ser, de oníricas presencias!. De monótonas anécdotas. La filiación de muchos años. ¡Especie, de repugnante despliegue!.
Decadente, empobrecido milenio, en la inicial, década, raquítico, de cada, imperioso desengaño.
Se deseca, inédito y como lo fue. ¡Presenta adoptivo el vientre!. En la extensión de luchas. ¡Todas de retórica ignorancia!. Partes, sanguíneas, gravitando.
Y un barroco, cuadro. No vestimentas anegadas luces. ¡En sucesivas fases!. ¡La ciclónica humildad inagotable!.
En las apergaminadas cortinas, pocas veces, en dos planos. No aguarda la bella forma, desaparece, en ronco canto.
Y entre frescuras y arboledas, puede mirar al cielo, dar la pupila, blanca nieve, no, lugar al moribundo bálsamo.
Solo peregrino extraño, oye y siente. Acepta la música, la luz en que navega. Dar, lo que perdió. Esferas. Triangulares. Cuentas desiguales. Al ceñido hato. ¡Qué deleita sonoro duelo!. Está, en él, ávido semblante. ¡Arriba de aflicción fatídica!.
Sin que nada, le quite, lo allí nacido. Alterar la llama, es lo que alumbra. ¡Su aurora evaporada!. ¡Naturaleza que busca en vano!.
No el paso rápido, de las horas. Es tan cálido y tan bello. Sí. ¡Todavía ciego, el vacío oculta!.
Un peñasco angélico. Tejido de dormidas flores. De párpados y ruinas. ¡Ilusiones de antiguos días!.
El milenio. Enfermo. Nace. Enfermo sigue, decadente por el humo ¡Como el huno, vándalo, vikingo, bárbaro!.
De los nuevos, bucaneros, corsarios, filibusteros. En la lengua de palomas, y un pescado sordo.
¡Vaya, buen milenio, nos vive, por el sueño!.
El Espejo Ha perdido, su reflejo. Al mirarse, dentro, de los viejos siglos. A los pies del petrificado iluminado. Cuervo, curvo, en las mil plumas escrito. Lápiz papeleante de las teclas de pocos años.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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No hablo a solas, la pared escucha mis tristezas, y a veces espero su respuesta, esa columna es testigo, conoce mi lucha, la que llevo en soledad donde nadie me contesta.
Anoche le confesaba que el amor me había tocado, que me dejé llevar por un imposible romance, y me envolví en sus pasiones, enamorado, ahora no puedo evitar que su dolor me alcance.
Me pregunto a cada instante: ¿Cómo pudo suceder? ¿Por qué el amor me trajo a un querer distante? Ese amor comprometido el corazón va adolecer, entre relámpagos y rayos debo salir adelante.
Recostado en la pared me consuelo, inmóvil, fría, sin vida, testigo de mi sufrir. Una silla, una mesa y un pc son mi desvelo, en donde escribo letras. ¡Ellas hablan mi sentir!
La soledad complementa eso, el silencio... ¡Sí! El silencio no guarda vestigios. Nada queda del alma, solo el ánimo tieso, lloroso, gimiendo dolor, ahí me refugio.
Pero el amor me abandonará, y la dicha cambiará a pesar con severidad. ¡No quiero sentir ausencia! Abarcará mis sentidos, ahogándolos de temeridad.
¡Y seré solo eso! Una cosa sin aliento. ¡Cómo la pared! Mientras tú sigues en la vida airosa, yo vivo convertido en trozos de algo… Por causa de usted.
Julio Medina 15 de noviembre del 2011
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Poeta
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Se puede morir cada día Basta dejar tus ojos fijos en un punto lejano Ese que creíste a punto de alcanzar Y de tanto ver y de tanto desear... Se pierde en la inmensidad... Y mueres
Se puede morir muchas veces Cuando el aire se enrarece y te ahogas Y pides auxilio a quien nada escucha Y te cansas de esperar y esperar Entonces... Silencio... Y mueres
Se puede morir una vez más Al anochecer del tiempo Y no hay ni esperanza siquiera Ni un resquicio de piedad Que te libere... Y mueres
Hay que ser ingenioso para morir Hay tantas maneras... Siempre se puede inventar una nueva No tiene que haber sangre No tiene que haber llanto Ni rictus de dolor... Ni nada Solo haber estado vivo... Y mueres
Y en cada vez que mueres... Hay algo Alguien que te dice "levántate y anda" Alguien que se empeña en que no mueras Y que te enseña que la muerte es relativa Se puede morir cien veces y renacer ciento una
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Poeta
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Vejo por alguns segundos a outra realidade que existe no lado escura
Olho para um céu azul escuro com suas nuvens deturpadas que só deixa passar o brilho dos trovões
Aqui é a Terra das sombras é o lar de Desespero o canto dos desajustados
Tentam me empurrar buraco abaixo quase conseguem
A maldade esta na ponte que liga estes dois mundos.
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Poeta
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