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Nace mi poesía. Se agiganta mi dolor. Repito los versos de tu ausencia. Perlas iluminan mis noches y tiritan en lo oscuro mis labios que enloquecen mis deseos de aferrarme a la vida. Nacen poemas tristes, siento morir.
Recuerdos de luz bullen en mi alma mientras crece el deseo de tu regreso porque al estar contigo no florecen mis poemas, se embriaga mi mente y emergen los delirios al vivir el éxtasis de tu sonrisa que tierna y dulce me abraza.
Brillo de sol ven y oculta mis letras para habitar en lo profundo de tu mirada deleitando ese amor que adormece mis ideas. No quiero ser poeta.
Angloamerica La Cruz de Río Grande RAAS Nicaragua 28 de febrero de 2014.
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Poeta
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Con campera artesanía, luce en el terroso suelo, su tosca madera y cuero overo-pampa, una silla.
Cerca, la pila de astillas implora cálido fin, arrodillada al perfil moreno de la cocina.
Como sombra con pereza ascendiendo en lento paso, la pared y el cielorraso muestran del humo la huella.
Olla, caldera, fregón, atizador y rendido, como esclavo fugitivo, rodó en el suelo un carbón.
El mate, quedó embretado en su pedestal de tiento, del tempranero rodeo, prolijamente “ensillado”.
Callada, contra el adobe, permanece la alacena, que en el almuerzo y la cena pondrá loza, acero y bronce.
Hay un estante adornado con papel color violeta, que muestra hierbas y especias; ‘secretos de buena mano’.
Y en un rincón, dormitando, descansa gaucho el apero, inspirándole a los perros sus hazañas de a caballo.
Retinta la damajuana, se insinúa provocando para entregarse chirriando, seco el mimbre de su enagua.
Media hoja de la puerta previene la acometida, de patos, pollos, gallinas y lechones en carrera.
(Carrera que yo corría, cachorro en aquellos años, con ellos entreverado en campera algarabía).
En fin, esa es la cocina humilde de paja y barro. Alguno que otro cacharro, burla la memoria mía.
Y trajinando sencilla, en reflexivo silencio, me parece que la veo… anda la abuela María.
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Poeta
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NANAS PARA MI NIÑA Mi niña tiene los ojos color de azúcar quemada me deja el mismo sabor el dulzor de su mirada
Tiene sonrisa de sol que asoma en el horizonte, despertando primaveras en los pájaros del monte
Su pelo no es un trigal, es una noche estrellada con la humedad del rocío esperando la mañana.
Mi niña es un remolino de vida sobre mi vida una escoba de caricias barriéndome las heridas.
Es promesa de futuro, con sus poquitas palabras, una canción de alegría despertando la esperanza.
Mi niña se va durmiendo, al arrullo de mis nanas. La arropo, le doy un beso, y le digo hasta mañana.
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Poeta
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EN ESA PARTE... Autor : JOEL FORTUNATO REYES PEREZ
Blanda Tibia Buena Tierna Baja Temerosa Benévola
Ahí donde el grito escucha el tejido blanco del silencio en la tormenta de una tumba queda el olvido abandonado y el dolor pide al techo el piso del párpado que suena triángulo que suave vuela y que baña fuego...
Ahí donde la flor se abre derretida derramada del furor del sabor
Al amparo de la nieve oculta los balanceos que no son necesarios ni redondos los setos dorados ni delicados los astros blandos ni mordidos los trigos tardos en la nube del jardín de vidrio de lirio de río de lago de lado... ¡ Alado !.
Ahí donde las alas sueñan las olas la brisa el beso ¡ Nunca dado !
En esa parte de las primeras noticias de la competitividad disolviéndose lábil en la necesidad de las raices profundas de erección dinámica y fraterna practicando en la distancia de los minutos inolvidables variando siempre las escalas diagonales en la luz y sombra monocromas presiones
En esa Parte Que Deja Huella En ese Espacio... ¡ En esa parte que no se olvida !.
Autor : JOEL FORTUNATO REYES PEREZ
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Poeta
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Quando você foi embora, fiquei com uma canção e um aperto no coração.
Ainda bem que sendo poeta, me desabei em rimas e não no chão.
Quando você foi embora, engoli soluços secos, mas não molhei meu rosto.
Lágrimas vêm e vão... É como uma nascente dentro da gente, que não escolhe o momento para jorrar: se de alegria ou de tristeza.
A.J. Cardiais 19.05.1990 imagem: google
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Poeta
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LECTOR LIBRE
Era un libro que miraba por sus letras y sus hojas las retinas inocentes al cerrar las puertas al buscar la ventana la belleza sin entenderla ni extenderla ni del texto con la fatiga inmóvil en taciturna confrontación abierta entre la cadena lectora esclava y la libertad creadora de la oruga y la extravagancia indefinible de los cuadros cazadores de unicornios unimembres uniformes usufructos.
Lee Libre Lector Libros Lento Lienzo Letrero Ligero Levantando Límites Legendarios Litorales
Era la lectura encadenada por los últimos escalofríos y sonrojos del verano parroquiano veterano del mensaje refrenado meridiano de caprichos adheridos al renglón al muro al candado al grillete del prejuicio de la métrica melosa de la rima voluptuosa y los espacios pegajosos del amor y la desdicha de confesiones gratuitas y secretas ¡Pasiones del fósforo mojado!. En la estabilidad de la imaginación encarcelada.
¡Lector libre, lector libre!. ¡Lee y escribe cuando puedas!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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(A mi tío, Toto)
Tío, usté que me acompaña en sentimiento y vivencia y los dos por coincidencia tenemos esta alma extraña que en la soledad se amaña como tala sobre piedra, ¿verdá que no es por herencia de raza tosca y huraña, que el casorio no nos cuadra sino por tener concencia?
Pasa que no hicimos penca al amor y su artimaña y en forma alegre y sobrada corrimos otra carrera. La ganamos por sincera con la libertá por cancha y al festejarla con caña por fiel y por compañera, si no hay pan sobre la mesa no hay familia atormentada.
Hay casoriáos ganadores que desatienden su premio: la mujer, que medio en cueros reparte los hijos, ¡pobre! Otros portan rumiadores como güeyes, ¡brutos cuernos! Será güeno el casamiento pero por los desconformes, cada vez hay menos monjes rumbo d’ese monasterio.
Usté, yo y nuestros baguales, seguimos de corredores. Si no somos triunfadores pa los “bandera” sociales, somos viento en los barriales donde ruedan los chambones. Pero pa verlos conformes, vamos, tío, a confesarles que sufrimos varios males aunque no por desamores.
A más, pa aprontar mujer hoy en día no hay que varear; elije donde largar y mansita viene al pie. ¡Justo pa nuestra vejez, tío, esa facilidá! ¡Meno’ nos vamo’ a casar! Pa’l hembraje aprestesé, sin arreos vengasé qu’en pelo vamo’ a montar.
José Martí, muy sesudo, tres fines ha madurado: Primero, plantar un árbol, tener un hijo, el segundo y si aquí no me confundo, un libro, escribir, paisano: Del terruño, somos Árbol. Y el Hijo; ya saldrá alguno de entre tanto amor montuno. Libro: nuestros versos gauchos.
Y así, con fecha y con flores, muertos, pero disfrutados presente como pasado y más que tristes, cantores, llegaremos los dos yoquis al santísimo juzgado. Y si por algún pecado el infierno nos imponen, a cambio de unas lecciones… ¡fija!, nos indulta el Diablo.
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roxy,amor de amor tu amor me completa como el lado oscuro del amor co0mo el sentir de una pareja nueva que se brinda in mas en tu deseo en mi amor sensacion senti9r deseo de tus ojos que se dan en tu boca se se brinda para recibir la pareja nueva de amor y deseo de pensamiento y accion te amo sin mas que darte el sentido del deseo del sentido de amarte en tus ojos y en tu piel
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El perverso
Presume el que es perverso de su estado, de tantos devaneos y de galas, tal cual la mariposa con sus alas presume el que es perverso con agrado;
del céfiro dorado y admirado en todas las lujosas antesalas; señuelo embriagador de colegialas que creen ver al príncipe dorado;
“pregúntome” en verdad por tal presencia, si es causa de un encanto aborregado, del oro y resplandor de su presencia
que ciega cual el rayo, que embrujado da paso a olor de azufre a la evidencia, a quien se ha despertado a opuesto lado
30/4/14 j.ll.folch Licencia Creative Commons El perverso por j.ll.folch se distribuye bajo una Licencia Creative Commons
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Poeta
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DEL HÁLITO LUCTUOSO
Habla de la infancia la ventana, sobre un abismo puntiagudo, tan pronto pan como esqueleto, germen ignorante del polvo, lleno de ausencias desiertas.
¡Exánime y fricativo luce!.
Entre los versos del vidrio, se inclina la soledad del piano, con la ternura roja del bosque, con la eterna angustia del barro, con la cuna canora del camello.
¡Fúnebre lucro lúbrico!.
Va corriendo un ahorcado suspiro, por comerse la clamorosa puerta, y pescar estrellas con las uñas, y anudar anhelos con los dedos, y beber latidos con los ojos.
¡Veleidoso guarismo informe!.
Por danzar los erizos bajo el vientre, por tener las risas sobre un diente, y entre las manos los pechos, y entre los alientos los ojos, ¡Tiñen las campanas con sangre!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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