Por dentro la sombra me alumbra el ojo sediento en la risa baldía del fulgor de la noche cerrada ningún día se escapa del luto ni el último rayo murmura del placer herido al beberlo.
En tanto un pañuelo machaca una lágrima de cien millares de ausentes alientos en las estrellas perdidos con miedo.
__¡ Ah, riqueza de muerte !. Aquí, allá, entre el aire, la tierra y el agua.
__¡ Oh, esperanza !, tú también eres fantasma perdida.
Perdida, esperanza, fantasma, en la mesa que la soledad habita, por las casas, del vacío, de los miles olvidados ; de lengua en lengua, en la mirada que calla su escarcha hasta el cuello del alma enferma.
¡ No, no !... A la muerte, no lleves tantos, ¿ A dónde se irá tanta vida perdida ? Tan inútilmente, como la pobreza se extiende, y el mismo olvido, vive entre calles y techos...
Inconcebible Donde solo vive más la ausencia abundante Inconcebible Con la muerte presente en la luz y la sombra Inconcebible... ¡ Para quien no lo sabe ni vive !
roxy amor y sensacion amor deseo pasion en tu deseo y mi amor en tu entido de lo bello te quiero pese a todo te recuerdo y se que volveras para amarme sentirte en tus besos en tu hoy que es solo para mi te quiero
Tus hojas corren de árbol en árbol, secándose, con el ramo negligente, cuadricular azul por el otoño, que trajo noticias de la mano, del pensamiento diferente, con los mismos pliegues en la manga, de la cual el consuelo se descuelga, limpia y fría la barca errante, por el silencio bajo una hormiga, que no funciona durmiendo poco, ni mitiga una liga triste. ¡Oh, antorcha del amor breve!.
En el rostro de su llanto, se agiganta el viejo olvido, que abraza la nostalgia, al rojo vivo la noche, entre dos tardes sin mañana.
En la carretera piano indiferente. ¡Indignación aniquilada!. La misma huella en el rostro, sin bordes ingenuos ni punta,
por la noche de los cuervos. ¡Vaya magnetismo!. Sedoso y hambre. Del curso deslumbrante del viento fuerte,
con el musgo inextinguible, del mágico decir al muro el nombre, dulce mortal desacierto fluctuante. Estando la noche vistiendo al sol, que duerme con las manchas de la luna.
Sin pasado entre campanas, en una laguna sin agua, en una rueda de alfileres, en un árbol de arena, por el adiós las canciones.
Sabes que yo sé. Yo sé que tú sabes. Hoy, nuevamente víctima de la locura de mi pluma, me deslizo lento cuando recorro tu nombre. Las letras que lo componen son siete símbolos de que nunca te olvidaré. Siete recordatorios de que viene al galope esta bendita locura y mi estómago se recoge en una agonía maravillosa.
B. La primera debe ser una inicial para que nunca olvides que nos vimos por primera vez bajo el otoño. Quiero que sepas que en ella está guardada la esperanza que encontré en una ramita de lavanda salvaje retenida entre las hojas de un libro. Y que... guardar lavanda es añorar tu suave piel y esconder los pequeños secretos de tu historia. Quiero que la recuerdes como un temblor en los dedos y el deseo de mis ojos rasgando tu cuello. Quiero que me la entregues envuelta sólo en una palabra. Tu palabra. i. La segunda debe ser una cadena de plata, para que nunca me olvides y recuerdes que tú y yo estamos atados más allá de la vida. Quiero que cuentes los eslabones, porque ellos te irán dando el número de años que pasarán tu alma y la mía entrelazadas. Nunca olvides llevarla al cuello y que yo soy quien sujeta tu cordura en este mundo loco. a. La tercera debe ser un anillo que tercamente guardarás, que sin una historia quedaría en un olvido seco, pero hubo una equivocación en el proceso. Tu corazón y alma discutieron el por qué y el para qué. El primero quería esconderlo al calor de tus manos porque aún no tenía recuerdos que lo arroparan. Tu alma quería incrustarle una piedra roja para que nunca olvides que mi sangre reposa en tus manos. De modo que supiste renunciar al por qué planteando el para qué, y lo guardaste debajo de un sueño en tu caja de costura. n. La cuarta debe ser un latido azul para que en tu pecho vibren las palomas que soñaste podrían ocupar esa distancia que te aleja. No te apures, hoy te he mirado lenta, lentamente y de nuevo me he perdido en tu abstracta lejanía y otra vez he vuelto yo a latir tu nombre. De lejos vienes para darme el azul azul de tu conciencia. c. La quinta debe ser sólo un pensamiento en la punta de mi pluma. Una pluma que escriba nuestra historia. Una pluma que grabe en el pergamino de tu cuerpo una percepción, una idea, un sentimiento. Si no lo escribo el río de la vida lo llevará como una hoja a ninguna parte. Pero si lo traslado a tu piel, tú recuperarás esa misma percepción, esa misma idea, ese mismo sentimiento, y lo guardarás más allá del tiempo. h. La sexta debe ser un vestido de besos dorados, de abrazos de colores, con un lazo perdido de sonrisa. Un vestido que te cubra y te desvista, un vestido que no me oculte de ti y de tu deseo, un vestido que me muestre lo que eres cuando te mire repentinamente, cuando tu imagen me asalte mientras estoy ocupado en otra cosa. i. La séptima debe ser el olor de nuestra ciudad encerrado en un frasco de cristal, para que al olerlo recuerdes siempre el aroma de una ciudad que nunca fue nuestra pero que nos marcó para siempre. Quiero que lo aspires y encuentres en él tu peso propio. Quiero que tu nariz lo huela. Quiero que te enamores de ese olor.
lety tu sensacion es tenerte en tu mirada de amor en tus ojos que son mi paz te amo por sobre todo y en cualquier momento deseo y amor de tenerte de besarte de amarte por vos todo por vos el cielo que es deseo y pasion te beso y me llevo tu sabor te quiero y siento tu pasion tocar tus manos enciende mi fuego besarte la boca es mi delirio y nuestros corazones ya estan unidos en el rito sagrado de amarnos
lety tu sensacion es tenerte en tu mirada de amor en tus ojos que son mi paz te amo por sobre todo y en cualquier momento deseo y amor de tenerte de besarte de amarte por vos todo por vos el cielo que es deseo y pasion te beso y me llevo tu sabor te quiero y siento tu pasion tocar tus manos enciende mi fuego besarte la boca es mi delirio y nuestros corazones ya estan unidos en el rito sagrado de amarnos
Hay un tanto que es difícil y otro tanto que es, imposible; Es difícil no quererte Si son tus ojos los cimientos de mis nuevas ilusiones; Es difícil no soñarte Si tus labios son sitio donde poso mis renovadas emociones; Es difícil no pensarte, Cuando mi esperanza matutina es ver tu imagen.
Hay tanto que es difícil y otro tanto que es, imposible. Es tan difícil no quererte, es tan difícil, pero lo entiendo; Comprendo que no eres libre; llena de temores. Te entiendo amor, no eres libre; presa del pasado Y víctima de tan diversas opiniones… Te comprendo.
Sin embargo, el que pueda entenderte No le quita lo difícil, no le resta lo complejo. Hay un tanto que es difícil y otro tanto que es, imposible; Difícil es no quererte, Difícil es no soñarte, Difícil es no pensarte E imposible es soportar la idea de no poder amarte.