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¿Qué se cosechará?
Allá púrpura es la trenza del enjambre Por una cadena de rencores eficaces Aquí es la sombra exprimida del horizonte Allá una fuente de metales anegada Por la melena obsesionada del velámen Aquí púrpura es la mañana del exilio
Por luz de calamares en las conchas Dentro perlas lívidas se derraman Por la perfidia de los epílogos Fuera la cintura del cuello se resbala Por estar la mirada en arenas espantadas Una vez al aire entibian arbolado
Allá los párpados tiemblan del estanque Por las regiones más estériles abajo Aquí alado es el confidente palpitar Allá el desdén es triunfal de la belleza Por estar cultivando al humo sinsabores Aquí extenuadas las tormentas mueren
Por los sueños vigorosos de los fantasmas Dentro está una alabanza altanera titilante Por las guitarras qué esculpen arboladas Fuera las canciones aferradas a los cráneos Por las tumbas ilusionadas de las calles Una multitud siembra sus almas luego....
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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La princesa de oro baila, mientras su cuerpo envuelve mis sentidos, desatando una pasión dormida, mirar su cuerpo cimbreante, es magia para mi, mientras sus dulces palabras sosiegan mi alma, su dulce compañía me regala momentos mágicos, para guardar en mi memoria, mientras ansió su cálido abrazo, aunque solo se su nombre. Solo se su nombre y que quererla es fácil, su corazón es un lugar cálido donde vivir, mientras recorro el camino a su corazón, ella me llena de paz y de amor, solo siento celos de su ropa, quisiera acariciarla sin medida pero no puedo a su mundo llegar, mientras exploro el verbo amar. Ella es lo más dulce que me puede acompañar, su amistad es mi paz, su cariño mi alimento.
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Poeta
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NOTA AL LECTOR: Este es un poema con una extensión fuera de lo común. ¿Mi intención? Jugar con la palabra. Espero que lo disfrutes pero, sobre todo, que lo resistas.
Ah, bella mujer...
De nuevo, bella como los crímenes perfectos.
O hermosa como la mudez penúltima que hemos ido labrando a golpe de sentirnos cada día.
Cuando aún no estabas ni te presentía, yo no era más que el ausente de ansiedades y distancias.
Algo me faltaba en el costado: una herida, quizás, para la duda, tal vez un poco de corazón acorralado.
Quise llamarte repentina, pero ya te adivinaba la tarde que poco a poco te trajo hasta dejarte justo en el último día de febrero.
Entonces nada pudo eludirte. Nada. Ni los aerolitos de escritura pasajera, ni el ruiseñor que anidaba en su propia melodía, ni la sirena prematura que advertía el tránsito fugaz de la mirada en soslayo.
Si no hubieras nacido, yo te habría inventado.
Si no tuvieras esa forma de reír a veces, yo te hubiera diseñado una silueta de cascada en los labios.
Si te hubieras desviado un tanto así...
*********
No sé qué habría pasado si te hubieras desviado un tanto así.
Lo cierto es que con tu nombre que recuerda a la flauta del encanto, hallé la ruta que obliga a retornar sobre los pasos.
Con tu nombre que turba como los enigmas y guarda la sonoridad de las hierbas aromáticas.
Porque en la transparencia que te llega hasta bien adentro, se hizo inútil el ojo avizor, perdió su esencia el interrogante que te suponía, cayeron de su paso todos los sobresaltos.
¿En qué discreto velo te amparabas que ni siquiera las ráfagas del nordeste te rozaron?
Un poco más de crepúsculo en el arco de tus cejas y las primeras briznas de la noche habrían sucumbido.
¿En qué desván del tiempo te ocultabas que ni siquiera el asedio de las termitas logró su cometido?
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Lejos de tu acento el torbellino de los siglos fue apenas un diminuto remezón de alas.
El ímpetu del diluvio quedó suspendido cuando tu cabellera cascadeó sin más impulso que el prestado por el gesto que aún conservas.
¿Sería que tu única posibilidad fue la de ser más alta que la cifra inalcanzable?
No respondas.
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Dime, entonces, si esta música, dime si este retrato en mi bolsillo izquierdo y esta postal de acrósticos fatales aún tienen la forma que quisimos darle al recuerdo.
El tiempo se desprende de los calendarios.
Y las fechas del relato que iniciamos siguen con su memoria a cuestas.
Pero nada es posible comparar con esa persistencia de océano ni con esa idéntica necesidad de apurar el mismo trago.
Ah, bella mujer...
Dime si la piedra engastada en tu cuello, dime si el vidrio cortado a tu medida o ese brillo de acero que te sigue a toda parte tienen aún el ritmo que solíamos confundir con cascabeles.
Dime pronto si de veras continúan campaneando nuestras tardes.
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No tengo guitarras pero de igual manera te nombro en mi trino dislocado.
Te llamo amplia porque obligas a que se confundan las medidas y haces que los aeroplanos se distraigan de su ruta.
Si te digo cierta es porque incitas a que el ojo del pez se obnubile y permites que los imperios de la joroba se derrumben cuando te proyectas en dirección del verano.
No tengo guitarras. Ni me importan.
¿No estamos, pues, atados a la misma sinfonía de vida y fuego?
Ah, bella mujer...
En el transcurso de la jornada que nos incumbe y en la escala horizontal de la espera sin medida hemos proclamado la persistencia del lucero.
Sin más arreos que los del naufragio, hemos eludido los embates de la congoja que extravió su órbita.
¿En qué artificio de colmenas te resguardabas que ni siquiera la niebla tardía pudo eclipsarte?
Me recuerdo cuidando un miedo ciego a los abismos mientras tú, la de los pies presuntos en la tierra, pasabas por mi calle ondeando como las cometas de papel que le exigen viento a un niño cuya ilusión más alta es volar hacia el primer sueño.
*********
Lo que quiero decirte es que yo también supe de la botánica para los ausentes.
Como tú, aprendí a descifrar el signo del alivio para los nostálgicos y a practicar de espaldas al zodíaco el ritual del desolado.
¿En qué parapeto de ansiedades recostabas la espera que ni siquiera el interlunio pudo hacerte desistir?
Por eso regresamos a la periferia que nos contenía.
Entonces adormecimos en el pecho una flor de octubre que aroma y crece incluso en el filo ebrio de los acantilados.
Entonces alucinamos de nuevo y nos detuvimos en la leyenda de estandartes seculares y la tornamos en la hazaña de andantes que hizo crujir las espadas para romper los sortilegios.
Ah, bella mujer...
¿Sería que tu única posibilidad fue la de ser más alta que la cifra inalcanzable?
No respondas.
No respondas.
No respondas.
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Poeta
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Minha vida muitas vezes fica tão distante dos meus poemas... Quando as coisas aqui estão mal, mando os poemas passearem em outro astral.
E digo: vão viver! Vão esquecer as preocupações dos mortais.
Os poemas são demais... Eles têm vida própria. É por isso que não gosto de controlá-los ditando regras, programando suas direções...
Meus poemas são desconstruções. Estou desconstruindo tudo para ver se ganho outras visões.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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Mi pierdo en un rumbo sin fixo Alejada.. Estoy sola
Lloro sin fin Lloro todo dolor que mi corazón Me pedi a llorar..
Ya no tengo fuerzas Estoy mal Estoy sin mi...
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Poeta
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En esta ciudad que por corto plazo me han prestado, ejerzo ahora mi profesión de caminante de caminos que semejan laberintos y de avenidas supuestamente interminables que conducen a bares donde el tiempo es lo de menos o a esos lugares de pequeñas referencias en donde uno puede desnudar incluso la osadía. Animado por una voz inesperada, salgo al cruce de los automóviles y de otros caminantes y me doy al pleno gris de los andenes y taconeo calle quinta abajo tratando de llegar al sueño que dejé interrumpido. Atrás queda el perfil de una rayuela abandonada por niños que cedieron sin esfuerzo a otras tentaciones.
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Poeta
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ACERADO SERMás Lo Siento Ya no Quiero Esperar más Y al sol ser Solo Un monosílabo. ¡Al tempestear intempestivo!. No y sí De los vaivenes Del intrépido templarse Ser sí a veces No otras tantas Con valentía serena Amadas piel a piel¡Sin horizonte, sin mañana!. En la serenidad del valeroso desasirse. Con el vitalizar solo en la visura. Más Lo Siento Eligiendo la inocencia. Ya no del caracol silencio. ¡Quiero en la curiosidad saber!. De nuevo al filo de los rayos. En las estatuas que abisman. En su seno la obscuridad intrusa. Ya no Quiero Esperar más Encendiendo al infinito.
Inmóviles los mástiles. En el mapa musical. De las luciérnagas. Por la infancia. ¡Tempestear!. De la voz ante el espejo. Intempestivo. ¡Oh, si ser, intempestivo!. Acaso Solo... Del ocaso, acaso, a veces. ¡Hasta los sonidos de los huesos!. Intrépidos. Matando la serpiente sigilosa. Por los años. ¡En la vocación desolado camaleón!. Cuando Acusa a la nieve de tristeza. Cuando. El fuego amargo suspira y quema. Todo. Al amparo trágico enhebrando. Todo. Por tempestear la misma. ¡Pasión intempestiva!. Serena. Valentía.¡Donde el ser solo, se templa!. Acero uno flexible metálico, invisible, ser y ser.Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Às vezes a minha primeira oração, é uma poesia... Às vezes, quando eu estou na Ave Maria, um poema “me chama”...
Aí eu fico num dilema entre acabar a oração ou perder o poema... Fico sem concentração.
Então chego para Deus, peço perdão, paro a oração, e vou escrever o poema.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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Cómo revolotean las moscas sobre la comida, tan sinceras en sus apetitos, no admiten los estorbos de la urbanidad. Qué sería de nosotros sin las moscas, no comeríamos sus larvas en las carnes descompuestas ni beberíamos los efluvios de sus lenguas cuando nos acompañan a tomar la sopa. Somos parecidos a las moscas, cenamos a la misma hora, comemos en el mismo plato, nos gustan las mismas viandas. Son bonitas las moscas, siempre vestidas de negro, me recuerdan los matrimonios elegantes, las ceremonias fúnebres.
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Poeta
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