|
|
LÁGRIMAS TERRESTRES LÁGRIMAS TERRESTRES LÁGRIMAS TERRESTRES
De la tierra un rato el aliento huye. Cuando mueren millones de estrellas. Millones y millones de todos colores. Lenguas negras y encendidas ranas.
Grandes pestañas de arañas. Bajo el fuego húmedo sangrante. Mejilla monótona de mono. Lentes diminutos de voz.
Cuando el ébano inquieto sonríe. Y de fúnebre bebé, jóvenes y ancianos. Son de funerarias las riqueza. Mil sonrisas de rodillas muertas.
El llanto invisible de las piedras. Es tu aliento un fracaso. Alimento de cocodrilo y lágrimas. Confundido eclipse bufón.
Traje enroscado y golosina simple. Los bailarines saltan corte y corte. Vientres de monedas y viento sordomudo. Grieta engomada penumbra de cenizas.
Así, así un rato rota el ratón. Rayando y cruzando renglones. Es así, así más rojo el rojo. Blanco fantasma y pureza.
La tristeza de la tierra. Cadáveres de esperanza. Lágrimas de cuerno de abundancia. La tierra gime humedad y desiertos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
HAY QUE SER CANGREJO
Lenguaje, viaje y paisaje. Sin pasaje cangrejo. Con ánimo submarino, submarino.
Al acuoso medio y de labios medios. Buscar los remedios y de viaje. Un retorno, un profundo, un Caos.
El paisaje, dolor placentero y lácteo. Como la vía, savia sabiduría interior.
Del árbol con la luz entre ojos.
Hojas del campestre tronco, con un sin yo. ¡Cangrejo!...¡Cangrejo!. Ánimo y desánimo. El viaje de entrada y salida sin saliva.
Continuo regreso carnal y progreso, en fanal de auto erguido, espada, caverna, escudo y erótico pico.
Un paisaje sin lenguaje. Un pasaje sin yo de regreso. Y con submarino trepando al cielo. Anhelo en la palabra...¡Luz, Luz!. Y en la caída el Caos es más obscuro. Al océano de retorno, sobre un tronco.
El cangrejo como un árbol hojeando. Cada pupila, cada letra, cada destino. Y con el tino, una victoria, una derrota.
¡Camino de retorno...De retorno! Un regreso por el sueño del cangrejo.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
Y CALLARON SUS CUERDAS
Allí resbalan guitarras suspendidas y canciones. Momentos que no vivieron...Ni vivirán. Y no vivieron ya más el mundo ceniza. Apoyando cada cuerda bajo el lago.
De palabras y postreros besos. Allí...Allí cruzan las caras caídas. Las manos en el pecho sin techo. Las ilusiones mordidas y desnudas.
Los espíritus colgados y remotos. ¿Porqué...Porqué...Porqué?. El Caos perdió sus alas en vertical caída. Y los dolores navegan entre huesos.
Y el hondo abismo salta y nace. Y la esperanza calcinada ríe y ríe. Allí...Allí los bufones son escritorios. Y usan corbata dueña de lirios párpados.
Violetas pálidas y hacen del miedo piruetas. Allí...Allí los porqués son quién sabe. Una eterna pregunta. Un soberano orgulloso en cada silla.
Diferente y en tres niveles corruptos. Pantanos bajo piel y carne pútrida. Allí...Allí lloran las cuerdas sus guitarras. Teclados olvidados por el suelo y cielo.
Y todas las sirenas cantan lóbregas despedidas. Amargas bienvenidas de panteón y cementerio. Allí las guitarras son ahora tumbas de tumbas.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
SOMBRA DE UN ADIÓS
Era sombra, sombra entre sombras. Debajo, arriba a un lado. Y del crepúsculo resbaló. Un sonoro...Sonoro adiós.
Hojas del otoño. Al agitar su libro. Y decirlo por la tarde. Con el sueño enlunado.
Sí, enlunado...Mucho mucho. Muy enlunado y casi casi enlutado.
Por los días heridos. Fue adiós de sombras. De sombras un adiós fue. De faroles y de techos.
En el parque al despedirse. ¡En el parque...En el parque!. Te lo digo, con la sombra del adiós. En ése día de lluvia y barro.
Lluvia entre barros y días. Con labios resecos.
Y partidos al partir. Los planes de las notas. Melodía, sinfonía. Corchea del adiós. Se nota. Se nota. Sí de piano y plano.
En un aeroplano se fue más tarde. Una tarde de otras, muy dentro del día. Sombras de las noches del adiós. Fueron ésa tarde, ésa tarde que se fue.
Ese crepúsculo sonoro, casi grito de silencio. Del adiós que resbaló.
Por el barro, por la lluvia, por un fin en fin de sombra. Por el otoño, por el libro, por que así fue. Un fue que era, un fue del antes,. del hoy que se va. Quedando en un adiós de otros tantos.
Libres sueños del adiós. Adiós herido en la sombra.
¡Sombra del ayer y del mañana!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
POR EL ECO TRANSPARENTE
Eco de vieja juventud Ascenso y bajada Barro y aliento Dioses del hombre Hombres sin cielo Música del desamparo Música del silencio Es la juventud...Es la juventud Eco de pobre cielo Pobre cada vez más pobre De vida libre muerta Muerta a puños y a montones Juventud celestial a flor de tierra.
Pico y ala rota. Águila sonora. Antigua pluma y real juventud. Cumbre fértil del pasado pasado ya. Triste anciano, anciano incendio devorado.
Devorado por los tiempos. El sonido sagrado, Himnos al vacío. En el corazón del hombre. Solo eco...Ecos solos...Eco mortal. Sombras despojadas de cuerpos.
Estragos sin pausa. ¡Padre de cementerios!.. Sí, cementerios. Cementerios dentro de cementerios diarios. Azul traición.Muerte azul.Infierno azul. Y el cielo se ha vuelto rojo sangre.
Y la muerte sigue siendo más roja que siempre. Con adornos de verdes secos, verdes escombros. Verdes campos cercenados...Cultivados con lenguas. Platillos y embriones secos del futuro. Pobreza de bolsillos y cabeza sin espíritu.
Sombreros sin sombra y boca enmudecida. Bajo un sol más amarillo, más amarillo que el miedo. El miedo al firmamento amarillo. Eco transparente, transparencia del silencio. Vemos, sufrimos y morimos por el eco del silencio.
Transparentes... ¡Transparencias!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
La rana canta En primavera El que siembra...
Cantos de ciruelo. Es nube sin ceniza.
Luz de primavera. Árbol fresco.
Entre pinos blanca. Amor en amapola.
Roja salta. La rana la fuente. Jugueteando antes. Entre flores y abriles.
...Es en mayo brillante...
La primavera en la fuente. Y la ranita saltando. Bajo la fuente. Bajo el árbol. Es el canto.
Del ciruelo blanco y rojo. En primavera. El canto fue sembrado..
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
Palabra cerrada
Metal de la voz-Verbum mentis. Amor articulado del sonido sordo. Blandas y suaves-¡Puertas inexpresivas!. Tablas con mangos y duraznos prometidos. En las orejas con minutejo empeño. En el aire en turno, en el verbo sacro. ¡Bajo lumbares!. Bajo lumbares sortilegios de acordeón. ¡Cordón, oh, oh!.
De labio y corta pala. De Labio Y Corta Pala. Sierra abracadabras. ¡Sierra abracadabras palabrejas!. Alfa. Omegosos. Ruidos. Ruidos ruines, ruines ruidos.
Bella. ¡Ve ya el ocaso!. ¿Acaso acusa lo mismo siempre?. Cerrada. La cicatriz-Seguirá herida. ¡Cianótica y cibernética!. Obliteradamente digital. ¡Ballena, enmudecida!. Tabicada voz nocturna. ¡Entre laceradas y reverendas pesadillas!.
Palabra. Sutura su paisaje. Con letras alucinadas. En vitrinas y letrinas. En puertas y callejones.
Paja labra en otros ojos. ¡Envigando el techo absorto!. De la matriz ceniza. De la aguja de camello. +¡Cerrojosuelobsceno!+
¡Oh, palabra... Cerrada! ¡Cerrada y aserrada la palabra! En la sordera de los tiempos En la siembra de los cuerpos .+¡Cerrojosuelobsceno!+.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
Confituras del cauterio
Ese niño harapiento cubierto de hambres anidaba un pescado seco en las manos en tanto corrupta la red sonreía y de gozo las marionetas hablaban.
¡Confituras del cauterio!.
Esa vez los cocodrilos perfumaron un hilo entre los corazones de goma y lodo arrancando gotas a los filos oxidados y triturando los cristales subterráneos.
¡Del cauterio confituras!.
Allá lejos otra niña flotaba cigüeñas para la máscara sacra del vecino ¡Donde las armas agrietan cualquier alma! Y los orfebres apagan velas negra...
¡Confituras del cauterio!.
Más acá los números daban conferencias por las heridas millonarias del bosque ¡Cuándo los caimanes y topos aplaudían! y las últimas hojalatas rezaron...
¡Del cauterio confituras!.
Luego callaron las gallinas sus sombreros clavando médulas amargas y tintas rojas a través de tulipanes en llamas grises con alfabetos zumbadores y arrugados...
¡Confituras del cauterio!.
Otra vez los trigos tragaron arenas bebiendo los sesos de cabo a rabo entre lirios esqueletos y pétalos raquíticos cómo arañando los viejos cardos cerdos...
¡Del cauterio confituras!.
Debemos fermentar la escarlatina... Dijeron ¡Con las orejas de salmones espantados! ¡Con las manos de alacranes espaciales! ¡Ya verán, las orcas, muchos dromedarios!.
Confituras del cauterio, del cauterio confituras Confituras, confituras, muchas confituras. Cuanto más cauterio, menos criterio.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
Resoñar lo mismo Nunca más, a cada hora, la obscuridad Se guarda, bajo la sombra, lumbre núbil Desapareciendo los camastros vacíos No, ni obscuro el hierro, ni verde plata ¡Solo despiadada la conciencia muere! Cuándo nace la frescura de una espada En la voz fugaz de un lápiz En la luz veraz de un lunes...¡Resoñar lo mismo! Nunca más, la obscuridad, a cada hora Se goza sobre la llama perfumada ¡Desanocheciendo las cavernas llenas! Ninguna férrea voluntad de súbito claudica Siempre un postrer esfuerzo clava llagas Cuándo se marchita lamentable una garganta ¡Por la muerte resonante de un pañuelo! ¡ Por la vida salpicada de un pepino !...¡Lo mismo resoñar!.
He aquí un instante barre todo turbio El aspa del palacio un ajedrez en jaque Coronado en pies hundidos y picos brazos En un sastre peinado bajo el suelo enfermo Con el cobre de las últimas palabras vanas Con el sable de los primeros sentimientos Las cortinas soñolientas sepultan liras Los húmedos espejos náufragos de ayeres...
¡He aquí! Un instante Barre todo Firmamento ¡Todo horizonte! Reflejo ahogado Influjo ¡De invierno cano!..¡Resoñando lo mismo siempre obscuro!.Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
EL MOMENTO SE ACERCA De la última primavera se fueron, los diminutos minerales.
De la última batalla se quedaron, los hierros desgarrados.
Ya es el momento de cobrar las manzanas a los muslos las montañas a los pies las nubes a los párpados.
Ya, ya es el momento de cada puente y diente, entre cada gota dura. ¡Anudar el fósforo en la luna!.
Nadan mecánicos.¡Los ojos !. Sin encontrar desnudos los relojes. Sin las manadas de caballos.. ¡Nadando una hoja...En cada bosque!.
Los faisanes ya no comen tigres, con las noches donde duermen. Los extraños jarabes por el cielo, cielo. Rumores. Del veneno. ¡Para muchos!.
La raíz del oro negro. ¡Aterroriza!. cada año, cada cielo, cada sueño, con quinientos algodones de testigo, y los dientes clavados en arenas.
Acerca. ¡Del después!. ¡Ya cuándo, el momento está.! Cera, será. ¡Cera, cera!. Cercado. ¡Cerca y cerca!.
El MoMeNtO sE AcErCa Ya Se AcErCa... Cerca, cerca al cerco de sus propias ceras. Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|