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Soy la clase de perverso que con miradas te tiene en la cama, ese monstruo que da motivos para que tu decencia se vuelva salvaje. Soy la clase de jugador que apuesta dos dedos bajo tu ombligo. Un jodido manipulador de saliva, mordidas y otras manías. Un escultor de posiciones fetichistas, el poeta que te pinta las heridas de tonos rojos donde termina tu moral.
Soy un pecado agrio que alguna vez deberías de cometer.
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Poeta
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El optimismo en rama. Puede saber de frío mezclar con la ilusión el asombro y el aplauso, dar y agradecer un cálido gracias en sueños. Desafecto a la grima, al odio y al enojo, bagatela a regañadientes no le lastima.
Entonar zambullida de mil besos hermosos si se atasca la gracia entre nosotros un tiempo, y me acarician tus provocaciones a ratos suaves y otras pintadas y unidos a las lilas sin los ricos lugares los cosquilleos vuelven.
Quizá hasta hora no fue preciso ni perfumado de esperanza el lamento con una flor de Agosto, olvidadas las penas de lucha al aceptar se acaparan sus letras en cuadernillo nuevo y se derrite el bloque blanco de circunstancias.
Si regalo un sombrero para él es un tesoro, escondido en sus hijos puso su corazón, desapegado de sí mismo y de los jardines con la lección perfecta atronará el carraspeo, y se desliza suave es realidad en el cielo.
El mejor hecho no desilusiona en rodeo y recuerda a quien amas y ve a tu alrededor. Una pequeña tabla muy delgada y estrecha larga es la queja de los dados articulados si te atreves a diario con la primera hoja.
José Pómez http://pomez.net
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Poeta
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Atesorar aunque instantes toda esta pasión, ha sido soportar luego: una estela inmensa de nostalgia, de tristeza, casi de orfandad… es que la vida nos ha brindado encuentros exquisitos a rabiar, pero reñidos con el tiempo y con nuestras ansias de multiplicarlos…
Sin embargo necio, volvería a perseguir sin tregua un nuevo instante de locura, otro beso tuyo, todas las sensaciones únicas de sentir tu cuerpo acariciando mi alma a través de mi tacto, de las febriles manos, de la sedienta loca boca, de mis ojos enternecidos de tu belleza y candor…
Cómo quisiera eternizar ésta delirante unión, que en fugaces eclipses revive y reaviva el roce explosivo de diferentes galaxias, volcando a torrentes deseos y más fantasías para luego alejarse impasibles a buscar ansiosos, ese nuevo fugaz estallido, intenso, rico … nuestro.
Ojalá, amanecer sea continuar con la jornada y tomar la nueva marea, para esculpir nuevas erupciones en tu exquisito vientre o sea al menos, esa sonrisa distante, feliz… alimentada de tu fuego, de los tiernos besos, de la fiereza conjugada en cuerpos y bocas, de los suspiros incontables en la pausa agitada y también breve…
Ojalá lleguen nuevos eclipses como lluvia de asteroides o como nuestras bocas atropellando besos y sabores, que nos alcance la vida para inventar otros eclipses, con estas pausas que recrean los deseos y ese tú y yo definitivo que por sí solo arrasa distancias y tiempo para fundirlos sin compasión… en un nuevo eclipse.
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Poeta
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I.N.S.E.N.S.I.B.L.E.
¿Quién dirá lo que no dije?. Tejiendo olvidos en la sonrisa, de la cara de mil espejos, del reflejo de mil rostros, alfombrando memorias en el silencio, desatando mil palabras en una letra. Con el dolor que mira el tiempo. Con la flor que cuenta el canto.
¿Quién me sueña cuando duermo?. Al perfume de las campanas. Al camino de los suspiros. Un invierno emprende el viaje. Un reloj dibuja el viento. Y las nubes lloran en una gota. Y las alas vuelan en una pluma. Donde emerge la salida que nunca fue.
Insolencia sumisa. Indiferencia precisa. Fragmento entero. Ausencia excedente. ¿Quién me escucha en mi monólogo?. ¿Dónde la soledad se refugia?. ¿Cuándo el futuro se deshila?. ¿Cómo el ser deja de serlo?.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Tras los barrotes de aquella cárcel, condenado a una perpetua cumplir, por malos caminos con trágicos vientos, una desgracia de donde no pude salir. Quebraba el destino a mi santa madre, quien en su lecho desconsolada con lágrimas afrontaba la desdicha de no volverme a ver… Una mañana partió hacia el cielo, dejándome un inmenso vacío en el espíritu doblegado por la justicia injusta del hombre. Hay tanta crueldad en estas cadenas arrastradas durante este hueco -a quien no puedo llamarle tiempo-. ¡Porque el tiempo pasa, y éste aquí sigue prisionero conmigo, muriéndose en una celda, en donde todo sucede y nada amansa!
En una tarde lluviosa, cuando del cielo gris una luz salida de un endeble rayo, alumbraba aquella fortaleza impasible; en aquella tarde, cuando el silencio era solo interrumpido por el sonido de las finas goteras de lluvia al caer, vi a mi madre cruzar por el patio de la prisión hasta llegar a mi celda, allí le miraba una y otra vez ¡estupefacto! Mis ojos brotados del asombro esculcaban aquella imagen transparente llegada de las blancas nubes; y ella con sus mejillas mojadas de tanto llorar me decía: -Hijo mío, por última vez he venido a verte. ¡Y yo caminaba hacia ella tratando de abrazarla, pero su imagen como el humo se deshacía, se me escapaba de entre los dedos! Mientras la lluvia arreciaba y el relampaguear destellaba el lugar… Pasado un rato el aire silencioso, otra vez, volvió a ocupar su espacio, y con ese silencio desolador me despojé de la mal oliente camisa y la atornillé alrededor del cuello, y le apreté, y le apreté, y le apreté con todas las fuerzas que dentro de mi ser existían, hasta que el cuerpo se desplomó sin un aliento de vida.
Julio Medina 18 de agosto del 2013
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Poeta
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Dos segundos faltan por llegar ahora que el reloj sigue en el mismo lugar… Ya es hora de precisar el tiempo, pero no lo hace, esta detenido mientras el crepúsculo yace. ¡Es tan breve el instante! Manifiesto escapa, frente a tus grandes ojos grises atrapa la mirada atónita, perdiéndose en el infinito, quedando huellas en el reflejo estricto.
Nada más en la memoria le he podido detener, solo allí sostengo su paso recurrente reponer a la existencia real, un espacio propio del pasado -aunque siempre vaya adherido a mi lado-.
El tiempo nunca marcha atrás, en su recorrido va dejando pruebas detrás de cada acción tomada, aunque no volvamos a recordarnos de ellas tal y como esperamos.
Dos segundos en la vida me faltan, sin ellos oscilando las manecillas saltan, y nada enseñan por el horizonte cumplido porque el reloj sigue así; detenido.
Julio Medina 7 de agosto del 2013
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Poeta
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Mi mejor musa fue una partida, la verdad entre las manos de una tarde en delirio usando de bebida la humedad de una pastilla creando tumultos de Fe e ironía. Mi mejor noche fue una sonrisa, comentarios apáticos de música, cigarros y alguna que otra compañía.
Con los pasos de ceniza y las miradas perdidas se fugaron las medidas de una ropa que no es mía.
Aquí, dentro de un orgasmo de ojos verdes, en el espasmo de una piel muerta de cansancio, de senos envenenados de sudor, de unas piernas que me cantan a contraluz, de una sed de mujer en otros años, en otras páginas.
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Poeta
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Razones vendidas al por mayor, incienso derretido de ilusiones baratas, estás con el olor de un beso desequilibrado, y radicas en los deshechos de esta enfermedad cotidiana que todos llaman locura.
Eres pared de huecos libres, un lamento que truena en los oídos de una casa deshabitada. ¿Para que convencer a tus fechas de caducidad? ¿Para que acribillar el vértigo de unos dedos que no invierten tiempos?
Ya no eres precisa.
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Poeta
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Del Onirismo Cronogénico
Porque ahí el tiempo duerme agua viento fuego y tierra y no desaparece nunca el pasado y no perece siempre el futuro y no permanece inmóvil el presente es vapor provisional humo latente y fulgurante cadena de momentos, esencia y forma carencia permanente, eterna e infinita...
Del Onirismo Cronogénico Porque ahí el tiempo sueña cuerpo mente espíritu y materia y aparece siempre atrapado en su presente y desaparece con rapidez esperando su futuro y reposa fortificándose abrigado en su pasado es eterno transitorio unidad y ruptura, consecuencias y niveles matriz invisible, fuente de vida despertar y renacer, causa y efecto.
Del Onirismo Cronogénico Porque ahí El tiempo Duerme sus sueños Y Solo es Un sueño que duerme Omnipresente Ignoto Origen Esencia de toda forma.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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