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Desde el jardín de la muerte traje para ti esta flor, siendo la prueba más fuerte de la realidad de mi amor.
Huele extinto el aroma perecedero como tus ansias, la soledad las desploma entre mustias fantasías.
Por eso he venido a buscarte para no verte tan sola, y aquí estoy para brindarte de la eternidad: corolas.
Flores del silencio de grises matices -las del color de los muertos-, se prenderán cuando te deslices dentro del sarcófago desierto.
Julio Medina 14 de septiembre del 2013
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Poeta
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ALEGORIA FANTASMAL Autor: JOEL FORTUNATO REYES PEREZ
Porque los fantasmas temen estar muertos en la sombra a fuego lento y andar a tientas, y caerse sospechando estar vivos en el crepúsculo que insaciable flota con la súbita mudanza de las calles tan raramente muertas entre lo sonoro a decenas, a millares, siento a cientos...
Incontables las distancias apodícticas con la imperturbabilidad aturdidora del dislate en profusión insolente haciendo del retruécano pomposo arte y de la insipidez la discrepancia ¡ Del amorfo indisponerse ! Arriscado y denodado entrecortado mascullar imbatible simulacro del misántropo curioso...
En los clavos enfurecidos del insensible ruego sin ardor, sin entrañas, sin esperanzas En los guijarros arándola vehemente con lejanía, con envidia, con amargura En los vicios inviolados suplicantes más recónditos, más ebrios, más puros En los ritmos rotundos extintos menos felinos, menos viles, menos tenues...
Los mismos Espectros Se imaginan Falibles ¡Entre premiosidad y facundia! ¡ Y de farruco a figurante ! Alabarda, aljibe, albergue, adverso, afán, adulterado ¡ Símbolo y parábola, y representación, y signo de mil irrealidades !
Autor : JOEL FORTUNATO REYES PEREZ
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*ABANICOS DEL OLVIDO* Ana María Manceda
Noche y las sombras de las hojas de los árboles nocturnos. Abanicos fantasmas refrescando amores en las puertas de los zaguanes. El aire del trópico, la música caribeña de la radio se expande en los recuerdos. Día, feria, olores de verduras y frutas. La humedad y el calor se adhieren a la eterna piel de la juventud que iluminará todas las primavera por venir. Risas. Puerto y tango. Melancolía. Sonido vibrante. Amores, locos amores. Crepúsculo ¿Ocaso? Qué importa! La noche me espera con las sombras de las hojas de los árboles nocturnos. Fantasmas. Hay un zaguán largo, muy largo, se oyen suspiros y un suave aliento. Y cientos de abanicos deslumbrados, olvidando amores.
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I*** LA ABUELA ROSARIO *** ANA MARÍA MANCEDA -en Antología CONVERGENCIA NACIONAQL DE POEMAS. JUNIN PAIS. 2OO3. BUENOS AIRES.
Crecí junto a ella, la abuela Rosario. La vida nos trajo hacia tierras húmedas rociadas, mojadas por gotas de plata. Quedaron tan lejos los cañaverales las zambas, los ritos, pequeños lagartos. Quedaron las tumbas, fantasmales gritos de guerras patrióticas, de indígenas sabios. Quedaban...quedaban...todas las raíces el trópico, la selva, los cerros perfumes lejanos.
¿Qué trajo con ella la abuela Rosario? Más que palabras evoco sus silencios trágicos silencios, silencios de ausencias y su mirada, tierra oscura de musgos, doliente, sorprendida de ver horizontes. Su olor a naranjos y su caramelo de menta y el cigarrillo de chala que fumaba por semana. Sus velas, sus santos, su fe inquebrantable.
En la gran cocina de la casa platense ella esculpía, pintaba con sus manos mágicas el aroma lujurioso, el sabor profundo, misterioso de las antiguas, exquisitas comidas del Noroeste; tamales, tortillas, locros, empanadas ají molido, cebolla de verdeo, ternura y una niña quieta que heredó nostalgias mirando asombrada, como se amasaba con las manos mágicas, repletas de historia un destino errante. Imágenes, largos cabellos canosos, peinetones. Imágenes, arrugas morenas y el tiempo abuela Rosario. Está por nevar y no entiendo al viento a tu ausencia, ni a iconos olvidados de la infancia.*************************
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Poeta
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(A María Teresa Cervantes, desde la admiración y el respeto) Quiso la tarde perderme en un paraíso de colores y alegrías donde el ayer se hizo presente y donde las palabras, todas, se vistieron de paz. Quiso la tarde que volviera a sentir mis pulsos, a revivir los asombros ante la belleza de un crepúsculo hecho verdad; en la hoja recién regada de una flor, en el canto de un jilguero, en el vuelo ligero de una paloma, en el agua fresca que sabe a vida ganada… Quiso la tarde que fuera cómplice y testigo de otro canto a la emoción, de otro inimaginable momento entre susurros de versos y ternura, de vida y muerte sin distancias, …como si fueran una. De ver las huellas del universo dejadas por otro “yo” comprometido con las palabras que llevan estallando, minuto a minuto, en el íntimo universo de toda una vida. Quiso la tarde que mis ojos vieran las montañas que esconden los ocasos; que llegara a entender el lenguaje que regala su cálida sonrisa; que supiera callar la pena que digo que me aflige … -¡que es mentira, que soy feliz!-. … Quiso la tarde. ©Jpellicer2013
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Sin la luz de tu presencia Las horas son más largas y la vida me es más corta No me sacian los placeres Ni me alegran los quehaceres… En esta primavera de ramas secas y orquídeas rotas Ya nadie me pregunta por ti Sólo el viento indolente me devuelve heridas… Las hojas secas, que alguna vez fueron versos dedicados a ti. Las lágrimas amargas que del cielo caen Duelen… Duelen como cuando se quiebra el alma… en esas noches frías Que en vez de sus rayos de plata, la luna, clava cuchillos y mata… ¡Ay hombre!... Siempre fragante de miel y de trigo, De manos abiertas y corazón valiente ¡Han muerto tus adentros y tus alegrías!... ¿Y las mariposas?... eran rosas, y pétalo a pétalo se alejaron de ti. En esta tarde de invierno gris, si pudiera Quisiera abrigarme en la calidez de tus senos… Beber de tus labios, embriagadora bebida que tu boca me diera ¡Y luego, en tus brazos… adormecerme para siempre! Delalma 26/07/2013 12:55 p.m.
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¡Orgullo! me tienes cegato dando traspiés como garabato. ¡Ay, de mis manos, no sabía que tanto pesaban cuando de mi cabeza se recostaban!
Tenso, cabizbajo emperrado de seguir mirando pa’ bajo, dominado por la furia del mal genio que se metió en mí como demonio.
Sin escuchar ni darle espacio a las razones salen de mí fuertes ventarrones, haciendo distancia, aunque más tarde moleste en la conciencia.
Orgullo, muerdes de cerca o de lejos con punta de lanza, con bocas de cangrejo, lastimando el alma por fuera y por dentro cuando sin haber tenido calma remedio no te encuentro.
Julio Medina 10 de septiembre del 2013
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No son sólo tus ojos los que me hechizan. Que nada hay más bonito que tu sonrisa, si en un momento, me traslada a otro mundo: tu firmamento.
Diecinueve veranos miles de días. Escuchando en las noches las melodías, tan seductoras, que mi dicha es oírlas hora tras hora.
Tu perfume es mi aire apasionado. Vapores de los sueños que hemos soñado. De amaneceres, que traen en su colores nuevos placeres.
Déjame que te abrace y que te bese. Que todo mi ser quiere que tú lo apreses. Dulce prisión, donde habitará siempre mi corazón.
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Impávidos los celos del verso lacerante engarberan el límite de la tiña envidia, como desquijerando el seno nacarado de la gárgola. Crecen mieses trémulas de un dolor acervado en el látigo del infinito nebuloso.
¡ I.N.I.M.I.T.A.B.L.S.D. !
Rezan simiescos los cortesanos adulones del ácido lisérgico que lo alimenta como manantial negro ¡ caterva proterva ! ¡ Minervas de papel ! ¡ hardas jocundas !
Sella bizvirindo la suerte del forista creador en el trazo alucinado que escinde la estética de un hijo de Cervantes del presente, un presente poético que esperanzados quisiéramos salvar.
¡ I.N.I.M.I.T.A.B.L.S.D. !
…Trinan los diamantes de Lucy en el cielo… …solo para él… …El Señor de la letra de algodón ornamental… ¡ Almibarada !
[img align=center width=400]http://i0.wp.com/fc04.deviantart.net/fs18/f/2007/163/7/6/Lucy_in_the_Sky_with_Diamonds_by_SpiritOfTheShadow.jpg?fit=1000%2C1000[/img]
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Enturbiarse Solo
Allá por donde el azul tiñe de rojo, el ápice de grises apáticos, al desazonar el fastidio, los botes responsables de las piernas, del pertinaz crapuloso, en el dorso de los cobres laberintos, en las escaleras que suben los luceros, en el último ramaje despejado.
Siendo Un intachable equívoco Solo Se Enturbia En la estratagema del emberrenchinar. En la estolidez rimbombante con protocolo. En el mismo garrapatear empapelado. Solo Se Enturbia.
Por el halo dubitativo que ya no tiembla, Ni en la desnudez golpea al vestido, Ni palpa los extremos del imposible, Ni con desdén dibuja sueños...
¡Que a la montaña duele un valle sereno!. ¡Que a la ceniza teje un fértil vacío!. ¡Que a la historia deja un sol verde!.
Arrinconando al aborrecimiento con su enjundia. Creyendo hacer del estantalar un sustentáculo. Solo se enturbia solo.
Porque Azulado Quema el cielo Su silencio de nieve En la dócil pausa que inventó el olvido De la espina uniformada de peldaños ¡Con ese imán carcomido del futuro!.
Porque Está la caricia vertical refrigerante En los primores del artificio largamente inclinado al menor ocaso de los nudos gratos de la sombra que lo esconde en la mueca de los puertos que prefieren un débil abolengo del excelso arte de mostrar las ruinas en la brisa de corceles de un sucio pontón ruin raudo y artero en los cardos arteriales de las brumas con la proa del rutilante vaivén de la yerba rumorosa de un aura, en el furor marmóreo de su pobre mente, en la rama, del pájaro de blandos giros, y la espléndida altivez de rabiosa negrura en las mismas letras del cuello alabastrino.
Del Enturbiarse Solo Un lento relámpago obscurece Una solitaria muchedumbre instantánea Un conglomerado de ambiciones prolongadas Una compañía de soledades procesadas.
Por La burda burla... Por La burla burda...
¡Que presume su lúgubre ignorancia grácil!. ¡Que ostenta sus defectos con orgullo!. Una copia falsa. Que. Encandila solo al pasmo. ¡Husmeador rastrero del mismo escarabajear!. Por enturbiarse solo... Ennnturbiarssse Sooolo.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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