Poemas :  Primeros tonos
Dibuja el día sus primeros tonos,
despide lentamente la penumbra,
negros altares y agónicos tronos.
Lentamente la vida se acostumbra

a las puertas y a todos los iconos,
cual la razón aquella que vislumbra
las verdades del hombre y de los monos.
Todo aquello que al hombre lo deslumbra,

al despertar de nuevo entre cortinas
va descubriendo que hay nuevas deidades;
en que todo son formas interinas,

donde hay calma ayer hubo tempestades,
en donde hay gloria ayer hubo letrinas,
que sin hombres no existen vanidades.

26/9/14 j.ll.folch
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Poeta

Poemas :  Me encanta tu cuerpo
Me encanta tu cuerpo
Me encantan tus labios
Carnosos y deliciosos
Sabor a ti
Me encantan tus ojos
De matinal resplandor
Que despiertan el amor
En mi atormentado corazón
Me encanta tu piel
De la que mi boca
Apasionada liba la miel
Para nutrir esta pasión
Me encantan tus volcanes
Llenos de fuego
De donde sale lava
Que quema mi alma
Me encanta tu silueta
Con curvas esplendorosas
Donde mis manos cariñosas
Viajan ansiosas
Para acariciar la tormenta
Que abriga tu pudendo
Y que tiene a mi mente sufriendo
ECM27092014
Poeta

Poemas :  MI DULCE FANTASIA
Cabalgando sobre las cresta de una nube blanca,
En un atardecer anaranjado,
Mi espíritu bohemio,
Fantaseaba alegremente.

Hechizado por tu sonrisa,
Por tus labios, por tus besos,
Exprimiendo su dulzura,
Embriagándome de ternura,
Vibrando con los sonidos,
De nuestras hermosas melodías.
Deteniendo el tiempo,
Donde los deseos,
Vivan eternamente,
Y tú linda mirada,
Será el faro que me guía.

OH hermosa fantasía,
Madre de los deseos y alegrías,
Florece en mi corazón,
No me dejes porque moriría.

Sergio A Hincapié Arenas…Antar
Sept 25/2014
Poeta

Poemas :  Ambulantoides
A.M.B.U.L.A.N.T.O.I.D.E.S.

Caminando por el eco del tiempo
repentinamente
las estatuas
Del humo cobran vida.
¡Queriendo atrapar el fuego!.
Sin poderlo alcanzar.
En el túnel de los siglos y los siglos.
Siguen siguen, como si fueran caminos
Caminantes falsos.
Del engaño verdadero.
Del timón un vertedero.

¡Sí, sí!
Entre lo increíblemente ebrio del ingenuo sobrio,
poniendo las preguntas al secreto evidente.
¡Dónde la misma realidad muerde!.
¡Dónde la memoria enciende fuego!.
y

Caminan, caminantes, caminando falsos.
Caminos caninos cansados.
Incontables emisarios.
¡Del fracaso amonedado!.
¡Del ocaso de la razón y la consciencia!.
En cada acto un engaño.
En cada palabra un silencio.
En cada sonrisa una lágrima.
En cada mirada una eterna noche.
¿Acaso es imposible saber la respuesta?.
De ésto, de aquéllo, y de cualquier cosa.
¡Sin pensarlo, sin sentirlo, sin vivirlo!.

Porqué
Por
Que
Porque, que, que....
Hay
Acaso. ¡Quién!.
¿En la siembra del dolor y de la muerte,
cualquier quién qué espere un fruto bueno?

Caminando en falso, caminos del engaño.
En la voz del silencio y la desesperanza.
En el alma misma de la piedra hambrienta.
¡Dónde la realidad muerde!.
Entre las caminantes sombras.
En los círculos del viento habitantes de las sillas...
Ambulante.
El sueño víctima oprimido.
Almohada.
En un pedazo de viento.
¡En un armónico patíbulo!.

Están muchos como otros en nosotros.
¡Dónde un kilómetro duerme inquietante!.
En el momento más profundo.
Una puerta duerme apagando.
Porqué ni despierta, ni al despertar,
recuerda la huérfana memoria,
en los perversos disfraces,
vuelan caminos de regreso,
al precipicio de siempre,
en el suelo reptando.

¡Eso!.
De la censura mortal.
¡Aquéllo!.
De la evasión ambigua.

Y el magno culpable.
Ya del otro lado del otoño guardado en las hojas.
Ya del otro cómplice invierno mecido en la nieve.
¡Caminan que caminan las sombras de los fantasmas!.
¡Caminos hechos de tierna esperanza,
y ceniza inocente!.
En los pañuelos inculpados.
En los anhelos condenados.
En los amores castigados.
En los falsos imposibles.
En
La
Apariencia
Verdadera
Del
Engaño
Verdadero
Caminar
De
Sombras
Y
Fantasmas.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Un breve relato
Escribiste en mi alma tus ilusiones
para embriagarme de favores.

Amarraste mis sueños a tu cabellera
para perderme en el paisaje de tu cuerpo.

Y así tus ilusiones fueran las mías
yo solo soñaba en emborracharme en tu aliento.

Paso el tiempo y tus sueños se materializaron
Tú felicidad era plena
y yo era tan lejana a ella.

Tan lejano
que ya no recuerdo el olor de mis sueños.
Poeta

Poemas :  AL MAESTRO JOAQUÍN SABINA
@IorellBritoA

Mi meta en la vida era ser como Sabina
Aunque no viviera mas de cien años
En un túnel lleno de desengaños
Y de la luz su bombín de poesía

Escribiendo en los bares hasta que arañara el día
Promoviendo la marcha del whiskey con soda
Del sexo sin boda
De las Evas sin ropa

Del trovador canallesco callejero
Que de tantos " te quieros "
Había olvidado quien realmente lo amaba

Y ni la pálida dama ni la memoria ni el olvido
Habían conseguido
Quitarle en un suspiro
El arte de su pluma escrita

Y sin embargo
En la calle melancolía
Aún se juntan la noche y el día
Para relatarme su letargo

Del trago amargo que me recuerda
Que por mucho que ame la poesía
No le llego al maestro Sabina
Ni a la suela del zapato
Poeta

Poemas :  Un beso
Enredaste tus brazos a mi cintura
te acercaste a mi oído
y antes que me dijeras algo
acaricie tu mejilla
y te acerqué a mis labios
y mis caricias
te lo repetían una y otra vez
no es mejor un beso.
Poeta

Poemas :  Tengo un romance
Tengo un romance
con el tiempo y el espacio
tengo un romance
perdido en el deseo
tengo un romance
resaqueado de desilusión
tengo un romance
fatigado de versos
tengo un romance
solo faltas tú.
Poeta

Poemas :  Al lento despertar
Al lento despertar surge la duda,
si es vicio ese placer de estar dormido,
o es tan solo el quedarse sin sentido
que el alma en el soñar también ayuda.

¿Quién manda la inconciencia tan tozuda?
que crea en el dormir el mejor nido;
y a poseer aspira de quien se ha ido,
a su alma arrinconada y ya desnuda.

Sometido al deleite con ternura
al sueño de Morfeo estoy rendido;
es pues que siendo propia tal locura

en este despertar, de dulce olvido
es premio, no es castigo ni tortura,
al ver de la inconciencia la hermosura.

24/9/14 j.ll.folch
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Poeta

Poemas :  A LÓGICA E A JUSTIÇA DIVINA NAS ENCARNAÇÕES
A LÓGICA E A JUSTIÇA DIVINA NAS ENCARNAÇÕES

Muito fala-se de vida após a morte, de reencarnações, de efeito de causa e efeito, de carmas, de céu e inferno, de nirvana, de vida após a morte, ou antes, sem nenhuma base lógica e tantas outras coisas mais relacionados à nossa vida, que de tanto falar aqui e ali, e de tantas contradições e até asneiras ditas pelas religiões, a maioria das pessoas já perdeu a busca por estas informações tão importantes para entendermos o que acontece durante o período terreno, as coisas mais importantes da vida, pois tudo virou um balaio de gato, onde volta e meia entra mais algum gato.

Para a psiquiatria antes tudo se resumia na infância, ou até a vivências no intrauterino para explicar tudo e eu não quero aqui entrar no questionamento de nada nesta área, pois sei que foram úteis em algum período da minha vida, pelo menos para saber que em algum momento, neste caminho não ia encontrar nada, e quando você não sabe o que não está batendo bem em você o melhor caminho é o da eliminação.

Este raciocínio é no mesmo caminho de um mecânico que vai consertar o teu carro e não sabe por onde começar, quem já teve um desses problemas fantasmas em um carro sabe do que estou dizendo.

Na psiquiatria ou psicologia dos anos setenta era a mesma coisa, ou pior, o cara te cobrava o olho da tua cara, para depois de um enorme silêncio simplesmente dizer; “Por hoje encerramos, até a próxima seção”, meu, era loucura aquilo, e a minha família não era rica; está certo que falar um pouco acabava te dando alguma esperança, mas, meia hora depois que você saia de lá, já queria que um caminhão caísse de um viaduto bem em cima da tua cabeça.

Mas a vida continua, esta minha experiência ocorreu quando fui servir o exército e não aguentava aquele convívio e rotina massacrante, mas o problema maior era a aglomeração de pessoas, hoje este distúrbio é chamado de Agorafobia, ou fobia social, mas hoje tudo tem um nome, mas o exército, claro, não sabia o que era isso, muito menos os psiquiatras de então, mas só sei que a minha mãe acabou me tirando de lá, depois de muita luta e eu ter ficado uns dois meses numa Ala de doentes mentais, onde a maioria eram pracinhas que lutaram na segunda guerra e outros piradões que nem eu, daqueles anos setenta, onde nos víamos no filme “Um estranho no ninho” com Jack Nicholson, mas que eram chamados de malandros pelos sargentos e tenentes que ficavam me ameaçando que quando eu voltasse do hospital eu ia ver “o que era bom para tosse” de querer se livrar deles.

Tive amigos que levaram eletrochoques, assim como sei que Paulo Coelho também, e por isso, apesar de não gostar de alguns livros dele, principalmente da mística que ele gosta de criar em torno de si, que é tudo baboseira, pois estas sociedades que se diziam ou se dizem ser secretas são apenas formadas em cima de egos, sem nada de espiritualidade, mas de alguns livros não posso dizer que não gostei e que até me identifiquei, como a busca frenética por respostas em O Alquimista, Onze minutos (sobre o mundo da prostituição, fui um caso de muitas, o namorado fora do expediente) e Veronika Decide Morrer, de pirados como eu fui, que é muito bom e indico, tanto esse como o primeiro, o segundo me mostrou uma realidade que eu conhecia por dentro, mas não sei se é do agrado de outros, mas é real.

A psiquiatria era tão avançada naquela época que fui para o hospital psiquiátrico do exército duas vezes, na primeira quiseram me devolver, mas a minha mãe voltou à carga e voltei para o hospital para ficar mais uns dois meses, e dali sair sem ter falado nenhuma vez com nenhum psiquiatra.

Com o tenente que ficava me ameaçando aconteceu um lance que foi interessante e totalmente sem intenção, eu não tinha e não tenho maldade, mas ele não saiu ileso. Ia ter um marcha especial e todos estavam com o uniforme de gala e eu por estar à paisana, estava fechado no vestuário e sentado numa caixa de engraxar sapato espiando a tropa ali do lado de fora, ainda em formação para o desfile, e depois eu iria embora.

E este tenente entrou e disse: “Bom soldado Serpa, já que estás indo embora dá um último brilho aqui no meu coturno e colocou o pé no lugar apropriado e eu ali sentado, com medo de alguma coisa ainda dar errado no último minuto, peguei o primeiro pano que vi na caixa e comecei a esfregar o coturno do tenente, só que o pano estava sujo e o coturno estava com cadarços branco, pois de gala, e já viu a meleca que deu, mas apesar da babada e escutar que eu não servia para o exército mesmo, acabei atravessando o portão pela última vez.

Dois meses depois estava com um amigo, naqueles tempos de malucos e caretas, e acabei indo preso junto com ele que era chamado Marcos, que depois começamos a chamar de “marcão”, que na época era sinônimo de quem dava vacilo, pois deu uma bobeira de deixar dentro de uma caixa de fósforo uma bagana de maconha, que não dava nem para uma puxada, e fez de nós e mais um outro que estava junto, que era filho de um tenente, por coincidência, virar primeira página de jornal.

“PRESOS COM OS OLHOS ESBUGALHADOS DE TANTA MACONHA”, não tinham melhor assunto provavelmente, e eu que nem gostava daquilo, mas gostava dos amigos, fui “guardado” junto com eles.

Cito isso, pois depois soube pelos meus amigos do exército, que com eles todos formados, os oficiais, com o Jornal na mão, deram uma baita de uma esculachada dizendo que o exército tinha se livrado de um mau elemento da pior categoria, e deixaram no mural o jornal até ficar amarelado para servir de exemplo, quando, coitado de mim, estava pedindo para morrer de tanto chover coco na minha cabeça, e que eles tinham é ficado putos de não poderem mais pôr as mãos em mim; meus amigos foram todos expulsos no final.

Mas a psiquiatria evoluiu muito, hoje há nomes para tudo, e eu não posso falar nada, pois muito me ajudou depois, pois eu só estava começando a minha trajetória de estranho no ninho neste mundão.

Esta história começou a ficar longa, mas o que posso dizer é que o psicólogo mais barato que a minha mãe tinha arranjado era um ex-padre, também professor da PUC do Paraná, e muito conhecido, pois era de família tradicional e muito rica de Curitiba, e tinha programas de psicologia e Filosofia em rádios, possivelmente da família.

Mas quando escutou eu dizer que iria parar com o tratamento, naquela altura era terapia de grupo, pois tinha encontrado uns livros (Mensagem do Graal “Na Luz da Verdade” de Abdruschin) que tinham me dado respostas e que ia me aprofundar nelas, ele não quis abrir mão deste maluco aqui, que incandescia a turma de tanto questionar e falar, e só faltou me dar alguma grana como incentivo, ao invés de receber, pois do pagamento até dispensou, mas para o bem daqueles coitados, que espero que todos tenham ficado bem, eu não fui mais.

No sofrimento de alguém não tem nada de engraçado, mas lembro, antes de ter encontrado os livros de Abdruschin, que saindo um dia de umas destas sessões, entrei em uma igreja que estava vazia, (naquela época ainda não se roubavam igrejas), coisa que desde os meus tenros quatorze anos já não fazia mais e ajoelhei-me e procurei fazer uma prece, a mais profunda possível, mas vi que me faltava força interior, eu só tinha força mental, e que a culpa era só minha por não conseguir a força suficiente para merecer levar uma oração em frente, e sai dali consciente desta incapacidade.

Para a história não ficar sem pé nem cabeça digo que frequentei novamente o consultório de um psiquiatra, desta vez uma psiquiatra, quando já estava no final de um relacionamento de quase dez anos e chorava lá feito um bebe de tanto sofrimento desconhecido na alma, mas a única coisa que aquela psiquiatra sabia fazer era ficar dando umas cruzadas de perna, enquanto eu chorava feito um doido, mas não tão doido a ponto de não observar quais as intenções daquelas cruzadas, pois tinha desenvolvido sexo meio que compulsivo antes daquele casamento e ele foi uma fuga e um esteio por aquele período, mas eu tinha que voltar para a estrada.

Eu ainda estava muito longe para viver dentro dos ensinamentos de Abdruschin que eu considerava e considero inquestionáveis.

Mas para ganhar aquele tipo de pernas eu não precisava pagar tão caro, nunca paguei prostitutas, pois as ganhava de graça, nunca tive pressa e ficava até o final do expediente e iamos comer alguma coisa em grupos e terminar a noite, o que eu queria era companhia, mas fui o protegido de muitas quando jovem, então conhecia bem o meio.

Mas depois de separado, em um coquetel, encontrei uma amigo gerente de uma seguradora tomando guaraná, e ele era um baita de um bebum, perguntei por que, e ele me disse que estava tratando de Síndrome de Pânico e, ainda mais, o diretor dele que também era meu amigo, também estava indo lá no mesmo psiquiatra e quando passou alguns dias e eu apavorado, pois viria um feriadão de carnaval, e eu não sabia se ia aguentar tanto tempo sem falar com ninguém, fui lá e pedi o telefone do profissional.

Fui e o cara era caro, o mais caro de Curitiba, talvez entre os mais caros do Brasil, era de certa idade, tinha sido professor, tinha sido palestrante pelo mundo e já não dava entrevistas para revistas, vi uma vez quando a Veja o procurou.

Eu estava com trinta e oito anos, e em pleno viço profissional, e tinha passado por tudo, então sabia que o cara era bom, haja visto eu e os outros dois conhecidos, figurinhas carimbadas na cidade, estarem se tratando com ele, e ele não queria saber quem foi meu pai nem a minha mãe, nem tocava no assunto, e já foi falando lances e me pondo para relaxar, ensinando técnicas; era como se a minha alma estivesse em carne viva, quando ele falava palavras para me acalmar eu sentia um alivio, ali deitado naquela maca.

O meu amigo dizia que o pé dele fervia quando ele dizia no relaxamento que o dedão dele estava esquentando, esquentando, mas eu não conseguia me entregar tanto no relaxamento, mas fui melhorando. Assim como não tinha conseguido fazer aquela oração, não conseguia também me entregar no relaxamento, e por isso passei a fazer duas vezes por semana, gastaria tudo que tinha ganho, se fosse preciso. Nesta altura o problema principal era uma depressão profunda.

O mundo continuava sempre me assustando muito e criar vínculos afetivos era a minha fobia.

Um dia depois de um acidente que causei, que fechou o centro de Curitiba; eu tinha batido em um taxi e os taxistas fecharam aquela via da cidade, até que tivessem todas as garantias que o amigo deles receberia os prejuízos causados em um acidente tão insólito, pois bati na contra mão embaixo de um viaduto de mão única, mas que ninguém se machucou, felizmente, e que virou conversa e risadas de mais de mês na cidade.

Um amigo que estava comigo no carro na hora do acidente tranquilizou todo mundo, de que eu era boa gente, tinha seguro e que iria pagar tudo, enquanto eu desmaiado fui levado para um pronto socorro, onde só acordei depois da hora do almoço sem saber o que tinha acontecido, mas sem nenhum machucado; o acidente tinha sido às sete da manhã, e teve TV extraordinária e também no jornal do almoço, enquanto eu ainda dormia no banco do hospital sem nem ainda ter sido atendido.

Fizeram um exame por insitência minha para eu poder ir embora, tinha só uma luxação no ombro, e me liberaram, tinha um monte de gente atrás de mim, mas como eu dormi no banco do hospital, não tinha prontuário de entrada e ninguém sabia onde eu estava, eu nunca imaginei que tivesse tantos amigos na cidade.

Liguei para minha irmã e perguntei se ela podia ir me buscar, ela foi e dali fui em busca do meu amigo que tinha guardado os meus documentos e algumas coisas pessoais muito mais importantes que eu tinha comigo no carro, e fui para o hotel onde morava. Lá almocei e li o jornal, onde mais uma vez eu era primeira página, embaixo de uma árvore que tinha numa pracinha em frente do mesmo e ali relaxei.

Passado este momento eu liguei para a minha irmã pedindo se ela poderia me emprestar um carro que eu iria para a praia com uma paquera que eu tinha brigado no início da noite do acidente, e onde alguns amigos iriam alguns dias depois para passarmos o ano novo.

Eu estava tremendamente sensível com tudo o tinha acontecido e sabia que haveriam muitas consequências graves, mas estava tranquilo lá naquela casa sozinho com aquela garota que era tão piradinha e lá, naquele isolamento, eu senti por ela o sentimento que tinha sentido na adolescência e que tanto tinha corrido atrás sem nunca mais ter encontrado e isto me causava tanto sofrimento, e por isso sabia da importância daquele momento e consciente da libertação que eu estava tendo ali , fui para um quarto vazio da casa e prostrado no chão agradeci a Jesus, o Amor de Deus, pela libertação daquele engano, e esta oração eu sabia que era uma oração como deveriam ser todas as orações

Alguns dias depois eu vi que aquilo que sempre procurei, e sofri tanto buscando, era apenas uma tola paixão, ridícula até, e que antes daquele final de ano já tinha passado.

E assim vai a vida indo ao seu desfecho terreno, onde vamos encontrando no caminho as pedras que um dia colocamos em outras épocas, em outras vidas, e que agora vamos encontrando no caminho da volta.

Descobri nas minhas andanças que por conceitos religiosos errados que impus ferreamente a outros, em outros tempos, tinha pecado muito contra o amor, ao não permiti-lo ser natural em mim, e que por isso agora tinha tanta dificuldade de lidar com ele e com as mulheres inicialmente, e o medo social que oprimia a minha alma era por agora me sentir desprotegido sem o poder que tive naquela época e que usei para oprimir tantos.

Nesta vida sempre me senti como se todo mundo estivesse me olhando, me descobrindo por trás da máscara, e este medo era, claro, anímico, mas gutural, e hoje como sou feliz por, simplesmente, poder andar de vota pelas ruas da cidade, sem precisar ser de madrugada.

Quem sofre de amor, um dia pecou muito contra ele, isto eu sabia, e esta é a moral da história e que a psiquiatria nunca iria descobrir, mas me ajudou muito, assim como os ensinamentos do mestre Abdruschin.

Já comentei em outras crônicas algumas das coisas citadas aqui, mas são facetas diferentes da mesma história. Um dia eu fecho todas elas e vou dormir.

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