Ni una sola mirada, ni una palabra, ni una sonrisa, en cambio yo, te regalé mi flor de luna llena. Te entregué las llaves de mi casa y mi amistad sincera, puse en tu mano, mi corazón sin candado. Te ofrecí mi jardín, plagado de rosas, lirios, azaleas y petunias...en cambio tu, me lo negaste todo. Pero has de saber, que a pesar de todo, te agradezco lo poco o mucho que me has querido. No te puedo odiar, pues el odiar en la vida es un modo de amar. En estos precisos momentos, lo único que pretendo, es recobrar la llave que abra la cárcel en la que mi alma se encuentra cautiva.
Cuarto menguante delirio de tus senos en mi boca, las estrellas de tus ojos en los míos, tus manos par de palomas revolotendo en mis hombros y yo montado en tu loma para divisar la noche profunda de tus deseos. Sin importar que el gemido se nos escape o esconda, que vuelen por los tejados los suspiros de la brisa con los aromas furtivos de jazmines florecidos. Si yo me quedo dormido, si sueño que estoy durmiendo en mis sueños apareces mirando lunas con sueños menguantes sobre mis ojos es porque te estoy soñando y me deleito con verlos.
Pústulas supurando en almizcle y un ojo de gato puesto del revés...
De un hijo secreto de un padre a un viejo nieto que hace del sujeto un gran criminal... Acabado en odio del golpe certero de aquel agujero que todo ha engullir... Y el asesinato no es placer maestro es algo siniestro dispuesto a servir... Que el hombre asesino no solo la raza que empiece la caza del hombre animal...
Dirige tu barca hacía mi puerto y la bruma desaparecerá como por arte de magia, y tu alma se preñará del deseo de amar intenso desde el día hasta el alba,
entre rosas y gardenias entre sábanas blancas con aromas de ternura y pasión desenfrenada, donde se tejen mis poemas atrapando las estrellas entre verdes praderas y con mirada enamorada,
donde la vida es vida y tu belleza se palpa y los versos son la verdad de almas que se extrañan; atraca en mi puerto tu barca de anhelos ahí están seguros jamás naufragan.
Se ha asomado al abismo, a la oscura mazmorra, al fondo de la fosa, donde se oculta el karma. Se balancea en la sombra, de la clara mañana, y bucea en lo más hondo, donde el agua es más clara.
Salta el vértigo errático, donde se acuna el ansia, errantes pensamientos, caminantes sin pausa. Se ha vuelto el peregrino, sobre la senda andada, y se abren los caminos, preñados de añagazas.
La canción se hace eco, de la hambruna que abrasa, dando voz a las voces, dormidas en el alma. Veloz entre las notas, que el corazón agranda, y unos ojos atentos, que miran al mañana.
Se ha asomado al abismo, donde vive la rabia, y viajó entre los mitos, que la verdad tapaban. Se acercó a la pobreza, golpeándole en la cara, y la recia evidencia, transformó su mirada.
Se ha alejado la noche, el sol mira sin ganas, soslayando las sombras, que a la luz atenazan. Miradas de reproche, con rayos de esperanza, mientras levita el tiempo, sobre el amor que pasa.
Sonetos en el aire, de esencias perfumadas, amando lo que sueña, bañando la conciencia, de verdades que hablan. Se quedó ente las nubes, con el alma al socaire, del amor que esperaba.
Se ha asomado al abismo, buscando en la negrura, la verdad que le falta.
Tal vez como antes, ahora también, Tengamos que dejar el amor ahogarse, Una vez más debemos separarnos, Porque nada feliz fue nuestro encuentro.
Sin embargo el amor, presente siempre Estuvo, cuando conversamos, cuando Nos reímos, cuando nos miramos y Cuando nos tocamos... nos estremecimos.
Entre nosotros no hay final ni olvido; Sin reconciliarnos, otra vez nos alejamos. Pero me queda la alegría de haber puesto El brillo del amor en tus ojos, nuevamente.