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El amor está bien pegadito a la piel no existe poro, bello, cicatriz, sin miel, sabe a sudor néctar de seres humanos contactos, caricias, de labios cercanos.
Tu boquita cueva de húmedo lamer lengua que adivina, vehemente, el placer un roce que hechiza la tersa mejilla magia que se siembra cual fresca semilla.
Se tocan las almas sentir de cariños los ojos, pestañas, que se brindan guiños, cejas que celebran bajo de la frente el rubor, sonrojo, del deseo ardiente.
Que fino es tu cuello suavidad su sello que me hace un enredo, enlace y destello, a la vez que boca, voz, lindo sonido, me dicen: ¡me encantas!, eco repetido.
Las manos aferran sedosos cabellos se juntan las caras, los gestos, resuellos con saliva ahogo, flecha de Cupido, ¡adórame cielo! solo eso te pido.
Dándonos de besos ¿tú me necesitas? te siento, me sientes, te digo . . . me excitas, repegar de pechos fuentes de la vida acurrucadita la pasión se anida.
Que bonito hueles no me desconsueles nunca digas no, ¡negativas crueles!, te ambiciona mi ser ¿notas mi querer? late corazón así vuelvo a renacer.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda México, DF., a 09 de junio del 2012 Reg. SEP Indautor No. 03-2012-083012362100-14
Podría divagar en tolerancia y en la atención de sobreponer para sobrellevar y sobre todo al quitar un festón de la elegancia...
De humano sentido que se ve dañado lo que mira un lado no te va a tocar...
en el transcurso lánguido que de recelo se aprende en la variación de un sentimiento para convertir para la transformación del deseo... …y hojas de memoria perversa
Un mantra sagrado de nivel primero el clamor dominio del canto hacia el cielo...
Enturbia la estupidez la resistencia a medrar cuando librarse no es liberarse....
Donde escarba el sueño arañase el llanto y el dulce quebranto del fiel amamanto del pecho animal...
Del recuerdo a soplos de espacios y velas del perfil de cera que queda en el tacto...
Era jumentera y no era del pueblo y se supo luego que se fue para otro prendida de antojo de un hombre furioso que no fue su esposo ni dejó a ningún otro que donara encantos y al pasar un día ya pasaron... cuantos?
De Dickens furioso que salpica espuma de la comisura que enturbia el Diablo...
RECUERDOS De tu risa infantil casi religiosa y de tu pelo ensortijado Que se enredaba cariñosamente entre mis dedos, Guardo en mi memoria toda la pasión vivida En los estrechos pasillos de vueltas y vueltas, Donde el exiguo espacio deja pasar el tiempo tembloroso Iluminando con luces palpitantes lípidos recuerdos pasionales. De tu sonrisa ilusionada de aquellas primaveras, Cuando mi amor envuelto entre suspiros te miraba, Remirando los volúmenes encantos que tu cuerpo exhibía Y con ello mi mente construía, fantásticas ilusiones Que iban mis anhelos hambrientos construyendo. Extasiado transcurrían mis tiempos qué movían Mi obsesión de tenerte entre mis brazos, esos brazos Que te llenaron de caricias y que en cada movimiento te perdían. Recuerdo esos tus labios que barrieron mi cuerpo sin reproches En cada jornada de la vida, ya fuera de día o de noche. Recuerdo tu boca que afanosa el hambre bebía De mis labios el licor ardiente que lentamente moría. Aún quedan en mi piel los tatuajes de tus labios de fuego Que escaldó mi incertidumbre y mi dolencia. Guardo en mi memoria los suspiros del amor Que con sus alas de misterio volaban en el cielo de la noche Para desaparecer donde se curva el tiempo Y la noche se vuelve día cuando aparece el sol iluminando Los recuerdos de nuestra mística pasión vivida. 23122020ECMDR
Invítame a entrar a tus sueños, para enamorarte con mis versos Caminemos de la mano, por tus hermosos sueños Invítame a pasear por tus pensamientos y quedarme a vivir en ellos Ser parte de tus memorias y a si enamorarte cada que me pienses.
Invítame a ser parte de tus ilusiones y que te ilusiones conmigo Que una de tus ilusiones mas grandes, sea verme todos los días Invítame a jugar como dos niños por el parque Dos niños prometiéndose, estar juntos por la eternidad.
Invítame a entrar a tu alma, para poder construir mi nido Para que a si mi alma y tu alma, se enamoren para siempre Invítame a ver tus lindos ojos todas las noches Para escribirle lindas canciones.
Invítame a extrañarte todos los días Para escribirte todas las noches y nunca olvidarte Invítame a entrar a tu vida Para unirla con mi vida enamorada, Nadia.
En aras de la razón, vive quien piensa y medita, y no renuncia quien grita, que quiere más libertad.
Brocal del pozo del sueño, en el fondo de su cuerpo, la oscuridad hace daño, sentido oscuro soñado, latente en el corazón.
Procaz anhelo sin rumbo, un pasajero desnudo, caminando sin cesar. Volver la vista sin miedo, ver la sima sin decoro, y ahondar en los viejos ojos, que de sapiencia se van.
Descerrajar los cerrojos, saltar los muros el sueño, y ver el alba sin sueño, para poder avanzar. Corrientes como torrentes, que arrastran lo malo y bueno, voces que vienen y van.
Estrambóticos placeres, fantasmagóticos cuerpos, visionarios hechiceros, desarbolando recuerdos, quemando en la hoguera incienso. Lunáticos próceres locos, rompiendo eternos derechos.
Sombras de ajados deshechos, envueltos en celofán, como dulces caramelos. Cansados,solos y viejos, van surcando los maderos, los mares de la ilusión, volutas de vientos negros.
Enamorarse del aire, del rayo y de la tormenta, beber de la rosa el néctar, y amar todo cuanto nace, de la tierra que se preña. Amantes de lo que crece, en la extraordinaria Tierra.
Calidoscópica imagen, variopintas son las sendas, entretejidos caminos, atajos que no se encuentran, verdades que se perdieron, amores que nunca llegan, a los arcanos rincones, de corazones que esperan.
Esperanza entre los cirros, de las nebulosas crestas, que el viento sin tiempo arrastra, hacia tiempos sin fronteras.
Que el insomnio acecha tus noches, me dices y me asombra tanto saberlo, es que tu ausencia también ha desvelado, cada noche que no te tengo conmigo, nuestros espíritus apenas deambulan, negándose al tan reparador descanso.
Imagino tus ojos, que como los míos… hurgarán la oscuridad buscando huellas, de nosotros, del amor conjugado tantas, tantas veces, de murmullos y suspiros, imagino tus manos escrutando sábanas y almohadas vacías de calor y pasión…
Mientras reniego de tanta nostalgia… He repasado por muchas ocasiones, los detalles felices, amados sin límites, que han trocado en nuevas ilusiones, esta espera, que es ahora entelequia de más locuaces espacios amatorios…
Tampoco duermo, cómo podría negar, si me haces falta, como la vida, sí… como la vida, que se recrea, completa y vibra, cuando esa vida nos junta, para eclosionar las caricias y besos acumulados, para tampoco dormir, después de amarnos.
Tú sabes cuánto adoro arrullarte. repasar tus formas… contemplarte dormida… besar tus ojos, repasar tu cabello… quizás, para estar seguro, que no es un sueño…
Ensimismado en su ser, vive el ser, siendo cautivo, de la ignorancia de él mismo, sujetos al recio suelo, anclados pisan sus pies. Va transmutando su forma, va mutando su quehacer, y hasta la mirada cambia.
No llega la inspiración, la etérea musa se ha ido, abandona la crisálida, la ninfa deja su nido, piel vieja del corazón, retorcidas emociones, chocan como átomos locos, en un frenético giro, buscando el huidizo gozo.
Cansado de caminar, busca una sombra el viajero, un roble ofrece su cuerpo, y en su sombra acomodado, medita el tiempo pasado, mientras le mira el presente, con ojos de desenfado. La sombra del roble enfría, su insistente calentura.
Qué trasnochada locura, qué poder que te arrebata, qué inspiración desbordada, sueña con ser emoción. Un instante microscópico, crea con ansia la pasión, sale de su cerrazón, ligero como una pluma, liviano como una flor.
Piensa quien posee riqueza, que es su posesión la vida, más no gana la partida, quien a su antojo la apresa, con desinfladas promesas. El sudor de otros la engorda, la sangre de otros la aviva. El poeta es de nosotros, las riquezas son ajenas.
El amor así mitiga, la constante desazón, la insondable sinrazón, la cansada travesía, el inquietante dolor, la libertad constreñida, y el devenir de los años, bálsamo que a todo aviva, con su extraordinario don.