En las orillas de tus labios de amapola Absortos quedan, Los besos que no me diste, Buscarán sedientos, El ojo de agua fresca en mi boca, Que lo tuvieron cerca Más del cual cejaron de beber.
Tu pecho buscará abrigo De mi pecho enardecido, Aquel que día y noche clamaba Por la seda de tu piel, En unísono tempo y armonía Con el frenesí de tus latidos Y los sones de mi corazón.
Pero la culpa no fue tuya, ni mía, Fue la vida, O tal vez el infortunio que cruza los caminos, De los que juran amarse hasta la muerte, Como tú y yo juramos. Es por eso que te extraño, es por eso que te quiero, ¡Por eso es que te espero!
Nace y crece, como el viento en vendaval. Nace y crece, y liba de la experiencia, entre sueño y realidad.
En verde torna a amarillo, y de amarillo a marrón, aferrado al corazón, vive el ser, como un anillo, en su dedo acomodado. Torna en verdad la razón, el valor en sacrificio, magenta vira a morado, y del mate, cambia al brillo.
Vacío que ama a la nada, como el son al estribillo, desea ser mayor el niño, y el viejo añorando al niño, se olvida de ser mayor. El diapasón ama al ritmo, ama la ignorancia al necio, y amando la luz al cielo, da a la sombra su sentido.
Así, palpita la vida, en un devenir constante, un eterno renacer, ante la muerte, ignorante, y en el constante nacer, de la vida entre tinieblas, sueña la vida con ser, eterna en su duermevela, en su juventud, perpetua.
La razón busca a la duda, y la duda a la razón, y en este juego de rol, la verdad triunfa sin duda. Persigue cada latido, al que queda por venir, y decae o se precipita, en su latido febril, no sabe el latir que es vida.
Nace y crece, el amor en su aventura, pero, decrece y se muda, si no es fuerte su latir. El amor es el vivir, con la mente y con las tripas, como unidas hasta el fin, nacen, la muerte y la vida, como el amar y el sufrir.
No por tener que morir, hay que despreciar la vida, no es la vida un souvenir, ni del destino, un capricho, es fruto de un existir, de una conjunción de ritmos, una sintonía precisa, la perfecta melodía, el suspiro de un latido.
“Tu corazón de ayarín, callo de vida . . . sin fin.”
Eres de madera dura Pichátaro sabia pura morena de la más fiel corteza color de piel.
Palo de doscientos años nudos, vigas, travesaños, fuiste troje, mora humana, bosque de vida lejana.
Morales tu pino acuña cabaña, agreste fortuna en Apúpato, tu casa, la ecología nos abraza.
San Pedrito, Michoacán, corundas, uchepos, pan, antigua agrietada vena “Nanita” cruje tu yema.
Pátzcuaro ribera asiento, duelas, zapatos, lo siento te piso calmo sereno levito sobre tu leño.
Tabla del lago cuarteada dejó atrás verde alborada, tus entrañas son destiempo termitas de otrora tiempo.
La vara se te ha secado más tienes cariño al lado de Lucía, Saúl, . . . glorioso, del “Pachorras”, “Perezoso”.
Tu corazón . . . de ayarín firmeza, tronco sin fin postes de vejez gozosa, de raja, astilla porosa.
El amor todo lo cura tu esencia el barniz perdura, sentí frío en el espinazo luego tu calor regazo.
“Nanita” te vi por dentro de tu alma muy adentro ya te estaba conociendo, salí, me estabas pariendo.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Desarrollo Ecoturístico Apúpato, Pátzcuaro, Michoacán de Ocampo, México, a 04 de julio del 2016 Dedicado a la Sra. Lucía Becerra Guerrero Reg. SEP Indautor No. 03-2016-092711430700-14
Me enveneno en pensarte sufro, temo, vuelo me dejo llevar por tu sonrisa levito como si nada ya importara el amor que nunca duerme bajo tu única esperanza que es la vida.
Me enveneno ciegamente al paraíso completo de tu cuerpo galaxias enteras en tu nombre barrios completos con tu mirada.
Única entre todas las especies mujer fugitiva e independiente boca de fuego que quema una a una las palabras que siempre y eternamente te diría.
Reconocible esencia, que deja la presencia, de exquisita fragancia, perfumada conciencia, del aliento que emana, de la fugaz ausencia. Un efluvio que embriaga, un suspiro que alienta.
Primavera de encuentros, que el retoño florezca, que crezcan sus anhelos, sus esperanzas nuevas, elaboradas notas, que un instrumento enseña, delicados matices, que su crecer concretan.
Atardeceres locos, y madrugadas frescas, bordadas de enseñanzas, de anochecidas plenas. Profundizando el nervio, en su delirio aumenta, y es más cálido el beso, cuando la noche tiembla.
Anocheceres místicos, de aparente pureza, salpicados de incógnitas, complicidad excéntrica, de inconclusas dialécticas, y una caricia efímera, que nace en la refriega, y el sabor que enajena.
Ha nacido el retoño, ha cruzado la puerta, del epicentro mismo, que gestó su presencia. Del vientre de los tiempos, ha nacido un camino, un rocoso sendero, una escabrosa senda.
Amaneceres mágicos, que al corazón despiertan, que bebe de las noches, que a las luces se aferra, con el dolor del parto, del día que se queja, sonoro es el bostezo, con el que el día despierta.
La música se eleva, cruzando la materia, va dejando las notas, en cada mente abierta, y al olor de los siglos, de inmaterial presencia, se han quedado los versos, mirando hacia el planeta.
Amor de atardeceres, de amanecer amores, de anocheceres muecas, mirar de renaceres, que observan nuevas sendas.
Cuando el mundo se haya sumido en la más temible oscuridad y todo esfuerzo parezca nulo ante tal calamidad avecinada unos siempre quejándose irán otros recurrriendo al rezo pero sin desprender las manos para trabajar los menos con gran ahínco redoblan esfuerzos pues el tiempo es oro y no quieren cerrar las ojos hasta concretar al menos uno de sus numerosos sueños
Pareciera que la vida en todas sus formas sin ningún remedio perecerá y mientras está la abejita libando flores concentrada produce la miel que otros disfrutarán sigue la pequeña hormiga llevando su carga nada la detiene y trabajando morirá el aire sigue corriendo ofreciendo aliento a quien cansado esté a pesar del gran dolor hasta el animal más simple si está enfermo o es herido se aferra y trata de sobrevivir
Observa cómo en las aguas turbias solo el amor nos mantiene a flote lo que llevamos dentro se refleja afuera y tarde o temprano habrá que enfrentar hemos olvidado tal vez el regalo divino que nos hizo únicos entre las demás especies y sin analizar buscamos complicar la vida en aras de apariencia y comodidad no nos basta un solo proyecto por miedo u orgullo abarcamos más y más e imprudentes naufragamos sin saber nadar
¿A dónde vas, atribulada alma? con todo ese lastre no se puede volar no necesitas irte al Tíbet para meditar busca un rincón propicio y calla un rato deja que la divinidad te halle y con nuevos bríos podrás continuar
Deja que se cierre el ciclo deja que las noticias fluyan con su torbellino malsano arrastrando conciencias solo la tuya puedes proteger y antes que la siguiente embata aprovecha esa tregua para disfrutar
Disfrutar es risa al amanecer es dar gracias al anochecer es ser amable, es ser templado con las espinas que inevitablemente en cada tramo nos suelen herir no necesitamos iglesia o credo si aprendemos a ofrecer y dar amor es medicina que sana el cuerpo ilumina el alma y hace progresar