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Los niños son la sangre venidera que regará con sangre nuestros campos. Los niños son los corazones fuertes que latirán encima de corazones lacios. Los niños son la mano necesaria para obturar heridas y embestir con laureles al errátil futuro. Los niños son esas riberas verdes de nuestros ríos secos. Los niños son mañana, y en mi pueblo… ¡quedan tan pocos niños!
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Poeta
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¡Qué felices las noches en los bares pasándose el porrón de peripecias si sólo pintan copas en los aires!
Y cuando pintan oros… ¡qué felices! Pero su palo casi siempre es otro y entre sus cartas pocos oros viven.
Las de su palo son, ellos lo dicen, las espinas, las zarzas, el trabajo…; las de su palo son, aunque no pinten,
las espadas clavadas en sus carnes; las de su palo son también los bastos, que les asestan golpes incontables.
¡Qué felices las noches en los bares con el porrón y, pinten lo que pinten, mirándose en la cara de los naipes!
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Poeta
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Angosto porque sólo le llueven estrecheces. Ovillo que recoge los hilos de tristeza y va sin equipaje de ranas y de peces soñando los lugares a los que nunca llega.
El río que conozco, callado y combatiente, que no es río corriente pues no lava ni riega. El río misterioso, que calla lo que siente y avanza con su poco caudal por la maleza.
El río solitario, que fluye entre las mieses. El río, que no es río de cantos y de arena. El río campesino, que llora a los ausentes y lleva un viejo puente colgado a las acuestas.
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Poeta
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Aquí arriba no tengo nada más que a la espiga; ancianos, que laboran los campos del recuerdo; la casa donde solo mi soledad habita; el aire, sano, puro y el plácido silencio.
Aquí arriba es abajo, según decís vosotros, pero yo no comparto los dictámenes vuestros. Placeres y riquezas conozco a lo que obligan: aquí arriba es arriba por lo bien que me siento.
Respiro sus perfumes, escucho sus sonidos, camino hasta sus cumbres, retorno cuando llego; y espero que concluya mi vida en estos pagos, al lado del arado mis surcos escribiendo.
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Poeta
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Cuando llega la noche y tu no estas conmigo Me invade el silencio, y la melancolía Por no poder acariciar tu boca, fuente de mi vida Por no poder mirarme en ese brillo que tiene tu mirada Deslumbrarme con el destello de tu sonrisa
Cuando llega la noche Me invade el frió, de tu ausencia Beso la almohada imaginando tu boca La acaricio en silencio, soñando con tu cuerpo En esa fiebre que me provoca
Cuando llega la noche La luz de la luna entra en la alcoba La imagino iluminando tu silueta de diosa Es tal mi imaginación que me invade tu aroma Aroma a jazmín, y a rosas
Cuando llega la noche Me embriaga el aroma Un imaginario pincel dibuja tu rostro Y la alegría reflejada en tu sonrisa Y llega la brisa, que acariciaba tu boca
Cuando llega la noche Me pregunto en que brazos estas Y con que cuerpo, te agitas.
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Poeta
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cris amor, despedida y deseo cris ,la fe del reencuentro sed de vos ,en tus palabras que me alientan deseo de tu piel, que nunca mentira voce me da ganas pra seguir en el efecto de tu luna en el sol de tus ojos amor de extasis, de sentir el amor amor de besarte tu boca vedada a los secretos del mas puro amor
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Poeta
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Qué ironía de la vida!… con cualquiera, tu y yo mirándonos de lejos con el amor desgarrándonos el pecho. Mordiéndonos la lengua para no gritar ¡te quiero! día a día, con el orgullo en la garganta para no pedir perdón. ¡yo te amo! me decías… ¡yo te adoro! respondía el amor era nuestro pan de cada día. Tu juventud y mi experiencia tus dieciocho perfumadas primaveras daban color, calor y olor… a mis grises treintaiocho inviernos. ¡En noche morena y luna de plata encontramos el rojo escarlata! ¡y fuiste la fuente que mi amor buscaba y la mujer, que con ansias deseaba! ¡Tú eras joven guapa y doncella!... ¡amor mío! porque te entregaste toda a mí ¡yo dejé todo por ti! Sin embargo, el tiempo… es el tiempo o se vuelve tu amigo o tu enemigo, se lleva la noche y también el día o lloras de alegría o de melancolía. Y aquí estamos, removiendo las cenizas del pasado, hurgando en los escombros con una silenciosa y cómplice mirada sin hallar ni un rescoldo de aquella llamarada. Pero… ¿sería amor lo que tuvimos? o un capricho tierno y loco de los dos amor de inverno y primavera de experiencia, de entrega y juventud. ¿Así será el amor?... ¡que va ser! así éramos los dos, amantes que jugando al amor y a ser amado perdimos, aun estando enamorados… Delalma 03/XI/09
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Poeta
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Hui a un hogar sin nubes, para que el sol alumbrara mi cabeza, mas los dias nublados me acechan esta felicidad de cristales que sueño cierta...
Llore sin consuelo al romper mi corazon con espinas gruesas que se acentuaban en mi mente con un belleza incierta, pues el pájaro equivocó el rumbo y enmendo al hogar sin pena, creyendose libre de inmundezas.
Estoy viendo el árbol sin sombra pues espero la ofrenda del dia en que llovió cenizas sobre las flores secas...
Deje que se anulara la herida de las espinas que a los ojos del mundo no existieron y que desollaron mis plantas sin remordimientos y una vez mas las deje reposar en el frio lugar donde guardo mi pajaro muerto...
Cerre las cortinas de mi mente y deje volar mis sueños junto a la sombra desoladora que besó mis pensamientos...
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Del arbol emana frescor, el pájaro hace su nido, el mundo olvida el amor, la vida ladea el camino.
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Fibras melodiosas mis oídos alcanzan suaves como las caricias de la brisa. Dulces notas dentro del alma divisa, armoniosa lírica a los sentidos abrazan.
Sensible tonada en la infinidad me adormece. Elegía delicada queda plasmada en la mente rasgando el libro del recuerdo ausente. Indeleble pena en el ánima permanece.
Tiene el afecto imperiosa energía aria silenciosa el corazón tonifica, refriega tristezas de la flor marchita con tiernas canciones llenas de alegría.
Se deleita el espíritu con ese amor abnegado reconfortante es el cariño duradero en mi ser. Memorias inolvidables, dramático fue el ayer, renaces anclado en el romance apasionado.
Julio Medina 14 de diciembre del 2010
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