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Un extremista, extremadamente extremado por las fuertas anti extremistas, llegó al extremo de pretender extremaunción.
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Poeta
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A esta altura del partido, de seguro estás sonriendo. con tu carbón cobra vida tu gaviota libertad.
No te cargas con elogios. son los lastres más molestos. Llevas todo el universo en tu barrio Forestal.
En valentía tus ojos, nuevos huertos por sembrar. Vas desnudos y transparente, bergantín de humanidad.
A esta altura del partido, vuela libre, amigo bueno, a rayar murallas blancas con grabados de hermandad.
A esta altura del partido, hay cien metáforas huérfanas, languidecen sin tu puño ¿Quién las puede refrescar?
23.08.1991
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Poeta
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Generación del setenta,
generación renegada
desperdigada con saña
por las tierras más lejanas
Unos pocos que no cuentan,
un pobre atado de esperas
en la rompiente erizada
que quebró la convivencia
Generación del setenta,
la que tuvo al Papa Bueno,
creció en el París de Mayo,
de Praga herida, lamento
Avanzó a pecho abierto
anunciando un tiempo propio,
perfilando al Hombre Nuevo,
reflejo de Medellín
Generación del setenta
y su tierra prometida,
con su bandera ruidosa,
intensa arenga de fe
Cascada sin mente fría,
dogmática en su consigna,
insolente en su porfía,
nunca, nunca de rodillas
Generación del setenta
recibiendo en las costillas,
en debutante doctrina,
inseguridad nacional
En su frente con asombro
escribieron “sedición”,
los marginaron decretos.
el destierro los sembró
Generación del setenta,
hermanos deshermanados,
dispersos y censurados,
ignorarlos se ordenó
Les robaron a traición
sus historias prematuras,
hubo fuego y hubo furia
el Poder los clausuró
Generación del Setenta,
de frustración y quimera,
ayer, grito de los valles,
hoy, una reflexión serena
Generación del setenta,
con su racimo de sueños,
con su impaciencia gritada,
un baluarte, una reserva
Generación del setenta
flaca, mustia y desgreñada,
damnificados de América,
distorsionaron su esencia
Generación del setenta
comprendiendo masacrada
que las murallas son duras
si es el odio el que las alza
Generación del setenta
con cien canas asomadas,
sus heridas aún sangran
porque fueron a mansalva
Joven, ingenua y locuaz,
de madurez remendada,
en sus ojos fraternales
no hay lugar para venganzas
Generación del setenta
con su siglo atravesado,
su post-grado de paciencia,
alternativa sensata
Con su lección resguardada,
esa fe que no se transa,
busca hoy modesto sitio
para la reconstrucción soñada.
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Poeta
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Rieles Descubrí que el aliento de los rieles brilla como guía espiritual de mi vagancia. Frente a ellos, todo disimulo falla Quedo rojo, sorprendido como un piano
Tienen los rieles la verdadera huella de mis ojos cautos. Miraron dentro mío desde que subí a su abrazo de viento, en esta dimensión sesuda del adulto.
Desnudo frente a ellos, como vacío impermeable gris, mis arrugados gritos de protesta.
Trepo en su pausado albergue para recorrer misterioso y azul las estaciones de lluvia donde se disimuló el temblor de una partida.
Vierto en su millón de dientes de madera la carcajada cercenada que se apretó contra el vidrio cuando se rebeló el pecho improvisando una puerta sin cuchillos para el ácido tropel de los gemidos.
Por eso los rieles, mis amigos, tuvieron que amamantar los nuevos sueños sepultando en desiertos los perdidos.
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Poeta
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El arbusto Promovido desde el trasfondo de su prehistoria, alcanzó el telón ceniciento de los días ignorados y eternos. Pálido arbusto reclamando soles, de los biombos arcaicos extrajo la celestina frase, la travesura ideada.
Se empinó en su clorofila ingenua en su pubertad sin ríos. Exprimió el fugaz beso ribereño. Acarició entre almendros la piel de una dalia marchita.
Creció hasta la mitad, brillante remanso verde para todos los fugitivos del camino. Pero allí se detuvo vanidoso creyendo alcanzar la estética y el perfume.
Era absurda su vitrina de cielo, los álamos pasaban de largo sin mirarlo. Encogióse el arbusto y comenzó a pensar como lo hacen los hombres.
Como ellos se encogió releyendo cada fibra de su desarrollo artístico. Crecimiento exiguo de trovador censurado- Asfixiado por los inviernos, los intereses del cactus o del aromo amarillo.
Así se le vio retorcerse en su pasado. Regresar poco a poco a las entrañas ripiosas del monte, reversible peregrino reencontrándose con su genuina prehistoria de semilla ignorada.
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Poeta
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MIEDO AL MIEDO
El miedo es un gusano
carcomiendo.
Te deja silente y aislado
Te vuelve servil
Te desmantela
Se anuda
a tus ojos zigzagueantes
dejándote frío como hierro
Taladra tus cimientos
y te deja
funcional como jilguero desecado
Royendo tus páginas más nobles
Te impulsa a mentir continuamente
Te impide reir, ser solidario
Te bifurca
Es mortaja
Con que cubres tus disfraces
Sanguijuela en tu fe
Zombi sin credo
El miedo es un gusano
carcomiendo
Va doblegando tu esperanza
y como ostra taciturna
ya sólo te importa tu sosiego.
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Poeta
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Campesino
El sudor resbala por la frente
morenamente rugosa
y cae junto al arado
como semilla de nostalgia
Crujen las maderas del atardecer,
el surco abierto
se llena se melancolía
Lentos se deslizan
los pies descalzos
por la huella negra
Una alegría triste
lo invade
al fin de su labor
El piar de las aves
suena como péndulo nervioso
en los oídos del horizonte
Ya el viento teje
con huso melancólico
una alfombra en la tierra,
donde el obrero busca
su reposo taciturno.
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Poeta
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LA ESPERANZA DEL PAN
Buenos días, mujer
¿cómo amaneció la niña?
Voy a salir de nuevo
a recorrer mi engaño y mi rutina
Dáme tu silencio, mujer,
No te escandalices de mi rabia…
Circunda con tu beso compañero
la cotidiana desazón de mis semanas
Ya no quedan postigos,
Ya no me saluda el funcionario,
Ya no me otorgan crédito los cementos,
poco queda ya en mi inventario…
Parto a deambular mis muelles,
A formar fila en los pasillos,
a compartir prestados cigarrillos,
a reprimir una vez más mis desvaríos
Cabalgando la aurora soy ripio,
Volátil, reseco,
Errante pasajero del viento,
Extraviado en callejuelas inéditas,
Construyendo una nueva mentira.
Recobrar a mediodía la fuerza
para tejerte un cuento…
la probabilidad azul de un nuevo puesto…
En los astilleros,
En el dique nuevo
que quizás pronto
que ojalá luego…
que talvez nunca…
Buenas tardes , mujer
¿almorzó la niña?
¡Para mí? …no nada…
Me invitó un amigo
que está por instalarse…
trabajaremos juntos ¿sabes?
Y gracias mujer, por tus silencios
Suficiente es mi rabia contenida
Frente a ella, casi altiva
heroica vas siguiendo mis mentiras…
Ayudándome con esa fe sencilla…
“Mañana, si Dios quiere, será otro día…”
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Poeta
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RESISTENCIA
Alerta, poesía, resistamos… Entramos a la era tecnotrónica. Herodes se ha vestido de pragmático, El Poder nos manipula hasta el cansancio.
Desquiciemos su torpe Cibernética, arruinemos sus tácticas esdrújulas. Entra silbando, irrespetuosa, que salten sus fusibles infernales.
Dibuja camanchacas de abedules, conjuga bramante el verbo Océano esparce por pantallas y satélites de tu canto astillas encarnadas.
Enloquécelos con tu cuerpo vital. Encarámate en grito, lamento o carcajada. Rescata las corolas y la melancolía. Exorciza fantasmas de nardo. ¡Raya murallas, sé consigna del alma! ¡Que no nos tecnifiquen la nostalgia!
Vocifera, es tu deber, eres la única. Detrás de ti se alinea la esperanza. Incrépalos, amiga, no nos falles.
En raigambre mestiza usa mil nombres. Proclama a la América asediada Sumérgete en sus fiordos invencibles, recórrela cantando, sube por sus tobillos de ulmos y lanas esteparias.
Rodea su cintura de permanentes aguas, despierta los pregones de la pampa.
¡Cura su dolor absoluto y altiplano! ¡Únete a su voz, sé solidaria! ¡Sé valle, macumba y Pachamama!
Desconciértalos, poesía, resistamos… ¡Inventemos el día indispensable!
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Poeta
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Esperanza
He construido un redil. He desplegado el más tonto juego cotidiano: cada mañana se inicia mi farsa, se agudiza mi ingenio, se sustenta mi ansia.
Todas las esquinas quieren sobornarme y son las caderas lentejas a mi hambre.
Mas, sigo de largo. Cabalgo quijote sueños inefables. Discurro caminos, me subo a mis plantas, aunque han protestado llevo mis fantasmas.
Sin rabias ni penas trepo así hasta el alba. A triunfar ligero, lleno de plegarias.
Mientras la sonrisa limpia mis ventanas, envejece el siglo y es feudal su manta.
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Poeta
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