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Floreada metamorfosis
Un día dejé los jardines. Dónde perfumes mariposas abundan. Volando multicolores. ¡Las bellas gotas gimnastas!. Subyugan floreando cristales. Espacios hermosos color de memoria.
Un día tomé las burbujas. Dónde algodonosas agujas abundan. Punzantes mieles. Las espumas oleosas avispadas. Presiden vírgenes sueños. Tiempos frescos sabor de rubí.
Un día en la mesa de un siglo. Hablando a la brisa encontré. Los jardines, mariposas marinas. Dulces, flores en gotas, soñando. Diamantes y algodonosas. ¡Mieles espacios, tiempos frescos!.
Un día en la mitad de un latido. Frutas de fuego acariciaron desnudas. ¡Las horas, sinceros terciopelos!. Se apagaron, un momento... Las tormentas. ¡Legítimas, costureras de tristezas!. Y la piel, amapola, se tornó. ¡Girasol!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Siéndonos iguales Ser es ser un poco de todo con otros Con el calendario compartido Con la muerte desnudándonos En los altares de ceniza En los hidráulicos bautismos Ser un poco del inmenso abismo 1
Ser uno con el polvo de los tiempos Ser sombra de luz atormentada Ser de las espinas el nido ¡Entre las máscaras fugaces de la vida! ¡Entre las soledades coloridos amores! ¡Entre los mil rumbos del existir!
2
Siendo palabra la vida nos sueña En la luz vegetal con tropical sonrisa ¡Oh, ilusión del camello, del búfalo y del plomo! ¡Oh, esperar higos del manzano prohibido! La humedad en la garganta seca ¡El dios justo, qué ni mata, ni perdona!.
3
Ser porqué nadie lo ha sido por nosotros Hechos de la nada hablar con el silencio Hechos por el tiempo, fabricar pasado ¡Siendo sólo lo qué somos... Nada más! Aires acuosos, fuegos enterrados ¡Esclavos de cualquier dios anudando fe!.
4
Ser una tarde primaveral Una noche veraniega Un invierno fracasado Los otoños sin sus años ¡Ser lo único qué somos! ¡Solo nosotros mismos!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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AMOR DE LUTO
Descrucificado el dolor abruma. El cielo sordo... La térmica rodilla. ¡Oh, meteórica sombra en silla!. El informe espiga descarnado. ¡Cubriendo las cenizas con las venas!.
Amor De Luto... ¡Amor de luto!.
Estrellado redentor y cósmica ignorancia. Espina la memoria incluso el aliento. ¡Rubia obscuridad sobre planetas!. Lenguas deformes... Pantanos alados. ¡El mismo escombro los rechaza!.
Amor De Luto. ¡Amor de luto!.
Impenetrable sombra impura. Es De La luz... ¡Las convulsiones!.
Insensible cúpula con lepra. Será En La historia. ¡Cifra en sangre!.
Inútiles tímpanos elípticos. Fueron En Su tiempo. ¡Hielos de saliva!.
¡Amor de luto... Amor de luto!.
La tumba no nos salva. Y el olvido tampoco nos redime. Las consciencias sin labios agonizan. Las ideas son híbridas discordias. Y... El suelo, herido, en cólera perece.
¡Amor de luto... Amor de luto!.
Solo mórbidos los vástagos esperan. ¡Cuerpos, sin espíritu, devorarte!. ¡Las entrañas qué labras con el miedo!. Descrucificado... Descrucificado.
Del Azul Infierno... Sí, sí... ¡Del azul infierno!.
¡Amor de luto!. Amor De Luto. ¡Pobre rico, hueco y diminuto!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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ELECCIÓN VIVIENTE
Ayer cumplí con la muerte vestido. Por el viaje de circular resurrección. En la voz de perlas limpias. Y con los años de cien nubes.
Mañana con la mano dos caricias. Plantan equipajes y sombreros. Anuncian escaleras y acuarelas. Entre las hojas del agua.
Después le importa beber mis dudas, al olvido aglomerado.¡Gorjeo de abecedario!. En los pómulos amargos de clorofila. Por el musgo de pernas primaveras, y los pechos con hachazos vegetales.
Luego, luego, húmedo el sol aplaude. ¡Cada lucero substancioso doble!. Peregrinas cosechas obedientes, y cordiales las mandíbulas alivian. ¡Cada nueva diadema tierna!.
Hace poco, un siglo pasó desnudo, con la memoria de geografía cara, sonriendo a las tardes aquéllas, con el perfume de turquesa oleosa. Y el rumor entre noches arboladas.
¿Porqué debe haber guerras intocables?. ¿¡Porqué matar los astros nuevos!?. Si se nace del agua madre tibia. Si se vive del cielo cobijado. ¡Nadie muere si la vida planta!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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OTRA PLAGA MAS
Con la voz de las hojas escriben los bosques. Por los roncos troncos. Y la raíz inocente del aire. ¡Única voz de la tarde otoñal!. Trinos superpuestos. Las aves cantan con íntimo acento. ¡En los bosques sin discordias!. Acordes silencios entre las ramas. ¡Manzanas cristalinas sin vidrios enroscados!. Duraznos inocentes y almendras de bronce.
Siempre instantes. ¡Viven muriendo las hojas!. Libres nieves de veranos. Caminos del aire. Escaleras de nubes. Voz de vez en cuando. ¡Paz en cera de vela!. ¡Sólo los árboles desesperados, huyen!. ¡Con la lluvia de gritos inmóviles!. En la madera enloquecida. ¡De cruz tenaz!. Humillados círculos del mismo Norte. Sin memoria. ¡Tallos invisibles!. ¡Olvido encadenado y olivo indiferente!.
Luego, claudicantes, se arrastran las sombras. Huecos y delatores fantasmas. ¡Ínfimas cenizas!. Sordos los hijos el rostro esconden. ¡Bosques en penumbras!. Abismos del hombre. ¡Falsamente libres!. Talan y talan. Enselvando enajenados sus ruinas. ¡Vaya plaga humana qué habita dañando!. ¡Criaturas espesas qué alojan la muerte!. Granizo insepulto... ¡Atónitos buitres!. Verdes papeles con el plomo por sangre.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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)()(MEDITACIÓN SOBRE FLECHAS)()(
La flecha del tiempo recorre de nuevo. ¡Cada vena y hueso qué nos respira!. Renovado campo de escombros. ¡Hombros concentrados del insomnio!. Anidado... Y... ¡Póstuma raíz!. ¡Del nopal, de emplumada, tuna tinta!. Concentración de millones el elote. De Millones El elote... ¡El vientre en la serpiente!. Águilas dispersas. Por... ¡El amplio campo!. ¡Meditabundo!.
Con el reinado. ¡De cadenas tricolores, enmudecidas, inermes!. Por imperios al terror ajenos. ¡En la inocencia, deslumbrante engaño!. El castaño con dientes de sable. ¡Atigrado... Atigrado... Hambriento!. Miserable. ¡Multigrado!... Buen pirata. Rata del tiempo insalubre. ¡Cronos en manos entunadas!.
Paisaje... Paisaje. ¡Continua pesadilla!. Pesadilla, pesadilla.
Arpón culpable del arca. Con la sangre azul del pulpo conocido. ¡En el corazón de las perlas!. ¡En su concha nueva!... Del fondo turbio. La flecha inhala. Y exhala. ¡Plumas!. ¡Es, es, es el tiempo de tunas!.
Y nos vieron. Nos Vieron. ¡Nopales!. Los años, años, años. Los años, nuevamente flechosos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Aún... la casa conserva tu aroma, recordando tu presencia. Aún... tengo el sentir de tus dedos, recorriendo mi piel. Aún...mi boca tiene atrapado el último beso, y mis brazos retienen el calor del último abrazo. Aún...esperándote, sigue la pasión inamovible. Aún...mis pupilas retienen fija tu mirada y tu sonrisa cálida. Aún...retumba tu "hasta pronto" en mi memoria. Aún... mi alma está impregnada tu esencia, pero.. Aún..... en el corazón..., duele tu ausencia!!
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Poeta
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PROFUNDA SOLEDAD Y EXEQUIAS
Profunda resonancia es la soledad caricia. Húmedo cortejo, alfiler en sombras. ¡Cada llanura sucumbe floreciendo!. Es la soledad, es la soledad. ¡Se oye!. Una copia cruel de un lagarto tierno. Trágica musa, terrible proeza. ¡Se ve!. Sólida y musgosa la noche herida. Nevada la mirada, negra la gracia. ¡Se fue!
Soledad Y Exequias
Profunda sabe cada lúgubre sombra. En la tribuna insondable y espesa. La soledad de púrpuras peregrinos. ¡La muralla qué hiere, qué huye!. Tempestad asustada, torrente y quebranto. ¡Es la soledad qué surge repentina lira!. ¡Es la soledad de inquietos arcanos!. Extraña floración que duele fragosa.
Soledad Y Exequias.
Profunda es la piedad ingrata y cruel. En el bendito olvido ostentoso y dulce. En el corazón amargo cáliz ignoto. ¡La soledad mitiga cada lirio roto!. En el azul cobarde del olivo plomo. En el inmundo testimonio del fracaso. ¡Áspero, violento e irresistible acantilado!. ¡ Historia de aterradora faz oculta!.
Soledad Y Exequias.
Profunda la verdad. De mil mentiras. ¡Es la soledad!. De la inconsciencia. ¡Es el pueblo!. De ciego. Esclavo. Profunda desventura. ¡Y cándida tragedia!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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CODORNIZ EXTINTA Con la luz de agrestes picos trepidando. La noche huracanada se aglomera. ¡Armónica y granítica!. Entre tempestad y aletazo sedienta. Cada codorniz de dislocados vuelos. Descubriendo cien desteñidas zonas. ¡Tez de sístoles derrumbes!. Herméticos marismas del pantano.
Extinta codorniz extinta.
Interrogando cada vértigo designio. ¡En el mustio fluir de monolitos!. Verticales y perplejas callaban las cenizas. Cada dimensión inolvidable. Con los peces delatores en cortejos. Y las filas inconclusas de la sangre. Bramando los inválidos sepulcros. ¡Propagando los caóticos estigmas!.
Codorniz extinta codorniz.
Compartida la desgracia brillaba. Cataclísmicos volúmenes de lágrimas. ¡Por el exterminio denso de inocentes!. Profundo hueco de imposibles. Con la danza escoltada de raíces. Combustión de ficticios ambulantes. Por el continuo desangrarse panorámico. ¡Paralítico, desgranado y desintegrado!.
Extinta codorniz extinta.
Cada Pérdida Toda codorniz Moría sedienta Cada Exterminio Es inaudito. ¡Sinfónica ignición!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Solía pensar que alguien me había premiado, pues a más de la mami, la del dulce y la ternura, la de la dulce ternura, ... del cielo, - debió de ser de allí – llegó como lluvia que refresca, como cedrón hirviendo, como bálsamo, como brisa, como caricia nomás, llegó,... no, estaba allí como el aire, como todo, nació antes y nos esperaba, sí, y mientras llegábamos desarrollo su don de entregar y amar y cuidar y amar, siempre amar.
Mientras la mami peleaba por la vida del Tyrone, - el artista de las formas y las letras- que se le estaban destruyendo los riñones, los demás niños quienes sabíamos, que no podíamos reclamar por sus mimos, que los necesitábamos y mucho, es que también estábamos asustados, nuestro hermano estaba en peligro, alguien debía regalarnos consuelo, mentirnos aunque sea, que todo iba a pasar, ... tú lo hiciste y nos liberaste del desconcierto, la angustia y los miedos.
Mi hermana y madre mi herma-madre, mis ojos encontraron siempre tu sonrisa hermosa y unos ojos aunque negros como cielo, como faros, debiste crecer como espuma, como nubes de tormenta por lo amplias y potentes, para cobijarnos y querernos, como cáliz para alimentar el alma, como crisol para fundir la adversidad y templar como acero nuestros espíritus.
Nívea como picos de nevado comulgando con el infinito, clara y pura como agua de remanso, imponente y libre como el vuelo del cóndor, así es tu imagen, tu presencia cálida, tu ternura desbordante, consejera consecuente, amiga constante, mis sueños tienen las alas de tus cabellos azabaches, mi canto y palabras el ritmo y la sonoridad de tu risa franca, mis pasos la seguridad de tu cobijo y compañía.
Pero quisiste parir tus propios hijos, para llenarlos de toda tú, de tu capacidad de amar y cultivar guerreros, de tu ternura y alegría para amasar soñadores, de tu tesón y esperanza para creer en el mañana fecundo, nuevo... esa fue tu más cara ambición, que la naturaleza, la vida se negó a darte a devolverte, a bendecir tus maternidades.
Tres hermanos perdiste y tres fueron los hijos que se fueron sin conocerte, sin sentir lo maravillosa que podías ser, tras de ellos te fuiste herma-madre, explosionando el corazón de tanto amar y esperar, reventando el consuelo por inútil, por vacío, taladrando en nuestras almas un vacío más inmenso e intenso que el hambre.
No pude bañar tu cara bonita con mis lágrimas, las flores conque quería cubrirte, las pinté para que no se marchiten y el ave maría jamás podré cantarte porque mi voz no llegaría, herma-madre, deja que hoy dispare esta ráfaga de versos roncos buscándote en el cielo, de allí viniste allí te buscarán.
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Poeta
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