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tu mirada, los ojos del amor te miro fijo y me sonreis sos amor y deseo rayo de luna deseo de sed y sed deseo de amar tu recuerdo es hoy tus ojos siempre en la meseta de tu sed en aras de tu amor que es tu presencia
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Poeta
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Lirios en la Luna. Tercera Versión. Bajo la Lluvia.
Lluvia en la luna, exóticos los lirios se mojan suavemente de rocío, uña sobre la piel, escalofrío, nacarinas arenas de delirio.
Dulcemente se clava tal martirio, sed de agujas y caballo de frío, el arcaduz del cielo, inmenso río, brilla con imposibles lilas cirios.
Al fondo, cianótica, la tierra, pavos reales en esplendor de guerra, zigomorfas corolas suplicantes.
Clepsidras de ámbar cristalinas, infinitas planicies nacarinas, aristas finas, esquirlas de diamantes. ….................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero. (está lloviendo en Sevilla).
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Poeta
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Se puede mirar, sí hay luz en tus ojos.
El destello de un arco iris ilumino el espacio reflejante de mi alma enamorada, una iluminación que no produce calor, solo la sensación de no estar solo, ¿pero como estarlo?, si hay millones de estrellas en el firmamento, millones de almas queriendo encontrar, tal vez una oportunidad al amor; y entonces el retumbe de mi voz que implora -¡quiero vivir, amar!- y es cuando el brillo de tus ojos me muestra lo inalcanzable que puede ser la luz, esa que se puede mirar a través de todas las cosas que nos unen y que resaltan cuando tú me miras a mí.
Y más y más cosas sucederán y yo…y yo, ya no estaré ahí!!! ® ALEK666 ® TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
® ALEK ® Puedo decirte mil formas de amarte… Pero ninguna se comparará con el estar realmente contigo.
© Copyright 2011 – All Right Reserverd © Todas las cosas cambian, y el amor hace cambiar a las personas!!!
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Cuando llora el sol lagrimas de oro y tu intentas calmarlo con un verso, cuando la luna tiñe de rojo el mar con su luz iracunda y tu intentas usar tu alma para reflejarla con la pureza de esta, cuando el viento grita de dolor y su caricia se ha vuelto áspera mientras tu intentas devolverle su calidez con tus sentimientos, cuando el rio detiene su andar sobre su lecho y tu intentas remar en él para que retome su empresa, cuando el cielo te da la espalda y tú te alzas con tus alas de libertad para perseguirlo , cuando el suelo no sostiene más tus pasos y tú haces del cielo tu sendero, cuando sientes que el mundo se está terminando pero aun quieres hacer algo por él, cuando recibes un saludo vacio y respondes con tu mejor sonrisa, cuando el papel esta en blanco y plasmas en el lo que sientes, cuando tu realidad se siente incompleta y tú fusionas tus sueños con ella, cuando miras soledad en el rostro de quien amas y rompes sus preocupaciones con un abrazo, cuando notas en quien amas una sed de amor y tú le regalas un beso, cuando ves a alguien cuya esperanza se desangra y tú la curas con palabras de aliento, cuando alguien derrama una lagrima y tú la limpias con la más suave de tus caricias, cuando ves a alguien caminando por el laberinto de silencio violento y rompes sus muros con tu voz, es en estos y en otros tantos momento en los que siento que la vida vale la pena
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MEXICALI, BAJA CALIFORNIA
Mexicali Baja California, tierra árida y noble, productiva Frontera, agrícola e industrial son sus habitantes solidarios y amistosos, tierra caliente, tierra helada, donde su gente se siente, acogida y cobijada.
Es su valle, grande y fértil, los ejidos no tienen comparación jamás falta el agua, donde se siembra trigo, sorgo Y algodón, entre otras buenas cosechas su gente es de lucha y de trabajo.
Mexicali donde nacen los valientes cachanillas, muy sui generis, que soportan lo indecible, donde solo existen, dos estaciones al año, extremoso invierno, extremoso verano. Tierra cachanilla, que se riega con las aguas del Rio Colorado.
Que se sufre, por las grandes tolvaneras por la arena del desierto, pero si bien es cierto, aquí se vive mejor, son sus atardeceres lo más bello, así como la enigmática Laguna Salada, en donde el gran Luciano Pavarotti, cantara para Mexicali entero.
Sin faltar la Sierra de la Rumorosa endiabladamente peligrosa pero hermosa de verdad. En esta joven frontera, se desborda el talento humano, deportistas, músicos, escritores, poetas, políticos, pintores, actores, cantantes, compositores, y nuestro gran icono de la locución Don Augusto Hernández Bermúdez y el orgullo de esta, tierra generosa, la Miss Universo Lupita Jones.
Gente privilegiada, que está rodeada de mar, montaña y desierto, Mexicali en la gastronomía, ofrece los tacos de carne asada la tradicional comida china y en verano en las esquinas, el típico tejúino helado, su insignia, El Gran Cerro del Centinela y El Incandescente Sol.
Mónica Lourdes Avilés Sánchez. Der. Reserv.
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Si hoy sí
No, hoy no, incluso mañana, cambia, con la ley agotada, hundida, sin vida, solo codicia, tiempo de muertas, muertas palabras, palabras falsas, entre sonidos informes, regalo de huesos. ¡Cadenas qué avergüenzan!.
¡Libertad extinta!. ¡Sí, hoy, sí!.
Religión sin creencia, forja de huecos, la muerte fluye en cada esquina, de sol a sol, dueño el dinero de la vida, del hombre y... Y de la consciencia. ¡En libertad extinta!. ¡Dónde la consciencia se alimenta de monedas!. ¿Y eso es todo?. Además, humillantes perdones.
¡Libertad extinta!. ¡Si, hoy, sí!.
Priva el derecho al pillaje. El dolor anida ya, en el alma, su nido, ha hecho la pena, pena, fragmento, de añicos, cada fe. ¡Cada callado latido!. Latido de lágrima ahogada, en la codicia que quema, quema sus hijos. ¡Qué viene sierva, llamarada, sirviendo!.
¡Libertad extinta!. ¡Sí, hoy, sí!.
¡Cosecha frenética de tumbas!. Está afuera, esperando, despreciando cualquier vida, con todo el que pasa, nadando consigo, una nada por dentro le alumbra. ¡Abismos en torrentes!. ¡Vestido de ayeres!. Solo, solo, llevando sus ausencia, encima.
¡Libertad extinta!. ¡Sí, hoy, sí!.
Lleva sus ausencias encima, encima, encima, con las manos vacías, desarmando las noches. No, hoy no. ¡La sorpresa se finge!. En el marco afrentoso, en la mano de anfibio, un corredor mece abanicos, y encarna exterminios. ¡La paz se ha hecho enemiga!.
¡La paz, muerta está!. ¡Sí, hoy sí!.
El vacío sin duda se extiende. ¡No, hoy, solo cada mañana!. El mañana que hoy nos ahoga. ¡Y si quiere nos mata!. Y ahora, por ti se asoma un sueño, escucho. Los momentos, inmensamente lentos, luz, callada, redonda, caricia de segundos.
¡La paz, muerta está!. ¡Sí, hoy, sí!.
Primeros anhelos, contigos, consigos. ¿Qué decir tienen las manos qué laten?. En los distantes mundos, perdidos, ajenos, instantes bajo sandalias, dalias y orquídeas. ¡Cómo escucho la lentitud!. ¡Cómo el fondo ligero espera!.
¡La paz, muerta está!. ¡Sí, hoy, sí!.
Más momentos, un momento, en los círculos, despertares, plenos. ¡Cien de un tal vez quizá mañana!. Luz de contigos, consigos. ¡Oh, luz!. En la consciencia tranquila y cristalina. ¡Sueños redondos, sueños callados!.
¡Sí, hoy sí, no, hoy, no!.
Vamos, vamos, submarinos. Limitándonos. ¡Enconchados sueños de perla!. ¡En aquélla niña triste, qué sonríe!. En un tanto de nuevo destino. ¡Lento clavel decisivo!. Tesorero de colores. Colores adoloridos, en el sueño redondo, que se fue...
¡Escucho, hoy sí, hoy no, y mañana, tal vez nunca!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Como van pasando los días y noches, de nuestra vida, vamos dejando atrás, mucha cosa, ni damos cuenta, solo cuando, algo nos despierta, lo sabemos. En eses momentos, queríamos volver atrás , dar el abrazo, el beso, una caricia, una ayuda, haber dicho algo que callamos, demonstrar cuanto queríamos a alguien, haber contestado, con aburrimiento, no es remordimiento, no lo hicimos con maldad. No aprovechamos el banquete, que es la vida, solo tuvimos prisa, mucha prisa, para ser alguien en la vida, que cuando mayores, no importa nada. Disgustada, por no me haber despedido, de amigos, antes que murieran, no abrazar a mis entes queridos con mucha fuerza, no estar presente dando la mano a alguien enfermo, que lo merecían. Nos volcamos, a nuestros hijos, dando todo lo que tenemos, desde el descanso, hasta nuestros derechos de vivir un poco. El tiempo vuela, nada queda, los niños se hacen hombres, no nos necesitan, los amigos que no le dijimos adiós ya no nos oyen. Nuestros entes queridos, aun que supieran que los queríamos, no lo sintieran en verdad. Así, no podemos pedir ahora a los demás, que hagan mejor. Quería, poder, emendar, todo lo que me pone incomoda. Si con mi pensamiento, pudiera volar en el efémero, ir junto a todos y mostrar lo que han sido para mí, lo haría, aun que, con sufrimiento. Nunca podremos, decir, que nunca hicimos mal a nadie, sin saber eso pasa. Y más veces de lo que pensamos. La consciencia no tiene color, ni habla, solo nos pincha, ya tarde de más. Poner flores en el cementerio, guardar recuerdos, hablar bien, eso no lleva el tiempo atrás. Yo me culpo, por no haber atendido, mejor yo me culpo, por no retribuir el amor que me han dado, yo me culpo, por no haber aprovechado el banquete de mi vida, hecho de pequeños gestos, de sencillas palabras de cariño, de un momento de atención, sin que me lo pidieran. Es tarde, pero puedo a partir de ahora cambiar lo que hice mal sin culpa, pero consciente que lo hice, perdón pido. De manos abiertas, corazon al aire, espero sentir la llamada de alguien, que necesite de mí. La vida es hecha también de estas cosas. Y que pesan mucho, cuando somos agredidos, con palabras o gestos de alguien. Yo soy una más entre muchos, que sin querer, hice daño, por lo menos a mi misma. Oporto, 1 de Setiembre de 2011 Carminha Nieves
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EN ALUMINIO
Embriagadas, aquéllas copas, bajo la nube, que árbol de la vida vino, anclado en muerta uva, y cebada caña. Engaña el cáliz. De raíz en flor. En polen, viento y clorofila. ¡Afilada arena alma alada!. En la pluma tinta. En la mano mana. *** I ***
Copa capa canta. Embriagados dedos dados. ¡Adoloridos adormecidos!. Sobre otra nube carta. Escrita en hoja ciega, bajo el otoño, que verde en la rama reina, encerado en blando acero, y cuenta nadas, en alberca seca.
*** II ***
Embriagados, en brigadas. Al abrigo.De cañas uvas y cebadas muertes. En el árbol. En su copa. Una raíz en flor. Helada vive. Helada muere. En aluminio.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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ÁGUILAS AMARGAS
Las águilas de la tierra son compañeras. Montañas de amargas mañanas. Arañas y palabras tal vez. Ves, ves. ¡Ya el pez agoniza!. En las malvadas ventanas. En los rostros sombríos. ¡Con la mohosa tormenta de los azulejos!. Águilas. Amargas. Águilas. ¡Amargas amargas!.
Desplumado el verano purifica solo escombros. Con el brillo sorprendido y afilado. Remolino de redes y tapias. ¡Ásperas son las cascadas voces!. Humanos, ¿humanos?, desmoronados. Espesos pájaros efímeros. ¿Uñas acaso el velo de sus garras?.
Amargas. Águilas. Amargas. ¡Águilas, águilas!.
Disueltas calaveras se bañan. Valle inmenso y selva de huecos. Las pieles e instantes viscosos. ¡La entumecida memoria en las urnas!. ¡La ternura derramada en las cenizas!. Con el vientre mortuorio de cosméticos vástagos.
¡Águilas amargas, águilas amargas!.
Sobrantes son las tinieblas hinchadas. Enterradas rodillas en círculos. Con los dardos de piedad y peltre. ¡La dichamancillada se escurre!. ¡La sequedad de obscena garganta!. Con el jorobado invierno, de atroz adorno. Amargas. Águilas. Del... Mañana.¡Manzanas moradas, enroscadas!. Y en las venas vanas. Venas vanas. ¡Vanos tiempos!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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APAGANDO SOMBRAS
Siente el peligro la incertidumbre. Apagando. Del insomne semblante la vigilia. Sombras. La turba de voz, conmovedora. apagando. Gritos de pálidos martillos, polvos. Sombras. Inertes mansedumbres. Apagando. su mal llorando. ¡Apagando sombras, apagando!. El tiempo que lleva el viento. ¡Dónde yacen encallados los recuerdos!. ¡Dónde a la piedad el fuego sobra!.
Y Las Sombras Apagan Sombras. ¡Apagan sombras!.
En la paciencia herida veloz duda. ¡Bendita culpa,rebelde afrenta!. Torcida compasión llena de envidia. Tres veces imposibles una mirada. ¡Del pueblo ayuno de fuente ignota!. ¡Del blanco cuello maldad y engaño!. ¡Siente la turba inerte abismo!. ¡Siente la omnipotente espina!.
¡Apagando sombras, apagando sombras!.
Mezclado con todo ésto, mil conjeturas. La virtud en ceniza planta marchita. ¡Un caballo, una manzana con alfileres!. ¡Un rostro en la pupila de cada zapato!. Del camino confundiendo el lápiz con la noche. Del viejo ávido del papel amarillento. ¡Con la honesta libélula expresión!. Y Las Sombras Sombras. Apagan, apagan y apagan, sombras.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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