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Lirios en la Luna. (Sexta Versión).
Clepsidras verdes, esplendor de lirio, pétalo zigomorfo, arcaduz infinito, colibrí y aguja de delito, predispuesta corola a los martirios.
Brillan los ojos verdes de los cirios y agita el ave su berila cola, crecen exuberantes las corolas, caracolean caballos de delirio.
La luna está silente y de nácar soberbia. La acequia tiene el mar en su protervia toda llena de peces azulados.
Y el herido sangra en su costado lilas, y es la llaga de amor crisoberila, ¡¡¡¡agujas frías en los lirios morados¡¡¡¡. ….............................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Lirios en la Luna. (Séptima Versión). (Yo, muerto bajo los lirios).
Iris germánica, aberrante corola, pétalo dulce, acequia muy muy fría, el arcaduz del espacio, la armonía de un mar de piedra e inexistentes olas.
Alzan exuberantes ya sus colas. Diez mil pavos reales relucían, y sobre el nácar los lirios ascendían con sus lilas y exóticas corolas.
Y el muerto estaba muerto allí en la fuente, la fuente de la luna, rodeado de lirios, y le daba caricias el relente.
Y eran las zigomorfas lenguas vivas un mar sobre su cuerpo y un martirio de agujas irisadas y furtivas. …................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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Escucho que alguien grita mi nombre y miro a mí al rededor con apuro mas solo logro ver siluetas en las sombras que se alejan lentamente mientras se funden en la oscuridad y pequeños puntos de luz en la calle que la farola alumbra mientras llueve intensamente y la noche descarga su negrura inclemente, miro un cielo carente de estrellas y de luz de luna, y avanzo por la calle en la que tan solo veo a pocas personas pasar con sus paraguas y otras tantas en sus autos que un segundo iluminan la calzada pero que tras un parpadeo ya me han sacado una gran zancada, camino en esta noche por las calles de esta gran ciudad, a una hora casi muerta y con aquella pregunta que sigue abierta, ¿Quién ha llamado mi nombre? Me lo pregunto mientras sigo solo en aquel callejón, avanzo por una avenida sin sentido y que no se a donde lleva, tomo un hondo respiro y recuerdo el motivo de mi caminar, y es que el sueño se me ha prohibido conciliar, no hay luz de luna que sea mi cuna, ni caricia del viento que me sirva de aliento, tan solo tengo este pequeño pensamiento que descargo en un papel, y tras plasmar el sentimiento siento que a mi pluma le soy fiel, tomo un taxi que me regrese a casa, en su cara parece saberlo todo y no dice nada mientras recorre conmigo las calles desmadrugadas, que con un pequeño foco verde nos incitan a continuar, y tras llegar a mi destino y pagar la tasa preferencial, me alejo tras dejar una propina y recibir una sonrisa para poner mi cabeza en mi almohada pero no sin antes poner mi mente en un cuaderno y darme cuenta en el acto, que aquellas voces eran solo ecos de mi que se encontraba perdido dentro de sí mismo…
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Poeta
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Ahora no niegues cuando viniste a suplicarme mi amor te diera, decías que antes de conocerme siempre supiste que era a mí a quien tu corazón eligiera.
Más sin embargo todo lo niegas y ya estuviste entre mis brazos enamorada, pero tú insistes que no pensaste y estabas ciega por el amor que en mí sentías, aunque ya no existe nada.
¡Qué poco valor tienen aquellos besos que dejaron marcados en mis labios el dulce cerezo! A veces la felicidad hiere cuando hay excesos, a sentir la ingratitud de tu amor empiezo.
Si te complace decir lo que no es cierto sigue así, yo no sabré desmentirte solo sé que al estar contigo es real mi acierto y aunque lo niegues entre mis brazos vuelvo a sentirte.
Al estar conmigo tú has tenido el amor que deseas. ¡Más ya no lo puedes negar! Con la negativa de tus palabras en mi mente creas dudas de ti y de tu manera de amar.
Julio Medina 4 de septiembre del 2011
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Poeta
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Yo voy a domar mi caballo muy bronco, y así trotar.
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Poeta
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¡SABER REHERVIRSE!
En la menta sabor esperanza. Lanza Cupido cada flecha. Bajo humedades ardientes aterciopeladas. Teniendo las pieles sendos latidos agudos. ¡Tan cerca de cada inmediato!. Espacio ágil de gracias penetrado. ¡Lamenta los antes abolidos albores!. Sabor de una sola manera. ¡A los dedos recién llegados, íntimos trípticos!.
¡Ah!.- Luz de fragancia callada. ¡Oh!.- Lienzo sin lamento.
Cánticos dramáticos íntimos. En la conjunción de humedad silente. ¡Espejos vertidos del alma!. Antes que los suspiros hubieren partido Antes del entreoír los sentires. ¡Y hubiesen dejado el sabor ausente!. Escarchas relampagueando recién llegadas. ¡Del hombre mucho más carne!. ¡Del alma mucho mayor divina!.
¡Oh!.- Tan lejos de una sola madera. ¡Ah!.- Tan cerca de un sólo clavo.
Como conturban centenares de sentires amables. Y en el no haber tenido, se hubiesen abolido, entre los tiempos que roen, anocheciendo, los dramáticos más íntimos. Encendidos. ¡Con tan gran opíparo banquete!. Envueltos recibires del néctar. ¡Nacarados de pródigos fuegos!. Escriben, para siempre jamás el amor. ¡Qué de sobra entregan cada sorbo!.
¡Anda!.- Dictan las rosadas pestañas. ¡Pues!.- Con el estotro desbordándose.
A veces con fuerza las nieves plumean. A la vez caricia, serena lumbre. ¡En el digno abastecer satisfecho!. Sin que cupieren sus haberes disfrutando. ¡En hora buena de la ribera ilusiones!. Y sin más ni más, simultáneas fusiones. ¡Avalanchas polvorientas a puertas cerradas!. Como dátiles dúctiles de parte a parte. ¡Sin ser, humos húmedos, arrepintiéndose!.
¡Ah!.- Vibran desnudándose atardeceres. ¡Oh!.- Cántico breve y vaporoso deleite.
Así, diríamos mieles, diéramos elixires. Para luego historiar, agradable cada futuro. ¡Con el campanear del turgente escote!. En el torso terso del beso ileso. En el dúctil datilear del enarenado oasis. ¡Con las esferoidales epopeyas del insomnio!. En la pirotecnia de necrópolis ligera. ¡Sin el vulgo conjuro del yacer!. ¡En el presente, qué pide, qué escriba sin verbos!.
Un... ¡Ah!... ¡Qué vibre!. Un... ¡Oh!...¡Renacido!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Barquito de papel mojado, azorado tiemblas indeciso en tu propio halito… a cada instante viras, defiendes frágil el rumbo.
Pliego escrito a mano, replegado, recogido en sí… calculo geométrico y táctico para navegar solo y para ti… entre submundos raros, desconocidos.
Batido… hieres el mar con rabia en un gesto único, rotundo… las ondas fluyen y tú eres el centro.
Ira expandida queda en mis playas, ruge contra las rocas.
Al fondo… las corrientes arrastran pecios, naves olvidadas… mordidas por el tiempo… cuerpos inertes flotando en oxido y memoria.
Solo ondas… y tú eres el centro.
Miro mi mano, casi está seca… pero el escalofrió sigue y se dilata imparable… consciente rompo a llorar.
Vacío… haces aguas inquieto, anotado en el cuerpo… mi esencia en tus pliegues y ahora vas a la deriva, perdido…
Burla el papel mi error, el lecho marino… cada golpe de nudillos, el oleaje exótico y áspero… y al final la sombra… la sombra inquietante del mar.
http://teyalmendras.blogspot.com/
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Poeta
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Enseñanza El Optimismo es la puerta de la Felicidad
Gaturrìn viajò a la Isla del Deseo Con el propòsito de compartir Su optimismo con sus nuevos amigos que conociera.
Gaturrìn siempre deseaba la paz, La esperanza, la confianza, la fe y el amor.
Gaturrìn conociò a su primer amigo, un zorro muy audaz, que siempre deseaba a otros la felicidad.
Después conociò a un leòn Que deseaba la amabilidad. Posteriormente conociò a un perro que lo deseaba como una futura comida.
Gaturrìn siempre fue optimista y deseò la felicidad de todos ellos.
Gaturrìn en la Isla de los Deseos se convirtió en leyenda por su optimismo. Gaturrìn viviò su primer adversidad Porque fue raptado por el perro que lo querìa comer.
Pasò el tiempo y el perro se volviò su mejor amigo porque compartìan sòlo risas y mucha felicidad.
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Poeta
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Lienzos de vida donde volver a creer
Y en ese lugar donde la paz acaricia
como suave terciopelo cada poro de la piel,
allí quiero estar yo;
con las ropas raídas fiel reflejo de viejo caminante,
y el alma cansada y la mano aún tendida,
allí quiero estar yo.
No me busques donde el grito,
ni allá donde el agua no llega;
no me llames por mi nombre,
no me sigas y no me esperes… solo sueña.
Un lugar donde el rocío de la mañana
bese y vuelva a hablar de vida;
donde la noche se despida dejando
el titilar de las estrellas en tu recuerdo;
donde el aire te llene y te lleve
y sientas te abandona entre fragancias donde veas,
con la intensidad y verdad que tienen los ojos cerrados,
nuevos presentes de mágicos colores.
Es allí donde de nuevo podemos quedar
para intentar volver a ser;
allí donde el poeta en su sueño, se vuelva a comprender,
y donde el pintor, redimido por su pincel,
pueda volver a pintar mañanas donde creer.
(Jpellicer)
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Poeta
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Llevo en el corazón un hito silencioso que dibuja en mis ojos una sonrisa congelada de anhelos absurdos y poesías olvidadas dependientes de un secreto alimentado por la distancia... Quiero respirarte todos los días vestirme de tu piel maquillarme con tus caricias alimentarme con tus besos y caminar sobre tus pies Quiero que tu voz me arrulle cuando duerma y que tus brazos me cobijen hasta el amanecer quiero que mis pupilas se dilaten cuando te vea quiero todo y más. hasta hacerte enloquecer..... Cada palabra es muestra de lo que mi corazón siente y sé que el amor es quien escribe por mi cálidos susurros sobre el papel de mi alma con la tinta de tu nombre y la fuerza que coexiste por ti. Porque he sido marcada por el romance de unas baladas románticas y espero algún día... junto a ti, volverlas a sentir.
auris 29/08/2011
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Poeta
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Habito invisible
"Con el hábito habitamos el hábito invisible"
Clama el clima ser un clarín. Clarín de paz... Va el veloz huracán. ¡Pincel, cincel, pluma y cuerda!. Curvas en la vida, curvas en el arte. ¡Anhelantes armonías bajo el viejo lago!.
Con el hábito tenía una piel de domingo. Y girasoles en el sombrero, cubierto. Cubierto de viernes lunes, por las frenéticas sombras. ¡Primaveral y dulcemente teñido!. ¡Por la tarde tibia y majestuosa!.
¡Invisible habitar la vida!.
La muralla fuerte cabalga noblemente. Invisible. Él, fiel vencedor de duelos crueles. ¡Hábito qué habita!. Las flores vibran encendidas. Las frutas espumando platas.
¡Dulces confidencias derramando al viento!. Él, huracán, adorable peregrino. ¡Por el arte!. Hábito invisible, monje del destino. ¡Creador!. Doblando las maderas de los cielos. Doblando las rendijas del salitre. Él, incubador, del follaje melodioso.
¡Invisible habitante del destino!.
Fecundo, insinúa la bóveda estrellada. ¡Cuál canto incomparable del zenzontle!. ¡Huracán creador de fantasía!. Apacible enamorado. Él, artista, monje del destino, con el hábito. ¡Invisible, encarna, encarando las pasiones!.
¡Altares vigorosos y existencia ardiente!. La helada realidad y los ensueños abandonados. En el fondo de ásperas mañanas. ¡Qué funden lágrima y sudor del cuerpo al alma!. El huracán, huraño, del interior, humano.
¡Sentir invisible hábito!.
Cuando, heridas todas las calles buscan, la creación en paz, un frasco de fresas, pinturas monumentales, poemas musicales, entre el negro fango, del sufrir inútil.
¿Porqué, porqué?. ¡Cuántas escaleras hay!. ¡Cuántos cielos faltan por llenarse!. Innúmeros cadáveres caminan, y en las torres, desayunan cucarachas. Hablan y hablan. Hablan detrás de las cavernas. ¡Con el remedio de saliva!. ¡Con la garganta salvaje!.
¡Invisible sentir habito!.
Insensibles hay, mil tambores y tabernas, en las últimas pirámides, de liana. En el papel, tintas, cinceles, dolores, sabores. ¡Carnes de todos colores!. Acuarelas, piedras, águilas desplumadas, óleos, nopales, y secos senderos perdidos, en degollados futuros.
Y de postre, un león sodomiza una lombriz. ¡Una lombriz!. Si, una lombriz de caverna. Dicho han, uno y otro día, mil veces. Mil mismos, las mismas cabañas.
¡El creador invisible habita!.
Día tras día, siglos astronómicos. Dolores del océano, cielos rojo sangre. ¡Rojos de muerte, llantos rojos!. ¡Cómo perros disecando cada ladrido!.
Y los monjes, decorando de aleluyas mil campanas. Dorando grillas lenguas y nobles iguanas. ¡Si habla el veneno, callan las pestañas!. ¡El arte extinto, pinta al pálido mañana!. Con el hábito invisible. ¡Día con día, igual, invisible!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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Poeta
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