Poemas :  ANTE UN CADAVER
¡Y bien! aqui estás ya... sobre la plancha
donde el gran horizonte de la ciencia
la extensión de sus límites ensancha.

Aqui donde la rígida experiencia
viene a dictar las leyes superiores
a que está sometida la existencia.

Aquí donde derrama sus fulgores
ese astro a cuya luz desaparece
la distinción de esclavos y señores.

Aquí donde la fábula enmudece
y la voz de los hechos se levanta
y la superstición se desvanece.

Aquí donde la ciencia se adelanta
a leer la solución de ese problema
cuyo sólo enunciado nos espanta.

Ella que tiene la razón por lema
y que en tus labios escuchar ansía
la augusta voz de la verdad suprema.

Aquí está ya... tras de la lucha impía
en que romper al cabo conseguiste
la cárcel que al dolor te retenía.

La luz de tus pupilas ya no existe,
tu máquina vital descansa inerte
y a cumplir con su objeto se resiste.

¡Miseria y nada mas! dirán al verte
los que creen que el imperio de la vida
acaba donde empieza el de la muerte.

Y suponiendo tu misión cumplida
se acercarán a ti, y en su mirada
te mandarán la eterna despedida.

Pero, ¡no!... tu misión no está acabada,
que ni es la nada el punto en que nacemos
ni el punto en que morimos es la nada.

Círculo es la existencia, y mal hacemos
cuando al querer medirla le asignamos
la cuna y el sepulcro por extremos.

La madre es sólo el molde en que tomamos
nuestra forma, la forma pasajera
con que la ingrata vida atravesamos.

Pero ni es esa forma la primera
que nuestro ser reviste, ni tampoco
será su última forma cuando muera.

Tú sin aliento ya, dentro de poco
volverás a la tierra y a su seno
que es de la vida universal el foco.

Y allí, a la vida en apariencia ajeno,
el poder de la lluvia y del verano
fecundará de gérmenes tu cieno.

Y al ascender de la raíz al grano,
irás del vergel a ser testigo
en el laboratorio soberano;

Tal vez, para volver cambiado en trigo
al triste hogar donde la triste esposa
sin encontrar un pan sueña contigo.

En tanto que las grietas de tu fosa
verán alzarse de su fondo abierto
la larva convertida en mariposa;

Que en los ensayos de su vuelo incierto
irá al lecho infeliz de tus amores
a llevarle tus ósculos de muerto.

Y en medio de esos cambios interiores
tu cráneo lleno de una nueva vida,
en vez de pensamientos dará flores,

en cuyo cáliz brillará escondida
la lágrima tal vez con que tu amada
acompañó el adiós de tu partida.

La tumba es el final de la jornada,
porque en la tumba es donde queda muerta
la llama en nuestro espíritu encerrada.

Pero en esa mansión a cuya puerta
se extingue nuestro aliento, hay otro aliento
que de nuevo a la vida nos despierta.

Allí acaban la fuerza y el talento,
allí acaban los goces y los males
allí acaban la fe y el sentimiento.

Allí acaban los lazos terrenales,
y mezclados el sabio y el idiota
se hunden en la región de los iguales.

Pero allí donde el ánimo se agota
y perece la máquina, alli mismo
el ser que muere es otro ser que brota.

El poderoso y fecundante abismo
del antiguo organismo se apodera
y forma y hace de él otro organismo.

Abandona a la historia justiciera
un nombre sin cuidarse, indiferente,
de que ese nombre se eternice o muera.

El recoge la masa únicamente,
y cambiando las formas y el objeto
se encarga de que viva eternamente;

La tumba sólo guarda un esqueleto
mas la vida en su bóveda mortuoria
prosigue alimentándose en secreto.

Que al fin de esta existencia transitoria
a la que tanto nuestro afán se adhiere,
la materia, inmortal como la gloria,
cambia de formas; pero nunca muere.


Poeta

Prosas poéticas :  Iniciando un inventario imposible…
Alguna vez escribí, que en alguna parte de mi vida se me había olvidado aquel inventario inconcluso de estrellas y cometas, que apenas inició en observaciones muy especiales, que hice en ocasiones y espacios muy representativos de mi niñez y juventud, con los seres más entrañables que he tenido.
Por supuesto que no tiene ningún objetivo académico, en este recorrido breve por ese cosmos inconmensurable, que por siglos fue materia de los más diversos nombres y figuras, dependiendo de las culturas y épocas a lo largo de todo el planeta y las civilizaciones que nos antecedieron -no tendremos tampoco la más leve historia cosmográfica-, voy a intentar sí, describir las cargas emocionales y los espacios, los detalles exquisitos que se fueron tejiendo con cada rincón del infinito apenas explorado y cada estrella, con cada nuevo hallazgo que fui, que fuimos realizando, porque no hay aquí, no hubo observaciones individuales, las hicimos juntos… pero mejor empecemos esta tarea imposible, que es, que debe quedar inconclusa, porque el universo es así…
Quizás el elemento más sobresaliente que recuerdo se abrió a mis ojos inquietos y me quitó más de un momento y muchos suspiros –hasta ahora-, es la luna, que no va a entrar, ni puede hacerlo en este singular inventario, pero a partir de esa luna, con la mano de mi madre tomando la mía, fui explorando esa bóveda luminosa impresionantemente inmensa, que atesora tantas y tantas estrellas, satélites, planetas, cometas, luceros, soles, constelaciones…
Antes incluso de ingresar a mi escuela, había ojeado algunas revistas de historias, aventuras, comics y en algunas de ellas encontré varios dibujos, sobre aquellas fantásticas lucecitas de diferentes tamaños, intensidad y distancia, espectacularmente dibujadas en noches perfectas; así que se me ocurrió hacer una lista de las que me resultaban más cautivadoras, curiosas y representativas para mí; pero no conseguí el apoyo de mi padre en esta tarea, estaba muy ocupado y debía aprovechar las noches para trabajar, así que, ni modo había que buscar otros recursos…
Volví más tarde, muchas noches después, cuando ya asistía a mi escuela, con mi madre y mi herma-madre, la de los ojazos negros y profundos como la noche, pero tan tiernos como su sonrisa, fue ella quien nos enseñó a ubicar a las Osas, cada una con siete estrellas formándolas; a la Mayor aprendimos a encontrarla con facilidad por su tamaño y lo muy brillantes de sus estrellas, de la Osa Menor con la estrella polar sobresaliendo, me fascinó mucho y cautivo más mi atención, porque imaginaba que su composición figurativamente jugueteaba delante de su madre osa.
Nos tomó algunas noches desarrollar mejor nuestra ubicación en el espacio, para localizar con facilidad nuestras Osas jugando hacia el norte de nuestras cabezas; mis dos hermanos por edad más cercanos (uno mayor y otro menor), se juntaron pronto a este curioso entretenimiento y con ellos fuimos acordando, sobre nuestro segundo hallazgo, después de muchas noches de observación y reprimendas de papá –por quedarnos mucho tiempo fuera de casa- en la ubicación al otro lado de la estrella polar, de Casiopea, esa fantástica silla semejante a una W inmensa, por las cinco estrellas que la forman.
A los tres nos agradaba la Osita, pero Tyron fantaseaba mucho con Casiopea, se imaginaba viajes hacia ella, para deslumbrarse con los diamantes que deberían existir en esa magnífica silla; no pasó mucho tiempo que recuerde en que disfrutamos juntos de estas excursiones que en ese período no se detuvieron, no podían detenerlas, era mucha la emoción que despertó en nosotros que contagiábamos a todos, venciendo hasta la aparente apatía de nuestro hermano mayor, pero Tyron enfermó súbitamente y sin tener períodos largos de recuperación.
Su ausencia convocó esporádicas veces a Ray y a mí, en una búsqueda esperanzada de alguna estrella verde, que iluminara a nuestro hermano y lo volviera con nosotros a compartir más noches, para seguir derrochando curiosidad, ilusiones… todas las fantasías. Creímos haberla encontrado -la estrella verde-, en un sector algo septentrional (al norte) a Venus, pero la perdíamos pronto, hasta que sin visualizarla claramente ni una sola vez más, preferimos olvidar la noche y los cielos estrellados, hasta que nos llegó la noticia -como tormenta eléctrica-, de que Tyron había muerto, no pudimos buscar nada en el cielo, afuera, llovía a raudales y en nuestros ojos también…
Mi herma-madre se ocupó de tomar mi mano y acompañarme a reintentar encontrar esa estrella verde alrededor de Venus –Ray no quiso regresar-, nuestra aventura no prosperó, aunque en el intento casi tres meses después de perder a mi hermano, era el mes de Julio, pudimos ubicar la Constelación de La Lira, en donde hay la curiosa estrella Vega, que presenta tonalidades azul y blanco; quería creer que predominaba el azul, pues mi alma estaba aun de luto…
Tiempo después, cuando la adolescencia asomaba a mi vida y a las multiplicadas inquietudes, encontré en mis amigos de generación: Jorge primero, Germán y Álvaro luego, Silvio más tarde, leales confidentes y compañeros de exploración sideral. Como antecedente importante, para esa época, había devorado muchos escritos y revistas que hacían referencia a estudios cosmográficos de diferentes civilizaciones en la antigüedad y observaciones últimas que daban fe del nuevo espacio austral, sobre el cual no se había profundizado en observaciones del Hemisferio celeste. Para nosotros, vivir dentro del cinturón de la tierra –en la zona ecuatorial-, nos brindó el privilegio geográfico de realizar observaciones a los dos lados del Ecuador celeste.
Es que las civilizaciones antiguas referenciadas por la historia tradicional, dan cuenta de las apreciaciones desde su posición geográfica, esto es mayoritariamente considerando la parte septentrional de la bóveda infinita, al norte del Ecuador celeste; a pesar incluso de los valiosos hallazgos en el caso de la Cultura Inca o la Maya, que incorporaban sus hallazgos en el sector austral y que fruto de ese estudio más universal, había desarrollado un Calendario mucho más exacto que cualquiera de los intentados por Occidente, aplicando además esos conocimientos a sus actividades agrícolas, hasta ahora presentes en el agro andino regional…
Esta cantidad de información, atrapó la atención e interés de mis amigos y al cabo de las primeras charlas, tuve nuevos compañeros de exploración de ese Universo, que me había dejado con huellas tristes de quererlo colectivamente; aún se me hacía difícil mirar el trono de Casiopea sin esas terribles dificultades de digerir un áspero nudo en la garganta y recordar las expresiones vivaces de nuestro Tyron, hurgando nuevas estrellas…

Con mis nuevos aliados y todas nuestras ilusiones de muchachos inquietos, hizo que utilicemos más de una vez, esta capacidad de ubicar algunas estrellas, para intentar cautivar la atención y la compañía de las chicas de la ciudad. Las coronas boreal y austral fueron la primera muestra de nuestras correrías y se las ofrecíamos a las enamoradas; para Jorge, la corona Boreal era su atrapa-bobas, hasta que llegaron las primeras decepciones…
Habíamos empezado a encontrar rastros de las constelaciones del Zodiaco y algunas de las nuevas estrellas como Alfa y Beta o Aldebarán, que mis amigos rechazados a veces, muy ilusionados otras, quisieron bautizar como Cecilia o Judith o Narcisa, en homenaje a sus amigas, situación que no supe tolerar, siendo el investigador exigente que lideraba el grupo, que para ese tiempo tenía el retorno de Ray y dos o tres amigos más.
Suspendí las visitas por estos desajustes de mis amigos y por otra terrible pérdida para mí, para nosotros, mi herma-madre murió después de parir y perder por tercera vez un hijo suyo; mi iniciadora, mi compañera incondicional, mi consuelo y la más pertinaz animadora de mi crecimiento, me dejaba… –imaginé- como la Osa Menor, pero no jugueteando, quedaba perdido en un espacio, aquel día, aquella noche… más escandalosamente infinita que nunca, esa noche junto a Ray mientras intentamos repasar sus visitas y explicaciones, las Osas nos parecieron perfectas, aunque a la Osa Menor la percibí más opaca, quizás algo nerviosa, pues para mí, estaba como yo, estaba extraviada…
Recuperar seguridad y acostumbrarnos de cualquier manera a sentirnos una familia más corta, nos llevó un buen tiempo y quizás más… poder mirar al firmamento oscuro y afianzar esperanza en la curiosidad, por sobre las secuelas de la cultura del dolor que tan arraigada está entre nosotros… Pero esa es la magia de la vida, que como el amor, es inagotable y renace a pesar de cualquier adversidad, además hay tanto por explorar y por suspirar, en el ideal consensuado con mis hermanos de que allí en ese universo, encontraríamos señales de la compañía eterna, fiel, cómplice de quienes fallecieron…
Un lucero errante muy brillante que esporádicamente pudimos localizar cercano a la constelación Pegaso, fue una señal sencillamente tierna de ese lugar especial de la bóveda, irónicamente llamada “celeste”, desde donde pretenderíamos para siempre, que nuestros hermanos estarían acompañando nuestras vidas…
Alguna noche divagando y repasando estrellas con Silvio, un avión navegando hacia el norte, interrumpió con esa espectacularidad que resulta, de ver incansablemente una máquina fabricada por el hombre surcando el infinito, poniéndonos a especular de las más fantásticas maneras: Silvio había leído “Yo visité Ganimedes” y tenía mucho respeto por los Ovnis y todas esas historias de los extraterrestres, yo prefería la tangible y dejé volar mi imaginación en la posibilidad de ser uno de aquellos pilotos, que para mí, tenían el privilegio de suspenderse en medio de tanta magia y fantasía y sobre todo, tener un horizonte realmente infinito, con inmensas oportunidades de ver más estrellas y elementos del Universo, que posiblemente desde nuestro planeta en tierra no se lograría.
Encontrar un avión en nuestras noches de exploración, se volvió también uno de nuestros objetivos a localizar y un tema para continuar en nuestros esfuerzos por convencer al otro de nuestros proyectos alrededor de esas máquinas y otras aeronaves de navegación espacial…
El nacimiento de mis sobrinos, consiguió nuevas sonrisas y el retorno de la alegría y nuevas ilusiones a la vida de mis padres; fue la ocasión ideal para pasear con mamá una noche oscura pero preñada de todas las estrellas, con Ray desbordando de emoción, nos faltó tiempo para enseñarle nuestros últimos hallazgos…
Esa noche no encontramos nuestro lucero azul, pero Pegaso estuvo radiante, muy cerca en el mismo hemisferio austral, pudimos apreciar a Centauro, el Triángulo Austral y la Ballena… Desde esa época adoro visitarlas en septiembre, que con el otoño y los fríos vientos, sugieren observar abrazados muy pegaditos escrutando el universo oscuro, para descifrar en su seno, tantas y tantas espectaculares figuras… las que se imaginaron otros y las que nosotros mismos podemos idealizar, porque la creatividad no tiene patrones ni límites…
Cuando el amor llegó con su manto de ilusiones, fantasías sin fin y toda la fortaleza de crecer en pareja, después del primer beso, con mi muñequita-mujer, buscamos emocionados, una estrella que sea nuestra vigía, nuestro referente luminoso… como nunca con mucha facilidad, encontramos a la estrella polar, que refulguraba apacible, mostrando una Osa Menor diáfana, juguetona, alegre, que pasaría a ser nuestro enlace permanente, el punto a través del cual ninguna distancia podría ser lo suficientemente grande, como para evitar, que suspirando bajo su mismo cobijo, sintamos muy cerca nuestra presencia, calidez y todo nuestro amor…
Pero no hubo época más fértil en hallazgos de nuevas estrellas, solitarias y en agrupaciones impresionantes, cómo la que vendría con la llegada de mis hijos: María Soledad explosionando de esperanza, ilusiones y muchos sueños, con ella en brazos intentando hacerla dormir encontramos la Constelación de Piscis su regente, en tantas estrellas curiosas, mostrando dos peces que para mí eran dos aviones mirándose… Mi Santi, apenas pude robármelo a su madre en las noches frías de mi Tulcán junto a las montañas, fue mi copiloto (imaginario entonces y años después real), buscando con ansias alinear las más de veinte estrellas de Escorpión la constelación de su signo Zodiacal… fue indescriptible mirarlo tan contento y con sus ojos desorbitados alzar sus bracitos, intentando atesorar aquellas lucecitas fantásticas…
Ruth Amanda nació después de haberme convertido en piloto y cuando no estuve cerca, para sentir como se desbordaba el corazón con el primer llanto de mi hija; me costó mucho trabajo y tiempo ganarme su confianza y su compañía, para explicarle aquellos tesoros que tenía para compartir, antes de ponernos a buscar juntos en una noche oscura aquellas estrellitas que dibujaban su cangrejito “celeste”…
Amandita mi Canceriana llena de creatividad, muy sensible pero objetiva, con María Soledad perseverante, luchadora y mi Santi, idealista, hogareño, formamos un equipo para dedicarnos más que documentar las constelaciones que encontraron los griegos y otras culturas, a intentar asociar en ese infinito profundo e impresionante, los eventos y hechos que han marcado pedazos de nuestras vidas, de nuestra historia… Con un cambio profundo en ese empeño, la locuacidad y torrente inmenso de vida y más fantasías de mis hijos, terminaron por convencerme que ni las estrellas innúmeras, ni la música, ni ningún detalle hermoso compartido con quienes murieron, pueden ser parte de esa tortuosa cultura del dolor, restringiendo el deleite de ese universo exuberante, profundo, por un arbitrario tormento personalmente asumido…
Así que decidimos cambiar los motivos de esas residencias imaginarias de los hermanos compañeros de exploración sideral, para recoger sus preferencias y recordar en ellas los mejores momentos compartidos, así como los sueños incumplidos para darles continuidad en quienes podemos retomar sus ideales y testimonios de vida…
A la ubicación difícil de Constelaciones como la de Acuario -que según los astrólogos, nos regirá en los próximos dos mil años-, o las de Erídano, Argos y la Grulla, en esa paleta impresionante de estrellas, luceros, planetas y tantos otros cuerpos presentes en ese universo inconmensurable, buscamos figurar nuestras propias constelaciones, nuestros propios hallazgos, nuestros sueños… entonces encontramos cerca a nuestras Osas, las huellas de un colibrí juguetón, que fascinaba a mi Amandita y por supuesto el Unicornio Azul, pletórico de luceros con la estrella Vega por cuerno, que satisfizo la imaginación y sueños de mi Santiago… Más emociones y avidez desataron en todos, conseguir finalmente delinear el delfín de mi Solecita, navegando libre desde el ecuador celeste hacia el hemisferio austral, porque sabemos que la esperanza vive en el Sur…
Nuestro inventario de estrellas queda inconcluso, debe quedar inconcluso, porque esa tarea imposible no tiene fin, pero igual está allí esperándonos, para brindarse todo, completo a nuestras especulaciones a nuestra imaginación a nuestra capacidad para abstraer y soñar… es posible que aquí quede apenas una inquietud y apenas un pequeño rastro de algo que quiso ser un inventario, pero entre nosotros es un pretexto de acercamiento, una oportunidad para olvidarnos de nuestra terrena existencia y abandonarnos en la oscuridad de la noche para dejar volar nuestros anhelos y sueños…
Poeta

Poemas surrealistas :  Monólogos anestésicos...
MONÓLOGOS ANESTÉSICOS...

Ayer moriré con lápidas de yugo,
y los pétalos,
libres de los otoños,
donde los miedos huyen solos.

Con los dedos de la hoguera,
en las cadenas, en los vidrios,
en la cuerda que defiende la miseria,
del derecho sagrado de la vida.

¡Derecho sagrado de la vida!.

Libre... Cielo el ayer fue.
En la plegaria ingenua.
En el polvo de los dogmas.
En los años de las quimeras.
A la sombra indiferente.
Del crepúsculo en la tierra...

Hijos petrificados de la historia.
El derecho a vivir.
No
Es vegetar en la cueva de una concha.
El derecho a ser libre.
No
Es en la sombra impuesto.
El soplo rebelde del bolsillo.
No
Es el estómago sumiso.
El pensar digno servil de la cadena...

Mañana vivieron la carga desatada,
del tirano desempleado,
en las vitrinas, en los museos,
bebiendo las palabras crucificadas,
pálidos sonidos degradados,
el pasado esclavizado,
en las manos temblorosas,
ahogadas lágrimas sedientas...

Hoy pueden plantarse las raíces.
En las hojas, en los ojos.
En los blandos inmutables.
A pesar del mensaje de mil balas.
Al pasar abaratando cada miedo.
La consciencia prostituye.
El perdido precio.
De las estatuas.
De los héroes.
¡Torturados y amenazados!...

El derecho a ser feliz.
Es
Del humano arcilla.
No
Del cántaro verdugo.
No
El derecho a ser sirviente.
Es
Embellecer al mismo cielo...

Y
La
Grandeza del humano.
¡Sin ruegos, sin humillaciones!.
Libres y humildemente justos.
Igualmente distintos hermanados...

¿Quién esperamos qué sea lo qué...
Nosotros somos ?...
¿Tiene ya la conciencia dueño y precio?.
¿Dá derecho el arma, a matar al desarmado?.
¿Pueden... pensar las rodillas un corazón descalzo?
El
Supremo
Bien... ¡Es lo qué beneficia a todos!.
¿Es tan difícil, entenderlo?. Ó ¿Es imposible?.
La
Colmena en una hormiga, y en una abeja el hormiguero.
El
Mar en una gota, el cielo en el corazón.
La
Humanidad en cada hombre... Solo.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Oda al amar solar...
ODA AL AMAR SOLAR...

La vida
En el afán
En los espejos danza
Y murmura...

La mayor parte
En
La tarde del paisaje.
Sol que sabe
De sol a sol
Y
Sabe...

¡De la tierra... Por cada nube!.
¡Qué la vida quiso!.
Ofrecerle
De las brumas
El simbolismo.

¡En un espejo!.

Donde danzan vibrantes
Las edades
Los latidos adolescentes
Los reflejos
De las lluvias, gotas ojos.

El cántaro desnudo
La cítara en camisa
La página incipiente
Afán que danza
Por otra
Alcoba impaciente
Labradora de corceles
De jugos, de dulce gozo.

Del
De
La
Y
De... El...

Verde murmurar entre las hojas
Una vez
Donde las montañas
Lo encerraron
Los muros altivos
En las calles sin nombres
¡Calles canas del esplendor espanto!.

El velo, cielo sin hojas.
¡Huésped piadoso lastimoso!.
Inmóviles vivimos los cándidos.
Metales.
Mañanas teñidos con las sombras.
Los callos en la cabeza.
Los pastos de la noche.
El mudo altar al grito.
Enfermos y ásperos pantanos.
¡Menudos témpanos efímeros!.

La vida.
Del inocente labio despojada.
Con la púrpura bordada.
En el árido follaje.
Del aliento fatigado.
En la compasión.
De quiméricos delirios.

Un mejor... Mañana.
En la tersa frente.
De la vida libre.
Del suelo, del sol claro reclamo.
¡Dónde aún vivos estamos!. Amor.


Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
Poeta

Sonetos :  TRISTES ROTAS

¿Qué tendrá quien sueña y nada ven?
La risa se perdiendo en tristes rotas,
Apenas se tomando las derrotas,
Después de tanto tiempo, voy también.

Colores se integrando, mismo prisma,
Caleidoscopios varios mil matices,
No sé lo que de fato ahora dices,
Solamente mi canto, vago, cisma,

La dueña de mis versos me abandona,
No siente ni siquiera algún dolor,
Lo tiempo se volviendo sin rancor,
La suerte sin sentido nada abona,

Detengo voluntades, más no quiero
Allá de un día manso y en fin sincero…

Poeta

Poemas de amor :  VOY A TI.
VOY A TI.


Un gran manto que exprese protección
Aquello caminero en noche inmensa,
El alma cuando en sueños se compensa
Alarmas invadiendo el corazón,

Después de procurar una expresión
Audaz, en esa estrada, ruda y tensa,
Traviesas entre quedas, recompensa,
La suerte se divisa en el perdón,

Estrella matutina, cielo claro,
Y el canto de eso amor traigo y declaro
Cogiendo cada fruto de esperanza,

Semillas en el suelo más fecundo,
Adonde se encontrara intenso mundo,
Y así mi paso sigue y a ti se avanza…
Poeta

Sonetos :  EN EL MAR
EN EL MAR


¿Encontraste en el mar, en blanda arena
Respuestas para todo? Yo concibo
La vida no se prende en un estribo,
Ni mismo lo que poso se serena,

Aunque eso momento me envenena
El tiempo toma el tiempo sin recibo,
Apenas en verdad ya no percibo
Acentos de emoción, que fuera plena,

Contase las estrellas, constelares,
Y nadie volverá se no tentares,
La solitaria noche si aproxima,

Lo cuanto de esa vida se presume,
Dejando más distante eso perfume,
Matando lo que el sueño siempre estima.
Poeta

Poemas de esperanza :  EN LOS BRAZOS DIVINOS
En los brazos divinos, esperanza,
Vislumbrando otro tiempo, inmensidad
Y el canto se moldando en libertad
Viviese lo que busco y amor alcanza,

¡Fuiste! ¿Volverás? Ya no lo sé
Pasión determinase tuya historia,
Adonde se presume rara gloria,
El mundo en otro paso vislumbré.

Y mientras yo me quedo solitario,
Viviendo solamente por vivir,
Amor que sea más que uno elixir
Invade como fuera algún corsario.

La síntesis de todo que procuro
Está viva en el puerto más seguro.
Poeta

Sonetos :  TÚ TE VAS
TÚ TE VAS

Tú te vas y jamás has de volver,
La vida continúa; mismo así,
Ha tanto que de veras yo perdí
Olvido lo camino sin saber,

Ternura que se fue viejo placer,
El mundo se cambia, más sin ti
Lo todo en uno ocaso presumí,
Viviendo ben más disto del tener.

Pasión tan violenta, vida en vano,
Y cuando te procuro casi insano
Semillas se propagan por el viento,

Pequeños los resquicios que mantengo.
Por eso y solamente ahora vengo
Decir lo que imagino o mismo tiento.
Poeta

Sonetos :  CORAZÓN CAMPESINO
CORAZÓN CAMPESINO

Sonreía con las frases más sublimes
Después de eso camino tan obscuro,
Y mismo cuando tengo el que aseguro
De veras otro paso allá estimes,

Dolores conocidos, no más rimes,
El canto se moldara en tiempo escuro,
Y siempre que salidas yo procuro,
En cuanto sigo errático, redimes.

El tímido desfile de ilusiones,
Sin ni tener siquiera direcciones
Naturalmente busco una palabra

Diversa que pudiera me traer
Algún instante raro de placer,
Corazón campesino en vano labra…
Poeta