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Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz, amaba y temía. Por tus ojos verdes yo me perdería.
por tus ojos verdes en los que, fugaz brillar suele, a veces, la melancolía; por tus ojos verdes tan llenos de paz; misteriosos como la esperanza mía; por tus ojos verdes, conjuro eficaz, yo me salvaría.
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Poeta
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UN MENSAJE APASIONADO
Y es tu cópula fonética. Una melodía, Una metábola. ¡Función y unción!. Placer, antítesis y síntesis.
Un amor, amor indefenso. Amor invencible y posible. Analogía sin velos.¡Preciosa!.
Vivo tu sueño enamorado. Entre la piel del aliento. Si presente, aquí estuvieras.
La inocencia fuera más dorada. Con tu voz por el jardín. Botón y fusión sin confusión. ¡Estamos, estamos!. Expresando paradigmas
Lo código y desdigo sin glosemática. El placer de amar. Amar tu intratexto. Más pleonasmo que isotopía.
Utopía de nuestro ayer del humo. Uno de ceniza del ancestral fuego. Y derramar mi cúpula después de mis tropos.
Cambiando y combinando sin vino y con tino. ¡Cambiando a preposiciones omitidas!. Unción, pasión y melodía.
Un día de muchos tal vez. Las palomas vuelen bajo el agua. Y entre sintaxis y elipsis.
¡Nos amemos indispensables!. Pensables e impensables, con mensajes o sin ellos. Ahogando pesar en balanza y amistad. Pasión de pasiones y mensajes.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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SOMOS BARCOS
No entiendo porqué no entienden todos. Que vamos en un mismo barco.
Como barcos, hermano, escucha, escucha bien.
O salimos todos, o todos nos hundimos. O sin darnos cuenta, el humo nos consume.
Y cada vela y raíz nos abandona. En la pena y la ausencia.
Con la pobreza ajena, la ajena y la propia. Como es que no se ve, vamos dime…No lo sé.
Salgamos todos. Todos de una vez y de la mano. Hombro con hombro, sobre las olas del destino.
Y como buenos barcos, con el timón. Con el timón en cada dedo.
En cada aliento y esperanza. No dejemos que las velas, nos velen algún día.
Hermanos y como uno solo en el océano. Este océano, tormenta y tristeza y pobreza.
De alma, bondad, justicia, paz. ¡De piedra que habla!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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PASIÓN DE OCASIÓN
Solo esa vez, una vez de muchas. Otras noches que iluminas. Y caminas.
En los días, fríos de mis llantos. Cuando las mañanas se obscurecen. Donde las flores pierden sus aromas.
Y en la paja, se esconde el desierto. Desierto del alma que se muere. ¡Oh!. ¡Qué extraño mundo!. Donde, en un instante cambia todo, todo, todo.
Y todo de triste, se hace un alegre canto. Y del cielo mana miel. Y la nieve cobija enamorada.
¡El fuego!. El fuego veloz se posa, reposa y se queda. Y es la fuente que ilumina cada hueco, en cada hueso. Despierta los campos y las nubes.
Y en el corazón brilla la ilusión, pasión y ocasión. Donde el tiempo se detiene, y se atrapa. Ocasión que cambia, inmóvil y transitoria llama. Fuego del siempre, fuego del alma bella.
En la piel dentro, y fuera del mundo, en el corazón del alma. En ésa ocasión. La distancia. Sí, la distancia termina. Es allá, donde todos los caminos comienzan. Es el principio, y el final, círculo sagrado, esfera sin espera.
Y como dorado humo. Al cielo va. Y se queda en las estrellas.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Corazón de cristal...
Lo damos, sin saber si lo tenemos, ahora, de instantes dispersos, de cada corazón, de los suspiros, pétalos y flores dulces, del tiempo vivido, en la memoria esquiva.
Emociones y besos... En las nubes alfombradas, palabra, letra, voz desconocida del momento.
Con cada, hora diminuta, pupila, de burbujas adoloridas, que danzan perfumes y colores, de creación y destrucción, que iluminan, que llenan. ¡Un poco el vacío!.
Y desde el alma, del sueño, del tiempo y espacio mismo, que hacen pétalos al viento.
Divina memoria, compañía de los recuerdos, de la vida tras la muerte.
Solo, corazón encristalado, corazón fugaz del vidrio, co-razón perdido del añico del siglo, década perversa, milenio del abuso, del engaño. Cristal cardíaco solo. ¡Corazón en venta, consciencia que se renta, hambre del metal, plástico-moneda!. Corazón ..De. ...Cristales. ---Como plata. ----Luna y sol. Que dan los que comprar el cielo quieren, al corazón del bolsillo, alegría barata y crédito, al mismo paraíso sobornando, ...por la inmensidad ...del minúsculos regalos robados. Toma los viejos deseos de siempre que nunca nadie alcanza y que desean… Los corazones que no laten. Ni humanos un segundo de primeros.
Felicidad sueño, egoísmo encarecido, cadena, éxito del uno, fracaso y daño del otro, el que sea, nada importa, solo el éxito, del egoísmo, y un siempre, ahora agradable. Sé que todo pasa… Dice al tiempo el olvido, callando. Pasa y pesa los pasados y mañanas del futuro. Pasa siempre… Los futuros congelados y anulados. Tú, ni nadie puede escuchar tus verdaderos lamentos, penas, deleites y miedos vanos. .... ni en mar, ....ni río, .....ni catarata… Toda cristal, ..toda alegría ...te ilumina. Cuando caminas, los caminos descaminados y gastados, ..con la piel. ....Desnuda y callada, ..lejana y cercana… Sin un demás, ------poco ni mucho… ------Justo a tiempo… ------En el tiempo ------del instante ----que se queda…
Transparente, palpitar de los latidos, y cristalino, lino.
Latiendo los alientos, lagos, ..cantos y llantos justos.
En el, ella, ellos, todos, nosotros, ...corazón, de cielos y de dioses, ..y en la memoria del aire, .la tierra, del agua y del fuego.
De los amores cuando se van.
Se van ...quedando .....como recuerdos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Y en compañía
Sin acusación. Sin, sin, con, sin defensa. Con, sin, sin, estarse perteneciéndose, mortal. Como la obscuridad a la sombra, luz del siempre, el placer al dolor, amor del jamás. Vamos en la vida. Tras cualquier muerte. Vamos círculos y péndulos. Triángulos sueltos.
Entre los demás, en el nosotros, con nuestras soledades, acompañados, muy cercanos. Con todos los lejanos... Poemas que se escriben, con la sangre diaria, en el libro de las pieles del aliento mismo. Cercanos al no sé, que otros dicen, si saben, del siempre amigo, y del desconocido, tiempo en la piel. Del pié bajo el camino. Letras invisibles, de palabras jamás dichas, oración y frase, de los aires y las noches, libro de la vida. Bosque,lago,montaña,mar, de muerte. Transparente. La doctrina (ley indiferente, ley de justo nunca) no dicha, (eterna en cada instante, fuego frío) vivida y expresada. (Silencio absoluto).
Con las necesidades obligadas, dentro y fuera. Y Y con nuestro, tuyo, mío, y de todos los ningunos, polvo. En nuestra madre tierra, nuestro celeste padre… Solos, lunas, estrellas. En compañía de soles que nacen, crecen y perecen. Humanos, huesos, lágrimas, alientos y esperanzas… Arcillas divinas. En compañía. De los solitarios dioses olvidados. Dioses negados por uno solo, vencedor. Uno En todos, y que todos al suyo proclaman. Solo Verdadero. Expulsados, ángeles desalados. En la compañía, en la soledad, en el amor y la pasión.
Nunca solos, siempre juntos. ¡Oh, sueños vanos!. Un universo que nace y renace, y se renueva en el fondo del corazón hermano. Encuéntralo, si quieres, solo si puedes. En el tiempo blando, espacio fugaz. En el fondo. de todas las superficies. ¡Detenido movimiento!. Con él.¡Detenido vibrar del pensamiento!. En la compañía de tu carne, tu espíritu, tu dios. (Uno, muchos, ninguno, como sea). Deja ....salir la esencia, .......no le des forma, ..........la compañía, ............viene sola. Sola y solitaria, .... y de todos los múltiples instantes, ...... se alimenta cada día.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Tu és a criatura mais perfeita que Deus no mundo colocou,a mais perfeita; nada se iguala aos encantos teus minha amada...minha eleita...
Quando sorris,me cativas de forma tal que eu até perco o juízo; pois nada há que seja igual (mulher)ao teu doce sorriso...
Quando na noite escura vem surgindo a luz dos teus olhos a me guiar, amada nada no mundo é mais lindo do que teu doce,doce olhar...
Partiste dizendo apenas um até breve, desde então de tristeza minha vida é feita; é o castigo de quem se atreve amar criatura tão perfeita...
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Poeta
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Monólogo del bronce acobrado
Pensaba, solo cobrizada, cada pregunta al extraño. ¡Qué al bronce, niquelado, le parece, el clarín, la campana de cañones, ó la trompeta, sin suerte, pacífica!.
¡En el deseo de cambiar!. En la fascinación de lagos lejanos.
En lo esencial metálicos fracasos. En...
El río de telarañas, deseo con alas, de tres rostros. Cambiar quieren, los cabellos, en emblemática sabiduría, contra cada pueblo y tribu. ¡De lagos insaciables!.
La púrpura, pareja. ¡Fascinación del territorio!. De los infelices seres humanos. En lo profundo de los anales. ¡Desconocido, el vientre, del jabalí!.
Deseaba, la piel roja, en el vacío de las entrañas.
La gente de pelos altos, puras y simples aleaciones, analfabetos, En los bronces, arrobados, en los estaños.
Paseaba, los deseos amonedados. Fondo de los nuncas, y ahogada sed. En el deseo de la madera, líquido de primaveras morenas.
Todas las leyendas, desmenuzando, las astas del ciervo. ¡Emociones con apariencia!. Logran degradarse las estatuas, y un recién nacido.. ¡Equilibrio, de la devoción santuario!. Momentáneo entre metálicas razones.
¡Preguntarse respondiendo!. En él.
El aliento de los plomos, avispas de campanas ingenuas.
¡Discurso del perdido curso!. Se pregunta. ¿Qué recurso lo contradice?. ¿Se lamentará de vez en cuando?. ¿Comprenderá en sí, la tercera flama?. Lo plantado, y lo Arrancado.
¿Qué la mano desempleada, se lee, con la noche desclavada, y siente hastiada la prohibida vida?.
En Esto... ¡Qué provocan, hacen de alpargata, y blusa a la gente!. ¡Inhumanos!. Humos infrahumanos.
Agrioaculturado trigal. ¡Perdida cada estrella!.
¿Perdonará cada grano de arroz, al hirviente aceite, embriagado de la escarcha, humedeciendo, los sagrados alimentos, los desiertos ahogados en sangre?.
¡Ninguna bala piensa pescadora Ni lana luna en cada vena vana!. Así Es... Así Es...
Esto del bronceado ¡Asoleándose!.
La cigarra de la arena, ardiente de veranos enrojecidos.
A veces, dices, de noche, en los párpados, soñando mejores tardes, cálidas, fresas, serenas, las horas vuelan. Creo, escucharlas bajo. Aquéllas estrellas apagadas, por las pestañas despiertas.
¡Piénsalo y siéntelo...Si puedes!.
De la piel, bronceada. Artificial-mente.
En la lentitud de los caminos, de los minutos inmediatos, de los elefantes diminutos. ¡Está la rapidez de las montañas!.
Una vez, los delfines de bronce, abrieron las plantas, antes del bronceado, suelo niquelado, entre pañuelos. ¡En su cándido, ocaso!. Ignorando a los cobres cerrados.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Varoniles aves
Impregnados, al oírse, tres pálidos varones revistiendo, repugnancia, dogmática. ¡Escuchábalos!... Hechos un haz de matices Con la imaginación virginal vorágine.
Dijeron creo El rompehielos alfombrando En...Undívago diálogo Todo Fue un placer, qué con el amor, se adhiere, En un asir y desasir las horas.
Enarbolados pregoneros de la pradera en la banderola fragilmente atada arriba indiscretos los castaños flaqueaban la inocencia con la vida pagando así anduvieron antes del morir la tarde borrosos virtuosos y vidriosos los ojos.
Con frecuencia la esperanza la razón desconoce temerosa huyendo de la muerte. En el mundo No es otra cosa ¡Qué una trampa!___En la punta del abismo De las aves fieras errantes Aguilas hablando halcones escuchando cóndores amigables compañeros. ¡Tres varones emplumados! Todo cuento amalgamado recordando En el zigzaguear de la memoria...
Lo qué hubo El ensordecimiento previo
Pasado Desanduve imaginando donde estuvieron Emplumados Dialogando...Las solas aves fieras ¡Qué varones parecieron! Palpando nobles el grácil árbol ¡En la expresión undísona del viento!.
En el ayer seremos cazados cada día con la estrechez selvática del hombre la torpeza del ladrillo lejano por el campo en medio de la tarde bruma herida de la noche porvenir a comer ninguna en la desgracia del cielo atormentado en la palabra ambigua ungüento de cigüeña de la leyenda ahilada enajenante abajo vemos ultraje ropaje y embalaje ensoberbecidos rojeando cada celaje esclavizando encarnizadamente unos cuantos a miles de millones. Son Sólo aves del disociar Reblandeciendo, retorcer y torcer palabras, por el nevoso zurcir y atenacear del soez barroso y deshonroso ahombrado parecer de unos cuantos.
Reverenciados y transubstanciados dialogaban.
El águila batiendo soles de agua bajo el vuelo Dijo.
El halcón la luz buscando ahoras pasados y la liebre libre.
El cóndor la cordillera la res recién nacida negra y blanca en las plumas del invierno.
Escuchaba También las hojas, el aire, las ramas En la lejanía Montaña ys desnuda, el crudo frío, En la copa derramada Por tanto invierno Por el viento ensordecido Aquéllas aves, sin su vuelo Sombras heridas destruyendo En las ramas, hojas de los rincones Libres, aéreos nuevos días, esperando navegarlos. Por el cielo dónde corren sueños conquistando nubes Por el inicio del último horizonte Estaban.
Varoniles Aves Varoniles, aves, varoniles, aves. Estaban Estaban...
Ni en aquélla montaña, ese eco, ni éste diálogo, estuvo inmóvil, pendulando, casi nadando, por el escucharlo atentamente...
Por el depósito exótico del tiempo, Saltaba película, espéculo y ámbito fantástico.
Antes que muera, quise contarlo, salvándole.
Célebre triángulo plumajes dialogando ahora qué tradujese lengüajes enhebrando cuento al resurgir arpegio alado...
En la soledad sincera, En la novedad, brevedad y alegoría.
En el pensar de su decir, desanudando, plumajes vuelo garra dolores combates alegría recónditos magníficos símbolos aves dramáticas movimiento incursión ágil demostración salvaje vasallaje carnívoros dóciles titanes espiritualizados permanencia imprescriptible veloz fascinación atacar soltar aflojar temible suave tenaz flexible natural sutil insólitos otras veces.
¡Quedaron atrapados en el futuro! Creo, recordar, cómo fructífero satélite El cometa prismático del diálogo Intemporal caratula. Y Sin objeción, objetiva al objeto, matiz y luz.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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OTRA FORMA DE DECIR ADIÓS
Sentado con los pies colgando
en el abismo de la obligada calma,
escucha paciente el eco perdido
dibujado en el crepúsculo de su ayer.
No hay miradas ni palabras,
ni gesto que rompa el ceño
ni bálsamo que herida sane;
un soplo de aire frío por respuesta,
un recuerdo que en su maldita o bendita
lejanía se vuelve confuso.
Sosiego impuesto
–voz implacable de la cobardía-,
que lleva en su aroma
el fuego de la pasión perdida;
que habla con palabra muda
inventando otra forma, mortal y rotunda,
de decir adiós.
(jpellicer)
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Poeta
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