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en tus besos encontre el alivio a mi dolor tu paramo de luz y tus ojos de luces nocturnas te quiero mas alla de todo esta tu amor de deseos compartidos de sensaciones sempiternas como una puerta hacia el otro lado del amor
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Poeta
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Despertó en medio de la oscuridad, encadenado a otro sueño sin cumplir, bajo la única luz de la habitación podía mirar el rostro de aquella a quien amaba desde hace tiempo, ella lo miraba a los ojos con decepción al tiempo que le reprochaba la rendición, de aquel sueño tan maravilloso, él intentaba hablar pero su garganta ardía y su voz se quebraba, la luz se atenuaba hasta desvanecerse al tiempo que una puerta se abría, él le gritaba con voz muda que se quedara, que de aquellas cadenas lo liberara para que lo intentara de nuevo, ella no dijo ninguna palabra, no hizo ni el más leve susurro, no volteaba a verlo si quiera, solo se fundía con la luz de la puerta para desaparecer de su vida, él hacía un esfuerzo por salir de la oscuridad, luchando contra la idea de no volver a verla, ponía todas sus fuerzas en destrozar cualquier eslabón de las cadenas que lo retenían, pero sus esfuerzos eran en vano, la oscuridad lo había engullido por completo, y no tenía el poder para liberar de sus ataduras, de momento había una cosa más fuerte que las cadenas reteniéndolo, era un silencio que se había instalado en su corazón, un silencio tan oscuro, tan rígido, tan frio y tan cruel que ni si quiera su voz podría quebrarlo, ni el sonido de la lluvia colándose por el techo y cayendo sobre él, ni si quiera el sonido de su alma quebrándose en mil pedazos, era un silencio que encerraba su fuerza interior y la llave, estaba escondida en la persona que acaba de atravesar la puerta dejándolo atrás.
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Poeta
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Apesadillado
Una vez volví del futuro, debajo de una mañana, iba y dejaba mil soles, mil muertes, mil vidas, yo cargando solo desconocidos rostros, por los dedos de cien estrellas, la luna en el espejo, como una pedregosa carretera, iluminaba mínimos cometas, cuando espada en mano, nacía solo mi niebla, y llegó al cielo solitario el Rey del soplo extraño, en su carroza, sol del siempre y del nunca. ¡Me vendo!. Obscurecían deslumbrantes sinfonías, diciendo.
Antes del original principio, antes del honor mausoleo, antes regio de cualquier mañana.
La luz te vendo, la misma risa.
Pero... A la vida monstruosa suplica, azules venas vanas, porqué así, así deber ser.
Y Así cadavérica quedó, la consciencia del barro barato, del aliento ajeno, del hoyo. Nada gime, igual, y... Grité... ¡Silencio, silencio, calla por piedad!.
Y en la cercana lejanía, el Rey sol cogió de la mano nubes atormentadas y me dijo: "Escucha, luz hay en la ceniza, luz de noche congelada " y el astro con sus estertores mortales, volvió renacido fuego.
Pero sólo había enmedallado la negra noche del inconsciente humano, de nada lleno, ni pleno, al ritmo del quinqué desahijado deshojando auroras, de nada le valió todo celeste centelleo, de la frágil y temblorosa razón, y su poderío yace mezclado dentro del vientre de la moneda sangrando, y se volvió, sin mí, sin rostro, ni rastro, mi muerte, tu vida.
Como cualquier pesadilla en su carroza.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Del vino y las palabras
Hemos llegado a casa estancia de gozos sinfonías arrebatos en miel y lilas
Hemos llegado a casa a repartir las huellas del vino y las palabras
Hemos llegado a casa a sembrar delicias luceros de amor ríos de esperanza
Hemos llegado a casa desesperados por llegar y encender llamaradas
Hemos llegado a casa a salpicar de nostalgias la distancia anticipada
Hemos llegado a casa refugio sin fin solo para amarnos
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Poeta
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Inválido desvelarse
¡Oh!... Nírico tormento ¡Oh!... Fídeo repugnante ¡Oh!... Dioso morboso.
El Ayer Será Un Futuro Muerto Un Ninguno Más Entre ...Muchos...
El último desvelo tranquilo, dijo soy, la jornada, torpemente, fúnebre, siervo, madrugada, madriguera, en que despunta... El mármol medroso. Los hombres que ladran, de móvil sangre, mostrándose anubarrados, pretendiendo sembrar y cosechar el mar, pero no levantaron, ni las olas saladas, ni las dulces espumas, ni las brisas lentas, las canicas entre peces... Hilos íntimos caballos.
Junto al mar edificios del mutismo, sudador, las linternas, el silencio, vertía sangriento, y fue sudor salvaje, ordenado cómplice, de los años, espectáculos, unánimes, estela de puñales tropa primorosa, de las naves, nieve de canteras insomnes, y aroma de amores y muertes, porque cualquier palabra divina cabe en el silencio.
Y entonces nada era un gran misterio, solo estaba en el corazón que no debe ser del adiós un partirse... Encrucijada de cansadas escaleras.
El primero, del resto, y el último conmigo, está contigo, pescando huracanes con anzuelos, pescando fragancias con hueso, pescando venenos cubrebocas.
Demencia es el nombre, de la intemperie, el último, y primordial callado, y el primero, que suena con los escribas gemelos.
En el día benévolos animales, pajas y guitarras, sin lanzas, sin pedazos aciagos, amasé toda camisa y pantalón, (soñando) con un arco iris de flechas, abajo del barro durable. (despertando)
Se habían los hemisferios entreabierto, pronunciado las palabras: “Todo candoroso candado, es flama, fecha, flecha del destierro”.
Y en el día, las noches anidan, ingenuamente sin lanzas, límpidas tortuosidades por encima del aliento del hombro del mono la mano disparando las juventudes esqueléticas.
Fructificaba diccionarios un reloj en el árbol con altura de árbol grano a grano la arena de sol y al sol el buey mugía.
Entre sombras, de las furias de minas y caimanes, con altura, de minúsculos opúsculos, de ley, de rey, de larva, por la voz, feroz de hormiga. ¡Oh!. Duelo, suelo, traidor, época, era la madriguera más alta, cada calvario y osario, un hermoso rosario. La pálida sangre de piedra, lápida, que con altura de hombre, el hambre deja profunda.
Y la muerte, invulnerable, rueda ruda, racimos, del árbol, del infecto harapos. ¡Qué antes!. Estaba más nítido del granítico abismo, que distante, que poseso, que resinoso, por la muerte de ley, inerte, peregrina, constitución tímida de los escarabajos, diestra corteza infame, por las cenizas, del rostro sumergido, muerto ya su olvido. Con el año en que era un fuego vivo, el pueblo es solo polvo, un lugar en las espinas, un celestial abandono. ¡Qué ha dejado cavernas al inframundo mismo, y nueva vana era de luz, y desencanto, el humo de dulce muerte.
(Esta historia tiene los espejos de reflejos y el caparazón del nombre perdido, desnudo pie que gira puentes desnudo, en el baile, compasivo pezón de la hoguera, corazón del gusano, que redobla, que atesora matanzas alegres, en la danza, merodeadora del humo.)
¡Qué bien destaza lo que pesaban los platos, en la tierra lúcida del árbol de la carroña y el hombre pleno de gozo con sus pacientes animales, implacables bestias!.
La longitud desencajada. Temblores provocados. Ciclones serenos. Oriente. Del Poniente, ente, sonriente culebra, era casi cuadrado y puntiagudo, en la latitud lacerante, era cascarón de orugas.
Inválido quedó. El recuerdo del constitucional abatimiento, el incógnito del constitucional olvido, el quimérico del constitucional aparente. Inválido quedó. El Desvelado Paisaje Hecho, helecho,crin de ratas. Inválido. Dormirse y descabritarse sonámbulo.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Premonición
Si por dudas o invocación a mi llegaste en medio del desatino de relojes y calendarios
Si fue un error si nunca debió ser eso, lo dirá el destino
Si fue premonición la certera caricia que marcó mi alma
Si fue fuego el fuego que alimentó mi fuego
Si fue sosiego la calma inesperada en tu tranquila sonrisa
Si fue embriaguez la pecadora sensación en nuestras pieles
Si fueron tus manos seguros depósitos de mis anhelos
Si fue tu calor encendiendo mi pasión al filo de las brasas
Si fue una loca historia o una historia de amor eso... eso, te contarán mis besos
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Poeta
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Provocación
Loca provocación la de tus besos Almibar inventando amor en noches de soles e inolvidables ríos
Palabras paladiadas en ternuras manos repletas de avidez sobre mi cuerpo
Simetrías cóncavos convexos tu agitado respirar sobre mi boca
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Poeta
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Pórtico ...
Amor me rinde el poderío de tu deseo
Me rinde la convicción de tu doctrina de Eros
Me rinde tu lealtad hiedra aferrada al pórtico dorado de mis piernas
Me rinde tu descubrir latido a pincelada nuevos colores al fuego
Me rinde tu morir tu vivir tu último respiro tu júbilo perfecto en manantiales y hogueras
Me rinde tu reverencia tu gozo tu locura tu extasiarte en el hechizo de azules cascadas
Me rinde - sin remedio - tu ansiedad envuelta en tus lienzos
Me rinde mi propio asombro guardado en mi arrecife
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Poeta
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A difícil missão de esquecer-te ordenaste
a mim;sob punição pelo então meu agravo...
Porém não há nada na vida que me baste
a não ser cair aos teus pés como escravo...
Ao falar-te de amor,indiferente escutaste;
insistente repito,por mais que eu agravo
meu erro;por mais que ao desejo teu,contraste;
não me ordena,não pede o meu desagravo...
Cativo do teu amor fui;e assim então gravo
em mim minhas leis;nada há que mais baste...
Fazer-te feliz,é minha grande alegria...
Não precisas me amar...não ama seu escravo
um senhor;pois seria isto um grande contraste;
mas o impossível não pede:não me alforria...
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Poeta
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DESVIVIRSE ENCANCIONADO
Goteando La Paz Muerta Vive dormida En Cada canción, con el orgullo de su desnudez, se ha quitado sus pieles somnolientas para tener solo letras trituradas. Porque ellas estorban, la unión, del manantial inclinado del tiempo y su campanilleo de intranquilos frutos ahogaría la vestidura de los suspiros.
-Pfad, sentiero, sentier, path, senda- Sendero sólo a las súplicas precioso.
-Heilmittel, rimedio, remédio, reméde, remedy- ¡Perdidamente perspicuo, vacuo pertinaz!.
La vanidad de probeta vive de vergüenza ante toda infancia sacudida, soñar, pobre benignidad impía. Aquí endebles tienes a los gazmoños sentados a tus nefandos pies. Deja solo hacer al insensible audaz la recta vida y sencilla, como una calavera de caña, para que la llenes de los huérfanos vacíos, y mil plásticas consciencias.
Dicen que dijeron: Los relámpagos arrinconados. Embalsamando vitrinas. Desviviéndose frenéticos. Cantos que muerden ráfagas. Del viento en guantes. Del rojo cielo frío.
Encancionado El Corazón quemado dejó al camello inútiles corbatas, desequilibrada confusión hogar deshabitado veraz, minucia mezquina ignominia maligna carencia, contumaz intolerante libidinosa cadavérica, consciencia lenguaje reptil, amenazante. ¡Desvivirse!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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