Poemas de amor :  AQUELLA TARDE....
Sucedió una tarde de frío Invierno,
cuando tus manos sedujeron con amor mi talle,
y extraviando mi cordura, en la dulzura de tu boca,
nació vacilante... mi primer beso...tardío!

Encontré entonces una ilusión perdida,
y un motivo suficiente para seguir con vida,
y desde esa fría tarde, ¡¡tuyos son todos mis besos!!
porque aprendí de ti a besar, porque me gustan tus besos traviesos!

Musitaron también tus labios, el deseo y la pasión,
conviertiendo el frío Invierno, en cálida estación,
y al viajar por mi piel, tus ardientes manos,
en medio de esa febril locura, hasta el alma se estremeció!

Fué aquella tarde, de frío Invierno, que grabado quedaste en mis pupilas,
y tatuado quedó tu nombre en mi corazón,
Tu esencia corre con mi sangre por mis venas,
y tu amor, late a la par de los latidos de mi corazón!

Claudia Alhelí Castillo
09-04-12
Poeta

Poemas de amor :  Amor
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Amor

¡Qué dulce es la voz del viento
y el cabello despenteiam
como violentos latigos
golpear violentamente en la cara

Buscando en la sal de las lágrimas
Lo que los ojos brotan
En la suave melodía
el canto del viento

En este momento lúdico
Como dicho que las lágrimas broten
una por una las lagrimas
De este modo comenzar a

Remojar la Luna seca
Inundando toda la tierra
Un millón de lágrimas en el viento
Y así las inundaciones

inundación
Este cielo carente de estrellas
Y este jardín seco y árido
Lo que se oye la voz del viento
Sus ojos brillan en la distancia
Tu amor por mí

alexandre

queridos amigos lectores
lo siento por la traducción
No puedo hacerlo mejor
Poeta

Prosas poéticas :  El Alien Rojo.
El Alien Rojo.


Dioses, no me negueis la tinta china, que negra la quiero hasta el relámpago. El Cardenal se mueve sobre la arena dificultosamente, flor fucsia, extraña petunia voluptuosa, salvaje majestad rosa, cuyo manto arzobispal es una entelequia de amapolas histéricas. El desierto marciano lo contempla. Es el ocaso y un cielo rojo se refleja en un lago de arena de sulfato ferroso y cinabrio infinito. Es un inmenso espejo granate y naranja veteado de carmines rabiosos el que pisa el sacerdote, detrás de él, feroz maraña de espinas, el Alien rojo, manso y esbelto, incontenible muelle púrpura en tensión, le sigue los pasos. Es un tigresaurio demoníacamente rojo, la prolongación siniestra de la ropa del cardenal, su imagen especular y deforme. Ambas flores escarlatas dejan una sombra negra y alargada a sus espaldas en el carmín de Río Tinto minera y Tarsis. Hay arroyos secos en los que la sangre corrió como una furibunda serpiente, torrenteras en las que el vino sumergió cien ángeles desnudos, savia de olmo de cristal y ónice que atrapó lagartos furibundos. El suelo de pizarra roja daña las sandalias del sacerdote, el suelo quema, escorpiones frenéticos danzan al paso del amo de la bestia, cuya frente empapada en sangre brilla. Suda el cardenal sangre y da ahogadas bocanas al aire enrarecido del desierto marciano, que lo contempla como a un Jesucristo en trance al que acompaña un Cirineo monstruoso. La pantera le sigue con su doble boca erizada de dientes, las dobles mandíbulas en tensión son como tijeras a un instante del supremo corte y el Cardenal es una hierática rosa sobre la estepa carmín. Suda sangre el apóstol sublime, que se ahoga en la enrarecida atmósfera. Avanza con dificultad, el camino es pedregoso y las piedras son aristas afiladas y crepitantes, lacerantes e indiscriminadas, el monstruo le sigue como un extraño bailarín a su dama, en su piel de silicona roja se refleja el ocaso marciano como una llama púrpura sobre un satánico pavo real escarlata. Los dos dejan una sombra negra y luctuosa bajo un sol irascible que quema como el fuego, que intenta bajar al horizonte. El silencio es una capa de escarcha venenosa en la que se deslizan acordes de címbalos negros. Al fondo se eleva la ciudad marciana, es un rostro negro de esfinge hierática, con los pómulos resaltando las oquedades de los labios. El sacerdote da una bocanada de aire y de su nariz brota un goterón de sangre negra, que cae sobre su vestido, la rosa se llena de mucílago negro. Cae al Suelo. Detrás de él el monstruo se detiene y escarba la tierra, parece sonreir con malicia, pero es la carcajada de una hiena vampiro. Vomita cólera morbo el sacerdote, un gargajo negro como la muerte que ensucia su vestido bermellón y cae a borbotones sobre la arena. Se levanta. Al fondo se eleva la ciudad marciana, sobre un espejo horripilantemente púrpura, negra como la antracita. Los muros ciclópeos delinean la pirámide, los escalones se elevan hacia el cielo y las balaustradas terminan en arcos negros, rotos, y salvajes. El sacerdote, avanza, la arena impulsada por el viento le lacera la cara, le quema la nariz, de la que aún gotea la sangre negra, mezcla sudor y sangre en su piel. Detrás de él el horrible híbrido sonríe, es como un muelle en tensión el salvaje percutor de una trampa lasciva que quisiera desollar arcángeles. Su piel de silicona roja está hecha girones, pero su figura indemne y escuálida muestra la agilidad del escorzo de la ortiga. De golpe empieza la lluvia de relámpagos. La Lluvia seca. Son fotógrafos cósmicos los que hacen reverberar las opacas turquesas rojas del suelo, el flash fotográfico que ilumina el poniente, donde un sol mortecino quiere dejar su cabeza de gallo. Un rayo atraviesa al monstruo que cae partido en dos, el cardenal tiembla como la hojarasca en Enero, se agazapa sobre la tierra y reduce su volumen, se pone las manos sobre la cabeza, detrás de él el monstruo, herido de muerte, vomita como un borracho un manantial de sangre verde. Todavía es roja la escena, y la ciudad marciana, de muros altos y negros, ciudad de inmortales y espejos, azogues profundos y sombras repentinas, lo contempla como a una hormiga. Crisoberilos negros aguardan la victoria del apóstol que ha perdido a su gato en el trance.
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Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Poeta

Sonetos :  Amanecer
Amanecer frío.
Soplando la brisa.
Iniciando el ruido.
Y a toda prisa,

Se calienta el agua.
Se escarba la lata.
aromático café.
Tortillita con queso

De olor tostado
De amargo sabor
Con caña dulce el dulzor

Así es mi amanecer
Me pides Cambiarlo
Jamas, Ni pensarlo.
Poeta

Poemas de religíon :  CAMINO DEL CALVARIO
Cuando él caminaba en silencio
sufriendo por nuestros pecados,
el madero que iba arrastrando
se sintió apelambrado.
Las mariposas del campo
volaron haciendo rondos,
y se escucharon los suspiros
que salían de lo más hondo.
Las mujeres se postraban
ofreciendo sus pañuelos,
mientras sus ojos lloraban
gritaban mirando al cielo.

!!oh nazareno de gloria!!,
maestro señor y dueño
¿porque la gente que amas
te humilla como a pequeño?.
¿si tu eras el gran poderoso
seguido por multitudes?
¿porque ahora padeces?,
¿porque sufres?,
¿porque no huyes?,
¿porque te duele mi llanto
si eres tu quien va cargado,
con un madero en tu espalda
y en tus manos mi pecados?.
¿porque tus llagas me sanan?,
¿porque tu sangre me limpia?,
¿porque este gran sacrificio
por estos que hoy te gritan.

!!oh nazareno de gloria!!
el único varón perfecto,
déjame secar con mi manto
las gotas de tu lamento.
Deja de llevar mis cargas,
mira mi arrepentimiento,
siento en mis venas la sangre
que por tu rostro va corriendo.
Déjame gritar tu nombre,
que suene fuerte en los cielos,
que te ensalcen en la tierra,
que lo pregonen los vientos.
Deja ya de ser el hombre,
vuélvete en el dios perfecto,
líbrate tus ataduras,
deja ya tu sufrimiento.

!!oh nazareno de gloria!!,
que estas llegando al calvario,
cuando subas a los cielos
mil ángeles te estarán esperando.
Aplaudirán tu valentía,
pues todo será consumado
y te dirá el Dios padre
este es .....este es mi hijo amado.
Poeta

Poemas :  UN POEMA SIN LUNA
¿Será que ya la luna
no es lo que era?
Antes me buscaba
ahora se me esconde
antes me escuchaba
ahora me ignora
¿qué viento solar
la ha transformado?

¿Qué ideas torcidas
la han despojado
de esa suave piel
envuelta en celofán
y la han dejado
atolondrada
mirando
hacia otro lado?

Luna, ¿dónde estás?
no te alejes
no permitas
que vaya en busca
de otro farol
que me alumbre
cuando escribo
y tu espíritu
se quede en el olvido

Sin ti luna
mis versos
solo serían
un montón de letras
sin luz
un poema sin luna
eso sería yo sin ti
Poeta

Poemas de reflexíon :  Del faro el eco
DEL FARO DEL ECO

Faro, phare, farol, Leuchtturm.
Re
Pe
Tir. Ripetere, wiederholen, répéter.
En
Lo
En lo alto alumbra el eco.
Al jardín cautivo largamente.
De un claro lugar.
Solemne al sol.
Allí dentro. (Océano en ciernes).


El
Eco
Del faro...Eco, eco, eco.

Al antiguo labio que la piel recuerda.
Por no decir, menos perlas muslos.
Del hermoso rostro tierra.
¡Al tulipán pulido!. (Fuego húmedo).


Naranja
Na
Ranja del faro eco.

Naranja del amor, un pétalo.
¡Qué crece despacio!.
Por la mañana de razones inquietantes.
¡Filigranas, vagabundas, ágatas!.
Formando guirnaldas en ventanas. (Faldas, faldas).
Encarnada fábrica sin mangas.
¡Conteniendo la respiración dorada!.
*Flama*


Faro
De
La...La...La...

Repetida en la sonrisa.
Agradeciendo, a la imaginación.
¡Las manos desnudas de los temores!.
Con las cartas, miradas, de los dados. (Cúbicos).
Al olor de las promesas. (Fragua).


Del faro
El
Eco, eco, del faro, faro, eco.

¡Estrellas qué no envejecen!.
Al pálido perfume sin tiempo.
¡De la ropa, del espejo, del espacio, despacio!.
¡Qué recoge, las semillas, asequible, bledo, oro!.
En las pequeñas cosas.
Del hielo soñoliento.
¡Cruzando, al faro, encima de la vida!.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas de reflexíon :  Abrazar al Abrojo
ABRAZAR AL ABROJO

En los brazos del roble seco,
el plomo tentador,
la sangre, siembra, hambriento,
al eco que aguarda cada esquina,
de los párpados paletas.
¡Ardiendo!.

En las colinas llameantes,
nubarrones del extravío,
del polvo, emigrante,
del vidrio, negación,
incierto,
esclavo.

Después de sufrir al perfume,
cubierto entre agujas,
navegantes que perdieron,
al ombligo,
lengua,
marchita.

Antes de conocer las pestañas,
de las balas, vendedoras, raíz,
que devora las muletas.
Al infierno.
Del papel.
¡Verde!.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas de naturaleza :  Maderahora
MADERAHORA

Con la mirada en el almendro lejano
cultivando bellotas
ocasión de hacer ciruelos
en la palma de una mano
qué dejamos bajo el mar.


Una vez
En la soledad arrugada
En la silueta pastilla
Natural, huye, arrepentida
¡El alma qué enfermó!
Al poder amargo
Al quitar al pequeño cielo
Las estrellas con el fuego
Encima de la encina
Al cuello...


De una soga entre cucharas
Al pasado sólo prendido
El perro, empobrecido, vive su hambre,
Marchando al marchar, huérfano,
De la cómoda conífera al encender...

La pantalla, qué se mueve,
qué proclama, qué da alas,
¡En las sombras, al pezón seco!
Con el manantial qué, nada respira,
¡Una oruga, tocando al óxido!
En los pedazos
Inerte
Los contornos de la huerta
¡Satisfecho del telar al talar del árbol!
¡Qué ya consume carne!.

Con
El
Ínfimo
Tesoro...¡Sin silueta!

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas de reflexíon :  El Poeta Compasivo
El Poeta Compasivo
reflexiona sobre el
Amor y el Odio.

El Amor es como
un dìa de sol.

El Odio es como
un veneno interior.

El Amor es como
una flor que brilla
en su esplendor.

El Odio es como
una bacteria que
destruye nuestro
organismo.

El Amor es como
una dulce caricia
de nuestra querida
mascota.

El Odio es como
una flor marchita
que se muere sin
el agua.
Poeta