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El día que dejaste de quererme la lluvia se disolvió con el viento, y las flores trataron de traerme un aroma enardecido de aliento.
Y un rayo de sol quería absorberme cuando surgió del mar el desaliento, no puede el corazón tuyo creerme que este amor es parte del pensamiento.
Desde ese día no brilla la luna dentro un cielo nublado de penumbra, con la estrella que me niega fortuna.
Pero aquí en mi pesar la luz no alumbra, el día de nostalgia inoportuna me morí del amor que me deslumbra.
Julio Medina 29 de abril del 2013
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Poeta
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Hoy di un giro a mi derrota abrí los ojos al mundo y vire para salir del laberinto; no hay caso seguir, tratando de ver donde solo hay oscuridad.- Voy lento y sosegado me acosan esos pensamientos que aun el alma grita al desespero más me apego a mi futuro dejando el pasado incierto igual tengo que seguir viviendo.- Y quien llora sin consuelo sufre penas tan traumáticas como enfermo terminal sin remedio y sin pañuelo el escape toca creárselo y sacar fuerzas de donde no hay para continuar.- El amor nunca muere así yo no lo sienta lo tuve y lo derroche más un presente de Dios que nos dio el amor irreverente uno al condicionarlo.- He vuelto mis ojos se abren al nuevo despertar del trauma que sufrí por desamor valiente empezar de nuevo estando vencido ilusionando en olvidos como si fueran presentes.-
Mira mi blog http://hectormaxx-mipoesia.blogspot.com/
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Poeta
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Hoy, tengo ganas de ti! De reflejar tu mirada, en mis pupilas, de desatar mis ansias en tu amor.
Tengo ganas de sentirte muy mío! de cubrir mi cuerpo con tu pecho, de cortar de tajo, el hastío.
Hoy, tengo ganas de respirar por tu boca! de cerrar los ojos, y abandonarme a tus besos, de sentir esa pasión, que mis deseos provoca.
Hoy, de tus caricias, necesita mi ardiente piel! porque desbordado mi corazón te aclama, y con impaciencia, mis manos buscan tu piel.
Hoy, tengo ganas de ti! de apasionadamente besarte, de que mi corazón, jamás con tanto amor deje de amarte.
Hoy, tengo ganas de ti...!!!!!
Claudia Alhelí Castillo 06-05-12
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Poeta
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Quiero morir cuando decline el día, en alta mar y con la cara al cielo, donde parezca sueño la agonía y el alma un ave que remonta el vuelo.
No escuchar en los últimos instantes, ya con el cielo y con el mar a solas, más voces ni plegarias sollozantes que el majestuoso tumbo de las olas.
Morir cuando la luz retira sus áureas redes de la onda verde, y ser como ese sol que lento expira; algo muy luminoso que se pierde.
Morir, y joven; antes que destruya el tiempo aleve la gentil corona, cuando la vida dice aún: “Soy tuya”, aunque sepamos bien que nos traiciona.
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Poeta
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Ausente de domingos me duele tu tristeza aterronada, tristeza de arriero reseca y achicada como tu cuero, como los desiertos de tus ojos sin patria, como la miseria que acompaña al viento para vestir los cerros. En los altares has dejado abandonados socavones del alma. Tus cartas se han perdido en las rendijas desmanteladas de esperanza. Un manojo de hijos para vencer la muerte, bagazo de soledad para engañar el hambre . Dejaré libres tus manos para que robes un pedazo del cielo de tus sierras.
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Era la noche y ese perfume dulzón a tilo fresco… Eran sus manos y mi piel en ese diálogo tan nuestro. Era la música y el ritmo solapando caricias y gemidos. Era tu boca, convocando al cielo en cada poro del deseo. Por eso te enhebro en mis caricias. Invoco en las tardes de tu ausencia las palabras rituales, los códigos secretos, el sacramento infinito de la carne, los alegres pecados de la vida. Era la noche y me contaban silentes tus abrazos, ancestrales historias de encuentros prohibidos, de inconfesables partidas en el cráter austero de la dicha. Era la noche y fue tu fuego el huracán de un sueño.
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Resolvi! Vou doar meus olhos. Afinal, depois de muito pensar, cheguei à conclusão de que seria o melhor para eles. O que eles vão fazer quando eu morrer? Se eu não os doar, eles irão comigo e apodrecerão também, não é mesmo? Não, não quero este triste fim para os órgãos que me fizeram ver maravilhas. Ainda mais os meus... Não estou querendo "puxar o saco", mas eles são ótimos. Enxergam bem à qualquer distância. Também pudera, eu os exercito bastante! Estão sempre em forma, apesar das pancadas e dos ciscos que os visitam de vez em quando.
É, vou doar os meus olhos... Será o melhor para eles. Não quero, quando morrer, que lá em cima (ou lá embaixo?), ao encontrar-me com alguém que foi cego, ficar arrependido quando ele começar a se queixar de que, por falta de humanidade, nunca conseguiu ver a terra, o mar, as plantas, as pessoas, os animais... Não sabe como é o azul do céu e do mar, que tanto ouviu falar; Não sabe como é a beleza das flores, das mulheres, das crianças... Que por falta de visão passou por esta vida, sentiu tudo, mas não viu nada; Não pode amar uma mulher (no caso, se eu estiver conversando com algum homem) pela atração física e sim por outros porquês que a falta de visão procura "compensar"... Mas, nunca é a mesma coisa.
Enfim, não quero ouvir o "lenga-lenga” de nenhum cego, e ficar com remorsos. Porque, se algum deles vier falar comigo, eu direi: Meu amigo, eu doei os meus olhos... Agora, não tenho culpa se eles não os deram a você, certo?
E também posso receber algum agradecimento de alguém que foi beneficiado com os meus olhos. E daí passaremos a conversar sobre o assunto: -- Como é, você gostou dos meus olhos? -- Gostei sim, rapaz. Eles eram ótimos! E olhe que eu fiquei dez anos com eles, e nunca precisei ir ao oftalmologista... E você, foi alguma vez? -- Eu fui uma vez só. É que eles estavam "minando", sabe como é, né? -- Eu sei... Eles ainda estavam com esse problema. Mas isto não era nada. Foi por você força-los muito... -- Ora, mas afinal, eu tinha que testa-los, não tinha? -- Tinha, mas foi demais. -- É, eu devo ter exagerado mesmo... Sim, e como foi você, o que fez com eles? -- Fiz a mesma coisa que você: Doei-os novamente. Não queria vê-los estragando debaixo da terra...
A.J. Cardiais 1981
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Quando navego no seu corpo, fico com vontade de naufragar para nunca mais sair deste mar.
A.J. Cardiais imagem: google
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A noite chega com um perfume de inverno, apesar de outono.
Eu me abandono cravando olhares nas nuvens.
Um céu gris pede bis a esta interpretação.
Vejo nuvens encharcadas, viajarem carregadas pela imaginação.
A.J. Cardiais
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Miro o céu, e rimo o vazio... Uma ideia, no cio, introduz-me a palavra.
A.J. Cardiais
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