Poemas :  ESCUELA NORMAL SUPERIOR DE CALDAS
Vamos por el camino
que nos traza el Señor,
Sembrando un trigo nuevo
de bondad y de amor
I

La canción en el labio despierta
Al futuro confiadas marchamos
Y encendida la antorcha llevamos
Contra el viento que agosta la mies;
Y en el aula que signa escudo
De los brazos de Cristo yacente
Depuramos el alma y la mente
En el claro crisol de la fe.

II

El estudio nos da la alegría
De mirar sin temor el destino
Y encontrar en la sombra el camino
Floreciendo de rosas de luz;
El deber nuestros pasos orienta
Al país de la dulce esperanza,
Donde hallamos serena confianza
Al amparo de amor de la cruz.
Poeta

Poemas :  A MANIZALES
Ayer, el bosque inmenso de huraños esplendores,
los cedros milenarios, la fronda desolada,
la hermosura inquietante de la selva inviolada
que dominó la audacia de los conquistadores.

Hoy, la ciudad alegre que en himnos triunfadores
glorifica el Progreso, tierra predestinada
que rinde culto al Arte, a la Cruz y a la Espada
y ha forjado en el yunque sus poemas mejores.
Mañana, la gran urbe tentacular, la hazaña
más grande que en su seno presencie la montaña,
la ciudad cuyo símbolo fue una antorcha encendida

y que tras la tortura esquiliana del fuego
asciende hacia la gloria como el mito griego
en la clámide roja del incendio ceñida
Poeta

Poemas :  LOÍZA ALDEA
La carretera asfaltada
le va coqueteando al río
y le hace seña en la curva
con su codo de peligro

Los árboles espinosos
hacen punzante el camino
y un automóvil glotón
se traga el paisaje vivo.

La ceja negra del puente
sobre el agua en remolinos
va remolcando cantares
y poemas vitalicios.

Atrás un dragón de azúcar,
en sus marfiles pulidos,
lleva una carga amargada
por contrapesos de hipos.

Más acá nube de pájaros
con nostalgias en los picos,
Cerca del cerro, a lo lejos,
martilleos de relinchos
Poeta

Poemas :  LLENO DE AMORES Y CANTOS
LLENO DE AMORES Y CANTOS

En vano sus torcidas manos
Levanta clamando al cielo,
Nunca más el árbol encanecido
Verá retoñar, sus ramas resecas.

Ni abrigará compasivo
Tejidos de pajas y plumas
Llenos de amores y cantos
De seres que lo anidaron.

Con la piel cansada y rugosa
De avatares y años mejores
Transita sombrío y doliente
Hacia el final del camino.

Mil historias por mil, quedaron
Atrapadas en su memoria
Y los nombres que guardaba
Con el tiempo, se resquebrajaron.

Se acabaron los verdes en sus ramas
Sólo una que otra sierpe atosigada
Duerme escondida de las ranas
Entre las arrugas… de su piel cansada.

Delalma
Jueves, 10 de mayo de 2012
Poeta

Cuentos :  Al dormirse... (Anticuento)
AL DORMIRSE
(Anticuento)

Escapó de un sueño, escuchando todo,
aquélla hermosa, trenza, dando saltos, en las direcciones de las plumas. ¡Vuela, el gusano!.
El gusano, al reptar culpable del anillo,
la muñeca. ¡Ácida extensión carente del destino,
prohibido!. ¡Liberado quedó!.

Luego...
Insultando el rostro pordiosero limpio del bolsillo, protestando, fabricando, las horas asustadas. (Lentas no duermen iguales). Por el bosque curioso, con la fila en la colina de los insectos, amontonados, impacientes después de muertos, infestados y narrando, anda ante nidos núbil, entre praderas al volar del patio joven.

Al dormir, sé, me dices del soñar saber.
De saber al dormir, sé que sueño, lo sientes,
Y ella, la almohada en los colchones piensa. Cariñosa.
La voz suave dulcemente susurraba a las paredes,
fingiendo abrir cien cerrojos el apetito frondoso,
mensajero visitante sorprendiendo fielmente las vasijas del alfarero. ¡Sueños, del barro, acero!.

El, gusano, lo sabía... En la pasión incierta.
Lo sabía, el gusano... ¡Cierto día ahí!.
En la choza. Entretenida la pobreza adornaba con cerámicas al oxidado aluminio del callejero bote del rincón no conforme aquélla, misma, tarde.
El. ¡Gusano!. Volando en la mirada cuatro paredes, en la vereda cauta, vil bebía la chusma.

Y
Luego, dobló al después, bajo el zapato, con un paquete de entonces, color de un sin embargo, y antes del saborear el no obstante.
El.¡Gusano!.
Sí, sí acaso no lo era... ¡Había dejado de serlo!. En la esencia del gusano solo.
Estuvo... ¡Justo en la mitad de ese instante!
En la orilla perfumada del olvido, del origen.
Entregando las cadenas de las escenas,
al autor popular de las trompetas,
equilibristas, las palabras por lo...menos reflejaban lo contrario. Sin vestir de lujo las galas de moda y la rapiña de las nueces en apuros.
Al
Dormir
Sé... Decía, dormiría la memoria del tiempo inmóvil.
Y...Escapaba entre las líneas de los textos, nocturnas nubes, sábanas ingenuas y sonrisas desflorando los valles que alumbran soles extintos, entre miserables castillos y las astillas hasta desfallecer, el vuelo poético de las ruinas, renovando en los duros latigazos, espinas de preguntas, coronas en torno a la garganta de los tigres, y las cosas regionales escondidas en las faldas de las bodegas, que enzarzadas chillaban.
¡No aquí, hay desperdicios de porcelana!.
Hay grandes cantidades de promesas
del torpe tedio un sexteto dibuja pendulares brumas, y de las orejas nada muerden al silencio, ausentes, más aliviadas, las brumas, dando vueltas a la enorme desgracia ignorada, que declaraba no haber, gracias a la brillantez de su infinita perfección, que se deslizaba entre los muros obscuros, temblando sin remedio de vez en cuando, acariciando al precipicio que contemplaba satisfecho, la quimera del volver a la normalidad, ala desplumada, vuelo del relámpago perenne, y luego al mismo luego dejando atrás, agradeciendo al cielo estar fuera de sí.

¡Al dormir, sé, dijo... Sé decir del sueño vígil!.

Al menos, al más inmenso ínfimo que nada ignora del sabio.
Y piensa no morir viviendo, y menos ahora, que de gusano pasó al polvo. ¡Y en el polvo los gusanos se esfumaban completamente!.
Al dormirse, fue apresado al despertarse,
hecho candado, y al dormirse. ¡Escapó!. Su sueño solo del dormirse ayer.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Cartas :  SI ALGÚN DÍA SE TE OCURRIERA VISITARME
Sin duda es una de tus cartas porque trae tu voz y yo siempre acostumbro a callar al recibirlas, a estar en silencio. Presiento que ha venido desde muy lejos y es para traerme un secreto. No veo la hora de poder saber, algo más de lo que has encontrado en tu largo viaje.

¿Por qué lloras? Son tus lágrimas, tinta borrosa en la carta. Y ahora me apoyo en mis sueños y miro esos ojos morenos que me ocultan algo. ¿Por qué tan callada? Lástima, ahora estoy junto a morfeo y descubro el pecado que atormenta tu mente. Ya veo que sufres terriblemente porque tu alma ha sido desleal con la mía. ¡Lógico, lo entiendo! Haz querido evitarte el sufrimiento y por eso optas por escribirme. Quizás hoy, no hay quien me convenza a mí de que puedo amarte a pesar de no tenerte.

Pero en un rincón veo a mamá, y me he dado cuenta de cuántos cuidados y cuánta buena voluntad ha puesto en mí para lograr el retorno de mi alma a este cuerpo cansado. Pero soy cautivo de una amarga tristeza y que de pronto se ha convertido en locura. Sabes, me ha sabido a más amor tus palabras que al propio dolor con que escribes esta carta.

Pasadas unas horas apenas puedo decirle a la soledad que creo escucharte, sólo esta noche queda, y quisiera tener todo el arte, para hacer lo que jamás hice contigo. Lamento decirte que mi corazón se mueve lento pero aún puedo escuchar tu voz. Perdóname, pero no comprendo el porqué renuncias a ese lenguaje con el que nos enamoramos. Esta ternura tuya es muy extraña, tus palabras queman, y tu aliento es el que emana de este papel, igual que aquel día de invierno, cuando la brisa del mar nos manoseaba el cuerpo sin reparo. Quizás tu: “hasta pronto”, intente conmoverme más que tu repetitivo adiós; quizás me dé tú: “algún día encontrarás” algo que la vida jamás me piensa entregar.

Pero despreocúpate, te amo y tengo que entender todo. Prométeme que no dejarás que se aproxime la soledad a la casa, a la habitación, a la foto donde aparecíamos amándonos, quizás sin querer. Sabes, hablarte desde donde estoy, se hace cada vez más difícil y prefiero ser breve. ¡Ay, amor! Ya estoy a punto de iniciar un largo viaje y creo entender por qué todo se mueve a mi alrededor, las cosas que tuviste en las manos, el espacio desde donde me mirabas, la canción que tocabas con la guitarra, todo se mueve y se queda en el Alma. Aún creo que el pasadizo me deja oír tus murmullos, tu risa que jugaba con mi nombre, y que hoy Dios me deja oler tu perfume que me hacía pensar en la existencia. Pero alguien se aferra a nuestra cama, es tu calor y mi alma, es tu voz y mis sueños, los sueños que jamás terminan. ¡Amor, no te angusties!, muy pronto ya no existirá nada. Si supieras, cómo extraño tocar tu cuerpo, algo me dice que de estar aquí, me hubieras convencido hace mucho de no hacer este eterno viaje.

Ya cae la noche y tú que estás en los brazos de otro hombre. Solo tu imagen viene a llenar el sitio que el amor debió llenar en mi alma. Y tu reflejo es de una niña, tan inocente y tan feliz. Y te acercas y me cantas, ¡La oigo! Es nuestra canción favorita, ¿cómo no recordarla? Esa letra yo la escribí y la melodía tú me regalaste. Recuerdo que me diste un beso, ¡cierto!, pero tus besos, ¿dónde están tus besos? Creo que aquellos besos volados se quedaron en el camino y se perdieron un día en que Dios, un solo ser nos hizo.

Amor, el tiempo pasa y todo se consume, mi vida, tu recuerdo y la esperanza. La vela que encendimos una noche aún no se deja morir. Aún le pregunto a Dios ¿Por qué tú no te quedas en mis sueños por las noches? ¿Por qué no regresas como fe por las mañanas? Dime cuándo vendrás a apagar nuestra historia, ¡dilo ahora!, quiero saber si apagarás mi vida con un beso o con esta carta que me deja una despedida.

Si algún día se te ocurriera visitarme, dile a Dios me deje preparar tu llegada, dile amor que me enseñe a dibujar aquel mismo lugar, que en otro tiempo tú y yo recorrimos. Quizás al ser luz de los cielos, algo de mí intente ir alumbrando tus pasos, cuánto yo daría por traer de la tierra aquel jardín, con aquel manzano que bajo su sombra nos dejó enamorarnos.

Voy a terminar esta carta y no quiero que mis letras lleguen a ti impregnadas de melancolía, solo quiero irme diciéndote: ¡Dame la dicha, dámela! Tan solo si se te ocurriera escribirme algún día una carta, prométeme que dibujaras nuestra playa y me enseñarás a juntar todos los atardeceres del mundo, júrame que escribirás con el tibio color de tus labios, el último capítulo de mi vida.
Poeta

Poemas :  Soneto a tus visceras
Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.

Canto a tu masa intestinal rosada
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.

Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.

Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
Poeta

Poemas :  Acabo de pasar, amor, por el correo
Acabo de pasar, amor, por el correo,
-chisporrotea el lacre, oscila la balanza-
es como un girasol de oro mi deseo
y como una ramita de espliego mi esperanza.

Aquí estoy con tu carta, al sesgo, en una mano
emboscado en esta sombría callejuela….
Tu carta, que es la última rosa de mi verano.
Déjame que la palpe, la sopese y la huela.
Poeta

Poemas :  Tráfago
Me he detenido enfrente del Congreso,
y en medio del urbano torbellino,
he soñado en un rústico camino
y me he sentido el corazón opreso.

Una tranquera floja, un monte espeso,
el girar perezoso de un molino,
la charla familiar de algún vecino,
¿no valen algo más que todo eso?

Se ahogaban en la esuina algunas flores;
a formidables tajos de colores,
abríase el asfalto humedecido
como esbozando trájica sonrisa.

¡Quién va a fijarse en mí, si hay tanta prisa!
¡Quién va a escuchar mi voz, si hay tanto ruido!
Poeta

Poemas :  Breve elegía
Era la sombra del amor,
la sombra del amor: no pudo ser.
Ya pasó por mi vida otro dolor,
ya pasó otra mujer.

No era su pecho mi cabezal,
no eran sus manos las guiadoras
por el camino triste y fatal.
No era el consuelo para mis horas,
no era la fuentepara beber,
ni el tronco firme donde enredarme,
dar unas flores y envejecer.

Era la sombra del amor,
la soma del amor: no pudo ser.
Ya pasó por mi vida otro dolor,
ya pasó otra mujer.
Poeta