Hurgando en las tinieblas, De estos recuerdos míos, Vino a mi memoria, El etéreo y salvaje pensamiento De tu libidinoso cuerpo.
De fragantes delicias, exquisitas, en un mar de algas y corales, navegable, para mi piel urgida de flamígeras y húmedas caricias.
Dunas redondeadas, colinas marcadas, que el tiempo sabio, encantado había forjado, con tesón, sin premura, sobre la seda de tu piel divina.
Rasgos y atributos inequívocos De tu belleza bien guardada bajo el tul de tu inocencia, que los años, habían sabido cultivar en lontananza.
Rompiendo el hechizo de los tiempos Nos amamos con frenesí y desespero Tras el telón, Que oculta nuestras vidas paralelas, En placeres unísonos de amor.
Así vivimos, así fuimos, Dos almas fugitivas al garete, Dando todo, en una sola llamarada, O apagando el verso, el poema, Con una sola gota de agua.
Cayó la pesada loza sobre el ataúd dorado de Nemesio coronado por las flores, hoy, reposa sepultado en triste fosa el capo más afamado del crimen organizado "El Mencho" fue despedido honores se le han rendido como en funeral de estado.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 02 de marzo del 2026 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Ese sabor a mí Que llevas en los labios, Nadie lo podrá quitar. Yo fui tu gran amor Tu más bella ilusión, Eso nunca, lo podrás negar.
Cuando beses otra boca, no encuentres la frescura, Que los míos te brindaban Y, tengas en tus manos, un cuerpo vacuo y frio, Me vas a recordar.
Entenderás entonces, “señor conquistador”, Que mi piel y mi sabor, Mis besos y mis labios, Este amor intenso, No se puede comparar.
Sigue tu destino, Arrepentido y triste, Maldiciendo tu inconciencia, Extrañando mi presencia. Porque, aunque volvieras, ¡No!, Ahora tengo un gran amor.
Me siento muy abatido porque el nefasto "gobierno" se pone eufemista terno y como en un sinsentido muy ruin le llama "abatido" al que ha sido asesinado, masacrado, ejecutado en genuino desatino sin llamar al vino vino y pan al pan tan sagrado.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 22 de febrero del 2026 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Pienso yo que un buen día, tú me harás escribir, los secretos que llevo, ya tiempos guardados, en el alma y el corazón.
Tal vez no sea un poema O tal vez, sí; pero sin duda, Será un etéreo pensar, Porque de mis sentimientos tú eres el aura, y su respirar.
Esos ojos tan lindos, De mirada traviesa, inquietas mariposas, En el arrebol de tu cara y, En lo jugoso de tus labios rojos.
Quizás algún día, Marcia, Siquiera un momento pueda, contigo soñar, sonreír a tu lado, amarte un poquito, si tú quisieras, para vogar luego, hacia el infinito.
Cuando refina "Dos Bocas" contamina Paraíso la gente quejarse quiso pues se asfixia como pocas aun usando tapabocas, al abrirse así tal frasco los del "gobierno" del asco les expresaron que: "hay que ir aprendiendo a convivir" en ecocidio en Tabasco.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 27 de febrero del 2026 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Para el pueblo mexicano la dura "cuesta de enero" ya se prolongó a febrero pedir prestado es en vano nadie te tiende la mano ni bien te tiene piedad, pero, ¡qué barbaridad saturaste las tarjetas de crédito! ponen jetas en el Monte de Piedad.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 28 de febrero del 2026 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Aunque me vean de agua quieta, con la sonrisa leve y el gesto suspendido en la penumbra; aunque me nombren blando, melancolía que camina, romántico extraviado entre susurros…
No me voy a rendir nunca. Porque mientras creen que habito la niebla, estoy sembrando constelaciones en silencio. Mientras me suponen ausente, levanto catedrales invisibles en la arquitectura secreta de mis sueños.
No me voy a rendir nunca. Seré raíz bajo la escarcha, piedra paciente frente al oleaje, brasa encendida bajo la ceniza. Impertérrito ante el invierno, iracundo sólo cuando el horizonte lo exija.
No me voy a rendir nunca. Buscaré sendas donde otros ven muros, puertas diminutas en paredes ciegas, claridades mínimas en noches cerradas.
No invocaré la edad, ni el género, ni la herida como pretexto.
Haré de cada caída un ala, de cada error un mapa, Mirare la vida como de soslayo, de cada desvarío una brújula nueva.
Y cuando nadie me tema ni me espere, cuando mi sombra parezca diluirse entre las lámparas del olvido, faltará una luz.
Y cuando regrese — porque regresaré— no seré ruido, seré relámpago. No me voy a rendir nunca.