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Precisamos tecer o amanhã. Precisamos cantar até raiar um novo dia.
Precisamos de poesias que não escondam os frangalhos da vida.
Precisamos cantar que nem os galos, acordando a humanidade.
Acordar para trabalhar por um novo dia.
O sonho ficou na noite. Quem trabalhou sonhando sabe que é hora de acordar.
Vamos cocoricar!
A.J. Cardiais
Obs. Inspirado no poema de João Cabral de Melo Neto: "Tecendo a Manhã" imagem: google
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Poeta
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Promesa a las estrellas
Ojitos de las estrellas abiertos en un oscuro terciopelo: de lo alto, ¿me veis puro?
Ojitos de las estrellas, prendidos en el sereno cielo, decid: desde arriba, ¿me veis bueno?
Ojitos de las estrellas, de pestañitas inquietas, ¿por qué sois azules, rojos y violetas?
Ojitos de la pupila curiosa y trasnochadora, ¿por qué os borra con sus rosas la aurora?
Ojitos, salpicaduras de lágrimas o rocío, cuando tembláis allá arriba, ¿es de frío?
Ojitos de las estrellas, fijo en una y otra os juro que me habéis de mirar siempre, siempre puro.
Gabriela Mistral
Claudia Alhelí Castillo
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Poeta
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L.U.N.Á.T.I.C.O.
Su aliento quedó clavado en el tronco de la luna.Todo había sucedido como nunca, pero su sombra,sabía del último grito del rayo. Lentamente se subió al agujero desde la cumbre dónde había estado descansando, y corrió unos centímetros, luego se vio en el espejo... En la orilla de una sonrisa de avestruz. Invisible el reflejo tembló, luego se levantó por el marco equivocado de los látigos serenos encerrados en el pecho, como movidos por el humo, en el ciervo del cristal de la ventana, pero regresó a la última posición, entonces se arrodilló ante la fuente lejana. De pronto escuchó un lento silencio verdoso entre la madera con la muchedumbre del aguardiente y las playas en una burbuja, con el frenesí de las cucharas. Transpiraba un olor cerrado por la noche que no es llanto, en un pacífico torbellino de manos impías... A lo lejos, durante media hora vino a reclamar la ceniza que no era de ella, porqué había suspendido el fuego por un siglo pegado a la idea de que nada le dolía. ¡Es preciso cruzar la piel del viento con espinas grises y el rumor de las ardillas dialogando con mariposas!. Era el momento de varias horas entre la niebla de largas filas cuando los grillos cazaban elefantes al prestar atención a leves ruidos de pimienta dormida entre caimanes gimiendo como los cantos grises que hubieran disparado gratas luces. Pero era inútil gritar, nadie vendría. Ni siquiera los pulpos con la cera de faisanes y de cuervos. Ni mucho menos se entretendrían en entender la sombra enorme sin esfuerzo. El mundo había hundido sus raíces entre la goma y los marineros cultivaban alfileres con las lupas de las tardes degolladas.
En la ventana estaban las gladiolas. Extraño a las hormigas que silban mansas como cobras con el tallo reclinado ingenuamente pasando por las manos, al tomarlas delicadamente de una vieja nube seca. Indiferente el desierto tejía arena con arena inventando soles fríos en la epidermis del verano y la risa de gorilas angustiados por la tarde. Aquella primera vez la noche calentaba cada estrella con el agua bajo el lago en la desnuda soledad del banquete de una araña desmedida entando entre la corriente, contemplando innumerables veces los vacíos que fumaban el espacio de un tierno hueco, persiguiendo el intenso olor de los metales con el desmesurado baño de las rodillas saliendo a decorar los manuscritos en el hielo guitarrero de unos cuantos escondrijos. Al día siguiente, despertó con los ojos alquilados de una ebria ventana por la esperanza de una puerta alucinada en la cadena de candados inocentes por la brevedad recortada de una falsa eternidad. ¡En la luna, se dijo en voz baja!. Sorprendido por el impacto en las hendiduras del trabajo, con la dulce angustia del saberse abandonado, en la difusa certeza que tocaba los recuerdos con la cama... Decidió no moverse. Aunque empezó por descolgar el cielo atrapado en la manzana de una parra con el sumo placer de la vergüenza decidido por la fuerza, libremente, porqué ya había comenzado la lluvia en los intrincados pasillos de la primavera, desesperada por el mar bravío, en la perspectiva del claroscuro de los trigos calcinados por el misterio desbocado.
Sólo, como pocos, por la multitud acompañado, experimentó el sabor desconocido del semblante cariñoso, y serio del olvido, por los sórdidos murmullos que viven en la mente del crepúsculo silente, que no supo de maldad ni de ambición como una amapola extraída del peldaño de una música de plata en la nevera. Dejó un regio tesoro de muestra, y la puerta custodiada de acertijos que bebían los mares de algodones puntiagudos de la dura hierba hecha de la sombra blanda donde la urbe enmudece por el turbio oleaje de la ígnea metralla que aspira la silla en la máxima razón del absoluto ignorante que ama el peligro de saber que ama algo en la noche, algo en el cielo, algo en el todo que desconoce.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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He guardado mi pasión al arte hecho poema para cultivar el pensamiento y no enredarme con amores imposibles que a la larga se sienten pero por mas que camine rumbo a ellos nunca llegare porque es una ilusión baladí.- Tras la corriente y con el mundo en contra seguí viviendo de ilusiones, pasiones desorbitadas que figuraban un mundo mejor donde solo habitaba mi mente y la soledad.- Seguí perdido sin encontrarme nunca pero no pare de vivir que por ir tras una causa, pare la acción y seguí de largo llegando a donde había empezado y correteando en círculos por fin logre descifrar lo que el mundo me había ofrecido.- Vi un mundo vacío; vacío de amores y sin ilusiones, donde el sedante es fanatismo y donde la cura son las drogas y no me acomode a ese mundo porque el mismo movimiento paro y yo seguí de largo, perdiéndome en un mundo que no logre entender.- Jure a la piedra y procure un cambio donde en el intento, mentí; porque no cumplí lo que jure.- No me es fácil escribir sin motivación alguna solo delirando de la locura que me consume y si me enredo que mas da la cuerda me aprisiona estoy frente a la horca la cual no usare todavía.- Si cosas locas seguiré escribiendo El amor murió y no soy su salvador; iré más bien a su funeral, donde no habrá reproches ni lágrimas, solo un montón de dolientes que creyeron tenerlo y abusaron de él, matándolo sin pasión ni compasión.- Aquí el rey no tiene trono, ni el esclavo obedece ordenes, ungidos todos con marcas ficticias igualamos la perversión humana y sin distinción obraron al mal persiguiendo lo que creían era el bien y fracasamos como raza y nos autodestruimos pensando en la victoria resultando todos perdedores. Muchos hicieron un pare y se rezagaron; otros trataron de cambiar las imposiciones y se perdieron en ese laberinto sin salida donde jamás encontraran ni sus restos. Se oyen las últimas tonadas; trompetas al unísono que nadie recuerda cual canción suena a puro dolor de lo que pensaron eran y nunca lograran lo que pensaban iba a ser.
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Poeta
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Não escrevo poesias... Descrevo sentimentos. Faço umas “fotografias” dos meus momentos.
Algumas vezes escrevo uma trova vazia. Outras vezes descrevo minha monotonia.
Quando estou “por um fio”, escrevo um poema arredio cutucando o parlamento.
Quando estou inspirado, escrevo um poema bordado com chuva, sol e vento.
A.J. Cardiais imagem: Google
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Poeta
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Después de tantas caídas, mi corazón ha empezado a poner barreras que intentan impedir paso al amor.
A base de heridas, algunas que siguen abiertas y otras que están cerradas, a base de lágrimas, que caen por mis ojos por el simple recuerdo de tu presencia, hago que mi corazón se convierta en piedra.
El amor podrá llegar, pero ninguna lágrima será derramada después de la última vez, de la última experiencia.
Desperdicio de horas pensando en la misma persona día y noche, y cuantas más veces caigo en la misma piedra, más fuerte me hago.
Aunque soy débil, soy frágil, soy de cristal y si me tiras simplemente me romperé, y a recomponerme volveré.
He hecho de mi corazón un corazón fuerte que no teme, que no teme a la oscuridad y a la soledad.
Un par de cambios no le hacen mal a nadie, yo he intentado cambiar muchas veces, todas en vano, pero lo sigo intentando, y aunque sigo siendo la misma persona que se enamoró de tus encantos, siento que ahora todo está cambiando, de una manera u otra, porque las personas cambian a lo largo del tiempo, y no hay manera de parar al tiempo.
Este corazón ya no es el mismo, es más fuerte, es de piedra... Dicen que las personas que tienen el corazón de piedra son frías y no tienen sentimientos, yo pienso que si una persona tiene el corazón así, es porque en realidad, si tiene sentimientos, tenía, por el simple hecho de confianza, amor o cualquier otra cosa de estas.
Que no te engañe, sigo siendo la misma chica romántica y sentimental que conociste, sólo que ahora he madurado.
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Poeta
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O que é a vida? É dinheiro? É comida? É sexo? É bebida?
Juntando o côncavo e o convexo, vida é um troço complexo:
Traz alegrias e tristezas em anexo.
A.J. Cardiais imagem: google
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Mi dolor de amor! No, no es merecida ... Sólo viene consolar, psicografía ...
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Poeta
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INCONSCIENCIA CIRCULANTE
Solo el pasado viene delante. Es el azul frío en los corredores del bosque el que muda las hojas de ojos alados. ¿Quién duda del rojo del llanto y del blando diamante esponjoso?. Del perfume y de la luz sepultados en la dura ley del tiempo bajo la tierra con la ardiente flor sangrante hecha solo de ausencias permanentes bajo las sábanas mortuorias hermanas del más allá sombrío. Porqué desde el aire se abren las puertas rechazando el agua que dibuja sus olorosas lágrimas qué desgarran el silencio pálido en la frente con sus nuevos procedimientos expresivos. Pensaba y decía:
Anteayer nadie esperaba morirse pensando vivir en esa mínima realidad torcida que tejía caminando los intentos ficticios qué también surgen del espacio soñado en la forma más amplia como un acto de ruptura sin limitación. Cuando el descuido acecha cualquier atención despeinada, y en la memoria derramado el olvido cansado de apatía entre las brumas y mortales estertores.
Afuera el calor a sábado golpeaba la casa sin mostrar ninguna impaciencia en el libro de registro de huéspedes de manera que había oportunidad de hacer grandes cosas con la frescura de esa estupenda ocasión. Se quedó pensando un largo rato. No se oía ni una mosca. Desmontó la nube y la quitó del cuadro con un trozo de lápiz. Simplemente se había cansado de estar inclinando la cabeza en los ascensores, y pasillos de la carrera de atropellos, sintiéndose como un marginado hundido. Y allí se quedó, mirando al suelo subir por las paredes con los ojos encendidos, con las plantas secándose al sol acuosas.
Luego el techo se burlaba de él porqué no asentía ni comprendía. Recordó también que aquel año había gritado más que de costumbre, hablando de inseguridad, y que lo habían ignorado demasiado. Unos hombres que estaban en el patio saltaron a una fuente, y lo alcanzaron y sacaron cuando ya había decorado mucho vapor; lo llevaron a la montaña. Estuvo unos meses en silla de ruedas. Además de morirse un poco entre las piedras estoicas por la vejez de los pueblos con las huellas de los fantasmas y truenos. Algo giraba en su cerebro perdido, y la memoria era una hoja blanca qué de pronto desaparecía para luego surgir, del otro lado, recubierta de ilusiones indiferentes con soles empapados de noches arrastrados de amarguras en el mar de una patria vacía dónde aún hoy se aproximan las miradas catastróficas.
Delante, el pasado languidecía, y luego moría naturalmente, sin saberlo y sin quererlo. Esta vez, el mismo se había conseguido un regenerado sufrimiento, el que sabiendo como iban las cosas soportaba otra dura y apremiante prueba. Era una extraña escalera cubierta de una fina película de olvido, dentro, se veía una enorme habitación que a continuación se cierra entre las caricias solitarias y el dolor de la voz de amargos densos con el aluminio del viento. ¿Inconsciencia, agonía perenne, fracaso?.
Circular por la vida y la muerte, con el rubor en los dientes del suelo y los peces adorando unos caballos se encontraban las orugas entrelazadas a lo lejos con los blancos alaridos de las noches en el viento equivocado de la nieve... Pensaba y soñaba. ¡Tal vez no!. ¿Quién podría saberlo?. Levantó las cortinas, y la mañana se había esfumado llevándose la noche y su recuerdo.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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LAMENTO TU MUERTE
Yo quería para vos la vida eterna,
cumpliendo en este mundo tu condena,
por todo el genocidio cometido,
no hay un infierno donde cumplir tu pena.
No tenías el derecho de morirte
nos faltan muchos nietos,
muchos hijos,
muchos cuerpos por hallar,
muchos amigos.
para dar el castigo por cumplido-
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Poeta
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