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Chavalas Vestidas como la Virgen Macarena, con Corona de Oro y todo y Esmeraldas en el Pecho, con Minifaldas, entre Hombres disfrazados de Gorilas, y El HALCÓN MILENARIO de La Guerra de las Galaxias, Gigantesco y Pintado de Colorines.
A Alguien no le gustó mi anterior poema, no era malo pero A alguien no le gustó, tenía yo que rizar el rizo y esforzarme más, Para agradar al Despiadado lector que no veía arte en mis poesías, Para complacer al crítico que no veía sorpresa.
¿Cómo no recurrir al Planeta de los Simios y a la Religión en este caso, y complementarlo todo con una buena dosis de La Guerra de las Galaxias, pero con un toque Psicodélico, de LSD o Metanfetamina pura o Ketamina cristalizada, para que absorto en la delicadeza del verso el Lector contemplara un Fuego?.
Las Delicadas Vírgenes enseñan sus esbeltos muslos, Ángeles de Victoria Secret, Vestidas como la Esperanza Macarena, Aunque sólo son Putas, y nada tienen que ver con la Madre de Dios, Cansada de escuchar tanta oración para que le entre mal al prójimo
Y siempre llorando por lo que le van a hacer y hacen a su divino Hijo, Jesucristo.
Pero con minifaldas esas putas están más buenas que el pan con chocolate. Y mezclar el Planeta de los Simios con La Guerra de las Galaxias en colorines
Es una idea de post meridiam. Santiago y cierra España. Y Viva Franco.
Y Alex de la Iglesia con esta Idea haría una Película Soberbia. ......................................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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N.I.C.T.A.L.O.P.I.A.
Entre los sueños que parpadean las noches, más allá de las pupilas de un espejo roto, con las alas breves de un latido prolongado, en el aroma que esconde su rostro cardinal, que hace de las plumas plenos vuelos.
Van las noches que ven las estrellas estériles. asesinas en la práctica del teatro del tesoro. del color intenso a pulpo con la destrucción. compasiva de la pulpa tetramorfa de su culpa. entre los cobres ingentes, más acá fervientes. del emblemático pasado, y de la caridad de una madera. entre los incendios que acuosa marca los descuentos a la razón en crisis gris, devorando las monedas, en manadas y mentira, en el culto a los perdones crueles del sabor.
Nocturno y visual el tapiz taciturno del tabaco es, porqué a la brisa sumisa estremece frágil el aliento que a la playa consuela contemplando la vibración de las miradas jugosas incisivas ya cuando la niebla se esfuma brillando evaporada.
Ver la noche con el sable del orbe insalubre solo ubicada a tres horas de la pubertad congelada. ¡Sí, sí!... Congelada angelada alojada alquilada, siendo escaso el fuego en el miedo del colágeno, de los órganos erectos, en veinticinco pisos lisos, a la altura de los ojos de medusas cariñosas caras y urticantes como besos retorciéndose rebeldes, tan ultrasónicos, tan en trance, tan torpemente, entre los cilíndricos centímetros tramas trágicas, que penetran fantaseando un lacustre lecho.
Por el peso que pasa un verso sonoro. Por el silencio encarcelado de un ojo. Una pestaña en la sombra saneada. Siembra los sueños en grato secreto. Cultivando al destino en dasatinos.
Solar un camino que empaña la mirada. Solar un adiós que engaña al denso velo. Del espejo desesperado por cada reflejo. ¡Verano en declive, primavera ingenua!. ¡Otoño inquieto, invierno impermeable!.
Himnos en gotas, que hacen olas, con tormentas, con suspiros. ¡Viendo solo noches!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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ODA A LA LÁGRIMA (I)
Vuelas cantando dentro y fuera acuoso duplicado de ríos, océanos, lagos de llamas alegrías dolorosas en cada día minúsculo a tus ojos.
Una vez de muchas que llenas lavando lluvias formando arroyos desiertos cosechando arenas tempestuosas a veces camino y voz, y canto, y llanto uno solo en una gota, una de muchas millares de infinitos en el párpado esencial.
Que vuelve en en sí, la sal, en dulce, ácido, amargo, fuerte, débil, que vuelve heridas que queman, las sonrisas, engañando, las ventanas escondidas, en el silencio, en el aire, en el hueso.
¡Huecos midiendo humedecidos, los perfumes agudos y esféricos!. Si, sí, humedecidos, en el recuerdo derribadas, el recuerdo derribadas las pestañas amarillas, del oro humo de pronto.
Mil veces cicatrices en los ojos invisibles de los latidos ajenos a la piel propia en el tela mecánica insensata en el bosque en la pradera en los fuertes pequeños gritos bajo la lengua porque seguiremos viviendo, recordando, la soledad inagotable, enredada en el pecho que se sumerge estéril navegante tejiendo islas al destino de corales cascadas de pétalos tiernos y secos en tus fantasmas hay peces desfilando de cabeza en un relámpago fragante bajando y subiendo relojes en la escalera del suelo que perforas.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Fecha: Perpetua.
Amor: doquiera que te encuentres, te cuento que el repecho con asfalto de nuestra callecita sensiblera, (nuestra rampa a la luna) sigue intacto. El plátano seco con sus tres pálidos dedos, como guardia-civil con guante blanco, sigue dando señal de alto a mi nostalgia bajo el foco cabizbajo de la esquina. El firmamento sí, se me hace más redondo y percibo más filoso, aunque sereno, como con rabia de tu ausencia, su lucero.
Yo sigo como siempre: divagando y dando largas a mi vida, y a los hechos, de escribir el gran poema o que tú vuelvas. Y, aunque consciente de tales imposibles, me gusta imaginar que por quimeras, merecen rondar mi alma complacidos de dispensarme, ilusa, su inocencia.
Como siempre, amenizando mi desvelo, apronto el mate amargo en la cocina y, sobre ‘el vidrio que esmerila con su vaho trinando cadenciosa la caldera’, dibujo por ejemplo: tu silueta, o alguna telaraña cristalina, donde dejo suspendido tu recuerdo cuando salgo a proveer mi otra existencia.
Sin más, me despido esta vez yo, y al no saber de tu secreto paradero, será una intrínseca carta que me escribo y deposito esperanzado en la fisura que le abriste sin querer con tu renuncia a mi puntual y enamorado corazón. Quizás, un pico de paloma compasiva o la flechita de algún ángel solidario, deje caer entre tus manos, mi misiva.
Te mando besos por si acaso consideras catar al menos uno, de los nuevos.
Sólo tuyo, más allá de que envejezca:
Juan Querencio.
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lety,amor y sentido en tus ojos y en tus manos en tu esperanza en tu sentido de amar te amo en tu forma de amar en tu boca de sabor que es tenerte aqui conmigo aqui y ahora por siempre dario y lety por tu amor de deseos y tu realidad que es hoy te amo
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A SU TIEMPO ES MEJOR...
¡Claro que sí!. Porqué. El gris vuelo de las blancas esperanzas. Fue un reflejo que devoró al espejo. En retirada extraña de su guarida. ¡Espesa en la fuente libre!. Donde escapa callado el suspiro. Entre un huracán del alba. Entre la pira emplazado. ¡Sí qué sí!. Mira...Mira.
En lo nuevo del mar dulce. Blancas son las esperanzas. Como el aroma que anochece. Una y otra vez, una y otra vez. Con los días perdidos de noche. Con las noches sin las tardes. Y las tardes con alas de mariposa. ¡Mar y rosa!... Posa y posa. Hundiéndose cómoda la manzana. Porqué abandonó el paraíso frutal.
Es mejor, es mejor... ¡Sí, claro!. Tan purpúrea la llama como caballo. ¡Qué llama al cabello por su nombre!. Acampanando en el desván las penumbras. Entre la mayor razón de los relojes. Con el dulce ventanal del tiempo olvidado. En los cajones enemigos de nostalgias. Lejos de párpados estremecidos. Lejos de vigas ansiosas mecidas. Al tiempo que cae la noche suave.
Mejor es a su tiempo, mejor, mejor. Que la burla de cada ausencia inútil. Con la peor lentitud del torbellino. Y la calidez del hielo ilusionado. Con el fuego congelado verdadero. En los colgajos del sueño de noche. En el rumor que recuerda la tarde. En el silencio indeleble de mañana. En los anzuelos cortos mediodías. A su tiempo, a su tiempo, es mejor.
Porqué retoña amarillo el otoño. Entre el vuelo del sol sobre luna. Y en la tierra velas de la tarde. Van volando las sonrisas habitadas. Habituadas a encenderse hábiles. En los mismos pasos del pasado. Dónde los meses mecen recuerdos. Y años muchos al vino mejorando. ¡Qué de añejo espera serlo!. Tanto tanto... Para ser bebido debido.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Tú eres la medida justa la naranja completa el sueño hecho realidad la poesía de la misma vida.-
Cantan al viento diciendo te quiero siendo tú el cielo y el mismo paraíso para que ir a otro lugar si donde estés siempre estoy pretendiéndote a ti.-
Si no lo sabía, hoy lo se una flor plantada que creció en mi alma hoy germino para recibir sus gracias.-
Lo llaman amor y llego como un torrente que movió todo para posesionarse.-
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Diez mil Muchachos vestidos de Torero y o de Banderillero. Y Diez mil Muchachos vestidos de Motociclistas. Y en medio La Nave Intergaláctica Gigante “EL HALCÓN MILENARIO” pintado de colorines.
En una fantasía de toreros, alamares al sol y espejos de oro, Sin la existencia perfecta de los toros, entre motociclistas con sus cascos puestos, El Halcón Milenario de la Guerra de las Galaxias, pintado de colorines, Resalta como verruga tecnicolor o excrecencia maravillosa.
Oh país del arcoiris, bajo el influjo soberbio de Alex de la Iglesia, Con seiscientos Marc Marquez y ochocientos Pol Espargarós, Entre dos mil Toreros de oro y grana o de azul corinto y oro, Y entre tres mil banderilleros violetas, y la Presencia fastuosa del Imperio.
Tres mil Juveniles Curros Romeros de verde botella, atlantes del Heroísmo, Tres mil Danis Pedrosas de fantasía, tres mil Valentinos Rossis de gesta, Y el Halcón Milenario Psicodélico, de LSD, sublime como un toro. Colosal.
Y todo a la luz del sol de una tarde de verano, incandescente, Como una plaza de toros obsequiosa, amable con el arcoiris, Y brillando igual a un collar de rubíes, zafiros, y esmeraldas.
No lo verán mis ojos.
Mi amor es un Tormento de naranja y oro. ....................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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DIFUMINADO TAFILETE...
El futuro estuvo recordando anochecerse desocupando las pesadillas pasadas gris entre las botas diminutas el invernal enrejado entre los tibios ecos secos sin abrigo en los cabellos impares por el nombre de la tarde dueña que no importa a las botellas del tabaco despreciado allí por el humo recóndito ya de la mirada del viento que viste la vista rala que desnuda la ropa cultivando sequías pedestales islas momentáneas mecánicas marfiles largas púas lápidas lágrimas lastimeras lamentables pliegues plata El futuro estuvo Ingrávido sentado con el vacío anegado y las calles de amargas fiestas en un quizás sin ser y un simple tal vez recíproco y un dónde sólo palabras están entre las inquietas letras no escritas entre las mejillas de las hojas y el ojo en la cumbre del néctar peregrino y soñado en el aroma de noches lejanas y jardín núbil en la lumbre perenne del hielo y el duelo frágil Difuminado tafilete por los senderos del existirse
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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lety tu amor es siempre tu deseo es hoy en tu sentido en tus ojos y tus besos que son amor en tu pareja en tu mirada que todo me lo dice por tus ojos que irradian luz y sentido de tu realidad que es hoy y siempre te amo escorpiona salvaje que se brinda entera en cada beso te amo en cada sentido de lo bello en tus manos que esconden sensacion y sentimiento te amo sin mas tan solo que me sigas brindando tu dulce amor
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