Poemas de amor :  ENAMORADOS
Era por la necesidad de estar contigo
que volvía cada noche a mirar desde el muelle
el titilar de estrellas y el brillo de tus ojos.

Era por la ocasión de tenerte cerca sin la necesidad
de un compromiso cierto que nos atara
a la obligación de decirnos te quiero.

Entonces poco a poco, respiro y sonrisas se fueron juntando
cuando sin proponerlo la luna se hizo tan bella en tus ojos
y el viento cantaba en tu pelo un susurro de amor.
Poeta

Poemas :  VERDADERA FE
Me siento tan bien,
algo tiene el control sobre mi,
tengo este sentimiento,
me pongo en movimiento.

Estoy contento,
de ver el lado bueno de la vida,
sentir esa brisa del mar,
verte caminar en la playa.

Una súbita sensación de libertad,
no me importa,
porque no estoy allí,
y no importaría,
si estuviera aquí mañana.

Una y otra vez,
he estado suponiendo demasiadas cosas,
que no tienen sentido alguno,
que no valen nada,
de las cosas que te cuestan demasiado.

Erick R. R. Torres
(Ángel Negro)
Poeta

Poemas surrealistas :  Menguantes marionetas
Menguantes marionetas

En las dunas están los hipopótamos entre los ecos
secos y trepando a los cabellos de los cables rojo
reuniendo, cables y más cables, varas, años, lentes
en las faldas fulgurantes dientes de los ojos más.
¡Trepidando al suelo labrador de la muchacha!.

Con
El
Mágico burdel circular.
Del timbre almendro insomne, devastado cazador.
En llamas húmedas al pegar. La boca estrecha al pasadizo recipiente de figuras diferentes, dimensiones. Del nitrato caliginoso del escritorio.

Agrupando.
Desgarradoras escalinatas.
¡La caña, aliña, escape ahumado el garrapatear!.
Estando
El
Cobre bajo el adobe, cerrada necesidad.
¡El humo herido se desploma!.
Desmantelando. Los domésticos cuidados,
ilusiones duras de la nada. Del desenmarañado duelo, sin desenfreno. Por el claro y cuadrangular
helecho, por el enjebar del qué fue objeto.
Congénere a veces de la congestión.
Las menguantes marionetas.
¡Despanzurran despalillando al mismo teatro!.

En la fría caldera sin brecha, por el amor de la madera plastificada en las calles, al causar desmayo, junio y julio, el cesáreo estiércol estipulado.
Marionetas.
Aunque. Lluevan transeúntes trágicos abstractos.
A pesar de las hileras de dolores en rodajas.

Menguantes.
Apogeo del baile acusando a los panteones.
Con todo el pulso de sábanas y tundras.
Marionetas.
¡Jamás!. A cargo, del nombre, peligroso, pelirrojo. Vio a los ecos hipopótamos lejanos.
¡Con la venda ciega y sin precio!.
Menguantes.
En cualquier ventanilla de vainilla, a la caza de la rapiña, misma que cultivan, en los sueños, diarios con su lenguaje almidonado, y la mirada fija en el precio.

Al final
¡Solo conato de concoideo!.
¡Solo conculcar y desgolletar!.
Con las arañas, cada bisonte, al muérdago ajolote.
¡Solo prueba de almohada!.
¡Solo corsé del enredijo!.
De marionetas menguantes.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta