Poemas de reflexíon :  De López, el desempleo y sus diez millones de nuevos pobres
“La miseria ya “anda sobres” . . .”

El país sin crecimiento
económico, lo siento,
nos tocó vivir lo feo,
la crisis, el desempleo.

Para colmo la pandemia,
la vida triste, así, premia,
sin apoyo del “gobierno”
vamos directo al averno.

Dicho sin contemplaciones,
de pobres hay diez millones
nuevos en el panorama,
por hoy, no tienen mañana.

De esa legión formo parte,
soy un “neopobre” estandarte,
como no tengo trabajo
me está llevando el carajo.

Más de un año desempleado,
inactivo, desocupado,
he sobrevivido mal
en el comercio informal.

Ya fui “mil usos”, taxista,
con bancos, con prestamistas,
endeudado “hasta la madre”
el abismo negro se abre.

Y López como si nada,
cual si no pasara nada,
él dice que vamos bien,
bien, muy bien, requetebién.

Vive solo en su mundito,
que abra los ojos, lo invito
a que deje la comedia,
ya extinguió la clase media.

De la que, yo, era orgulloso,
parezco menesteroso,
embusteros sus “deseos”,
ja: “crear dos millones de empleos”.

Pobres de los viejos pobres
la miseria ya “anda sobres”,
sobre de éllos, no perdona,
la hambruna, pues, ya se asoma.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México, a 01 de mayo del 2021
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Poeta

Cuentos :  Descrismarse evanescente
DESCRISMARSE EVANESCENTE

Subió al lomo del viejo libro y rodeó la mesa,
de camino hacia el librero. Le acarició suavemente
con los dedos temblorosos. No tardó en llegar al
rincón por la cadena de penumbras que separaban
las sombreadas paredes por la moribunda flama
de aquella lámpara agotada. Una cabeza de lagartija
pálida salió suavemente como las plumas del gallo
declinando cantar de noche a la luna a medias entre
las piedras sobre las hojas más qué otra cosa.

Había que pensar no solo en el dinero de la renta,
sino en la comida escasa al borde del camino,
justo para cualquier hambre desesperada de la
impaciencia que no se sacaba ni siquiera del bolsillo más roto, por no estar destinado a liberarla como siempre antes de las primeras palabras.

Esta carta era de las qué no pedían mentiras
qué puntualmente le proporcionaba el más moderno,
y avanzado desempleo. En el gozo perdido de la vida
humedecida como arena desterrada que abrasa el
sol, y refresca las angustiosas noches. Dónde los
viejos sueños huyen como ruedan las hojas secas
por las brisas perdidas de los otoños cargando las
tardes en la sed del alma, niebla tras niebla.

No dejaba de correr de puerta en puerta violentamente capturando el miedo de las ventanas en caso de caer un meteorito... Allá, cual mariposa que en los volcanes se acrisola con las amarguras franqueadas por el buen sol de los primeros días contemplando la tristeza clandestina, haciendo contorsiones ávida de inmolar ídolos solemnes de bronce sin rumbo ni veredas.

En aquel tiempo se produjo una pausa, y el vacío había
puesto su peor cara por algo qué nada tenía qué ver
con el asunto. Había sido un día fructífero, encontrando muchos casos igualmente desesperados, urgentes e ineludibles... Bien sabía qué con el paso de los años esto será cada vez más difícil de olvidar, en las escalas, en las nuevas formas de recordar, y con la simulación del equipo adecuado el motor del mismo dejará su lugar a uno distinto más allá de los sistemas de frenos frontales
qué con el tiempo no han querido modificarse. Entrando en el futuro totalmente desarmada la consciencia, y en partes múltiples fragmentada la más mínima atención.
La noche en miniatura corría por el bosque soberano, buscando un consejero en el difraz de una almohada.
Así qué... Recogió las goteras del techo, dobló la tierra del piso, y cubrió el frío con los agujeros de una raída cobija en el punto central dónde el desaliento aprieta la debilidad de las noches anteriores. Pensaba irse al olvido de la
región desierta aislado en una lobreguez amarga.
No se permitiría consumirse en una lucha insana entre las ramas indiferentes al deshojar sus flores en la cumbre del granito de los pájaros sin trino, ni fundirse en los días por el desconsuelo qué postra al mismo eco ruinoso.

Pasaba del olvido reciente a los viejos recuerdos recostado como la espuma magnífica y distante allá en el valle del fondo anochecido... Y se decía, vaya forma de alivio.
¡Mañana será otro día!. Y claro, con el desnudo torrente y la fugaz sombra del sol en retirada en los empedrados, con el desenlace inevitable cubierto de esperanzas en su guarida... Estiró un bostezo sobre las piernas para demostrarse
lo qué nunca había soñado por falta de una perfecta toma de consciencia de la decisión.
El insomnio sería completo proliferando de día, y agarrándolo de los pelos en la prolongación de las nubes, en la rápida carrera al colchón recorriendo las vagas siluetas de carcomidas esperanzas,
y cuándo esa primavera llegaba destrozando al invierno con sus verduras, sin la piedad campesina del tamaño de unas gotas de sobresaltos queriendo saludar la imagen deteriorada del espejo
indiferente, cuándo la angustia es tal qué se anticipa a la eternidad más próxima y con más vitalidad. Evanescente y racionalizando el dolor inmediato al morirse plenamente, y adquiriendo las cualidades acumuladas por la inmensidad de una acción hábil qué se capta instantáneamente
por el gesto clásico al percibir la importancia de la propia inexistencia. La noche era cada vez más íntima en la profundidad qué estremece
y sacude las mismas procesiones de las pesadillas decoradas.
¡Y estaba sumergido en el descrismarse!.
Lo qué significa la libertad absoluta, distinta, totalmente transformado fuera del tiempo dónde subyace la tristeza infinita. La tristeza de darse cuenta de qué uno ya no es el florecimiento del ocaso, ni relativo, ni comparativo, ni resultado de la influencia ambiental qué implica el
sometimiento al cruel sistema caduco.

Así transcurrió largo tiempo durmiendo en el sublime estado en qué se encontraba, y pudo inventarse nuevamente en el peltre despostillado
de la vasija que abrigaba su reciente incorporalidad, flotando al retornar al botín de cosas inútiles qué se adueñan aniquilando la esencia de los últimos indicios del orden. Con la luz de una sonrisa perdida.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Atrabiliario... (Experimental)
ATRABILIARIO

En la calle del maligno rostro triste.
El ayer se ha transformado viviendo.
En la máxima insignificancia,
de los mañanas masticados,
la dicha invade su pre...
¡Esencia!.
Del padecer la inercia,
en las sobras de la crisis,
del horno en torno,
escuchando al miedo,

vertebrado con sudor.
¡Insufrible!.

Atrabiliario.
Huyendo la caricia sorprendida,
fabricante del entusiasmo, inalcanzable.

¡Quizá nada más tendida!,

Antes de la realidad inmutable,
En los dedos largos del sufrir,Desayunando, la soledad pionera ensayando.

¡La más profesional estatua!.
Del piloto ausente, etiquetada maqueta.
¡Qué lanza un gesto misericordioso!.

Vertiginoso del control extremo perdido.
Atrabiliario

¡Ha dormido seis años grandes montañas!.
Endebles, transigentes, retenes indiscriminados.
En los fondos de los huecos, taxativo retrete.
¡Inverosímil, bárbaro y solemne!.
En el ámbito atmosférico de músculo arriscado.
En sí mismo delgadez hiriente.
Sin la destreza de las postales.

De bondad vertiginosa subyugada.

Lábil y escabroso, maldición de sus hermanos.
En la adversidad, absueltos, sueltos saurios.
Atrabiliario.
En los hechos emisarios de las miserias.
Luego de obscurecer cualquier palabra.
De un zaquizami bartolear al zipizape.

¡Vuelo ágil del nido endurecido!.

Dónde están.
____Las hormigas desempleadas.
Dónde están.
____Las cucarachas sublimes.
Cómo.
______¡Un gladiador experto en un sofá!.
Y el generoso zapato roto.
¡En la risa de una víbora!.
Atrabiliario... ¡Nada más como muestrario!.
¡Tal vez mañana, viendo crecer las papas, desde,
abajo!... Con todo el polvo de lo humano.

Así, se es atrabiliario, más que menos.
¡Resuelto y obstinado calcetín!.

Devorador de los caminos que dora.
¡Adorando a los monumentos indecisos!.

Y mostrando su coraje a la cobija.
Del billete de parranda.
En las medallas disparadas por accidente.
De la vista entorpecidas.
Y... ¡Donde el rifle rogó quedarse!.

En el temor al desempleo.
En el alado nido uniforme, urnificado, cenicear.
Con
Un
Poco
Del
Infinito

En
Cada
Mano
En el más urgente imposible.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Inevitables cambios
Inevitables cambios

Las
Cosas imaginaba entre pasados,
¡Están congeladas, aquí y más allá!
Cambiando, los granos en hojas,
Constantemente, momentos, inabarcables...
Y en otro lugar, las raíces, duermen,
La visión de las velas, los buques...
Lucha del sueño, con la vigilia... ¡Predicando!
Existe, y da... Himnos... ¡Al firmamento!.

*1*1*1*1*1*

Dentro, la belleza, la razón... ¡Escucha!
¡Temporal y flexible nube!..... Blanca, gris.
Relativa tormenta del polvo.

*2*2*2*2*2*

En la historia, qué se aprende... ¡Fuego y llama!
Tanto habitante....... Libre y costumbre.
¡Que los malvados eliminan! ...

La sonrisa franca del niño
La hoja saludable del rocío
La diadema del noble.... ¡Murmullo!.

*3*3*3*3*3*

Y la mano del ayer, amando, la mañana,
Se cultiva... ¡Sin lastimarse!
Desarrolla, regenera y crea balanzas,
A pesar de las grietas,
¡Través de fracturados senderos!
De tobillos, sin escaleras ni peldaños
Un siglo de problemas...
Proceso, dinámico y creador sublime, con Amor.

Con amor... Con amor... Con amor.

Sólo y si, cada vapor adorna las perlas
del espíritu virtuosa gema hermana
de las tintas, letras, del odio ausente,
sin la carga forzada, del humilde, pecho
lenguaje desértico, por el estrépito
de cadenas aceradas, estrofas de codicia
indiferente por los campos desolados,
en las nieblas de las espadas, balando,
en las inermes ternuras redes,
en las ovejas atigradas...
Sólo y sí... ¡La plaga mortal, detenemos!

Inevitables cambios
Cambios
Con
Amor... Con amor de inevitables cambios.

Donde
La pobreza desempleada
Abunda, textil y mástil
Deshilada y curva.
¡La riqueza sin cuartel!.
Desenrrollada... Serpentea.
Las camas relampagueando
Párpados
Espinados
Huérfanos
Telarañas fragantes.

Se
Deben
Hacer. Los inevitables cambios
Con amor... Con amor... O sin él.
Se
Deben
Hacer.

En la frágil mesa
Mes a mes
Abiertos, muros, al espacio
Vacío del bolsillo
¡Amargo cielo!
De
La
Tierra desangrada
En la lengua de las palomas
En la cascada de los cascabeles
¡Enroscados y amenazantes!.
No sólo fantasmas
De los ecos mudando los caminos
¡Sin soñar siquiera!
¡Que viviendo en éste mundo!
Los
Cambios
Son
Inevitables.

Lucha con la red el aire
Lucha con la luz la niebla
Lucha con la fiera la gacela.
¡Lucha, lucha!.
Pero cambia
El velamen. ¡Amén, de amar!.
El remo, en la rama, del árbol de la vida.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta