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Cuando me querías, yo llegaba sereno y desde lejos, me sonreían tú y tu casa.
Llegaba al atardecer: Rescoldos por la calle, mi cigarro y el sol entre las cañas.
Comenzaba noviembre y el amor me henchía las venas con turbulencia de parra.
Entonces, a pasional labor y férvida cadencia, vendimiaste, racimo y zumo, mis ansias.
Divisé, cuando me dejaste, guarecida tu sonrisa desde lejos. Tu casa: ¡como tapiada!
Entonces libré mi otoño y el tedio de tu amor desfallecido, ¡barrí envuelto en hojarasca!
Y me fui como no vine: Rescoldos por la pena, mi fracaso y el sol entre nostalgias.
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Poeta
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Cada vez aparece el fin de semana y con él es casi segura la llegada de la tristeza que inalterable me espera frente a la casa parada.
De lunes a viernes estás tú presente en los mensajes y en las llamadas, haciéndote no sentir ausente cuando sale el sentimiento en replicadas.
Pero sábado y domingo no te tengo; ¡ni contar con esos días feriados! Solitario a todas partes voy y vengo pensando en ti y escribiendo un diario.
Advierto la salida de la musa quien se olvida de mi verso despuntado, nada tiene para inspirarme y siempre usa ese lápiz bolo y desgastado.
Y es así como en cada fin de semana el aroma de la nostalgia proviene de una rosa que marchitada viene metiéndose por la ventana.
Julio Medina 21 de mayo del 2014
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Poeta
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ANFRACTUOSIDADES
_____ ¡Anfractuosa! _____ Por la voz que a la pupila sigue, un relámpago en la sonrisa, brota un cielo extraño, a la tibia farola de la noche, del frío anudado en la ventana, del grano desnudo en la cocina, del pié inquieto de la silla.
_____ ¡Anfractuosa! _____ La voz sencilla está en la arena, con la soledad relampagueante, la voz siembra su lluvia, con la silencia tumba, la voz serena respira, con la sorpresa invisible, la voz sopesa cada labio.
_____ ¡Anfractuoso! _____ Porque ya nadie llueve llaves llenas, ni hay pudor pálido peinado, ni ya queda duda dable debida, ni hay simple muerte magra medida, ni ya fuera nueva nave negada, ni hay dentro suelo sano sedoso. Porque ya nadie turba tanto tendido.
_____ ¡Anfractuoso! _____ El bosque el árbol la rama, sobrecogida sobrelleva sobresaltos. El mar el lago la charca, diminuta discurre disgregando. El camello el caballo la cabra, contempla corredores cosechando. Ésto éso aquéllo insufrible sinuoso.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Oh Alma que estas desesperada que caes por un abismo sin fin la soledad está por donde miras y mina cada día que pasa tu ímpetu.
Oh Alma siento tú agonía tú llanto como los ríos bravos desbocados.
Oh Alma con frenesí arañas ido, como si estuvieras enterrado en vida la más terrible sensación ahogo, ira, frustración.
Oh Alma eximirte quisiera de todo este sufrimiento.
Oh Alma eximirte quisiera de todo esta desventura.
Oh Alma eximirte quisiera de toda estas cadenas.
Oh Alma no podemos.
Oh Alma todo hay que entregarlo.
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Poeta
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TU VOZ por kiN. Tu voz tan suave, tierna y seductora, rumor de mar, de brisa anocheciendo, sueño de amor, pasión que va surgiendo, sonido luminoso que enamora.
Destrozas el silencio que aquí aflora, y llenas los espacios como unciendo, tu voz, gorrión de fuego siempre abriendo esa alegría inmóvil que atesora.
Tu voz, vino que sube por mi mente embriaga de misterio lentamente, anunciada canción de dos amantes.
Tu palabra cargada de emociones, se reparte por varias direcciones, como si fuesen besos incesantes.
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Poeta
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A Anorkinda Neide O teu olhar de tão distante a me vigiar...
O teu saber de tão longe veio me envolver...
Nos encontramos numa tela. A poesia (sempre ela) é o nosso cordão umbilical.
O que nos une não são os costumes. São coisas por demais:
É o amor de um amor dos laços espirituais.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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ODA AL OLVIDO
Ya No recuerdo... ¿Dónde estás?. No recuerdo cuando nací fuera del tiempo del polvo donde estabas del pantano que corta corriendo los años en la piel arrugada, de los libros no leídos, entre las arenas del desierto de la niebla sal y abeja mar y miel lejanos, añejos, vinagres luchando sin bandera fuiste vestido de pasado seco, desangrado, borrado, alegre al frente, de espaldas.
Te escondiste en el blanco pelo en blanco como pétalo, perdido, seco, temible en la frescura del reloj de arena que rebrota, fuego, de la ceniza, en fragmentos, de obscuridad teñida en el molino cruel de la historia indefensa sepultando lo más exquisito del dolor recién lavado en la noche que sacude las estrellas de corbata y aplausos con monedas y billetes y nebulosas y balas.
Te vuelvo a encontrar perdido en las esquinas de rodillas lágrimas rodando en la sangre de nubes que pesan, espesas, pesadas, que no pasan ni se secan solo esperan la escritura de la verdad del sueño imposible en el aire inmóvil de las campanas que callan de los lutos decorados sumergidos en las islas de las lápidas del fracaso.
Olvido olvidarte cuando no quiero aceptar el fruto del futuro en el pasado de herradura y cicatriz de telarañas repetidas, perennes en el polvo, las cenizas, el viento en los latidos salvajes de la espina solitaria extraviada dulce y débil, dolor negado en la punta de cada retina de tanta ventana rota.
Dime, olvido, acaso, me he olvidado a mi mismo, recordándote, Qué sería del silencio!... Sin escucharlo. Encadenado a las cosas. Sin esperanza. Del regreso. Del tiempo azul. En el cielo invisible, incierto, borrado. En la gris memoria que lo alimenta yerta...
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Hace mucho tiempo que moriste y nunca has venido a verme, por largo rato espero sin moverme, son muchas horas que paso en este espacio triste; viviendo entre sombras le hablo a un espíritu que ni contesta, tu silencio me asombra cuando siempre estuviste dispuesta, aun en el lecho de muerte decías que ibas a volver… Y yo, con tu cuerpo conservado sí, está dormido, bien arropado en el mismo dormitorio donde dormiste ayer.
Toda la noche te acompaño acostado junto a los restos fríos sin aliento te veo y te sonrío, y en un sueño muy extraño tengo la insólita sensación de que volverás porque siento tus caricias. y cuando despierto desfallezco de la risa, pues sé que nunca te rendirás, aunque los gusanos sigan andándome la piel de prisa.
Ayer trataba de besarte una y otra vez pero no encontraba tus labios y solo pude besarte en la dentadura con la que sonreías con sencillez; había traído un pintalabios y lo eché a la basura te diré que ya no lo necesitas… ¡Oh! me olvidaba del cabello, pero lo has perdido todo y como no hay otra forma, pues ni modo te pondré una peluca de esas bonitas, para no olvidarme en cuanto aquello de que siempre fuiste la preferida te vestiré con el mejor vestido de seda escogeré entre el blanco y el rojo, de los últimos que compraste con anteojos y esos tacones altos que ya te quedan.
Para mí no quiero nada mejor de lo que ya tengo puesto, preparado, siempre dispuesto a recibirte de nuevo mi amor. En este nido apartado ni de noches ni de madrugadas espero aunque seas tardada que pronto llegues a mi lado. Por este querer insano que reta a la vida misma, y enfrentamos a la muerte en la crisma tú, el cadáver y yo, el viviente.
Julio Medina 22 de mayo del 2013
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Poeta
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Quando viajo numa imagem, a poesia me fustiga... Depois sai fazendo intriga, e pedindo passagem.
Então fico feito um tolo, procurando um verso zen... Como não encontro ninguém, cometo um crime de dolo.
Aí um soneto me anima: vai, escapa numa rima! E lá vou eu outra vez...
Tento forçar um poema, mas acabo num dilema: isso é uma insensatez?
A.J. Cardiais 12.04.2014 imagem: google
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Poeta
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Todo esta quieto, todo esta solo, cuando alguien se marcha ¿con el se va todo? El sol no calienta, se hila el alma, se enreda la mente con vanas palabras, el luto es tiempo, para acostumbrarse a la falta, a la herida que duele, al dolor en el alma, para volver a ver las cosas, con otra mirada... ...papeles rotos, viejas cartas, atadas con descolorido satén, fotos perdidas de rostros olvidados, y un pequeño estuche vació, donde lagrimas secas abrevan sueños rotos, una silla aburrida junto a una mesa solitaria, con hambre de platos tibios, sobre un mantel con migas de pan y manchas de grasa junto a dos vasos sedientos, una cama que se hizo enorme mira a un desconcertado ropero, de todo holgado. La luz no alumbra, por mas que lo intente, el frío es tan frío que imita la muerte. Cuando alguien se marcha ¿Con el se va todo? La risa, los sueños, el amor y los odios. Solo quedan los recuerdos... y el infinito dolor quemando mis ojos.
Creado 21/05/2014 Catriel Cuestas Acosta
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Poeta
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