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Cuando en una noche loca en mi cuerpo siento un cuerpo, y en el susurro del viento viajan palabras de amor. ¿Es tu voz la que murmura por aplacar con dulzura a este esclavo corazón?
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Poeta
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Desde que te vi. por kin
Estas en mis sueños, linda,tan hermosa como agua que corre; tú la de mis recuerdos, figura luminosa, mujer de mi vida, te tengo que amar. perdona dulce amor, si soy como el viento, llegando a tu alma, llegando hasta ti, pero tu mi vida, eres pensamiento, no se desde cuando, quizas desde que te vi.
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Poeta
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UN ACUOSO JUICIO
Agua tras agua, en el grande mundo, limitado y definido, la humanidad se ha descocido, del hombre mismo, que en la gota sueña, cómplice. Entre desierto y rocío, el egoísmo del amor escondido…
Entre la brisa y la nube… Alimentando los anónimos vacíos.
En el corazón incomprensible. Dónde los trenes detienen las vías. ¡Sin prisa. En las raíces del vapor azulado. Lento y como líquido péndulo, inclinando al horizonte. Tomando al cielo, cuando las calles vacilan.
Y pidiendo perdones insoportables. Enredando los tiempos en cualquier momento amontonado, de la silla gato amonedado. Como gotas que tiemblan entre crasitud y empalago por todas partes… Como cataratas resinosas, fragmentarias y disgregables enamoradas. Como la llama helada. La misma discordia escinde un cisma. Helada la llama como, divergencia diseminada. ¡Casaca dispareja!. Se derrite, se apaga y corre. Más despacio, no llegaba al final nunca, donde las curvas se iluminan con la negrura.
Y en el mundo los muros se alargan, y la humanidad pierde al hombre, y el humanismo es una quimera, en el amor que espiga entre fantasías, perdido enano metido en cualquier ombligo.
Como de los espejos huyen las paredes transparentes y las ventanas invisibles de los reflejos. Y en el desierto, la mano limpia su sed,
al agua, de la mirada extraña, al desprecio crispado del engendro, que tuerce todo, y vende la muerte, una tras otra, haciendo del olvido el negocio. Destella mensajero adiamantando tumbas,
rastreando cualquier ala, y petrificándola
en cada camino. Compasivo en exceso y arbitrario. Entre las voces gemelas de los ecos perdidos.
De fogarada fofa. De fusilar fragancias vivientes. Y litografiarlas. En El Silencio. Escuchando el palpitar de las ausencias. Y como las pasiones. De pandereta y castañuelas. ¡Pasa y pasan!. Fanfarria, gaita y ocarina.
Como las viejas plegarias. Dulzaína doblada, olifante despistado, como los nuevos placeres. Balalaika adormilada y Concertina anonadada.
Entre las huellas del Contrabajo, y los corazones gemelos del Xilófono, sonriendo.
Hileras dobles por la vida. Desde el Flageolet hasta la Tuba y Bombardón. Paralelas dobladas entresijo y recoveco,
que cambian y se aman, en las manadas de las maletas, en la cena sin expresión, en el hambre vertical. Paralelas quedan las sonrisas paralizadas. Y en su voz el agua. ¡Canta y sueña!.
Con la misma voz amarilla del desierto. El desierto del existir ignorada. El hambre qué asesina el alma. El ametrallar la consciencia. El apologista de la amnesia, que soñó en los pechos, de los helechos lechos. Pechos alegres techos, y turgentes confesos. Esperanzas absurdas, y comestibles ya, en la sequía, de la vida.
__¡Real!__ Cuando la vida vale menos que la muerte y se amerenga el desconsuelo, y se carameliza la crueldad, y se confisca el descontento, cuando el amor muere. ¡La cordura es el absurdo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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La nieve sigue cayendo, silencioso amanecer, mi querida Eva, ya no esta conmigo. Una rosa con cualquier otro nombre, Eva se retira, no esta mas en mi casa, esta lejos de aqui. Eva vuela lejos, lejos de este cruel destino, la bondad en ella, sera siempre mi recuerdo. No dijiste nada, solamente te fuiste, no dijiste adios, solo te marchaste, mi querida Eva. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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Una luz se llevara la oscuridad, vendra la luz de la luna, estamos aqui, viendo que el dia se va.
Una noche mas, donde las luces brillan, centellantes como estrellas, escrito en el cielo esta.
Luces de noche, luces celestiales, la oscuridad se va, gracias al fulgor de la luna.
Es la hora, los angeles de la noche, salen a cuidarnos, nos protegen de la oscuridad, que se lleva nuestras almas.
Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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Gotas de lluvia en tu ventana
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Poeta
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Porque en tus hermosos ojos encuentro siempre mis faros guía, ese cobijo inquietante que hipnotiza, enciende, provoca, atrapa… porque en la profundidad delirante de los matices cafés de tus pupilas, mi alma tiene todo el espacio soñado para navegar y explorar libre, sin límites, sin miedos, sin tiempo…
Entonces mírame, cautívame más… estremece con tu encanto todo mi ser, mírame y renueva con tu luz los espacios que crecen como marea, como vuelo de gaviotas en fuga… mírame y desnuda los trazos de amor que delatan tu corazón… mírame y deja reflejar esta cara feliz, de este hombre que te ama y es feliz…
Mírame nada más, mírame… deja que ame cada nueva sonrisa que inicia en ese haz de embrujo, mírame y no dejes de hacerlo, para no utilizar palabras, es que nuestras bocas estarán ocupadas y ahora que cerremos los ojos, mírame también… feliz siempre y con un nuevo te amo, en mi mirada…
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Poeta
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Milagrosa bala
La Corderilla En Jugoso Plomo En La Cordillera Del rugoso Espadrapo Lanudo ¡Entre bala y bala un pastor!. Hace Fotográfico Al Dolor ¡La bala que bala, milagrosa!.
Como Cualquier bendición aligera el paso del puente, de los escarabajos, considerados sin fatalidad, heniduras semimuertas, del rincón sin alumbrarse, al aspirar la indignidad del suicidio inesperado.
Como Entre la curiosidad nupcial de nubes, bajo las paredes blancas, del tubo en llamas, del pecho en la mesa de creolina, el techo, en la superficie lunar ambicionada.
Bala. Con la furiosa soga al cuello. Milagrosa. En todas las direcciones del silencio.
Bala milagrosa En la plaza inarticulada de los gatos.
¡Balamil agrosa pelagrosa rosa!. Vitamínica. Con los cándidos candados.
Proteínica. Con los dóciles verdugos.
Luteínica Con los pacíficos espectros.
¡Bala qué bala, mil agros agrestes, lanares!. Del Solo Gulusmear Pringado El Alma. ¡Milagrosa la pelagrosa rosa dermatológica!. Como Cualquier maldición aligera, la caída del cielo, de los pecados, delirantes de las víctimas luces al respirar las montañas acribilladas encarnadas en la sucesión inmaterial del escritorio desmán.
Como En la sacrosanta matanza de las culpas del ultraje. ¡Dónde la jaula habla de las promesas encamadas!. Al canario que pregunta del sapo desusado féretro. Con las uñas incrustadas del alpiste impertinente.
Milagrosa En Las huelgas de las arañas Bala Corderilla Bala, milagrosa y borregil En Las mañas de los mañanas. Bala En los sauces Bala En los gorriones. Bala En los buitres. ¡La vida cuando renace y se apaga igual!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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En el pequeño espacio que encierra mi pensamiento, no encuentro mejor palabra para decirte que te quiero.
Tampoco encuentro mejor modo de reflejar todo mi amor, que no sea el mirarte fijamente a tus ojos tristes por naturaleza.
No alcanzaría el ocaso de todo un año para esconder la angustia y el dolor de sentirme atado a un amor imposible, tierno y dulce como el tuyo.
Alegre será el momento de nuestra despedida cada vez que la oportunidad colme mi esperanza con tus besos.
Triste serán los días en que tenga que conformarme con tu ausencia y viviré cada momento en que al despertar tenga la sensación de que he estado toda la noche respirando tu aliento.
Moriría con gusto si el destino quisiera que el fin de nuestros días fuera el comienzo de la vida eterna en el paraíso de tu cuerpo desposeído de prejuicios y verbos obscenos. Autor: MSc. Juan Carlos Pérez Martínez
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Poeta
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