|
|
¡Y yo enamorado de ella, y ella enamorada de él; yo le daba a ella la flor más bella, y ella se iba con él para dejarse querer!
Colgué una escalera del cielo para llevarla hasta la luna, pero ella le entregó a él su desvelo y él le amó como a ninguna.
¡Qué cosa más grande tiene la vida, yo solo intentaba que ella en mí se fijara; mientras ella quería sentirse querida por quien a su corazón ilusionaba!
Y yo seguía enamorándola, aún sabiendo de que era tiempo perdido; y él continuó con ella amándola, y yo tuve que acallar aquella imagen que se había ido.
Julio Medina 5 de julio del 2013
|
Poeta
|
|
|
ESPUMAS MUSICALES
Entre los pájaros que encienden, al sol naciente, sus lejanos muros, y a las vegetales nubes de sus alas, solo la memoria acude, cual infernal serpiente, donde el vuelo aguarda, el cansancio prematuro de las cosas, por el abanico de su brisa. Al mundo infiel cual preciosas piedras. Del núbil fuego al fondo. Del día enervante de ráfagas brumosas. Al último adiós de una mirada. Al camino de lúgubres cortejos. ¡Espumas, espumas, musicales son!. Cuerdas sin trino ni voz desnuda, por la sombra que se agrieta, en los precipicios de la soledad marmórea. Por los versos que acompañan.
Las estrofas con el rostro De cometas, en las tintas, de los pálidos papeles, en el alma de un anhelo. ¡Son las dichas altas en el suelo!. ¡Son los sinsabores sus corrientes!. Ya espumas de florida primavera. Ya burbujas con la suerte del otoño. ¡Musicales, musicales!.
¡Oh, espumas de la pluma prófugas!. Vuelan, vuelan como llaves, los cantos tristes, por los espejos que renacen, en las mástiles del agua, en los desnudos mañanas, abriendo las hojas, de los frutos deseados, de las noches del tiempo, espumas de una amarga sonrisa, espumas del tedio y del clamor insano, son musicales por la senda tortuosa, son musicales del delirio entusiasta.
Son lo que son por el ámbito del mundo dónde sueños y pesadillas despliegan sus alas por igual en el seno bizarro del seno que brotan notas de pasiones derramando el desencanto notas de ilusiones cultivando el espejismo.
Son lo que son ¡Sólo espumas moribundas en la esencia genuina del claustro, en flor del halago dulce, del corazón mendigo, una manzana del cielo hirsuto, una mano que aclama la dulzura acariciar, la virtud germinadora, palpitante y trémula, del crepúsculo que entona su ritmo en las ánforas de arcilla!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
|
A fé me faz ser livre demais ou prisioneiro demais. A fé me leva a fé me traz...
A fé é o ar, é o vento; é um acontecimento; é um pensamento; é o acreditar...
“A fá não costuma falhar...” *¹ Vou, e vou chegar. Estou, mas vou melhorar... “A fé num custuma faiá” *¹
A fé está em nossa natureza: no amor, na beleza, no pão que chega à mesa, na correnteza do mar.
A.J. Cardiais imagem: Google
*¹ Em: Andar Com Fé Musica de Gilberto Gil
|
Poeta
|
|
|
|
La felicidad no está ni en el pasado ni en el futuro, es hoy. La cosa más fácil, equivocarse.
El obstáculo más grande, el miedo. El error mayor, abandonarse.
La raíz de todos los males, el egoísmo. La distracción más bella, el trabajo.
La peor derrota, el desaliento. Los mejores profesores, los niños.
La primer necesidad, comunicarse. Lo que nos hace más feliz, ser útiles a los demás.
El misterio más grande, la muerte. El peor defecto, el malhumor.
La persona más peligrosa, la mentirosa. La mayor satisfacción, el deber cumplido.
El sentimiento más ruin, el rencor. El mejor remedio, el optimismo.
El regalo más bello, el perdón. El resguardo más eficaz, la sonrisa.
Lo imprescindible, el hogar.
La ruta más rápida, el camino correcto. La sensación más grata, la paz interior.
La fuerza más potente del mundo, la fe. Las personas más necesarias, los padres.
La cosa más bella de todas, el amor.
|
Poeta
|
|
|
|
Enseñarás a volar...pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar...pero no soñarán tus sueños.
Enseñarás a vivir...pero no vivirán tu vida.
Enseñarás a cantar...pero no cantarán tu canción.
Enseñarás a pensar...pero no pensarán como tú.
Pero sabrás que cada vez que ellos vuelen, sueñen,vivan, canten y piensen...
¡Estará en ellos la semilla del camino enseñado y aprendido!
|
Poeta
|
|
|
|
Como en el fondo de la vieja gruta, perdida en el riñón de la montaña, desde hace siglos, silenciosamente, cae una gota de agua, aquí, en mi corazón oscuro y solo, en lo más escondido de la entraña, oigo caer, desde hace mucho tiempo, lentamente, una lágrima. ¿Por qué resquicio oculto se me filtra? ¿De cuáles fuentes misteriosas mana? ¿De qué raudal fecundo se desprende? ¿Qué remoto venero me la manda? ¡Quién sabe... ! Cuando niño, fue mi lloro rocío celestial de la mañana; cuando joven, fue nube de tormenta, tempestad de pasión, lluvia de ansias. Más tarde, en un anochecer de invierno, mi llanto fue nevasca... Hoy no lloro... Ya está seca mi vida y serena mi alma. Sin embargo... ¿Por qué siento que cae así, lágrima a lágrima, tal fuente inagotable de ternura, tal vena de dolor que no se acaba? ¡Quién sabe...! Yo no soy yo: son los que fueron; mis genitores tristes; es mi raza; los espíritus apesadumbrados, las carnes flageladas; milenarios anhelos imposibles, místicas esperanzas, melancolías bruscas y salvajes, cóleras impotentes y selváticas. Al engendrarme el sufrimiento humano, en mí dejó sus marcas, sus desesperaciones, sus angustias, sus gritos, sus blasfemias, sus plegarias.
Es mi herencia, mi herencia la que llora en el fondo del ánima; mi corazón recoge, como un cáliz, el dolor ancestral, lágrima a lágrima. Así lo entregaré, cuando en su día, del seno pudoroso de la amada, corporizados besos, otros seres, transformaciones de mi vida, salgan.
* * *
Estoy frente a mi mesa de trabajo. La tarde es linda. Alumbra el sol mi estancia. Afuera, en el jardín, oigo las voces de los niños que ríen y que cantan. y pienso: acaso, ¡pobres criaturas!, sin daros cuenta, en medio a la algazara, ya en vuestro corazón se filtra, silenciosa y tenaz, la vieja lágrima...
|
Poeta
|
|
|
|
Más, apóyate más, que sienta el peso de tu brazo en el mío; estás cansada, y se durmió en tu boca el postrer beso y en tus pupilas la última mirada.
¡Qué fatiga tan dulce, la fatiga que precede a los éxtasis; pereza del cuerpo y del espíritu, que obliga a mezclar el amor con la tristeza!
Se ve la luz. Y la Naturaleza parece que nos dice: Soy amiga de todos los que se aman; soy amparo. Ya os di alcobas de flores, ya os di asilos misteriosos, descansad tranquilos en la estrellada sombra que os preparo.
¡Oh, buena amiga! --el alma de las cosas sigue de nuestro espíritu las huellas--: primero para amar nos diste rosas; después, para soñar, nos das estrellas.
La luz se duerme en el zafir, lo mismo que en los profundos ojos de mi amada; pero queda un fulgor en el abismo y un toque de pasión en la mirada. ¡Sutil y misterioso panteísmo! ...Más, apóyate más; vienes cansada...
|
Poeta
|
|
|
|
Topacios y amatistas, zafiros y esmeraldas, se funden en la hoguera de un ocaso imperial; y, en negro, se dibuja, sobre las vivas gualdas, al filo de las cumbres, una palma real.
Al lado opuesto sube, del monte a las espaldas -semiborrada esfera de mármol sideral-, la luna. Y de los cerros las caprichosas faldas extienden su lujosa verdura tropical.
Rico tisú bordado de perlas y diamantes, el mar copia del cielo los lívidos cambiantes y entrega al viento libre su manto de turquí.
Y arriba, en las profundas soledades de arriba, la estrella de la tarde, doliente y pensativa, se clava en un ardiente celaje de rubí.
|
Poeta
|
|
|
|
Beso tus ojos tristes como suele sus reliquias besar, en tanto reza, una anciana piadosa. Y tu cabeza que a perfumadas liviandades huele,
beso, porque mi beso te consuele, mi beso que es unción y que es tristeza, mi beso que está limpio de impureza, mi beso que no mancha y que no duele.
Yo bien sé que es romántica locura besarte así, con beso que no alcanza a encender la pasión sensual e impura;
mas gusto de juntar, en suave alianza, mi aspiración de amor y de ternura a tu ideal de ensueño y esperanza.
|
Poeta
|
|
|
|
Te quiero porque en tu alma vive el germen de ternura infinita, como diáfana gota de rocío sobre una flor marchita.
Te quiero porque he visto doblegarse tu espléndida cabeza; porque sé bien que en medio de la orgía te invade la tristeza;
porque has pasado por la senda estrecha en los grandes zarzales de la vida, sin desgarrar tus blancas vestiduras, sin hacerte una herida;
porque has ido pidiendo por el mundo, con el candor de un niño, a cada corazón a que has tocado, un poco de cariño;
porque indica profundo sufrimiento tu pálida mejilla; porque en tus ojos que placer irradian también el llanto brilla.
Te quiero. Nada importa que cansado tu espíritu se aduerma; yo lo habré de animar, yo daré aliento a tu esperanza enferma.
¡Mariposa que fuiste entre las flores dejando tus bellezas y tus galas, yo volveré a poner el polvo de oro sobre tus leves alas.
|
Poeta
|
|