|
|
D.I.S.C.E.R.N.I.E.N.D.O.
Por lo que aquél discernió sonriendo.
Rupestres las cavernas pintan, la manifestación mutante, bruto mensaje animado en bruto, del apasionado disímil impregnarse al mítico paisaje asombrado del ritual.
¡Aún aquéllo que discernirías callando!.
Bajo la tierra a borbotones. Intenciones del interés caudal, en la genealogía del ciervo, en la comisura demasiado blanda, de acuerdo al mágico metal.
¡Ya de acuerdo a lo que habíamos discernido!.
Subrayando al puente impar las rodillas, por la frente que esconde, la marginación del impulso, y cada rincón enmascarando, la palabra inevitable del texto.
¡Entre todo eso que disciernen ignorando!.
Lo que demasiado distante abunda. por el antílope hechicero, entre la fauna sin aura, entre la simbiosis alambicada, en este como en todo otro caso.
¡Aunque discerniera al despertarse, sería inútil!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
|
Poeta
|
|
|
|
Estar contigo, es todo lo importante que tengo y esto… no son palabras sueltas al azar, no… la vida que hemos ido construyendo, tiene nuestra cercanía, como la más especial que podemos atesorar y ese es un bien que tú y yo nada más, podemos apreciar así de importante…
No importan, nunca importaron otros detalles, que quizás se ven, suenan bien y hasta emocionan, pero nada como esto de encontrarme feliz en tus ojos y sentir muy de cerca tu sonrisa, con todo tu encanto que redime, que embelesa, que hace que sueñe despierto, atrapado así en el cobijo de tu mirada…
Estar contigo, entonces es nuestra manera de celebrar, de darnos ánimo, de sentir fortaleza, de percibir de manera muy diferente el ocaso y cada nuevo amanecer, de buscar juntos una nueva estrella y de intentar perdernos en el universo con nuevos espacios cómplices para juntarnos más.
Estar contigo, es posible, incluso cuando no estás, porque la carga de vida y emociones que tú le das a mi vida a nuestra vida, es tal, que tu recuerdo vibra en mi mente, corazón, sentidos, en mi piel, en el eco sonoro y alegre de tu risa como remanso y fin de la inútil distancia, porque estás conmigo…
Estar contigo, es todo cuanto quiero, hoy también cuando ansío agradecer, porque con tu vida inundaste de más vida la mía, la completaste y la multiplicas con toda la ternura derrochada, con esa simpleza exquisita que hoy en especial ansío tu presencia, para solamente estar contigo…
|
Poeta
|
|
|
|
A LAS CAMPANAS Autor : Olavo Bilac Brasil 1865-1918 Fué poeta, periodista, ensayista, y es considerado el más importante poeta parnasiano del Brasil, junto a Alberto de Oliveira y Raimundo Correia. Este es versión de : Miguel Rasch-Isla.
A las campanas
Campanas de las torres, resonad clamorosas! La tierra nuestro anhelo de infinito no sacia, queremos la conquista de un mundo en que las cosas se eternicen en una primavera de gracia.
Desde aquí, desde el fango de estas playas tediosas hasta donde el zafiro de los cielos se espacia, llevad en vuestras voces nuestras voces llorosas y el grito milenario de la tierra en desgracia.
En repiques festivos, en dobles de amargura, en rebatos de angustia, todo lo que sufrimos llevadlo a la impasible soledad de l'altura.
Y ¡oh campanas! decidles en clamores supremos, nuestro dolor a aquellos astros en que nacimos, nuestra esperanza a aquellos astros a donde iremos!
|
Poeta
|
|
|
YA ENCAMPANADA
Ya, ya... Ya encampanada. Sembrando su miedo va la sombra, tras los rayos angustiosos de la noche torturada, y dolientemente iluminada por el aroma desterrado. ¡Donde las estrellas se aletargan cayendo entre pestañeos!.
En campa... ¡Nada, nada, nada. Ya va... En los sueños. Temblorosos del espejo. En un pedazo de recuerdo. ¡Enfebrecido!. En la carne ya.
Encampanada. Entre las paredes. Hay inquietas esperanzas. De paso esquivo en las palabras. Que guardan sus llaves al pan de los candados. Corrosivos en la nube que fragua dulce al fuego ya.
Campaneando. Donde la mirada. Se sumerge vespertina. En la sonrisa del espejo ya. Ya no hay asombro ni desdén. En las rutas legendarias del arrobo.
En el tren de un lenguaje fino con la vaga consistencia. De la ceniza, con el roble que avanza al fondo. Por el monte de la cuna sólida y blanda. Entre la creciente inauguración. De la fruta lisa y jugosa. Entre las orquídeas.
Va, va, encampanada la sombra sembrando su miedo. Entre el quebranto de los edificios que bailan, en la fragancia de las últimas promesas, en la desnudez de las arenas va, va, en la peregrina campanada, en la tarde grisácea.
Nada el océano por el cielo!. Todo, todo. Todo quieto. En la espuma sin olas. Sin el capricho fantoche ya no. Es ameno y pegajoso oleaje. Alcaloide y contratiempo. Intacta sal y burbuja.
¡Campanearse!. En el corazón de las esquinas, arrugadas las tardes que sus muletas mecen, entre los ojos de los teatros y venenos, donde pronuncian y queman rojas, las agujas oxidando los insectos, en las propias venas vanas.
¡Ya encampanada la melodía del silencio teje su ausencia!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
Paso el tiempo dando quejas de la soledad; ¡cuántos pesares desangrados! Vicio interminable de esas lágrimas, sin cesar vierten el cauce agrietado de humedad dolosa, alojándose en el borde del charco amargo del recuerdo.
Cada lágrima brota una y otra vez fustigando como látigo la quietud del alma. Nunca se halla paz en el espacio lastimado por la incesante penuria.
Salen cuando no las espero a condenarme la vida, recordándome al instante las penas, y recordarlas es morirse de nuevo, aunque no quieras.
Y esas lágrimas volvieron a fluir con mayor tristeza, muchas veces descendiendo impalpables por las mejillas escarpadas por el llanto. ¡Cada vez más las siento rondar entre las pupilas yertas!
Julio Medina 30 de noviembre del 2013
|
Poeta
|
|
|
PARTIDOS INFAMES
Cimbran la cumbre del cántaro, bajo el palmar de la roja escotilla, y el recinto de paz y aliento, en el cajón de la luna lenta.
Quiebran la lumbre sin cuernos, al anzuelo ligero de la huida, la red que sostiene viento y agua, en el campo sangrar de la espina.
Vuelan el rojo aguacero, los vibrantes galantes reptiles, la membrana raída de los polvos, la flecha espiral del hielo en la flama.
Con las camas del suelo y del cielo, cultivan las piedras porosas de trapo, y aturden graciosos las perlas y peces, buscando la dulzura tibia de su cuna perdida.
Es por el rojo doliente, rojo con un camello con una silla despierta, donde los bosques de espinas saltan despacio, y corren insomnes las esperanzas yertas.
Ya caminan los campos tuertos, arriba del lunar de la verde mejilla, y el recuerdo de nuez y cepillo. en el arado de la espuma seca.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
|
Estas ansias no mueren por locuras. Esta fatua realidad de cursilería clandestina. Estas manos que viajan por todas tus lunas. Estas uñas sin paredes, esos gritos regalados, este orgasmo que mata por ti. Este corazón invertido en sonrisas de mujer. Estas sábanas que le mienten a la casa, este olor que dejaste en el ayer. Este sabor a despedida, este presente que se oxida. Estos cuentos que se desenamoran en mareas. Esta mirada dura de roer. Quítame los besos que no son tuyos. Retírame la carne con tus flores desnudas. Ven y platícame de esos monstruos que te llevaste. Estas ratas con hambre de mariposas de "enamorado". Estos besos que ya no acribillan nada, estas letras siguen al después. Esta espalda entorpeciendo la tarde. Esta suerte sin cielo, esa falda ya sin dueño. Esta paz exiliada a tu partida. Este bar clausurado y sin tu nombre. Este tiempo que se muere por morir. Estas migas recogidas de tus huellas. Me regañaba en la cama donde se hizo mujer. Esos ojos que hacen añicos mi cordura. Estas derrotas que se emborrachan con canciones. Esta ausencia a medio termino, que se avienta al azar. Esta sed que se llena de sus celos. Estos versos que navegan pa'l olvido. Estas miradas que se alquilan con café. Estos mares se incineran en tus labios. Estas ganas ya no aguantan el "sin quien". Esta boca se revuelca en tu agonía. Estas manos no se cuelan en el pasado. Esta noche no se nombra sin amar. Esta risa no descansa en otra piel. Este amor no dedica un para quien Esta guerra no se gana con revanchas. Estas tierras no atinan los "porqués" Estas ansias no mueren por locuras. Lo único seguro es que, en caso de emergencia, debo recurrir a tus gemidos. Te llevaste las maletas con mi escoria. Eres mi isla favorita. Los restos de este barco que te amó
Roberto Ávila (robthief)
|
Poeta
|
|
|
Apagándoce trece
Ese bendito rayo tiene las cejas llenas de perdones, pensaron los edredones. Aunque las plantas subieron al techo y el piso, corría bajando la ventana del patio. Mañana dirán que nadie lo supo, porqué las bicicletas descansan tristes, las piedras de los clavos, y no la tarde muerta que despierta noche.
Luego entraron los ríos escribiendo ligeros y los patos desayunando violines del lago.
Esa nube, salta, vuela, escapa, y deja la sombra colgando, dice un árbol, y ningún pájaro escuchó las hojas, por la nieve de azules corderos, donde los duraznos pensaban naranjas.
Como todos callaban al viento, el hielo, pudo sentir al fuego. Después llegaron los gatos por los cigarros, fumados, acariciando unos peces, y los vidrios desnudaron, unas puertas cerradas...
¡Nadie lo supo, y la luz se detuvo para morir!. Trece veces doce apagada.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
DESINTEGRACIÓN PROGRESIVA
Mudas las noches duermen, saltan del sueño, sienten, y piensan encontrarse, almohadas despiertas, al sol cantando, y el mañana sin nublados.
Enrojecidas, inertes, las almohadas ya no sueñan. El cielo perdió al azul, y perdió, azul el mar por ser sangrado.
Acorta la vida el arma, y el miedo ahoga las razones. Silencios como escudos perecen, silencios como conchas. Ausencias como agujas vienen, ausencias como olvidos parten. Alientos como vientos tristes, latidos como corazones yertos. La memoria se ahueca, se borra, desaparece. Sepulta entre los ojos, petrificados, sueños, ácidas, lágrimas. La consciencia abandona la cabeza, perece la virtud, y busca otras épocas, una brecha, por donde iluminar otra especie.
La muerte recorre el aire, desbocada, hambrienta. Los anhelos se desvanecen, sepultados por los hechos. La ambición de ocultar invade, el corazón de las fiestas, el amor por el poder. Reprimir, el valor de ser, consciente, libre domina. ¡Suprimir al silencio mismo!. Ocultar miles de ausencias, con cientos de olvidos, diarios mudos vendas blancas. Los silencios y los féretros, en el rincón de promesas. Y un acordeón despistado, como un himno patético, resuena, delante del incontable, cadáver que aparece, en la tierra destrozado. ¡Por ésta!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
A.S.O.N.A.D.A.
Silencia Inquebrantable La brisa anoche Con el calor combatía Dónde la marcha dice adiós camino. ¡De la gracia salida, astracanada! Silencia De las mil tonalidades Dónde todo grita en todas partes Y no se sabe bien...¡Insípida! Y no es el extremo...¡Agudo! ¡Porqué musical se agita!
En lo íntimo y recóndito Amiga del desarme ocupada Imperecedera En el teatro del debate Inagotable ¡Falso como el vacío mece Cualquier hamaca el aire! ¡Qué tímido el arroyo arrulla! Sólo anagoge en descampado Sólo exégesis servil Al borde de la función de la inercia Y con el sabor apócrifo del grifo. Asonada por el maquetear volátil Solo escarpadura maquillada En las bolsas de las islas Acompañadas ambulancias, gárgolas mediáticas Silencias, dónde la brisa viaja en coche de noche Inquebrantable, del adiós ya nunca vuelvas Por el camino, qué a la marcha dice ya no vuelvas Porqué toda asonada insípida se agita y nada deja ¡Ni nada bueno cualquier agudo debate, solo teatro! ¡Qué de escatimoso e impío nada ennoblece! Por todo lo cercano dónde el vacío mece La parvedad y la penuria, con la inopia y la premura.Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|