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GROTESCO PRIMOR
Allá se ve la fatiga cargando un vértigo filiforme y algodonoso del suspiro cortante por pedazos de palabras al romperse el vientre cada letra sin aliento en los copos de fuego y los cuchillos asustados.
Allá Se ven Descolgando sueños Anudando Y desnudando Las preguntas Con el pico De palomas De tornillos ¡Ínfimas y trémulas!. Vitrificando La mirada Ardiente Bajo el tumulto Suspendido Entre los dientes Estruendo azul Hambre de caverna Eclipse y abanico.
Allá se ve viejo al futuro temido con el invernadero arrepentido entre la consciencia inhabitable viajando inquietantemente lenta en el fondo líquido del hielo lastimado con el timón en rebanadas y palomitas usando canoas de remos y saborizantes con la razón de los bisontes insistentes.
Allá Se ven Sus osamentas ¡Amando! Los guijarros Las corbatas Los lentes Las bisagras Hormigueando El firmamento Hecho escombros Atemorizando La rabia Con la noche Y el olvido Fresco En naderías Como siempre torturando ¡Al vértigo del techo! ¡Con la victoria del cementerio!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Rabiosa furia que me impulsa, con la fuerza brutal que da la ira, dejando el cuerpo agarrotado, con el cansancio doloroso de lo inútil
He quedado derrumbado, por la inclemente realidad de cada día por haber creído lo increíble, por haber deseado un imposible,
El día a día me demuestra, una humanidad desconocida en una pista de circo inconcebible, con crueles y monstruosos trapecistas
Que saltan al vacío de sus almas, sin la razón de ver a quien lastiman faquires y payasos los aplauden, mientras comen a los niños que los miran,
He visto a la bestia cara a cara, su rostro se ve en primera plana, cubierto por la piel ensangrentada, de propagandas, ofertas y de fotos
La puerta de mi hogar esta cerrada, cerrojos y cadenas le han echado, paredes acolchadas en mi cuarto, atrapan y amordazan mis reclamos
Mis sueños han quedado destrozados, mis manos sujetas, lastimadas, pelean contra pastillas y jeringas mientras ríen ángeles y hadas
creado 26/01/2014 Catriel Cuestas Acosta
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Poeta
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Reflejos del tiempo
El espejo escondió su rostro. En las manos de las nubes.
Campanadas de un reloj. Silencio, azul, estrella del pasado. Una vez. Jardín de sueños rosas.
Música del corazón. Miel en el alma.
Pasado inmóvil. Presente inquieto. Futuro, plan, mapa, dibujo.
El humo dormido sueña su fuego. Las plumas, las aves, los cielos. El destino sin nido vuela. El aliento divino. Llega, pasa y regresa.
Y el polvo vuelve a ser polvo. Y el espejo se hace viento.
Una vez... Infinito... Completo. ¡En la eternidad!.
Donde el principio y el fin son iguales. Hilos de lo mismo. Círculos y esferas perfectos. Causas y efectos. Esencias que se engendran mutuamente.
Y donde los reflejos del tiempo son espejos. ¡Inseparables eternamente iguales!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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LA NUEVA LIBERTAD Autor : Carlos A. Imendia. Salvadoreño Soneto.
LA NUEVA LIBERTAD
Decid al pueblo que no más consienta en inclinarse ante ningún magnate; que es amplio su derecho y que es afrenta el respeto a la ley: que muera o mate. Decid al periodista ponga en venta su pluma contra el bien: que siempre trate el orador, con expresión violenta, de injuriar al contrario en el combate. La calumnia, el ridículo, el engaño, que el interés envuelve y eslabona, son armas poderosas para el daño, hay que usarlas; con ellas se corona el triunfo personal que exige amaño... Esta es la libertad que hoy se pregona.
Carlos A. Imendia .
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Poeta
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INFILTRARSE AL ESTROPICIO
Cuando la ceniza muere de mar vertical. El pájaro corroe cubriendo rinocerontes. Porqué en la pradera vuelan los relojes. En armonía del infiltrarse al estropicio. Del hombre frasco al sol una mejilla. Diciendo hojas al otoñal refugio grave. ¡Cada mariposa tiene cocodrilos dientes!.
En la copa una distante maleta. ¡De la jirafa qué un leopardo merece!. Por morir imaginando cuatro dulces hormigas. En la soledad qué cubre camas a cucharadas. En los techos del olvido qué no termina una pijama un pétalo traga. En el tiburón sonriente la tortuga tibia. Por eléctrico agujero. Infiltrar se entre los besos espirales. ¡Al vértigo caldeado del vigor áureo!. Desnudando. Al Destino inmortal recuerdo. ¡Noche y día!. En la retina rebelde luz de las pestañas. Un escritor de colores al perder un verbo, en el título qué exclama. ¡Animales desnudos!. Y con los insectos hablando unas sillas ríen. Tan fuerte, como impresas tienen el sabor.
¡Del nutrir la clara mata un huevo llama!. Por el íntimo permanecerse ajeno a cada rato. En el fondo del porqué dónde nace sin misterio, la memoria del centavo tejiendo incertidumbre. Al prudente clavo, del tono anaranjarse pálido. ¡Más inmortal entre una mínima eternidad frágil!. Estropicio, es tropicio del dormir atropellado. En el camino perplejo de apretones. Desvistiendo. Al Transparente asombro yerto. ¡Siglo a siglo!. Con la clara confusión que oculta se denuncia. ¡En el permanente secreto más evidente!. Con la fruta de los ídolos equívocos. En la discontinuidad opaca del ópalo quedarse. Del hastío, del estropicio, propicio es, infiltrarse.
Del hastío. En vigoroso vuelo joven. El claro alondra el frío. Donde mudas flores sin nueces suenan. ¡Al malsano licor matinal en cuarentena!. Sereno nadador. Por la esfera de los valles voluptuosa blancura. ¡Surge minuciosa cada erupción!. Tan cifra literal, lateral del litoral. Una carreta descortés alumbra. ¡Al ínfimo descansar pulsátl!. Haciendo lombrices águilas. De puntas patentes parcas. ¡Ventas, jabón jamón cartas virtud del tiempo!. ¡Ratas, ratón rudo enredadera virtual del humo!. En la opinión amarilla del nopal un pordiosero. Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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A veces olvidamos que no existe un mañana si no se aprovecha el presente, que no podemos hacer lo que se nos venga en gana, ya que en ocasiones se lastima a otra gente.
Creemos que siempre habrá un nuevo amanecer, olvidando que la muerte es lo único seguro, que tarde o temprano habremos de fallecer y que para esto no existe cura, remedio ni conjuro.
Olvidamos que errar es de humanos, que nadie en este mundo es perfecto, pequeñeces no soportamos pensando que solo nosotros hacemos lo correcto.
Obviamos la actitud de humildad y nos tornamos intransigentes, actuamos con ambigüedad, de la realidad somos inconscientes. Pensamos que el dinero compra la felicidad pero con este no todo se puede conseguir, nos puede hundir en la oscuridad, en donde la mente no puede discernir.
Velamos tan solo por el bien propio, sin importarnos el bienestar ajeno, nos monetizamos y el dinero de nuestra vida es el opio, olvidando que se sufre aunque de dinero se esté lleno.
Dejamos por un lado nuestras raíces, sin recordar que a este mundo nada traemos, desestimamos los anhelos que teníamos de chirises, no nos conformamos con lo mucho o poco que tenemos.
Olvidamos que para todo existe tiempo, aunque vivamos en un mundo ajetreado, porque perturbar el pensamiento acelerando lo que el creador tiene para nosotros reservado.
No recordamos que Dios está a nuestro lado, que con el somos más que vencedores y que por aquellos que de él se han olvidado, este mundo está lleno de mucho más que pecadores.
Olvidamos que una oración no es suficiente, que esta debe estar seguida de un cambio de actitud y se tiene que tener la fe suficiente, creyendo que pronto será escuchada nuestra solicitud.
Olvidamos tanto diariamente, somos sedentarios en la vida, actuamos mecánicamente, no luchamos si creemos que la causa está perdida.
Sin embargo Dios nunca nos olvida, aunque no seamos los soñados, el alivia el alma afligida con la sangre de aquel que murió por nuestros pecados.
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Poeta
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IMPASIBLE SIENDO
Lo que más importa es morir menos entre la vida ingrata del celestial ausente en la vida despreciada en la feroz ambición en el engaño infuso en el magnánimo desdén...
Impasible y desdichado en el desvelo generoso queda el vuelo que nada espera de las plumas ni de la presa estridente ni del espacio jadeante con las ramas bulliciosas de los semblantes en la clemencia afilada de los cementerios en la noche despavorida de las estrellas
Impasible entre la acerba carcajada del trino a contraluz que se despoja del alma inútil con paso vacilante ¡Una mariposa encadenada corre! ¡Entre una consoladora puerta falsa! Una mariposa ingenuamente corre.
Siendo En el suave corazón del infinito Impasible En la carne misma de la avaricia Siendo Fragua del silencio y la amargura.
Siendo impasible siendo La frescura de los polvos y los dolores El aroma postrero de los ausentes La luz de los sepulcros que se estremecen Por el andar tardío del estrépito y del eco Por la holgura del ímpetu cavernario.
Porque impasible siendo impasible Un ruiseñor destiñe al fin cercano en el fuego que llueve sin sosiego en la veloz jornada sin rostro en el inefable encanto sin tiempo en la atroz campanada sin hielo.
Lo que menos importa es morir,
demasiado en el minúsculo olvido, derramado en el mayúsculo recuerdo. Aquéllo que hace los mares dulces. Aquéllo que hace de la saña virtud. ¡Y del engaño mortal su negocio expansivo!. Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Cuando en procesión me vinieron a ver eso’ santurrones ciegos pa penurias, en su sacramento no trujieron salmos; ¡melicos trujieron, y deudas en papel!
Yo sé que en el trago me suelo bandiar, por eso no quito que por áhi, mamáu, dentré como socio d’esa “empositiva” qu’ellos repriesentan “pa la sociedá”.
Donde asigún dicen, me’portáu muy mal, pues, como asociáu, “nu’he contribuyido”, y debo mi rancho, su patio y...mi sombra, ¡a no sé quién diantre, de cargo: fiscal!
¡Parece mentira! Dolores añejos de la libertá, crecientes me gruñen en el güeserío. Libertá que a chuza, facón, ¡y hast’a diente!, truje pa la raza, ¡por éstas nomás!
Pero eso arrisulta, p’esa “sociedá”, que no tiene tasa ni valor denguno. Y arriba me mandan, por si me retobo, cuatro leguleyos hasta con escolta, pa no recular.
Pensando projundo, esos chasquis mulos qui’han venido a verme jediendo a ciudá, cumplían su orden como yo cumplí. Y ansina se jueron: ¡como con un trunfo!
Y yo, medio atolondráu, ricién colegí, de que entre nojotros áhura es la batalla. ¿Y entonce? ¡Diganmé si no! ¡Sólo el enemigo me trataría ansí!
'Y güeno Cipriano, ¡habrá que peliar!', me ordenó la causa qu’entuavía guarezco. Ensillé el tubiano, descolgué la lanza y di’un galopito los pude alcanzar.
¡Y a punta de chuza, socios y melicos, como al enemigo dentré a desbandar! Pero al otro día, ¡redoblaron juerzas! (Si ni yo me creiba qu’estaban vencidos).
Con todo y con tuito, ganando perdí. Por eso estas rejas me trozan el pago. ¡Qué tributo maubla p’al soldado viejo, qu’en aquellas cargas se debió morir!
Con esta redota, triste, que sufrí, resollando rabia, riciencito entiendo lo qui’aquellos gringos tan encocoráos, ¡al ganar la patria les hice sentir!
Y hoy se lo cobraron. Con juerzas de aquí. ¡Con las armas nuestras! ¡Con la veña Judas de sangre avarienta, como esa, social! ¡Quién lu’iba decir!...
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Por incoar al improperio
El aliento ha perdido las ventanas con una cruz boca abajo. ¡Incoando al ultraje diario! Es ahí, dónde el ojo ama la paja y el camello fabrica agujas dónde los cerdos perlas lanzan con la desesperación afilada.
¡Eléctricas y embriagantes reptando!.
¡Mira!. Ya siembran el olvido con monedas en la lengua y licores de invernales moscas con los esqueletos del tabaco. ¡Qué mata cementerios con saliva!.
Y aquí empieza la historia de pasadomañana, es decir, sin prejuicios de ningún tipo, en la categoría de langosta con el poderío avasallador de millones de mentiras a la velocidad de la luz, y en el cumplimiento del deber de hacer más grandes los problemas de los dramaturgos locales, y abaratar las exportaciones de ignorancia en los puestos de frutas y verduras de alta tecnología, con una flotilla de transbordadores y llantas sabor fresa, que ha intentado ofrecer al lector los saberes vigentes en cada época del pasado, incluida la inteligencia de modo simultáneo, y en un frasco hermético de buena Ética multisabor, pionera en el tratamiento moderno de las heridas informáticas.
Ahora bien, los acontecimientos demuestran que la calle se ha especializado en profilaxis nutricional, y alimenta con sangre el asfalto evitando las erupciones cutáneas, y la acción bactericida de las pestañas de las nubes, difíciles de encontrar en bicicleta de remos, cuando se incorpora un ojo de silencio y cenicero, quejándose de las restricciones en cuanto a motores fuera de borda, y a diez kilómetros del naranjo más cercano, muy útiles valiéndonos de la gran cantidad de ilustraciones, que evitan la intrusión de fuerzas extrañas en el corazón de los más modernos ataúdes, en los habitaciones dónde duermen las velas, y se planea construir un centro turístico con los huesos de una granja abandonada, por los insectos más actuales al cambiar el lote de las dunas pasajeras con el mal hábito de juzgar sólo el presente, por las impresiones microscópicas de las rocas, sin las tensiones modernas de la civilización.
Y mientras sucede todo ésto, el dueño de los perros se introduce rápidamente en el reino de la realidad con toda su salvaje honestidad, con la quietud de la más hermosa tormenta, y a consecuencia de un remordimiento de zapatos, encima de las aguas, y al preguntar por los niños que cultivan ciervos en la luna naciente. Pues mucho se ha progresado en el análisis del comportamiento de las mariposas, y en la investigación de todo tipo de betabel enamorado de zanahorias y de ciruelas para conocer a fondo las influencias del suelo, y la calidad de los abonos que impiden los escalofríos a las raíces acostumbradas a la ingestión de té de apio y coliflor, según el gusto del consumidor.
De tal manera, que este tipo de improperio es material privado de uso exclusivo para el agnosticismo, y en la descripción más correcta del ánimo fluctuante de los cocodrilos, que naturalmente eluden herir la sensibilidad de lápices y plumas con tanta devoción y entusiasmo por el amor a las hipótesis menos inteligibles, y a la herencia del sol en los productos domésticos por su incapacidad para el dibujo. Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Odio no odiarte por extrañarte solo esto sucede en mi corazón. ¡Cuántas razones pudieron darme motivos para de mi vida sacarte, y sin embargo nunca he dejado de prestarte atención! Por más que trato, ya más no puedo pedirle a este sentimiento no volver a cuestionarte las decisiones para de tu amor alejarme, aunque no quiera, así lo debo aceptar.
Odio no odiarte por extrañarte, este destino de lejos vino y no me enseña como olvidarte. Toda esta ausencia el alma descontrola, y mi ser como una bola rueda entre la indecisión, golpeándome con indiferencia le haces daño al corazón. ¡Cuánto lamento que lo nuestro haya sido de esta manera, de lo contrario contigo feliz yo fuera!
Julio Medina 17 de enero del 2014
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