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Feromonas que se instalan en mis bulbos olfativos excitando mi hipocampo con pasión y sin piedad provocándome erecciones que no tienen libertad y estimulan mis deseos fuertemente conflictivos.
Endorfinas que aparecen en momentos intuitivos regalándome alegrías en honor a la verdad y la fiel adrenalina que, en pequeña cantidad me produce dulce euforia con sus bellos incentivos
Prodigiosa dopamina que me das satisfacción y con la serotonina me suprimes la aflicción. Solidaria oxitocina que destruye enemistades
hermanando a las personas con profundas amistades. Entre tantas estructuras hormonales, definidas por la química y sus leyes, hábilmente producidas
las hormonas del placer son mi asombro y mi delicia pues evocan emociones placenteras, deliciosas, y de gratas soluciones.
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Poeta
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Polvo sobre polvo y bajo el polvo, sueños.
Deseos desprendidos de conciencias heridas por el paso de los años. Retazos de añoranzas extraviadas y ruegos destrozados por la vida. Quimeras que se extienden sin piedad dejando sus cadencias de alegría atadas a cadenas de nostalgia henchidas de mortal melancolía
Polvo sobre polvo y bajo el polvo, espera.
Regresan ansiedades vagas queriendo amamantar proyectos. Y vuelven los deseos desnudos buscando atravesar ensueños y plumas con la tinta seca reescriben nuevos versos mudos. Los versos de escondrijos sordos que están en madrigueras sucias.
Polvo sobre polvo y bajo el polvo, llagas.
Dolores que se afianzan tanto que ya casi el dolor es socio. Ahora nos inunda el ocio, y llueve con ahínco franco aún cuando hay un sol de oro. Dolores que no paren llanto dolores que son medicina amarga como un viejo espanto.
Polvo sobre polvo y bajo el polvo, herencia.
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Poeta
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Laberintos que aparecen de la nada construyendo recovecos imposibles, sin esquinas, sin salidas admisibles, son atascos de una mente desahuciada.
Laberintos que se forjan cual balada de silencios, por demás, inaccesibles. Atascados en momentos impasibles no vertemos ni una lágrima callada.
Laberintos de tendencia al infinito que se esconden, contingentes, tras de un mito a la espera de las luces de esperanza.
Desengaño persistente que se afianza en las sendas de ilusiones consumidas como ortigas, como hiedras absorbidas
Se retuercen como sierpes venenosas las paredes de este vasto laberinto y no quedan ni razón ni ciego instinto que me saquen, finalmente, de estas fosas.
Y entre limbos, y entre lógicas facciosas se debaten las censuras de un precinto cuyo sello no parece tan distinto a las luces de quimeras fantasiosas.
Lobreguez que no disipa su existencia ni siquiera ante la luz de la conciencia. Y es en esta oscuridad que me extravío.
Laberinto tenebroso, duro y frío como eterna pesadilla que no cesa. Laberinto en que mi mente queda presa.
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Poeta
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Laberintos en las almas perturbadas por escenas de vivencias enturbiadas entre fatuas odiseas tempestuosas.
Entre limbos escondidos en las fosas se entretejen, sin pudor, vastos mutismos son silencios que descienden en abismos más profundos que el infierno del demonio.
Y parecen radiaciones de plutonio las victorias cotidianas fraudulentas con las dudas recibidas por afrentas. Laberintos con paredes erizadas y adoquines resbalándose en cascadas de profundas e inquietantes recaídas.
La esperanza con la fe fueron roidas por desaires, por desplantes y despechos y de aquellas sólo quedan los desechos. Los desechos de bondades malogradas por astutas triquiñuelas consagradas a los males que se forjan al azar.
Y preguntas sin reparo si sé amar! Cómo quieres que lo sepa vida mía si me queda solamente la agonía de vivir en una muerte disfrazada de alegría, por la mente fabricada.
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Poeta
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Por sobre un bloque de hielo, a la deriva en un océano de aguas turbulentas ibas llorando con tus lágrimas de escarcha bajo un sol falso con cara de nevera.
Y recordando aquel tiempo en que no estabas (el de esquimales y barcos de vikingos) tú tiritabas de espasmos y temblores mientras vertias tus lágrimas cuajadas.
Mientras la nieve se hundía entre las olas y con granizo juntabas tus errores un cierzo frío te acariciaba el rostro y tú, aterido, pedías una pausa y una moviola para empezar de nuevo.
Una moviola que regresara el tiempo a ese momento de fallo y confusión.
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Poeta
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Ya revisé cada rincón de mis recuerdos y ya no estaba tu carita tan preciada y ya no estaba tu sonrisa peregrina ni las pupilas de tus ojos, golondrina.
Ya revisé cada escondrijo en la memoria pues quiero verte tan siquiera fuera en sueños y ya no pude deleitarme con tu aroma para abrazarne a tu belleza incubadora.
Yo no sé cuánto te he buscado en mis adentros tampoco sé cómo encontrarte en mis plegarias tan sólo sé que nada tiene de bonita la vida vana sin tus dulces remembranzas.
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En las aristas imposibles de la nada están el todo, y su constancia ilimitada de proyecciones futuristas irreales.
De los albores definidos por la aurora surgen matices en siluetas de la flora con los placeres que regalan sus colores.
En los geóides de este vasto multiverso nace la vida con sus auras de energía y su alegría.
Y los amores van sembrando su consuelo cuando las almas se conjugan en un vuelo de fantasía.
Con las aristas invisibles de la nada se forma el todo en la silueta enamorada del Universo
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Poeta
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Gladiolas y jazmines y azucenas, con lirios, tulipanes y verbenas, orquideas, claveles y cayenas que adornan el cabello de sirenas.
Petunias, amapolas y rosales de aromas que parecen irreales hortensias, margaritas, girasoles geranios, crisantemos y las coles nenúfares, camelias y gardenias tan bellas, tan vibrantes, fotogenias las dalias, las violetas, pensamiento que adornan los edenes de tu aliento caléndulas, camelias y azaleas son flores que regalan las aldeas de toda esa hermosura que es tu piel Por eso ya no puedo serte infiel.
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Poeta
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En un nublado instante se forjan emociones paladinas se forjan las miradas clandestinas de amores imposibles de olvidar.
En el brumoso instante que engendra la tristeza se forja la proeza de la empatia piadosa que quiere, presurosa, volver de nuevo a amar.
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Poeta
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Aflicciones que son musas de mis trovas y se expanden y revientan como novas generando tristes, tiernas sus historias.
Algidas voces revolcándose en memorias de tantas muertes con sus nuevos nacimientos de tanta sangre que brotara firmamentos de aquél rocío que nos llueve de los ojos entre alegrías y desgastes por abrojos.
Mis aflicciones me seducen por momentos abatiendo mi alborozo y mis contentos y se deleitan en quitarme la sonrisa poco a poco, sin mostrar alguna prisa.
Pero son ellas las que paren estos versos con sus adornos de vocablos siempre tersos de contrabando entre silencios y murmullos como palabras que se expanden cuál marullos.
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Poeta
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