Qué bonito se ve el sol una vez que me has llamado De no sé donde llega una canción después de oírte Hay rebaños de nubes blancas y una alfombra de flores salpicada Diciendo que es bella la vida y maravilloso el amor Cuando tu pensamiento me alcanza mis sienes palpitan Mi cuerpo pesado se torna ligero Y entro a un mundo de ensueño Nada hay que mi alma atribule El bosque siniestro se ha llenado de luz Mis labios repiten: la vida es bella y maravilloso el amor En las calles bullendo de gente apurada Me empujan mientras sueño despierta con sus agrios humores y mecánico andar yo mientras llevo fijas sus amorosas palabras y es tanto su ánimo, es tanta su magia que como en una película las acciones se paran miro los carros echando raíces de sus ventanillas crecen decenas de ramas y los edificios petrificados son altas montañas de donde caen blancas cascadas forman un río donde mi corazón navega y avanza cantando: bella es la vida y maravilloso el amor
Luna vieja, nueva luna, plata sagrada que abruma, pintada y soñada es, criatura que se acuna, amor que en su seno alumbra, pasión bajo su mirada, en una noche aceituna, reflejos de pura nácar.
Se diluyen las promesas, aire inútil que se esfuma, pálpitos que se declaman, simples palabras efímeras, que vuelan como pavesas. La fina línea se apura, saltando al submundo priva, en airadas controversias.
La bella aurora se espesa, nubes de encendido néctar, alboradas de caricias, entre sábanas de estrellas. La luna vieja se duerme, brilla ardiente luna nueva, un interruptor silente, sortilegio que refleja.
Amor sin voz en la cara, que se oculta tras la luna, bailando entre sus reflejos, luna nueva, vieja luna. Sabor a plata bruñida, líquidas voces que riman, en la desbordada sombra, sabia y cálida, ambarina.
Beso que nace sin prisa, crece el ritmo en su partida, latidos que se aceleran, como palpita la luna, mirando al ser se embelesa, roza el rayo plateado, el nacarado legado, deja en el vientre la luna.
El sol se asoma a la luna, para pedirle permiso, fuego eterno brilla nítido, de la mano van unidos. Llama el amor a la puerta, luna vieja, nueva cuna, cuajado de albores vívidos, se aleja la vieja luna.
El cariño se apodera, de la luz, retando al sol, y la luna nueva y fresca, acompaña al resplandor. El amor así se acuna, nuevo sol y vieja luna.
Se suele decir, que los seres humanos somos "animales de costumbres", y tal vez eso explique tantos infelices que se aferran a un trabajo que odian. Muchas de estas personas, podrían intentar un cambio, sin embargo, el miedo tiende a prevalecer sobre la supervivencia intelectual y emocional. Como contrapunto, los adultos a menudo nos resignamos a mirar nuestra vida como si fuera algo ajeno a nosotros, un programa aburrido que echan por televisión. Expresiones como "hay que trabajar la vida es así" encubren en el fondo el miedo a revolucionar una realidad insuficiente y agotada. Nuestros momentos más sublimes, es probable que tengan lugar cuando nos sentimos abatidos, infelices o insatisfechos. Pues solo en estos momentos, empujados por la insatisfacción, somos capaces de salir del camino trillado, y empezar a buscar respuestas más verdaderas en otros senderos.
La noche rasgó su silencio y gama interminable de divinos luceros alumbró la tierra. Al instante, delineó en mi alma, el pincel mágico que sacudió mi cuerpo y agitó la tinta.
Meditabunda y caminando en círculos, alrededor de mi hermosa cama, me deshice de la blanca túnica que arrastra mi espalda y entre mis dedos se inquietó la pluma.
E ipso facto, florecieron rosas en mis cadenas rotas, y de las sangrantes heridas renació la vida. Más que un lamento en las débiles hojas, es una daga clavada en la espalda.
Y ese silencio… silencio que cierra tus labios y ahoga mi alma, me lanzó inclemente a tus zarzas ardientes.
* Imagen del muro de Islam Gamal.
Luz Marina Méndez Carrillo/26102020/ Derechos de autor reservados.
Rescatemos juntos nuestro bello Lago de Pátzcuaro orgullo, emblema sentido, pues triste se encuentra también muy herido, le debemos mucho démosle buen pago.
No llega la lluvia hay grave rezago, a seres humanos fiel salvaguarda pido de flora, de fauna, leal amigo ha sido, concretar proyectos en momento aciago.
Más reforestemos, limpiemos el cauce, que apoye la ciencia actos de consciencia combatiendo el lirio, natura se encause.
A la Virgencita pidamos clemencia, que infausta tragedia al menos se pause para hijos y nietos sería buena herencia.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 20 de octubre del 2020 Dedicado al C. Ing. Mariano Diaz Delgado, por sus esfuerzos para rescatar el Lago de Pátzcuaro . . . Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
¿A caso piensas matarme por tu amor? ¿O es que tu vida es solo una quimera? ¿Que vuela alto con perfume de flor? ¿Y que prende almas como una enorme tea?
Sos un poema frío y sin dueño una historia triste con desespero un entorno yerto con cicatrices que llevaron tu alma a caminos grises.
Sos el amor en su versión fuego calcinando destinos que no se han vivido, sos esa noche helada que opacó estrellas ese año sin tiempo, sin primavera.
El lugar perfecto para grandes promesas olvidando que el amor es frágil y sueña; enciendes con tus palabras a un alma en pena luego te alejas, dejando un corazón hecho piedra.
Vuelve a tu senda, la conciencia es certera ahonda en los seres que con el alma juegan busca el rumbo que el universo te ha marcado segura estoy; que es de amor, sinceridad y pureza.
Nacen pasos de gigante, emergen sueños pequeños, grandes pesadillas son, las fieras que lleva dentro. No se convierte en amor, un prolongado desprecio. La verdad es un diapasón, rítmicamente latente, al unísono existiendo.
Amor que fluye en silencio, magnetismo que te atrapa, Al vaivén de los zarpazos, la vida cruza los dedos, la moneda surca el aire, desafiando la gravedad, y en una hipérbole mágica, cambia el rumbo, marca el tiempo, la visión de la verdad.
Colgadas están del hilo, majestuosa letanía, balanceándose en el tiempo, gráciles y bellas vidas, remembranzas que se olvidan, como luciérnagas frías, destellantes y perdidas. Inestables criaturas, balbucientes melodías.
Melódicas son las noches, bellas flor que se adivina, la flor nocturna se eleva, entre las sombras palpita, la suavidad de sus pétalos, carne apasionada y vida, rompiendo el tiempo se agita, vibrando al calor se aviva.
Las lágrimas se posan en la arena, líquida esencia de quien siente, una palabra en el silencio llega, enjugando las lágrimas de siempre. La vida se ha quedado entre tinieblas, en un amanecer entre serpientes, y van quedando las palabras hueras, al sentir el amor vivo y latente. La simple realidad se ha vuelto inmensa, en un atardecer de fuego efervescente.
A bocados la vida te amamanta, esencia de las mieles y las bocas, abiertas como puentes, pura roca, de sedas y algodones que te adornan. Al sol tendidas las luces y las sombras, cautivas entre el miedo y los temores. La voz entre las fauces se prodiga, evocando de la vida sus canciones. A dentelladas naciendo de su vientre, su pertinaz búsqueda se aviva.