En los ojos vive el eco, en los labios la palabra, en la mente se recrean, las ideas que se labran. En las riveras se hacinan, restos, lastres y despojos, y la corriente se lleva, la vida con sus tesoros.
El mundo se dio la vuelta, para ocultar la mirada, sangre que caliente espesa, en la carne de las ganas. El roble extendió las ramas, dando cobijo a la savia, y la verdad se hizo daño, al despertar la mañana.
En el borde de la sombra, plasma la luna su luz, deshojando las penumbras, buscando el brillo que asombra, la vida en su plenitud. En las orillas del tiempo, vive el amor entre brumas, buscando un rayo de luz.
Envuelta en amor la cuna, ribeteada de ternura, pace plateada la luna, en apacible quietud, asombra la criatura, inquieta en su desnudez, y se despejan las dudas, viendo su cálida tez.
El amor vive en la luz, pero transita entre sombras, dolor y pena le cercan, intensas voces le nombran, y sentimientos le miman, aunque en los ojos se esconda, tiembla el verbo cuando asoma, y en su desnudez se asombra.
Envuelta en carne la vida, en la luz se viste el día, mientras los sueños se mudan, despertando a contraluz. Perlada la hoja reaviva, y el amor de gala viste, para recibir al sol, en su guarida infinita.
“En la Barranca del Cupatitzio, . . . Dios, agua, vida, origen, dulce inicio.”
Meseta encumbrada, Dios así lo quiso, paraje del cielo, edén, mi paraíso, botón michoacano, la región más tierna, Uruapan bonito, primavera eterna.
Jícara esmaltada, ¡Río del Cupatitzio!, barranca, hondonada, al fin precipicio, que bello tan lindo Parque Nacional, purépecha sacra ecología cultural.
El bosque, sus plantas, ¡cosa más hermosa! olor de la tierra fresca “charandosa”, árboles, follajes, joyas inmanentes, el agua, las piedras, remansos, afluentes.
Un canal en calma rocío del candor, la compuerta se abre torrente de amor, cascadas que rompen frágiles cristales formando las ondas en los manantiales.
“Cola de Caballo”, venga “La Alegría”, “Catalina” riega su alma todo el día, “Copa de Oro”, “El Puente” de salto elegante, natura se muestra feliz y arrogante.
Líquido sonido, golpe de poder, que nos arrullan oído con tanto caer, correr, ¡“El Gólgota”, “Yerbabuena”, “Gandarillas”, toquen al son de tonadas, tonadillas!
Por el río que canta denme un si bemol color de “Arco Iris”, fiel espectro del sol, las truchas se bañan al compás de claves, bailan las ardillas, se entonan las aves.
Encinos y pinos, ramas bullangueras, plátano con hueso, sedosas verdes higueras, blanco carbonato tomo “cebadina” rica, efervescente, garganta se afina.
Fuente “Los Espejos” que un venero emana, cuento los chorritos que “Eréndira” hermana, Mural de Mapeco húmedo y silente arte de un artista que admira la gente.
Burbujeante pila es la “Del Tornillo” que hace las delicias de todo chiquillo, es “Janintzitzic” tersa “flor de lluvia”, repicar de gotas la nube . . . diluvia.
Su “Velo de Novia” escurre y salpica el cauce, el caudal ya se magnifica, “Cola Pavo Real” de plumas muy finas, fluidos transparentes parecen cortinas.
Senderos sinuosos que están bien trazados, kioscos, escalones, chulos empedrados, calzadas “De Sapos, “De la Media Luna”, puente “Del Recuerdo” del cariño es cuna.
Vengan visitantes, “Los Recién Casados” que se quieran mucho “Los Enamorados”, cuidar medio ambiente es imperativo que luzca, que brote, su ser reflexivo.
“Camelinas” finas, flores bugambilias, un paseo precioso para las familias, bendición de un Fraile su fe sangre que arde, “Rodilla del Diablo” que se fue cobarde.
Allá, en lo más hondo, en el confín profundo arriesgando todo conquistando el mundo, se va el clavadista tras de la moneda exponiendo vida borbollón lo enreda.
¡Qué baile, qué dance, mi “Juaquiniquil”!, musical su brisa de copa gentil, es culta la guía del hombre maduro, prepárate niño es tuyo el futuro.
Jabonosa espuma, “Cutzi” solo hay una tan blanca brillosa como la fortuna, veo las espirales de los remolinos siento el fresco viento . . . de nuestros destinos.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Uruapan, Michoacán, México, a 16 de noviembre del 2012 Dedicado al mejor guía, Jesús Reyes Rodríguez Reg. SEP Indautor No. 03-2013-111212464200-14
Cantinela que se extiende, como el mar muerde la arena, sintonía que se expande, como un torrente que anega, tenaz sonido en el aire, que a todos los oídos llega, letanías que se iteran, insistentemente eternas.
Canción de cuna que envuelve, en la niñez pasajera, y va modulando el ritmo, acoplándose a la senda. Voces que roncas se tornan, cuando crece la marea, y el rugir de las gargantas, presagian canciones nuevas.
Historias que se perdieron, en el mar de las ideas, cementerio de añoranzas, que quedaron tras las puertas. Las notas atrás quedaron, salidas de viejas cuerdas, y voces que se enquistaron, como el polvo en la trastienda,
Amor que vive y ocupa, que se dilata y que medra, eclipsando las nostalgias, con su pertinaz presencia, amor de múltiples notas, desgranando sus quimeras, con las voces de mil bocas, que sin fin se manifiestan.
Volver al origen mismo, donde la verdad se gesta, preñado de sensaciones, sentidas en el abismo, donde viven las leyendas, volver al centro del tiempo, donde el vacío es materia, y ver la auténtica esencia.
La vida cambió su rumbo, para moldear su existencia, henchidas de aire las velas, fuerza el timón sus maneras, y el viento gira y se estira, para abrazar lo que encuentra, agua de infinitas formas, de las orillas que besas.
El tiempo cruzó la puerta, para buscar su quimera, y el amor abrió los brazos, como el mar ama la tierra. Se extiende el verso sin voz, para que cante cualquiera.
¡Acariciaré tu rostro iluminado En la tersa cara de la luna Y en esa hermosa luz plateada Tocaré tu pelo trasnochado!
¡Veré resplandeciente la luz de tu mirada, los fulgentes luceros, Fijos y distantes en el cielo serán los ojos de mi amada!
Tomaré en la noche silenciosa Tu cuerpo de diosa con mis manos, Para acariciar tu piel desnuda, y gozar de toda tú, preciosa.
Y en esa noche tan hermosa, Enfebrecidos haremos el amor, Aullando como un lobo, feliz guardaré esa noche, como una rosa.
Porque cuando te marches de mi lado Llevando hasta tu reflejo de las aguas, Me quedaré sin ti, pero contigo Aleja; Porque yo, desquiciado, te habré amado.
Como aman los poetas ¡A morir! Sin jamás siquiera haber tocado Un solo pelo de tu blonda cabellera, Serás luz eterna que guie mi existir.
Señala el tiempo al traidor, fija el final la partida, y se hace un hueco la vida, para alcanzar el valor. Se duermen las pesadillas, despierta al tiempo el suicida, y se abre camino el sol, brasas entre las cenizas.
La aurora llamaba al sol, para alumbrar lo que brilla, y la luna se ocultó, reculando de puntillas. La voz ronca se afinó, y se afinaron las vidas, para despertar mejor, y ver renacer el día.
Caprichos del corazón, verdades que se maquillan, mentiras que se acuclillan, para engañar al amor, el nervio canta a la vida, vibrando cual diapasón, y crece al fin la semilla, que la lágrima bañó.
Amor que cruza la línea, que traza el miedo sin prisa, que va cercando la envidia, fronteras de odio y rencor. Torna a vendaval la brisa, y una minúscula esquirla, corta de cuajo la flor.
Volar sin miedo el gorrión, inmerso en su canto prístino, cantar sin miedo el cantor, contra quien saquea y exprime. Soñar libre y sin temor, vivir sin trabas inútiles. El mar brama su canción, para que el respeto prime.
Señala el tiempo al ladrón, que entre bambalinas ríe, y se destapan las fosas, de podredumbre que existen, despierta el verso, que exánime, vuelca su voz mientra vive. Amores sin condición, para ser amante y cómplice.
Se nos murió El Perezoso perro fiel el más famoso de Pátzcuaro, San Pedrito, ¡Dios mío ya lo necesito!
Se nos murió El Perezoso leal guardián, asaz juicioso, de Apúpato Desarrollo Ecoturístico, no es “rollo”.
Se nos murió El Perezoso digno can precioso, hermoso, ¿quién acudirá a mi encuentro a mi llegada a tal centro?
Se nos murió El Perezoso mi mustio chucho empeñoso de andar, recorrer de pastos, siguiendo huellas y rastros.
Se nos murió El Perezoso tuso tenaz afectuoso, recibí sus empalagos, sus cariños, sus halagos.
Se nos murió El Perezoso digo estos versos lloroso, pues gocé su compañía en esa campiña tan mía.
Se nos murió El Perezoso servicial ser luminoso, tuve noches de fortuna de sentir con él la luna.
Se nos murió El Perezoso vigilante harto amistoso, ¿quién cuidará los terrenos, quién velará nuestros sueños?
Se nos murió El Perezoso este trance es doloroso, fue un animal muy querido extrañaré su ladrido.
Se nos murió El Perezoso mi subalterno enjundioso, ha de andar, allá, en los cielos recorriendo otros senderos.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Desarrollo Ecoturístico “Apúpato”, Pátzcuaro, Huecorio, Michoacán de Ocampo, México, a 19 de noviembre del 2017 Dedicado al Señor Ing. Saul Morales Hernández Registro SEP Indautor No. (en trámite)
Si sabe la Navidad, del hambre y de la tristeza, y de la necesidad, que no es todo pandereta. Llenar la panza sin reglas, mientras la hambruna se ceba, con la olvidada miseria.
No sabe la Navidad, de envidias y de diatribas, si sabe de la verdad, que azota a la misma vida. No sabe el viento que es viento, pero su fuerza derriba. No sabe la Navidad, si es amor o solo envidia.
Las penas son de nosotros, la Navidad es ajena, una suculenta cena, para ahuyentar al demonio. El hambre llama a la puerta, pero a vacío resuena. Si sabe la Navidad, de presos y de condenas.
Bellas cadenas doradas, que engrilletan y que apresan, con el sabor de sus viandas, de sus sabrosas pitanzas, de sus cánticos y danzas, de cariños que se expresan. Volver sobre pasos viejos, con los pies nuevos que hablan.
Navidad que te reflejas, sobre el espejo del alma, tienes los brazos cansados, de sostener la añoranza. Perlada la frente brilla, en la luz anacarada, de las brillantes pupilas, de las bocas aniñadas.
Cantar sin voz, porque falta, la verdad que la acompaña, y los adornos se ciernen, sobre los cuerpos que faltan, amar sin luz, no hace falta, si es auténtica la llama. Navidad que te recreas, en cada herida que sangra.
Si sabe la Navidad, de la nobleza que es sabia, y sobre la Tierra extiende, su manto de oro y de plata, la Navidad es de todos, no solo de egregias panzas.