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Los clavos doblados saltan al camino empapado de metrallas repentinas, callejero junco del viejo molino con garras de acero cuida la colina.
Oculta morada de un frágil cuchillo la pólvora sangra tachuelas infladas, y soldados de plomo de color amarillo enrejan torcidas botellas enceradas.
La espina descalza, mellada consola al airado fierro le da una estocada, temiendo la tierra ante la parola va y cierra la fuente toda chamuscada.
Ruidosos los gatos chillando las gomas estruendosas bocas de contaminación, en el aire dejan indecente idioma que las tablas tapan sin más condición.
Tornillos clavados cayendo al bolsillo de pan allanado con huecos de miel, con charpas de colcho apañan colmillos masticando el candungo que le sabe a hiel.
Julio Medina 4 de mayo del 2012
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Poeta
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IMPLÍCITO IMPALPABLE
En las medusas caritativas manos hay, cerradas las neblinas mordiéndolas.
Pesadilla__nightmare__cauchemar__incubo.
Sueños añicos hechos, sondeo, oleaje, y arrecife. ¡Cosas del inestable!. Implícito.
Corrupto del paladar, completo. El rostro descompuesto. ¡Con la risa de la oruga!. Del vientre corroído, el ojo. ¡Al cielo destrozado!.
Pesadilla__Alpdrükken__pesadelo. Impalpable. Rama a rama, la raíz seca, y al absurdo en paquetes. ¡Con la voz suspendida!. Del techo pulido con rodillas.
Implícito... Impalpable. En la cáscara del precipicio. En la pesadilla del olvido. ¡Tan prisionero está, el tornillo!. Con las mismas cisternas disecadas.
¡Más impalpable, más implícito!. Al exhumar la lengua. ¡Con la voz del párpado silencio!. Del vértigo submarino. ¡Sólo llama móvil!. Cultivados los cabellos del disimulo. Impalpable implícito. Implícito impalpable. De turbio en turbio noches muchas. Implícito. De claro en claro incontables días. Imposible.
Verdadero__True__Vrai__wahr_vero.
Como se comenta. Vestigio humildemente frenético. Como se dice. Con el alfiler incrustado alambique. En cada ojo ajeno.
En las bayas de los petirrojos. Implícitos. Impalpables. En los juncos hay laureles. ¡Qué no tienen pupilas!. En La Sangre... ¡Perpleja de una gota!. Desde el origen impuesto desde fuera. ¡Hay millones de planes encerrados!. Caóticos panteones, de habitación, estéril. ¡Muy lejos de las conchas adormiladas!. __Rebosantes del meditabundo muslo__
Implícito___En la orilla del cuervo. Amante que llora su luna___Impalpable. ___En el cuello lunar, cada vestido___ Diamante del vendaje que desvanece. ¡El trabajo del abejorro!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Tus lindos ojos se hicieron
De jugo de caña dulce y hojas de higuera
Clavo de olor y ramita de canela
¡Dios, qué color que tienen tus ojos!
¡Si vieras con que alegría
Me quedo cuando me miran
Son panales de luz encendidos
Que llenan de mieles los caminos!
¡Y las formas de tu cuerpo…
Belleza de flores hecha
Con los mejores colores
Y la magia de los albores!
Colmena de oro melada…
“flor de miel y no poder ser tocada”
Deseada por el almíbar que guardas
Para alguna arriesgada avecilla.
Si me tocara morir mañana
Quisiera hacerlo en tus brazos
Con un beso de arrope en los labios…
y mojado, en el caramelo de tu mirada.
Delalma
Jueves, 09 de febrero de 2012
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Poeta
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SIGILOSO
El siglo imperceptible preguntó la hora, al ahora, encadenado, en un segundo, al primer vapor de los trineos. ¡Golondrinas impresas en los aires!. Al mediodía, desprendido de las zarzas, al nido apuñalado de los vidrios.
Sigiloso. Montacargas. Montaraz. ¡Sigiloso repatingarse!. Exordio. Exorbitante. El siglo.
De cabeza, sugiere la sombra, la inscripción baldía de un sin embargo, la luz inclinada por ambas partes. ¡Vestida del momento curvo casto!. EL...Ver...T-I-G-O. Con un pedazo, de tristeza en cada letra.
¡El alfabeto lágrimas cultiva!. ¡El espejo de extintores y de hidrantes!. De mañana trepada en nubes. ¡Con un sombrero!.
Lo mismo, al último principio. Al último, principio. ¡En muletas las bicicletas!. ¡En alarmas las pizarras!. ___Lo mismo, al último, principio__
Si Gi Lo So Si Glo.
Las angustias compartidas en las tortugas, visitan los pasajeros incontables. ¡Los anónimos deseos!. ¡Los después sentados!. En___los___antes___vacilantes. En___los___entes___enloquecidos.
Si Giloso... La hora preguntó, en un segundo, al siglo imperceptible, al vapor por ambas partes. ¡E.L.A.H.O.R.A!.
Con un pedazo. De sombra. Las nubes. Al sombrero. ¡El alfabeto!. Al principio. Pre-gun-taba. ¡El siglo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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LA OQUEDAD EXHALAN
Muy de cerca mudan las hojas al otoño, en la colina de harina, dejaron las naranjas, los capullos, llenos y agitados los ratones, el corredor herido, por los hoyos, replegados del polvo en tambos.
¡La oquedad, exhalan, la oquedad!.
Ya no tenemos partes, ni herramientas, sensibles, estrangulando las cuerdas. ¡Qué se tambalean sin alquitrán!. Sobre los flecos de una leyenda, al cañón condenado, a la bala desnuda, en la cascada con hiedra, en la pierna del compás, por el ayuno, un armazón, una enredadera, tira la tierra quieta, un desarmador.
La Oquedad Exhalan, la oquedad, exhalan.
Con la tribu de las pipas, dejaron sucumbiendo al humo, entre salvajes, huracanes, un lago, de astros al hundirse, puñados, del paladar abierto, del casco enfriado, ladrando, las cejas tenues, con los trenes, delgados, raquíticos, menudeando con un soplo, al rostro, collar del caparazón. ¡Tímida la salamandra!.
Exhalan La Oquedad, exhalan, exhalan, la oquedad.
En las garras, semidescubiertos, los cobertores, recogen las piñas caídas, de las tuercas enfermas, de las cintas aislantes.
La oquedad. Con la porcelana, rana del mañana. Exhalan Y Es flauta, lengua vana. ¿O despierto el caracol es platillo?. ¡Paupérrima rebeldía de algarrobo!. Engañoso reducto, el alba pinta. Exhalan. Al verdugo imposible de manta. La oquedad. Al hombro canta el cuello. Exhalan. Intoxicando las bicicletas. La oquedad. ¡Pequeñas maravillas en bandada!.
¡LAOQUEDADEXHALAN!.
Al pasar el puerto desplumado. Al calendario caliente y oloroso. La semana de harina. Amasando gente, al ser cuervo. Instrumento del tedio lira. ¡Exasperado, ruiseñor, cambiante!.
¡LAOQUEDADEXHALAN!.
Como ahuyenta la eternidad, al desamparado en cualquier mundo, en cualquier parte, desde el ahora al mañana del tiempo abandonado con toda la infancia de los melocotones y lenguas informes. ¡Insistente, de las cosas corrientes!. Al sobresalto torpe abanderado. ¡Con el mango del zapato y el zacate!. Alardeando de verde al césped. ¡Aguijón delicado entre tinieblas!.
La Oque Dadexhalan...La oque...Dadexhalan.
Y corta muerte a los cumplidos. Y corta muerte a los justos. ¡Arrancando elefantes...Endulce!. ___Y virtud al escorpión___
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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La tártara bota el mote de papel y las mariposas de arena vuelan, con alas de fuego chupando el clavel los pétalos de carbón vidriado velan.
Ya la primavera parpadeante danza en el humo tórrido del terreno aguado, y las hojas con picos de lata y de lanza rebrotan punteando el paisaje situado.
Omitida mueca del árbol acartonado con sus brazos de guano el aire detiene, y sulfura la roca en el recodo apretado cuando pasos de metal sobre ella tiene.
Cantando las aves en nota regida que hablan de palos, de gotas sin montes, el viento desierto le da una barrida a plásticos grillos que son mastodontes.
Los ríos, las aguas, un circo moliente dragan las pestañas del sapo y la araña, vendados los ojos con lotes de dientes la tártara nada y a todos amaña.
Julio Medina 1 de mayo del 2012
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Poeta
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Broncebrillante
Broncebrillante... Abbronzatoglänzend...Lohfarbenbrilhante...
La vida ilumina, una sonrisa, núbil, La mano adorable, de un canto, blanco, ¡La fuente de collares y almendros! Libre, paja, sin escaleras... ¡La playa en la piel!
__¡Bronceadabrilla!__
Amiga de mis cabellos, luz del sortilegio, ¡Hay triángulos palpables y profundos! Con la juventud de números estrictos, Un rosario de claveles y de helechos, ¡La nube ardorosa de una niebla!.
__¡Brillabronceada!__ Es la cortina suspendida del infinito, es el extremo dos veces inscrito, en la letra, viviente de los labios. ¡Un atardecer penetrante túnel!. ¡La gracia de la escarcha escala!.
___Brillanthellbraun...Bronzébright___
Joya joven del aguardiente, escrituras del cristal sin hielo, en la piel vertical, un torrente al dorso, la marea infantil de tapiz verde, con la lámpara, de cera, canta.
___Brilhantebronzeado...Abbronzatoglänzend___
La estatua de la playa, sirve una mesa de escaleras, cadena de caderas, chimenea de mármol. Y-¡El torbellino luce festonado!. Y-¡Al itinerario del perfume!.
Bron Ce Bri Llante...Con la llaneza franqueza. ¡Adunar suspiros y latidos!. ¡Al mismo amor amalgamar!. ¡De lo indisoluble a lo disgregable!. Bron Ce Bri Llante...¡Al universo incorporado todo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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PÁLIDA VIBRA
Con el pié, postizo de repente, el papel, en especial del agujero. ¡La seductora, interrogante!. Vibra, vibra... ¡Vibra pálida!. Carga. Una migaja en dos cucharas. Al sabor diurno. Débil parpadeo. De la nada... ¡Vértigo sublime!. Pálida Vi Bra... Y hace... Vibrar al que yace. Desde joven, convirtiéndose. Profunda fundación, rota. (Vibrátil ardiendo). La posibilidad, desfigurada. (Llamarada). Impulsor del último trébol. ¡Hasta morirse un penacho!.
Desmelenando al helecho ancho. Más fuerte que una hora. ¡Débil ángulo disipado!. ¡Al jarro de medianoche!. ¡Un...Domador...De la nada!. En la cabeza encantadora, al brasero descosía el barrio. ¡Víctima del suburbio heraldo!. Con el velo, cilíndrico sin piedras, el freno, al aroma del corcho, escalafón. Carretilla, presa, por la locomotora. ¡Inmensas calderas de jacintos!. Cada noche se queja, la sirena sorprendida, de la virgen, cierva, en selva, salva, alba. Pájaros secos, del papel, estatuas. ¡Sobre los subterráneos edificios!. ¡Sobre los montones escalonados!. Indefinidamente públicos, sujetos de la muñeca, gaseosa. Pálida... ¡Vibra, vibra!. Donde se ramifica el heno, barométricos eucaliptos duermen, en la plaza de gavetas. ¡Hay plantas, de patos de pronto!. Y al jabón le salen cuernos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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En tres días
Entre sus obscuros cabellos el viento, desenrolló el oculto poblado, de los arbustos de morena cintura, en la parte baja de la tarde, ¡Acuático aleteo!.
En Tres Días
El río, quería llorar y no pudo, la cerveza llena de tarros, la moneda conversando andrajosa, la duda, flor, vende desnuda. ¡Al hotel disimulado!. ¡Al frente enmarañado!. ¡Que amasaban los domingos!. En Tres Días El lunes, moribundo, amaneció tropezando, bajo el espejo, la luna, ondulaba sinuosa, cada correo, agua directa, al manantial de tres fosas. ¡La mejor colección de infamias!. ¡Al mejor precio, del autoservicio!. Los mejores clavados, de computadora.
Luego... El martes aprendió al eco irritado, bajo el mastuerzo, donde el ruido se mezcla. ¡Cada valeriana, con mostaza!. ¡Al salir de mantequilla picada!. La madera, extravagante, irreflexiva. ¡Al cuidadoso desprecio de la vida!. ¡Los efectos del umbral satisfecho!.
Luego... Los viernes de vértebras sin aceite, bajo el mecedor suelo removido. ¡Cada jabón ordinario sofoca!. Al entrar cinco meses de nardos, la impresora, de avidez desgarradora, al menor mástil y espátula. ¡Los regresos del infierno frágil!.
En Tres Días
Donde duermen las gladiolas, y el poblado de los arbustos, las literaturas ambulantes visten, al enorme aletear lejano. ¡Ya!. Oculta la tarde navegando. ¡La cintura del cabello, acuático aleteo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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AL YERMAR...
Y se puso en gotas, unas botas rotas, en un buen par, de ojos, lejos, del espejo las pestañas, al fresno, fresco, un frasco. Al Yer Mar Gota a gota, levantó el coche, un gato, tan poco hidráulico, más allá el aceite, luego gasolina, bebe un rubí al frágil hombro. ¡Latón de picos, paja, la baraja!. Al Yer Mar ¿Está la venganza gimiendo cartas?. En los bermejos gusanos de fuego, interminables temblores sentados, deshilando las tristezas embalsamadas. Al Yer Mar Puso ese mismo frasco, embalsamado, luego, las botas en gotas, el aceite sepultó, al barniz en la silla desecha sin cucharas, y al olfato colgado de las ventanas mudas. Al Yer Mar La voz amarga el aire, de límpidos panteones, al rincón de arañas entre los cojines encalados, al rumor de los báquicos chicotes endiablados, al rompimiento de los deleites y broche famélico. Abun Dosa Mente Yermar con zalamería infantil las lenguas. Yermar samarugo de los topos cíclicos. ¡Desandar al mismo reflujo esculpiendo!. ¡Destruir calamitoso exterminando la consciencia!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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