Somos protagonistas de la vida, de las tantas situaciones que ocurren a diario, a cada momento. Vivimos insertos en el mundo que nos ha tocado vivir y de cierta manera debemos sentirnos responsables de lo que pase en él, como también de aquello que hace ser lo que particularmente es en definitiva cada uno de nosotros. A través del tiempo es bueno hacer un recuento de lo vivido: pensado, obrado; poner en la balanza nuestra forma en que hemos enfrentado nuestra existencia, las cosas que han marcado nuestro camino, las situaciones negativas que fuimos capaces de revertir, los buenos ejemplos que nos tocó observar, los oportunos consejos recibidos y entregados, mirar atentos los errores para jamás repetirlos. En fin, detenerse para seguir avanzando, avanzando bien, porque para continuar el recorrido hace bien descansar, tomar aire fresco, saciarse de agua pura y seguir la marcha. Y para no perderse, hace muy bien mirar las huellas... Algunas de éstas ya están marcadas, bastará con seguirlas; otras, tú debes abrirles camino, marcárselas a quienes viene detrás. Porque en nuestra vida son muy importantes las huellas... las que se siguen, las que se dejan.
Abrázame porque voy a despertar de este sueño, solo quiero sentir el calor de tu cuerpo, aunque sea por un sueño, si me ves en tus sueños solo abrázame.
Se que el tiempo es cruel y que pasa sin ninguna piedad y la verdad no se si en algún momento podre verte en persona, por eso te pido si me ves en tus sueños abrázame.
Abrázame como si fuera la ultima ves que me vieras
como si nunca mas nos volviéramos a ver, abrázame antes de que me olvides.
Si me llegas a ver en tus sueños recuerda, que este loco te ama con locura y solo abrázame sin decir ninguna palabra, solo abrázame hasta que despiertes de tu hermoso sueño.
Solo quiero verte aunque sea por un sueño, mirarte a los ojos y poderte decir que te amo, para después desvanecerme en tu sueño.
Abrázame aunque no me sientas, que yo sentiré la calidez de tu abrazo, abrázame para que el tiempo se detenga para poder mirarte a los ojos y probar el dulce de tus labios.
Por favor si me ves en tus sueños no me dejes ir, abrázame como nunca lo haz echo, solo abrázame sin decir nada y nunca me sueltes que si muero solo quiero morir entre tus brazos.
Abrázame como si estuvieras enamorada de mi, aunque sea por un instante muy fugaz, pero abrázame y después de ese abrazo ya nunca me volverás a ver.
Fue tu dulce voz, la voz que me regaló sus versos, unos versos despiertos por tu amor, un amor que me deseaba con fervor.
Y de tu voz salió una melodía, una melodía dueña de mis sueños y pesadillas, unos sueños acalorados y fortuitos, unas pesadillas de temerosas y sangrantes letrillas.
Como temeroso estaba yo del porvenir incierto, porque era incierto tu tenaz envite hacia aquí, ese envite en palabras pícaras lanzadas, y pícaro emanaba tu aliento embelesante hacía mí.
Embelesado me plantó en mi sueño actual, un sueño en el que muero baladí si no estoy contigo y tu mirada atrapante, porque me has atrapado sin poder volver allí.
Allí donde vivía gris antes de leerte, allí donde todo era vacío e infierno, allí donde frío temblaba en el averno, allí donde triste creía que nunca podría tenerte.
Y leyéndote me enamoré de tu primera frase, una frase tantas veces escuchada por tantas bocas, pero que saliendo de la tuya calentaba mi alma, la elevaba sobre tus nubes y mis esperanzas pocas.
Porque poco era el sentido que dolía en mi vida, poco era el que ardía, el que sentía, …, el que quería, porque de no querer nada pasé a quererlo todo, todo y mucho más, querer, sentir, …, salir de este lodo.
Me hiciste salir de mi oscuro refugio, de un oscuro, lúgubre y solitario abismo, solitario, con la soledad de celestina tuerta, porque tuerto y medio sordo andaba siempre alerta.
Alerta de todo rápido o lento movimiento, y rápida era mi huida a ese citado abismo, porque escapaba raudo de todo dejando atrás mi alma, un alma hostigada y hastiada de un cuerpo sin calma.
Pero halló calma al final mi cuerpo con el tuyo, porque tocándome rompiste mi fina tela, una tela que escondía mis luces y mis sombras, un claroscuro que aceptaste cálida, que ya no me desvela.
En este poema de amor se expresa el proceso del enamoramiento y las razones del mismo partiendo de una descripción del protagonista.
Tengo que usar al viento Y complacerlo para que este de mi lado Quiero su sana caricia El juicio penetrante Que da junto al tiempo Recuerdo tu amor Y me desvanezco Pero respiro en este amplio espacio y el abismo Calculo en sueños Sus ojos Y dejo que mi cuerpo se pierda Lento, o fugaz Único, o irrepetible Solo así, cada opción Son opciones en mi vida.
Quiero construir Quiero crear Hacer de esto Algo nuevo Intentar cambiar Y ayudar a quebrar dichas cadenas Cadenas que hoy van desapareciendo Se extinguen Sintiendo libremente El sabor a libertad.