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Hay algo tuyo en mi suspiro hay algo mío en tu mirada aunque fundidos en eterno abrazo nos alejamos de mala gana separados por caminos divergentes.
Y sin embargo te llevo en mi piel como a una carga me llevas en tu alma como a un pegoste; divina carga, pegoste excelso: tu olor me acompaña desde siempre tu aroma me perfuma para siempre.
Hay un sesgo tuyo en la oblicuidad de mis delirios; hay un algo mío en tu tristeza tangencial. Aunque no escuches mi voz quebrada y destituida y aunque no oiga tu voz de auroras y de trinos; nos abordamos el uno al otro mutuamente en nuestros sueños que la distancia no ha vencido.
No sé en qué día encallé silente entre tus senos ni sé qué tarde me hundí frenético en tus ojos, ni sé qué hago aún varado en las orillas de tu sonrisa de magia celestial
Hay quienes dicen que soy nostálgico afligido; hay quienes llaman tristeza a mi estandarte; el melancólico me nombran mis amigos y se preocupan porque no puedo amarte y es que no entienden la profundidad de tu alma linda y desconocen la calidez de tu oceánica hostería.
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Poeta
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Del viejo que en la banca está sentado es cierto que su cuerpo está acabado mas su alma sigue siendo quinceañera y cela su alegría en primavera soñando con volar por vez primera.
Del niño que jugando está en el cieno es cierto que es muy tierno, ingenuo, ajeno mas su alma puede ser que haya vivido más siglos que la nuestra y abstraído ya tantas tantas veces ha nacido.
La joven que parece estar cantando podría sin saberlo estar llorando por causa de un amor ya tan anciano que no recuerda nada de su arcano hasta que estrecha alegre nueva mano.
Por eso yo no juzgo nunca a nadie no importa cuánto crea que me irradie su rostro, sus facciones y sus gestos, de versos que parecen manifiestos y suelen al contrario ser mampuestos.
Se ven las caras, no los corazones y nunca conocemos las lesiones que zurcen en silencio tantas almas buscando recobrar perdidas calmas debajo de las sombras de las palmas.
Se ven las caras, no los corazones tampoco vemos tantos tropezones que dan los otros con o sin razones. Tan sólo nuestra vida conocemos y ni siquiera en todos sus extremos…
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Poeta
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Las flores de vinilo con las brisas ondean sus caléndulas nocturnas blasonan herramientas taciturnas y cubren sus desechos con sonrisas.
Si tiembla este silencio de ultratumba podré tal vez oler sus clorofilas podré tal vez sentir sus mustios tallos mordiendo nuevamente el tierno labio de un sueño que no vuelve ni regresa.
Macetas sin la tierra que las nutra, semejan a mis huestes desarmadas, amurallado y vil el cielo inerme petrificado está; nada se mueve nada de nada y nada; ni las nubes que enfilan sus miradas luminosas buscando electrizar mi mano yerta.
Los pétalos ahuyentan a la vida con plástico respiro inesperado su tenue ventilar inusitado expresa muy fielmente mi pasado; pasado que es fantasma y es espectro de trozos de neuronas condenadas que plañen sus hormonas y endorfinas cual fueran las banderas de victorias; si todo lo que quedan ¡son derrotas! volando como buitres sobre dunas que cubren las espadas corroídas, las dagas, los cañones derruidos, las aves que no vuelan hace siglos, los fósiles callados del olvido y el sueño concubino del desnudo perdido y extraviado en los arcanos de un cuento fabulesco y oprimido.
Las flores de vinilo en mis balcones remembran las antiguas tradiciones que mueren en desuso por traiciones de nuevos y modernos corazones.
Lo sé, ya lo entendí voy en bajada y mi época de oro ya pasó pero es que el corazón este travieso no siente que se ha vuelto tan añejo y créese valiente quinceañero en busca de aventuras y consuelo y vida, nueva vida, vida plena…
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Poeta
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Bramidos, berridos, chillidos, aullidos; dolor que se esconde, se cela, se guarda, dolor de una noche desierta y tan parda que llora, que grita, que emite quejidos.
Los goces y sueños que yacen dormidos; la presa que espera en el salto que aguarda, la fiebre de amores, el beso que tarda y el eco disperso de tiempos perdidos.
Pedazos, retazos, recortes barridos de historias que están en perpetuo letargo dejándome un dejo cargado de amargo
y un viejo retrato que yace en la hoguera y un viejo recuerdo de antaña quimera de abrazos que fueron a mi alma ceñidos
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Poeta
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Elipse y espiral, ondulante, circular y bella Parábola hiperbólica de mis sueños paradójicos Es tu silueta un imposible de armonías deliciosas; a mi vista y a mis ojos: eres ninfa y eres musa y eres diosa, eres ancla en que se anclan mis anhelos, eres nido en que anidar mis orbes quiero, eres plancton de mis mares, de mis playas y eres luna a las mareas de mi celo.
Elipse y espiral, ondulante, circular y bella Poliedro que amotina mis pasiones y deseos Es tu figura un increíble de acordes melodiosos y de diáfanas y nítidas sesiones musicales: eres diana en que despiertan los rumores de mi aliento, eres alba en que despliegan los colores de mi vida, eres selva en que se nutre mi más preciado viento, y eres brisa en que se mecen todos mis sentimientos
Hay pirámides eternas resguardando el rojo cáliz de tu pecho Hay tesoros escondidos en la jungla pequeñita de tu vientre Hay frenéticos deseos de mi piel por sembrarse en tus vergeles y hay silencios despiadados arrastrando mi futuro muy muy lejos de tu lado…
Elipse y espiral, ondulante, circular y bella: en tus curvas mi esperanza se acurruca y se refleja pero eres tan lejana cual la más lejana estrella
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Poeta
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Una novela de amor quedó prendida, en los muros de nuestra habitación ebrio de amor y dolor, allí amanezco cada día, sólo para besar… tu fotografía. Las calles llenas de ilusiones mustias con bucólica indiferencia miran… el paso sosegado de mi andar, ya no llevo prisa, llevo tu recuerdo. Mientras voy curando viejas heridas de amor me llega un bisbiseo… te diviso, te busco… y solo hay viento, con arrítmica abulia, sigo mi camino. El manto de la noche envuelve la villa y yo sigo en el huerto aquel acariciando nuestros nombres en el árbol , donde te di el primer beso. Tú no vuelves… pero siento tu presencia, ¡y vuelvo a ser feliz… y vuelvo a sonreír!... sólo para volver a despertar… huérfano de ti, de tu amor y de tus besos. ¡Que te olvide!... me exige la razón! pero... ¿¡cómo te saco de mi corazón!? · Delalma
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Poeta
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Somos parte de ese sueño, Que nos hace caminar en el azul del cielo Al solo recostar nuestro rostro en la almohada Nos dejamos llevar, como hojas al viento Vagamos en el firmamento en ese sueño los dos Sintiendo el aire en la cara y El sereno, que enfría el viento, que Se detiene al contacto sublime de tu aliento… Rondan los sentidos, cual águila al viento Esperando el momento de besar tu boca Melodiosa y frágilmente llega a tomarte Cual aire a su rosa Rasgando el viento con tus suspiros Adornando el cielo Cierro los ojos para alcanzarte en el infinito Para acariciar tú pelo En el cual se poso la noche Como el atardecer en tus ojos bellos
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Poeta
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Ojala mis letras Te acaricien, y en ti se queden Que mi voz, se tu acompañante Que el viento la lleve, siempre A donde vayas.
Ojala pienses en mi Cuando las escuches o las leas Que la ternura te inunde en ese momento Ahogue tu tristeza y te haga sonreír A pesar de la ausencia
Ojala siempre seas, Esa parte que me inspira A escribir mis versos Que seas siempre parte de mis recuerdos Y vivas en el presente en mis pensamientos
Ojala que mis ojos Se puedan mirar en los tuyos nuevamente Y mis labios calmen su sed en tu boca Porque mis labios necesitan de tus besos Como mis manos de tus caricias
Ojala que recuerdes Que mis brazos, son el refugio de tu cuerpo.
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Poeta
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Tenías un gran amor como el mío pero soltaste mi mano, ahora vas por el mundo sin rumbo, tal vez así sea tu destino. Pero dijiste “te amo”, y yo te creí como creen los enamorados ¡locos perdidos! que se vendan los ojos para ver de su amor, lo mejor... Y luego me culpas, ¡me culpas!... llevo puñales clavados en el corazón de tus celos, de tu agravio y tú desprecio y aunque palabras… ¡queman, duelen y matan! ¿Qué te perdone? ¿Cómo podré?... me enseñó mi madre que es mujer santa… “Hijo no ofendas a nadie, para que nunca pidas perdón” y yo a nadie he ofendido, por eso no sé perdonar. ¡Yo te olvidaré!, si apenas había empezado por ti mi querer… y antes que digas que tú olvido es mi castigo… ya alisté tus maletas corazón… Ve con Dios y que la suerte te acompañe. Delalma
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Si usted dice que yo la amé, como cuenta que lo hice… tal vez me diga la verdad… pero ¡yo no la recuerdo ni como amistad! He gozado de afectos y pasiones unos buenos… otros mejores, son ocultos de mis noches de mi cama y mi morada. También traigo en la memoria, gratos momentos de mi historia, ¡Algo malo me haría usted en la vida! ¡Pues a quien se ama, no se olvida! ¡Al amparo de la noche silenciosa tuvimos nuestro amor a escondidas! ¡Fueron quince los años que vivimos… con el fuego en la piel, luego ambos partimos! ¿Y lo cuenta usted… así como tal cosa? ¿Cómo cualquier noche de aventura? ¿Qué idea perturbara hizo que volviera?... por una quimera, un ensueño, un recordar. ¡Tal vez usted fue una mujer mala quizás por eso, no merece recordarla! El nombre de señora… no se gana en cualquier cama, se gana siendo dama respetando a quién se ama. Usted vino por lumbre… como es su costumbre, porque gusta de moneda que la alumbre; no se calcine… recoja el alias y camine. · Delalma 1/IX/04
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