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Te respiro
Mis pulmones henchidos respiran tu olor a través de la distancia aroma a verde pino, a pasto recién cortado, a hierba mojada.
Te huelo y evoco tu imagen ya borrosa en el manantial de aguas solitarias tu rostro se desliza, se desborda.
Inhalo tu bálsamo embriagante que me domina y destierra de la imaginaria tranquilidad que ingenuamente poseía.
Te respiro y te vuelvo a respirar entras en mi cuerpo circulando mis fosas nasales traspasando mi alma sombría alcanzando mi organismo ermitaño anhelante de ti.
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Poeta
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Llueve es noche cerrada, no hay luna tampoco estrellas todo està inmensamente nublado a lo lejos se oye el bramar de la mar. Me asomo a la ventana se me ocurre una idea, salgo y me dirijo a la playa el viento juega con mi pelo el mar baña mi cuerpo todo es como una noche de brujas me adentro a la mar en un momento todo acabara suenan los acordes de la música marina y el mágico canto de las sirenas y ella que se sentia tan sola y no le importaba nada de este mundo se dejo hechizar poco a poco entró en las profundidades del mar y tras un momento ya no se vió, el dolor acabó dejando como rastro la estela del mar. delfin
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Poeta
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Te busco,te llamo...no estas presente, en vano te hablo,tú no dices nada, beso tu boca,te beso la frente, te digo cosas...estas tan callada.
Te metes dentro de ti obstinada, y te noto asi,desde tantos meses, sin hablar nada,tu boca cerrada, y yo siento que muero tantas veces.
Como podré llegar al fin de tu alma, si solo estoy en la noche apagada, y te platico y ya pierdo la calma, con tanto que te hablo,y no dices nada.
Palabras que terminan en vacio, las mismas que murmuraba un dia, cuando yo sentia tu corazón mio, y no sabia de la tristeza mia.
Grito tu nombre y me inunda mi llanto, no respondes,no te sale sonido, solo es tu retrato que quiero tanto, al que yo le hablo...muy pasito al oido.
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Poeta
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Querido: Soy una mujer con el alma desolada escribo esta carta con fin de algún día encontrarte. Hoy ya me canso tanto de esperar, si sólo vinieras una vez más junto a mí. Te escribo con lagrimas en los ojos, estoy atenta ami alrededor, a los que me rodea. Si hoy pudiere yo saber dónde estás, tan sólo una pista para poderte encontrar. Si pudiere yo ser el viento para poderte ver, ese que viene y va, el que no cesa y no descansa. Por favor, vuelve a casa ya me canso de tanto esperar. Amor, creo que ya pasado tanto tiempo ya sólo es tu cara lo único que recuerdo, tus besos y tus caricias es lo que más anhelo. Te quiero, y sin ti sobrevivir no puedo. Amor, ya eres libre para desear, lo que tú quieras aunque yo esté aquí sufriendo, descubre mundo. Amor, si algún día vuelves y yo muero, sabré que no estoy sola. No estoy sola, tu eres el que me hacía soñar,reír y gritar. Tú, mi gran anhelo, vente y no vayas,quédate. Pero yo sé que tu corazón me acompaña en las buenas y en las malas, sé yo, que no estoy sola
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Poeta
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Entre las olas navegando veo yo los barcos de papel surcando en un mar sin esperanza. Entre olas yo voy sin rumbo fijo hacia el sol, me pierdo en el atardecer del día. Entre barcos camino y entre estrellas parece todo mio nunca pude sentir tan ansiada esa melodía. Entre la noche miro a la luna y siento como pueden tan pequeñas ser las cosas. Entre la mañana miro las nubes como si fueran algodón todavía no me despierto, siento que me desespero cada día más. Miro al cielo pido un deseo caen las estrellas y ya me vuelvo. El mar no está hecho para mí sólo para los marineros barcos de papel es lo único que veo.
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Poeta
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De tanto descender y volver a ascender por desiguales sendas entendí que somos lo que nos decretan los días, sé suspira de amor más de una vez pero sólo se aflige el espíritu por un exclusivo querer, en este ciclo vertiginoso que algunos llaman existencia me he ido desmoronando desde la cima de las alegrías hasta encontrarme sumergido en el volcán ardiente del olvido, con la perturbación de este destierro que jamás imaginé hoy comprendo con la espalda carente de abrazos que es parte del camino que me tocó recorrer, la travesía ha sido oscilante y estoy llegando al final del viaje, espero que me reciban con una flor en la mano y una bella sonrisa en los labios.
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Poeta
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Hoy no quiero escribir
No quiero insistir en ningún papel, de cuanto y de todas las formas que te amo, no quiero buscar en la memoria ni rebuscar las palabras bellas, los sustantivos fuertes tampoco o aplicar con acierto los adjetivos, no quiero encontrar el ritmo.
No quiero recordar que hice cuando nació mi pequeña Ruth, porque siento entonces cuanto duele la distancia y cuanto molesta el insomnio, es que no puedes forzar los sueños porque estos se espantan y escapan por largo tiempo.
No quiero hablar del tiempo, pues su marcha es glacial, inconmovible y su velocidad aún más indescifrable, que sencillo sería todo si hubiese como manipularlo, más sin embargo la intensidad de vivirlo se diluiría.
No quiero escribir de mis miedos, no quiero ser vulnerable, nunca quise serlo, quizás debí mostrarme menos, como el tiempo, creo que la fragilidad encuentra complementos valiosos y no quiero hoy saber cuantos perdí o los ignoré.
No quiero describir cuántas margaritas y rosas podrán caber en el jardín de la casita blanca de nuestros sueños, no sé ni cuantas habitaciones tendrá es que estarán las que queríamos y las que querrán nuestros hijos, pero todos sabemos lo cálida y acogedora que la haremos.
Hoy no quiero escribir, es que desperté recordando que soñé y estaba lejos y otra vez sólo tenía las líneas como puentes, ojos y caricias, y volvía el insomnio y el lacerar de la distancia, no quiero escribir, duele el hacerlo.
Hoy no quiero escribir quiero nada más mirarte, quiero cerrar los ojos y pretender soñar, para buscar un estallido de luz un aroma, cualquier sensación que nos permita despertar, percibir el amanecer que buscábamos y que dejó de ser una tentación.
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Poeta
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Canción, balada, no sé…
Tan solo, imagina la brisa recorriendo la floresta, el trinar incesante de todos los pajarillos, haciendo la introducción de esta singular canción, que complemente como notas de requinto, el acelerado palpitar de este loco corazón y como pausas exactas, todas aquellas palabras anudadas para siempre en el sin fin de la nerviosa garganta.
Y es que el silencio y la quietud, son parte del ritmo y del movimiento, ¿de qué otra manera podría entonces? encontrar en la solitud el espacio preciso para disfrutar estos arpegios a fuego lento, para explorar en el aire, la nieve, el agua, con los ojos secos de ansias, de formas, con las manos anhelando atrapar aquella cadencia exacta que conjugue: el batir de las olas, el suave mecerse de la arboleda toda, del delirante encanto de tus caderas en febril movimiento.
Imagina, ingresar muchos violines con sus acordes inundando como cielo claro, mezclándose en extasiante embrujo con las taladrantes notas de un piano, dejando el ínfimo espacio para la voz: ronca o ligera, suave, alta, no importa, si se entremezcla como agua cantarina, que llega desde distintas fuentes para arrullar un mismo remanso, para ser muchas de esas gotas desbordando en una especial catarata de sonidos para ti.
Imagina que hay un fondo de compases que desde quenas, flautas y saxos llegan para levitar el alma y llevarla a perderse en el universo, en tan solo un instante, hasta que un tropel de platillos, bongós y tambores consigan esa nueva pausa de estallidos, para un nuevo interludio de la voz, que diáfana llega para acariciar y deletrear ensoñadora lo que soñaste corear liberando sin compasión todas las ansias.
Que se vuelquen en creciente intensidad el romperse de las olas, el viento jugando a través de todo y con todo silbando y volviendo a jugar con sonidos en variedad, y el coro que soñaste ahora multiplicado ingresando pegajoso en todo tu entorno, tarareado por quienes tienen voz y mecido por cuanto existe, haciendo suya tu canción; entonces suelta toda tu voz, que se descargue con toda su potencia, con el encanto y dulzura que acaricia, con el tesón y la determinación de sentirte viva, de ansiar amar y recibir amor a raudales, de siempre soñar, volar y cantar… cantar siempre, siempre cantar…
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Poeta
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Me llevo
Los mil caminos y el límpido cielo, se abren una y otra vez en mis días y debo volver a caminar cada vez, entonces hay que preparar equipaje, algo ligero para hacer más ágil la tarea, hay que llevar lo de veras importante, tu sonrisa por ejemplo, con ella tu imagen preciosa para alimentar mi aliento, todas nuestras ilusiones y sueños para saber que todos los caminos y el mismo cielo, no son suficientes para encontrarlos, hay que construirlos.
Me llevo entonces la memoria, como podría sino mantener la dulzura de tus labios latente en los míos, y el brillo de tus ojos, única luz para romper con sus destellos la oscuridad y las depresiones, me llevo el abrigo de nuestra proximidad para vencer la añoranza y las inclemencias del frío, me llevo los susurros quedos de los instantes sublimes, para multiplicar el vigor y escarbar aún más allá del horizonte.
Me llevo todas las sensaciones con las que has alimentado mi cuerpo, no importará entonces, si el pan o el agua escasearan, es que despides ahora al hombre de acero, que se tornará al volver a tu regazo, en el amante niño, finalmente en casa, me llevo por ello las siluetas pintadas con la aurora, de tu cara bonita, de tu geografía adorada, me llevo tu ternura y caricias, para caminar sin temores, para ser sensible y generoso.
Me llevo la luna llena que tantas veces nos cobijó, me llevo la música y tu voz ¿qué más puede pedir mi maleta? Me llevo el aleteo bullicioso de nuestros pajaritos, su canto y su vuelo maravillosos, me llevo tu alegría y los momentos únicos, me llevo tus suspiros, Me llevo sobre todo las ganas inmensas de volver a estrecharte, besarte y mirarme en tus ojos.
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Poeta
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Amor de medianoche Hemos recorrido el día y ahora nuestros pajaritos duermen, olvidemos las horas recorridas, dejemos los disfraces de la rutina, abandonemos las preocupaciones, y preparémonos a volcar nuestras cataratas de sueños; permite que navegue, que vuele en el embrujo de tus soñolientos ojos, que descubra astros nuevos en la vegetación de tus pestañas, estamos en la frontera del día y el murmullo de tu respiración sabe a complicidad, a invitación deja que descubra tu exquisita desnudez, no importa el frío, aquí tienes mi piel para abrigarte, ahí están tus cálidas manos para acurrucarla y mullirla, mientras se desbocan a ramalazos el rozamiento, el bendito tacto, para agitar el viento, para contorsionar los linderos del paisaje, para con el reflejo de la luna recorrer el valle de tu pubis, para encontrar juntos la cadencia de nuestra danza, del apetito por pescar las gotas de ambrosía, sobre las playas de la piel al compás de las expresiones quedas, bajo la torrencial tormenta de nuestros besos, vamos mi amor devora conmigo la cena de los delirios, reventemos la noche en la mitad de su extensión, somos ahora un puente entre ayer y mañana, paseemos sin temor en nuestra estrella fugaz, abandonemos la Vía Láctea y perdámonos mientras se rompe el día en algún oasis taciturno de cualquier agujero negro.
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Poeta
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