Recuerdos del futuro, espectros penitentes, se retuercen en el purgatorio de mi mente, desquiciadas cuadriculas, de un rompecabezas surrealista, abisales moluscos incrustados en el horizonte de mi cordura son imágenes potenciales, sucesos nonatos que esperan su instante hechos imaginados, en neuronales matrices, torturadas por el dolor de querer... ser, que sangran lagrimas, de olvido, tapados gemidos, ansiosos de... nacer, sentidos recuerdos, luchan intemporales, eternos carentes del espacio útil, que otorga la materia de la realidad, para convertir por maléfico conjuro un vuelo, libre etéreo, en concretos barrotes de... soy donde lo abstracto termina hoy, asesinado... siempre
El mundo no se acabó!! como dicen que el Maya profetizó el mundo sigue girando y el hombre sigue soñando en alcanzar lo anhelado Espero que el mundo nuevo renueve la luz de antaño y libere la mente de la ignorancia esclavizante para que el hombre renovado viva plenamente sin ataduras de su pasado viviendo en el nuevo mundo ECM 211212
La naturaleza grita suavemente, en los oídos de egoísmos alegres, por sentir tu aroma subir por el viento. ¡Creí que todo se volvería a mi! Al ver mi tristeza sin fin, pero aun la desfallecida habitación, el mundo seguía girando sin razón, sin saber que bajo el techo, moría yo. Aun cuando más grande resultó mis sentimientos, ni siquiera el sol se de tuvo a pensar, ¿por qué muero yo? Las noches, las estrellas, las pisadas de hombres soñadores, que despiertan en seguir soñando nuevamente, ni aun así se preguntaron, ¿por qué un raudal de llanto? Saliendo de mi alma, creí que todo terminaría, pero me di cuenta que el amor en mi se consumía…
Truenos de alocadas nubes, provocando la sombrilla de sonidos tristes, llorando en pañuelos viejos, erizando mi cama por volver a vivir en tus cabellos, que mataban la agonía de oscuros días; creí nuevamente que todo se volverían a mi, al ver que sufro por ti, al ver las gotas de sangre y huesos secos que llaman solamente por ti, el mundo gira igual, y lo seguirá haciendo, ni siquiera es capaz de preguntarme ¿por qué vivo sufriendo?.
Autor: José Monnin elpoeta Limpio-Paraguay Derechos reservados Del libro: “Tu poema entre las sombras”
Entre telas, formada en sillón, el polvo trasnochó la amargura que jamás se oyó, mientras afuera llueve sin razón, tus pies buscan el pecho que tengo yo, heridas rotas, tiempo cuajado en un vaso de aromas soñolientos bajo el techo que se olvidó mojar mis esperanzas de nubes equivocadas, ni aun así, era escatimada aquel laberinto de archivos y memorias tristes que son alimentos para el moho verdor, burlándose entre los archivos de polillas soberbias pisoteando mi fe. ¡Y, todo mi amor…!
El olor a mudo viejo, que no aprendió a deletrear, el afán de tus besos secos, como sello registrado para mi tiempo cuajado. ¿Qué digo? ¿Por qué lo digo? Si soy un vaso roto, sin valor para tus ojos; sangre hirviendo techos de arenas perdidas entre las arenas de aquel hogar subterráneo de gusanos, bailando por mis llantos, como si fuera una canción de amor para sus pies sin botas que no van a mi compás; ni aun así será imprescindible las letras de húmedas esperanzas, de que más tarde, tal vez, pueda ya desaparecer, cuando vengas a este atardecer, dónde el tiempo se cuajó por verte desparecer; no abras entonces las memorias de mi ser.
Autor: José Monnin elpoeta Limpio-Paraguay Derechos reservados Libro: “Tu poema entre las sombras”
Cuando la ceniza muere de mar vertical. El pájaro corroe cubriendo rinocerontes. Porque en la pradera vuelan los relojes. En armonía del infiltrarse al estropicio. Del hombre frasco al sol una mejilla. Diciendo hojas al otoñal refugio grave. ¡Cada mariposa tiene cocodrilos dientes!.
En la copa una distante maleta. ¡De la jirafa que un leopardo merece!. Por morir imaginando cuatro dulces hormigas. En la soledad qué cubre camas a cucharadas. En los techos del olvido que no termina una pijama un pétalo traga. En el tiburón sonriente la tortuga tibia. Por eléctrico agujero.
Infiltrar se entre los besos espirales. ¡Al vértigo caldeado del vigor áureo!. Desnudando Al Destino inmortal recuerdo. ¡Noche y día!.
En la retina rebelde luz de las pestañas. Un escritor de colores al perder un verbo, en el título que exclama. ¡Animales desnudos!. Y con los insectos hablando unas sillas ríen. Tan fuerte, como impresas tienen el sabor. ¡Del nutrir la clara mata un huevo llama!. Por el íntimo permanecerse ajeno a cada rato. En el fondo del porque, donde nace sin misterio, la memoria del centavo tejiendo incertidumbre, al prudente clavo, del tono anaranjarse pálido.
¡Más inmortal entre una mínima eternidad frágil!.
Estropicio, es tropicio del dormir atropellado. En el camino perplejo de apretones. Desvistiendo. Al... Transparente asombro yerto. ¡Siglo a siglo!.
Con la clara confusión que oculta se denuncia. ¡En el permanente secreto más evidente!. Con la fruta de los ídolos equívocos. En la discontinuidad opaca del ópalo quedarse. Del hastío, del estropicio, propicio es infiltrarse.
Del hastío. En vigoroso vuelo joven. El claro alondra el frío. Donde mudas flores sin nueces suenan. ¡Al malsano licor matinal en cuarentena!. Sereno nadador.
Por la esfera de los valles voluptuosa blancura. ¡Surge minuciosa cada erupción!. Tan cifra literal, lateral del litoral. Una carreta descortés alumbra. ¡Al ínfimo descansar pulsátil!. Haciendo lombrices águilas. De puntas patentes parcas. ¡Ventas, jabón jamón cartas virtud del tiempo!. ¡Ratas, ratón rudo enredadera virtual del humo!. En la opinión amarilla del nopal un pordiosero.
Será Vidriosa La sed de los peces nada desgajada es, migajas de arroyos, en fuertes cataratas, engranajes en la sección áurea, arenosa, en la escuadra del papel, cobre al vidrio, por eso, las burbujas. Las marcas dan, a los dedos en los extremos incomprensibles, del cemento. Del álamo amarillo y lejano.
En Lo disímil Del No obstante En Los rasgos Esenciales De bellas formas Hay Un irreductible Porqué Del silencio Que atraviesa La Instancia del espejo Del imposible Al nuevo margen perdido. ¡Con la ficción que corre, bajo el discurso!.
Sed de espantar rastreo obscuro peluche escucha amable esquirla.
Migajas sobre espectros sanos. ¡Seis salen nadando orando!.
Será el porqué de vidrio disímil plástico. ¡Qué recorre incorpóreo al bosque!. La razón fracturada el pecho. El sentido viable, inestable. ¡En la realidad anclado sueño!.
Por La voz vivida del candado. Espinoso.
Lenguaje despojado que desmiente. Al papel del emerger insomne. ¡En el ámbito qué solo excluye!. La deshecha y marginada consciencia. Un torbellino entre pocos charcos. ¡Al tigre del arroz cocido!. Pecera y billetera.
Paz de pena. Pana y porcelana. ¡Paso vil!. Inmediato. Desigual.
¡Quejumbre de podredumbre!. Ensordecimiento del quebrantamiento. ¡Deshonroso garboso alabancioso!.
Pecera del pesar pesado. En La Timidez Accidental Del Ágil sólido hábil neófito ¡Del escándalo fructífero satélite! Como ¡Del célebre célibe cíclope!.
¡Oh, ya no lo sabemos!. Olla de fantasía. Ollar de caballería vacía. Del ánfora disímil una pecera vana acuosa.
En la red de las macetas las respuestas riegan floresplásticas en detergente de dóciles camisas del armario un recetario en bicicleta pide salir de lasmanos menos invisible por el rectángulo minúsculo tropezar del dátil de los augurios que mueren del destino envenenado el intestino por la mansa y contundente aguja transparente en el agua frágil de la imagen inconstante en el camino sólo y más corto de una pálida pantera de cantera salada en el plano de azotea cambiando trenes en cuarentena por la estepa dócil del clan completo hecho garras de tigre en un buzón hecho del destino de los últimos recuerdos de mañana dibujada tarde y noche en los ojos de la cera de un cariño perdido bajo una vela, un lápiz dibuja plumas volando del carbón verde amarillento encima de las hojas del otoño.
Suave vuela bajo un alud petrificado...
Por buscar lo dicho mañana espero al eco forastero del paisaje silencio envuelta la nieve de pieles amablemente infructuosa Suave Música melodía del café pobre Vuela Una mañana que no acabará jamás Alud Cual fiel roca cualquiera Al poco En la montaña un pastor ser Un frío de cualquier hielo Hilo dispuesto a ser tela Un calor de cualquier fuego ¡Flama!...Más o menos indispuesta A ser vela enrojeciendo al sosiego De inverosímiles árboles a lo lejos Del tronco cargando las nostálgicas rodillas el aire acampanado del reposo sonrosarse los bolsillos extraordinariamente altos en la marcha sobre el techo eléctrica parecía la sombra un buen rato ¡Alud, alud!... Suave vuela suave vuela... Del frasco dónde un mar se oculta dos, tres veces, en la memoria salada espuma en la blusa malva henos llenos avenando un trigal cada león...¡Algas!
Sentado estuve, sobre esta roca de sueños, ahí permanecí diez mil lunas. El barco con sus redes buscando peces de colores, el viento un poco fuerte rompían los hilos de madera tallada en un te quiero, ¡crecían los ríos! ¡Bajaban las noches a tomar gotas de rocíos en la taza de un corazón perdido! ¡Los lagares de tus labios entristecidos gritaban en la ausencia de tus besos desaparecidos…!
El sur traía aquella palabra, que cayo del arpa sin cuerda, entretejiendo sueños y esperanzas, ¡calle por un momento! Cuando la niebla cegó mi entendimiento, ¡calle por un momento! Cuando caían las lluvias de sangre sobre mi pecho, ¡el sabor amargo! ¡La canción desesperada! El duelo de mano a mano, sin decirte un te amo…
Sentado estuve, sobre esta roca de sueños, las flores conocían mi tormento, el sol mi calor. ¡Mientras las hormigas llevaban en partes mi corazón! La roca de sueños permanecía, ¡mi cuerpo se iba! Lentamente caía a la fosa de Sombras tenebrosas, ¡mis esperanzas veían que tu sonrisa cubrían las diez mil luna! En un instante dejó de ser un sueño, porque en el sueño estaba yo.
Mientras meditaba el agua caliza encaló mi cuerpo y el jabón de arena rayaba lavazas en sangre de espuma colmada de rotos, huecos diminutos por donde fluía el aura del agua; el aire siniestro me llenaba el rostro de hilachos de miedo y el espanto huía con voz retenida entre la ventana indivisa de fuego… Infierno impensado tirita el verdor y la sequedad del enigma hurtado, la fuente de arcilla la tierra dañaba; mientras meditaba árboles de humo con hojas de cera alambran el suelo donde las goteras impuras revientan, el recelo ingrato de harapos rellena, el cielo entablado silencio diserta, los rayos constantes de las sombras tientan al cuerpo mermado de hule y de cables; la senda está abierta con hilos y leños el sitio ornamentan son los miserables, los muertos con vida van a la palestra del agua mojada con cara sedienta, el flujo demuestra mientras meditaba el temor aumenta.