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Oda al Perdòn El Perdòn es como una bailarina, porque danza con amor.
El Perdòn es como una bailarina, por su Pasiòn.
El Perdòn es como una bailarina, por su Dedicaciòn.
El Perdòn es como una bailarina, porque se disfruta una canciòn de amor.
El Perdòn es como una bailarina, porque danza con amor.
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Poeta
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Oda al Perdòn El Perdòn es como una lluvia, porque cae del cielo.
El Perdòn es como una lluvia, porque nos bendice con su amor.
El Perdòn es como una lluvia, porque tiene mucho amor.
El Perdòn es como una lluvia, porque nos produce Felicidad.
El Perdòn es como una lluvia, porque nos limpia por dentro del Rencor.
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Poeta
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Oda al Perdòn El Perdòn es como el dìa, que prodiga amor.
El Perdòn es como el dìa, por su sencillez.
El Perdòn es como el dìa, por su brillantez.
El Perdòn es como el dìa, por su suavidad.
El Perdòn es como el dìa,porque prodiga amor.
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Poeta
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Oda a Ella Ella es como una flor, porque perfuma mi vida.
Ella es como una flor, porque disfruto estar con Ella.
Ella es como una flor, porque es muy fràgil.
Ella es como una flor, porque es muy delicada.
Ella es como una flor, porque es muy coqueta.
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Poeta
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MADRUGADAS ENLUTADAS
Lloran las madrugadas enlutadas y tiernas. Por los grises algodones. ¡Desolado leopardo de bordones!. Por las rudas heridas del otoño. Lloran las madrugadas enlutadas y tiernas. ¡Lloran, lloran!. Las madrugadas enlutadas.
Y los tiernos, algodones grises, muy grises y desolados. ¡Desolados leopardos en el alma!. ¡Lloran, lloran!. Las madrugadas enlutadas.
Leo Pardos crepúsculos de madrugada. Tierna. Enlutada luna de carne herida. Al ritmo de las penumbras. Gris. Muy gris, el rudo llanto del otoño. ¡Desolado!.
En lo profundo de las manos la luna, duerme desnuda la fragua en vela, con el néctar de mil noches, con el corazón de mil anhelos. ¡En lo profundo de la fragua!. En las manos indulgentes del cielo.
¡Enlutadas, madrugadas, enlutadas!.
Lloran, lloran, leopardos y madrugadas. ¡Con el perfil aceitunado cutis!. ¡Con el bordón imantado!. Lloran las madrugadas enlutadas.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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VESTIDOS POLVOS
Investida la lluvia con una gota, de la humedad hermana, de la espiga sin fatiga, ¡Crecía con el pétalo color ternura!. En la gota de vida perfumada. En las hojas del vuelo de la nieve. En el rumor limpio mantel de miel. ¡Vestidos tres polvos!.
Apacible la cascada bailaba, con los hilos plateados de la luna, bañada con la brisa fresca, de cada luz y estrella. Al ritmo de constelaciones espumosas, blancas naranjas verdes violetas, en las pupilas maternales de la noche.
¡Vestidos tres polvos!. Tres. Polvos. ¡Vestidos!.
Cautivados tres espejos, en un vergel de reflejos. ¡Cosechaban ilusiones!. En el rostro de cometas. ¡Calmados, aceros y destellos!. En la palma de trigales. ¡Cultivaron infinitas mañanas!.
¡Vestidos polvos vestidos!.
Para palpitar los años y el espacio. Una sola gota basta. Una lágrima de certeza. Una pupila para dar el viaje. En las nubes de los tiempos. En las noches de los días. ¡Investidos con la pureza del polvo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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ENSELVADO ROJO SOÑAR
Enselvado Rojo Suelo ¡Infame retorna! Enrojecido sueño selvático perfiló cada semilla y ceniza el tiempo verde lejano y tranquilo. Ayer de paz, encantadoras nubes Ayer De paz... ¡Encantadoras nubes!.
Rojo de muerte, roja pesadilla ¡Roja como todas las inocencias muertas!. En los infiernos azules En los pasados huesos.
Enselvado. Rojo suelo. ¡Infame retorna!. ¡Zanjando turbias incertidumbres!. ¡Acariciando nobles esperanzas!. ¡Pero ya no!. ¡Nada será jamás igual!.
Nadie de sano juicio. ¡Cruza los brazos!. Crucifica su fe. Ni las rodillas inclina. Menos. ¡Oh, menos!. Ninguna memoria. Nadie de sano juicio. ¡Nadie que tenga alma!.
Rojo muerte, rojo selva, rojo infame. ¡Pesadilla roja de azulejos, los infiernos!. Las fresas goteando. ¡Secas fragancias inocentes!.
La vida preciosa. ¡Perdió su valor!. El honor un vago. ¡Vapor sepultado!.
¡Lenguas multiformes que deforman!. ¡Lenguas de sepulturero!. Por el honor de los cerdos. Por toda. ¡Adefesiogénesis!.
Selváticos balcones de cerdo y perla, divertidos tejen huecos mañanas, al compás de los venenos, con sus lenguajes absurdos.
Absurdos invasores. Infames fracasos. De los... ¡Últimos tiempos!.
Turbulento, sediento y extinto. ¡Enselvado rojo soñar!. Rojo muerte, rojo azulejo. El exterior mana. Tempestades humanos fracasos.
¡Pobres visiones, en los espectros del hambre!. Maldición de los cielos, bendición del infierno. Rojos azulejos, rojos muertos, rojos suelos. Enselvado, salvado en sueños. ¡Amor de pesadilla!.
¡Pobres visiones, pobres consciencias, si algo tienen!. Consciencias del humo, postrero. Fe de barro culpable. ¡Enrojecido cada sueño del cielo!.
Semilla y ceniza del tiempo. ¡Solo ceniza de humanos!. Humanos que ya no son. ¡Humanos que ya no existen!. Semilla y ceniza. ¡Bajo la piel!. Seca arcilla enferma. ¡Selvático sueño desangrado!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Soy un viajero del tiempo, pues me siento en una silla de escritorio y siento como si surcase unos vientos con sabor a pasado y como su flujo fortuito me regresa a la Grecia de hace tantos siglos a un pequeño asiento entre los discípulos de Eurípides de quien escucho la pelea que libró Ulises con el cíclope así como las traiciones y mentiras de la vida de Electra y mientras escucho las 19 tragedias de su propia boca su magia me sirve como bote en las olas del tiempo que me llevan al siglo XIII en Italia justo a tiempo para acompañar a Dante en su paso del infierno a paraíso y para deleitarme con su poder de en una frase ser capaz describir el dolor más intenso o el amor más hermoso, y al llegar a este soy enviado al renacimiento en Inglaterra en donde veo a Shakespeare y a su fierecilla, domada, vivo aquella noche veraniega de ensueño, miro la determinación en los ojos de Hamlet y atestiguo en primera fila las bellas frases que nacen del amor que une a Romeo con Julieta así como las trágicas escenas que nacen de las tiranías de sus padres, y me hago una carroza con la belleza de sus obras que halada por mi amor a la literatura me lleva al 7 de octubre de 1849 en donde presencio el entierro de Edgar Allan Poe, poeta sombrío que en mis días de tristeza siento como si sus versos me entendiesen, y avanzo hasta los años 20's en donde leo a Hemingway y vivo con él la guerra desde las filas italianas, miro como su amor florece mientras todo a nuestro alrededor perece y en aquella ambulancia que conducía avanza conmigo y me lleva hasta Alemania donde su aliado de guerra y de pluma Herman Hesse me cuenta la historia de Demian y lo que ocultaba su existencia así como los pasos de Sinclair que no dejo detrás su paso, y miro a los ojos a Siddhartha y me siento capaz de saber qué es lo que su corazón siente pero tan solo veo el reflejo del mío en sus retinas, y regreso a mi presente un tanto más sabio y más deseoso de conocimiento, y de viajar en el tiempo a lugares aun más hermosos a través de sus libros
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Poeta
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ADIÓS EMBALSAMADO Por el adiós en los ojos viaja la noche. Ultima campiña---Obligada. ¡Pequeña balsa!--De sombras. ¡Amapolas negras aniquilando recuerdos!. ¡Nunca más será otra vez!.
Por el adiós retorcido. Anclado de nuevos anónimos. En los años-¡Qué sutiles!-¡Se diluyen!. En los niños-¡Qué muchos!-Mueren.
¡Nunca más será otra vez!.
Por el adiós enemigo de la vida. Los inolvidables implacables. Los inevitables dramas. Muertos tiempos-¡Más y más!-¡Profundos!.
¡Nunca más será otra vez!.
Por el adiós de niebla enferma. Miles-Fueron sepultados-¡Los alientos!. Y sin embargo-Tal vez-Mañana. Los siglos-Terminen-Simultáneos.
¡Nunca más será otra vez!.
El debut de las agujas. Por el adiós al siempre. Por el ingrato diminuto. El paisaje desmembrado.
¡Embalsamado, adiós, embalsamado!.
Anclado-Al siglo- Calcinado. ¡Negro gris de blancos infinitos!. Últimos y anónimos recuerdos. ¡En los ojos de las sombras!.
¡Adiós embalsamado adiós!.
¡Nunca más será otra vez!. Enemigo de la vida-Niebla enferma. Bendición de cadavéricos perdones. ¡Retorcido adiós anclado!.
¡Nunca más será otra vez!. En los años muertos. En los inolvidables suelos. ¡Adiós embalsamado----- Por todos!.
Nunca más será otra vez. Más Será ¡Otra vez!-¡Adiós embalsamado!.
¡Esqueléticos perdones asesinos!.
Bendición de cadavéricos perdones. De Cadavéricos Perdones.
Porqué ése adiós-Fue último-¡Adiós!. Por El Por el adiós-¡A la última noche!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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volverte a ver con tu amor de estrellas con tu sed de pasion te amo y no se porque pero estas instalada en mi con tus besos de amor con tu deseo compartido ven y vuelve sos la esperanza de un amor desvencijado por el tiempo
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Poeta
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