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CON PAZ TAL VEZ...
Tal vez en las cuerdas de las ramas. En cada lienzo encuentren cunas. Las etéreas alas rubias. Con espumas tiernas.
Tal vez en los años de los limones. En cada luna sirena rosa. Los fantasmas se levanten. ¡Qué caminan embravecidos!.
Tal vez la madera espine un clavo. En la violeta y la campiña. Un azafranado purpurino. ¡Otro plácido remanso!.
Tal vez el mundo cruel cambie. En el doliente templo. Una tempestad impía. ¡Otra inútil guerra!.
Tal vez muera sin verlo hoy. De agujas y tijeras. Aquí los ecos huelo. ¡Allá cejas ajadas!.
Un Recio Abrazo Transparente ¡Esperanzado!.
Tal Vez Luz Paz Solo En La Muerte Sin La Guerra Y Sin La Vida.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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[img align=center]http://www.latinopoemas.com/uploads/img4eaeea17141a8.jpg[/img] Un encuentro intempestivo, por demás decirlo casual, con la dueña de un pensamiento furtivo, para mí fue algo especial.
Totalmente inesperado, me ha tomado por sorpresa y aunque mucho lo había anhelado, de los nervios no fui presa.
No hubieron pajaritos cantando, ni mariposas revoloteando en mi interior, solo la dicha de haberla encontrado, comprobando que cenizas quedan donde hubo amor.
Cuánta razón tienen los que han de afirmar, que las musas nunca mueren, y que su recuerdo nos ha inspirar, aunque esos recuerdos a veces hieren.
Pero no en esta ocasión, fue algo totalmente diferente, pues tengo claro lo que siente mi corazón, y quien es la dueña de él actualmente.
Fue grato encontrarla por la calle y el saber cómo está, observando en ella cada detalle, sabiendo cómo le va.
Tanto tiempo sin verla, cuantas cosas por decir, palabras que se borraron al enfrente tenerla, pensamientos que el tiempo se encargo de diluir.
De mi solo broto una sonrisa, cuando intercambiamos miradas y aunque en mi pecho soplo una pequeña brisa, no fue como aquellas tormentas pasadas.
Veo que todo ha cambiado, que estaba cautivo por el ayer, pues lo que había soñado, simplemente no puede ser.
Porque somos solo un recuerdo, albergado en nuestra memoria, y aunque he tardado en comprenderlo, se que cada uno escogió su infierno o su gloria.
Pero no he de negar que aunque moviste pasiones en mi forma de pensar, tan solo fueron ilusiones, de un pasado que nunca ha de regresar.
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Poeta
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En el ocaso, veo mis temores, La lluvia en el crepúsculo domina La senda que pensara cristalina, Sin mismo me librar de esos dolores,
Las rosas mitigasen con olores Sublimes lo que ahora se extermina, Caballo sin su freno, más ladina, La vida no presume entonces flores,
La dulce fantasía se perdiera Apenas resta viva antigua hiera Traicionera, venal y vengativa,
El muslo se ha rompido, solo sigo, Deseo más no tengo y el desabrigo Transforma mí poesía, en fin, cativa.
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Poeta
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El caballero triste
Una verde montaña soñó.___El caballero. Vez de nácar pajizo.______Triste. Tal metálico caballo. Una vez aceitunada, tarde.___Triste. Como el césped cortan.____Al caballero. Muchas palabras torpes. Otras, ideas, ingeniosas. A veces, a veces. ¡Sin diálogo!.
Tal insensato desvarío.____ Triste. Vez de pantanoso tono. Una gris mañana.____Al caballero. De crepuscular esperanza.___Triste. Muchas, avispas mariposeando. Una tierna brisa floreada. Vez de primavera. Dulcemente. Olvidada. Dado, por el tiempo cubo.
Esa montaña verdosa.____Triste. Época pajiza y nacarada.__Al caballero. Aquél sueño metálico. Ayer por la tarde. Sepultado su caballo. ¡Triste!. En El gris de la mañana. Tiempo sin ideas, de palabra torpe.
El ..Caballero ....Triste ......Recuerda.
Una... Brisa olvidada. Vez colgada de meses. De nubes... Amargas. Muchas, muchas veces, en tal época, recuerda.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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MI JUVENTUD
¿Adónde se escondió mí juventud? No dejo más siquiera alguno trazo, Y cuando me procuro ya no trazo, La vida se embriaga en solitud,
Aunque se cayó, el mero instinto, No veo ni tampoco un viejo freno, El mundo que pensara claro y bueno, Desvenda solamente el sueño extinto.
¿Mármoles y granitos? Ni señal, La tímida expresión se perdería, Y el todo que se tenga es fantasía, Antiguo e ya deshecho madrigal.
Un juego que se tente en nueva suerte, Traduce en lo final, la ruda muerte.
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Poeta
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Con esa lengua que tienes bien que te harían dos, una para que comas arroz y otra para otros bienes.
Con una no te es suficiente andan diciendo por ahí, que el día que comas maíz se te van a caer los dientes.
Tienes una lengua bendita suelta, larga y sin frenillo, te haría falta un pestillo cada vez que se te irrita.
Dios te bendiga esa lengua y te la ponga en un altar, para que dejes de criticar a todo el que por ahí venga.
Denle alma a esta criatura denle amor y tranquilidad, pero quítenle la frialdad que tiene en su dentadura.
¡Qué lengua más larga tienes! llena de odio y de maldad ¿acaso serán verdad esos amigos que tienes?
Limpia esa lengua maldita y bendícela con amor dale hisopo o brillador para que hable cosas bonitas.
¡Esa lengua que tú tienes! que te la puedes pisar trátala de arreglar o limpia lo que ella tiene.
Juan Carlos
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Poeta
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LA LIRA DE UN POETA
La lira de un poeta, un soñador, Buscando en el vacío que más bonita Presume un caminar cosmopolita, Dejando marcas hechas por amor.
Supiera de tal forma algún rancor, Lapida con blandura esa pepita Y mismo cuando el rumo se repita, Fragancia se exhalando de esa flor.
Lo cuanto desde infancia fue moderno, Ahora se haciendo en fin eterno, Melancolía olvido, me adelanto,
Ni mismo tempestades o procelas, Ni grades, ni corrientes, ni las celas, Con esperanza voy sin más quebranto.
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Poeta
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EL MUNDO QUE DESEO
Ayer no más pudiera comprender El claro verso en noche soberana, La suerte que de veras tanto insana Marcase con blandura cada ser,
Y traiga esa alegría, algún placer, Aunque sea mismo tan profana La vida en otro tiempo simple explana Lo cuanto percibiese el bien querer,
Jardines que distantes yo buscaba, Y cuando la canción ahora traba Sus dulces sintonías en mis sueños,
Las rosas se hacen bellas, olorosas, Estradas que crié, maravillosas, Un mundo sin esclavos, amos, dueños…
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Poeta
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María, eres la primavera desde la creación del señor, frágil, tierna y muy sincera, dulce, frágil y todo amor.
María, como la virgen María siempre dispuesta a escuchar, es tu nombre mi poesía es tu aliento mi despertar.
María, mi dulce y tierna María, María a la orilla del mar, si un día te decides a ser mía te quiero llevar al altar.
Pídeme lo que quieras, María pero pídemelo sin llorar, que daría la mitad de mi vida, Aunque ya no pudiera ni andar.
Juan Carlos
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Poeta
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Hoy busqué la belleza, mas me llevé una sorpresa, pues la encontré en muchos lugares y en muchas formas, fui capaz de ver la belleza en las letras de un poeta y en el instante capturado para la eternidad en una fotografía o en la sonrisa de una persona que aprecio, así como la belleza escondida en el motivo que tenía para sonreír, noté la belleza de los rayos de luz entrando por mi ventana al alba y la que yace en la luna cuando en la noche tras las nubes baila, la hallé en aquella voz que trae hasta tus oídos palabras de apoyo o en el dulce susurro del viento y en la cálida caricia de la lluvia, descubrí la belleza en el árbol que me regala su sombra y que ante ninguna tempestad se doblega, la disfruté también en el mar que se alza infinito hacia el horizonte frente a mí, asi como en el cielo y su pureza azul, que brinda un techo a los viajeros y sostiene las estrellas que velan sus sueños, la vi presente en mis tradiciones una vez que pude ver más allá de la mercadotecnia, estaba también en el cantar de los pájaros que cargaba con la inspiración para mil versos, la sentí en las almas de decenas de escritores plasmadas en los mundos que sus libros representan y en el brillo de las personas, desde las que brillan por su físico, hasta las que brillan por su conocimiento o su buena actitud, la observé en la pureza de los sueños de un pequeño y en el abrazo de alguien a quien mucho tiempo estuve extrañando, en los recuerdos que guardo de aquel verano al lado de mi primer amor, si, estaba muy presente en los acordes del piano exhalando los anhelos del músico y en el danzar del violinista haciendo del arco como una extensión de su cuerpo, advertí que se encontraba en la ternura tras el tono grave de un violonchelo y en el paisaje inmortalizado en un lienzo acompañado por el pensamiento del pintor, pude presenciarla a cada momento de mi existir, tan solo tuve que poner atención y ahora solo me pregunto si podre encontrarla cuando mire en mi interior.
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Poeta
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