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UN MAGISTERIO ELOGIABLE
En él. El ser. ¡Querer que es!. Un auténtico, ir, hasta el final.
Es Al final el maestro De sí mismo. ¡De los mil artes!. En sí mismo. Al mismo... ¡Tiempo!. ¡Qué lleva dentro!. El Blanco. ¡Fuego!.
En la dulcedumbre cumbre. ¡Alumbra!. En El Sí Mismo. ¡Combustión, bastión!.
La transformadora Operación. ¡De configuraciones móviles!. En el escrito mañana No en el ser En blanco fuego ¡Un auténtico ausente!.
¡Qué no llegue!. Espiritoso, espiriforme, espiritado.
Sólo. En sí mismo. El ser qué es. ¡Sileeencio!.
Agridulce tal vez, dulcedumbre. Sea... Hasta siempre. El Mismo Auténtico, cántico. ¡Libremente!.
Libre del pensamiento. Y con la red atrapando. A los dioses cadavéricos. De la consciencia humana. ¡Qué tejen con la usura basura!.
¡Quebrantamiento, enrarecimiento!. Todo ensombrecido, enmohecido. Y Con la infinidad, de ínfimas. Inferencias.
Solamente maestro de sí mismo. Elogiable. El encuentro con el si mismo. Y de ahí. Bajo la piel. ¡El mismo siempre!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Entre los prados de esperanza, Corrí a los brazos de la segunda ninfa, Vera mentis , me abrazó y me miró, Esculcando dentro de mí.
Me susurro a mi oído, Los secretos maravillosos, Del mundo conocido. Pero entre sollozo y sollozo,
Me dijo, tristemente, Hay muchas cosas, Que todavía no he comprendido. ¡Con tu ayuda podré!
Alcanzar el saber. Y tristemente respondí, Arduo trabajo ha de ser, Te aseguro que no es para mí.
Y entre el viento y las hojas de otoño, En seguida partí.
Nilo
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Poeta
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Si... los matices de tu cercanía contrastando cada estación, con frescura, calidez, alegría y la siempre infatigable pasión…
O quizás, ese no se qué… que desde tu sonrisa… una noche muy especial terminó por cautivarme sin prisa…
Tal vez ese cobijo tierno de tu mirada y tu voz, que obsequia paz, certeza, ese Edén soñado con devoción, en el que despeguen incesantes todos nuestros sueños y deseos…
Extraño, esta sensación de fantasía, que no tiene lugar ni tiempo, que se agiganta y multiplica en ese mágico instante en el que… solo importa que seamos tú y yo…
Creo que extraño más sobre todo… reiniciar, reinventar y entregar nuestros universos, al intentar una vez más, poseernos, desde un exquisito nuevo beso…
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Poeta
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Todos nacemos con padres un par, porque un niño es difícil de cuidar, porque cuando te has quedado sin energía al niño le queda mucha todavía, porque vives por ti y por él, lo llenas de amor dulce como la miel, lo abrazas y le deseas lo mejor, evitas que sea vicioso, fumador, das todo de ti por darle buena educación, por mantener la comunicación y saber cómo se siente, lo alientas a vivir intensamente y a luchar por lo que quiere, le enseñas que una sonrisa es muestra de felicidad, le enseñas a andar por la ciudad, le enseñas lo que es la vida. Comienza a crecer y de todo quiere aprender, nombres, colores, olores, quiere conocerlo todo, y permites que avance a su modo, tan solo ayudándolo un poco, lo llevas a la escuela para que aprenda a escribir, a leer, para que aprenda de las matemáticas y otras materias básicas que tanto tienen que ofrecer, lo alimentas lo mejor que puedes, lo cargas en tus piernas, y le enseñas sobre el paisaje al viajar, poco a poco el tiempo pasa, y el ya no es tan pequeño, pero esto no importa, ante tus ojos tiene la misma ternura. Llega la rebeldía, intentará salir con sus amigos y disfrutar de una libertad que cree que no siente contigo, al principio es confuso, pero vuelve a la normalidad, y sigue creciendo, un poco más, un poco más, comienza la universidad, estudia lo que ha elegido, lo que lo apasiona, la semilla que dentro de él ha crecido tantos años, ha pasado mucho tiempo, pero a pesar de su tamaño no cambia el sentimiento y lo amas tanto como cuando era un bebe, a pesar de que sabes que algún día se marchará, así es como debe ser. Ahora pasa más horas en la escuela y estudia de regreso a casa, pasa las noches haciendo las tareas y solo sale de vez en cuando, pero el amor no lo ha abandonado, ahora tiene una amada y aunque aún no la conoces solo quieres lo mejor para él, charlan por las noches y en el día acarician su piel, poco a poco él va plasmando lo que siente por ella en el papel, eligió la física por su ansia de conocimiento pero a cada sentimiento responde con un nuevo poema ese es su lema, vive la literatura a cada instante y es feliz, aunque le queda un largo camino por recorrer. Y a pesar de que es tan joven es todo lo que esperas que sea, porque el conocimiento es algo que desea, porque el dinero jamás ha sido su primea, porque el salario le es algo secundario si en su poemario él se haya satisfecho, porque aprendió a amar y que cuando busque a quien superar debe de hacerlo en el espejo, porque es un buen hijo aunque no un ejemplo, porque es tuyo y su amor es perfecto.
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Poeta
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SUSPIRANDO TU AROMA
Autor: Juan Ignacio Macoño Alba Correo: [email protected]
Caminas y callas Sufres y vives, Y en tu aliento anida Un alma enamorada.
Vives en las nubes o en el viento, Sonrisa de cristal, capullo nevado Alma de paz, dulzura y amor, Manos tiernas de angel, o Dios creador.
Suspirar tu aroma Con olores de azahar, Perfume embrujado Hecho en París, Se extiende tu aroma Hasta los cristales Del castillo eterno De nuestro Señor.
Todavía vives En las verdes praderas Lo dice el aroma Del amanecer, Lo dice mi canto, Hasta el anochecer.
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Poeta
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HE ANDADO MUCHOS CAMINOS
He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas, he navegado en cien mares y atracado en cien riberas.
En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancòlicos borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño que miran, callan y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas.
Mala gente que camina y va apestando la tierra...
Y en todas partes he visto gentes que danzan o juegan cuando pueden, y laboran sus cuatro palmos de tierra.
Nunca, si llegan a un sitio, preguntan adònde llegan. Cuando caminan, cabalgan a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa ni aun en los días de fiesta. Donde hay vino, beben vino; donde no hay vino, agua fresca
Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan, y en un día como tantos descansan bajo la tierra.
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Poeta
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Yo no debo Tu no debes Ni debemos Debería eludirte Ignorar ciertos verbos y salvarme Mas desde ayer respiro el torrente de tu fragancia Conjugo sobre azucenas Encendidos oleajes Rasgo el cabrilleo de mis tules Hoy descubro torbellinos donde antes fueron mis serenos bordes Yo puedo Yo quiero Yo debo
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Poeta
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Yo no debo Tu no debes Ni debemos Debería eludirte Ignorar ciertos verbos y salvarme Mas desde ayer respiro el torrente de tu fragancia Conjugo sobre azucenas Encendidos oleajes Rasgo el cabrilleo de mis tules Hoy descubro torbellinos donde antes fueron mis serenos bordes Yo puedo Yo quiero Yo debo
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Poeta
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RÉQUIEM
¡Oh, Señor, Dios de los ejércitos, eterno Padre, eterno Rey, por este mundo que creaste con la virtud de tu poder; porque dijiste: la luz sea, y a tu palabra la luz fue; porque coexistes con el Verbo, porque contigo el Verbo es desde los siglos de los siglos y sin mañana y sin ayer, requiem aeternam dona eis, Domine, el lux perpetua luceat eis!
¡Oh, Jesucristo, por el frío de tu pesebre de Belén, por tus angustias en el Huerto, por el vinagre y por la hiel, por las espinas y las varas con que tus carnes desgarré, y por la cruz en que borraste todas las culpas de Israel; Hijo del Hombre, desolado, trágico Dios, tremendo Juez: requiem aeternam dona eis, Domine, el lux perpetua luceat eis!
Divino Espíritu, Paráclito, aspiración del gran Iavéh, que unes al Padre con el Hijo, y siendo El Uno sois los Tres; por la paloma de alas níveas, por la inviolada doncellez de aquella Virgen que en su vientre llevó al Mesías Emmanuel; por las ardientes lenguas rojas con que inspiraste ciencia y fe a los discípulos amados de Jesucristo, nuestro bien: ¡requiem aeternam dona eis, Domine, el lux perpetua luceat eis!
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Poeta
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RIMA LII
Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras!
Nube de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las sangrientas orlas, arrebatado entre la niebla oscura, ¡llevadme con vosotras!.
Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!.
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Poeta
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