|
|
|
Diversión AMOR Por Nilo
No basta tu mirada Tu graciosa sonrisa Quiero navegar En la profundidad. De tus pensamientos Navegar en tu Mente. Escrudiñar el subibaja de la A. Monitorear la formación de la M. Rodar con la O. Y recorrer la montaña rusa De la R. Eternamente amor.
|
Poeta
|
|
|
|
Hasta el despuntar de la aurora, otra noche que llega y lo que siento es, Cruelmente, una cosa distinta de lo que digo. Otra noche exuberante de imágenes de las cuales desconozco las palabras precisas para los sentidos que despiertan. Otra noche en que voy a escribir todo lo que existe en todas las lenguas Vivas y muertas, inventar nuevas, usarlas todas de una vez en una lujuriante oda triunfal de todo lo que soy y de todo lo que seré sin fecha cierta para terminar e destruirla en rudos pedazos e olvidarla. Escribir la perfecta composición sólo para entretenerme. Car cuerpo y voz a todas las voces y en un ápice erradicar todo e cualquier angustia sólo para que dejen de molestarme. Reír de mi tragedia, llorar por ella, permitirme ser todo entre las cuatro paredes de mi alma hasta que el primer rayo de luz flameante del casi eterno despuntar de la aurora entre por mi ventana y me abrace! Una Noche como cualquiera otra.
Trad. Gustavo Arturo Restrepo
"Até ao raiar da aurora, outra noite chegada e o que sinto é, impiedosamente, uma coisa diferente do que digo. Outra noite repleta de imagens das quais desconheço as palavras certas para os sentidos que despertam. Outra noite em que vou escrever tudo o que existe em todas as línguas vivas e mortas, inventar novas, usá-las todas de uma vez numa luxuriante ode triunfal de tudo o que sou e do que serei sem data certa para acabar e a seguir esfarrapá-la em rudes pedaços e esquecê-la. Escrever a composição perfeita só para me entreter. Dar corpo e voz a todas as vozes e num ápice erradicar todo e qualquer mal-estar só para que parem de me incomodar. Rir da minha tragédia, chorar por ela, permitir-me ser tudo entre as quatro paredes de mim até que o primeiro raio de luz flamejante do quase eterno raiar da aurora entre pela janela e me venha abraçar! Uma noite como qualquer outra.
MRLEAL - 26.05.2012
|
Poeta
|
|
|
|
Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero, a lo largo del sendero... -La tarde cayendo está-.
En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día; ya no siento el corazón.
Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río.
La tarde más se oscurece; y el camino se serpea y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir: Aguda espina dorada, quién te volviera a sentir en el corazón clavada.
|
Poeta
|
|
|
|
Yo escucho los cantos de viejas cadencias, que los niños cantan cuando en corro juegan, y vierten en coro sus almas que sueñan, cual vierten sus aguas las fuentes de piedra: con monotonías de risas eternas, que no son alegres; con lágrimas viejas, que no son amargas, y dicen tristezas, tristezas de amores de antiguas leyendas.
En los labios niños, las canciones llevan confusa la historia y clara la pena; como clara el agua lleva su conseja de viejos amores, que nunca se cuentan.
Jugando, a la sombra de una plaza vieja, los niños cantaban...
La fuente de piedra vertía su eterno cristal de leyenda.
Cantaban los niños canciones ingenuas de un algo que pasa y que nunca llega: la historia confusa y clara la pena.
Seguía su cuento la fuente serena. Borrada la historia, contaba la pena.
|
Poeta
|
|
|
|
Y no es verdad, dolor, yo te conozco, tú eres nostalgia de la vida buena y soledad de corazón sombrío, de barco sin naufragio y sin estrella.
Como perro olvidado que no tiene huella ni olfato y yerra por los caminos, sin camino, como el niño que en la noche de una fiesta
se pierde entre el gentío y el aire polvoriento y las candelas chispeantes, atónito, y asombra su corazón de música y de pena.
así voy yo, borracho melancólico, guitarrista lunático, poeta, y pobre hombre en sueños, siempre buscando a Dios entre la niebla.
|
Poeta
|
|
|
|
Y ha de morir contigo el mundo mago donde guarda el recuerdo los hálitos más puros de la vida, la blanca sombra del amor primero,
la voz que fue a tu corazón, la mano que tú querías retener en sueños, y todos los amores que llegaron al alma, al hondo cielo?
¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo, la vieja vida en orden tuyo y nuevo? ¿Los yunques y crisoles de tu alma trabajan para el polvo y para el viento?
|
Poeta
|
|
|
|
Y era el demonio de mi sueño, el ángel más hermoso. Brillaban como aceros los ojos victoriosos, y las sangrientas llamas de su antorcha alumbraron la honda cripta del alma. -¿Vendrás conmigo? No, jamás; las tumbas y los muertos me espantan. Pero la férrea mano mi diestra atenazaba.
Vendrás conmigo... Y avancé en mi sueño, cegado por la roja luminaria. Y en la cripta sentí sonar cadenas, y rebullir de fieras enjauladas.
|
Poeta
|
|
|
|
Allá, en las tierras altas, por donde traza el Duero su curva de ballesta en torno a Soria, entre plomizos cerros y manchas de raídos encinares, mi corazón está vagando, en sueños...
No ves, Leonor, los álamos del río con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía, bordados de olivares polvorientos, voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo.
|
Poeta
|
|
|
|
Una noche de verano -estaba abierto el balcón y la puerta de mi casa- la muerte en mi casa entró. Se fue acercando a su lecho -ni siquiera me miró-, con unos dedos muy finos algo muy tenue rompió. Silenciosa y sin mirarme, la muerte otra vez pasó delante de mí. ¿Qué has hecho? La muerte no respondió. Mi niña quedó tranquila, dolido mi corazón. ¡Ay, lo que la muerte ha roto era un hilo entre los dos!
|
Poeta
|
|
|
|
Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda, en medio del campo verde, hacia el azul de las sierras, hacia los montes azules, una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera, tu voz de niña en mi oído como una campana nueva, como una campana virgen de un alba de primavera. ¡Eran tu voz y tu mano, en sueño, tan verdaderas!... Vive, esperanza, ¡quién sabe lo que se traga la tierra!
|
Poeta
|
|