Poemas surrealistas :  Amartillado clavel... (Visual experimental)
AMARTILLADO CLAVEL

Clavel
En la melodía
Jardinero caballero
El arrecife náufrago pinta
Con las góndolas jeroglíficos
Callados entre los astros hechizados
Un masaje, de las playas indistintas olas
Con las hojas de afeitar los paisajes
Los transeúntes ladrando ríen
Aconsejando a las ventanas
Excelente día
Sintiendo

Amartillarse
En la sonrisa___¡Que indiferente sobre!
Claveleada
En la mueca___¡Que dientes muestra!


Humillado
En la botánica
El florero de la vida
Al preparar gotas a las hormigas
Entre las avispas inexpresivo candado
Oculto al espejo el silencio grave
Bruma del linaje de las esquinas
Títeres de madejas ovejeras
A diez horas del tórax
Pegadas al cerúleo
Vientre verdoso
Indispensable

A
La
Sed
Hambrienta
Del pecho sombrío
Descalzo del techo grácil
En la obscuridad juzgada mala
Por los ciegos del corazón del alma
Llevando agua lánguida al polvo
Estremeciendo las campanas
Lentas insistentes gotas
Sangrientas
Raíces
Solo
Luz


Amartillado clavel a tres horas en tren perfumado
la comida recibe de los cristales en un cuarto hoy
desempleado de los cheques por los botes de papel
acostumbrado a la manta apetecible de la sonaja
en el zaguán urgente de la panadería desocupada
gracias a una serie de fórmulas en el retrato hoy
del esmalte un sentimental mediocre fabrica noches
vaivenes del tráfico desinteresado y verticalmente
en la imagen serena del silencio en la maceta hoy
entre las miradas desconfiadas del espejo alumbra.


Clavel
Del mejor
Modo cultivado
En las resonantes piernas
El destino paralelo amartillado.


Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
Poeta

Poemas de introspectíon :  OTOÑAL
Se encuentra mi vida,
en el umbral dorado del Otoño,
donde se cosechan los frutos, malos o buenos,
de las semillas sembradas,
a lo largo del camino.


Otoño, donde la llama de la pasión,
sigue encendida... sigue viva,
pero el calor intenso y volátil del Verano...
...ha menguado.

Estación, donde al igual que exquisita fruta lozana,
tienen los besos, dulce y grato sabor a miel,
pues el tiempo sabiamente,tambien los ha madurado.

Tiempo, donde los árboles, soltarán sus hojas,
y el primaveral bullicio
de los polluelos en en el nido,
se tranformará en agrio silencio,
al estrenar sus alas y volar,
dejando el nido vacío.

Pero, aún en el Otoño,
el buen viento, cualquier atardecer,suele traer,
un soplo de brisa fresca y ligera,
que satisfece el alma y renueva el corazón,
haciéndolo sentir, de nuevo en Primavera!!


Claudia Alhelí Castillo
01-07-12
Poeta

Poemas de amor :  Incoerência
Por que esta angústia de tua ausência,

dentro do meu coração eu aperto;

se todo teu ser,tua essência

se encontram de mim tão perto?...


No ar a doce fragrância tua

a qual eu aspiro e devoro;

no meu coração te tatua;

levada poro a poro!...


No ar tua doce voz que ressona

num suave e doce compasso;

pelos meus ouvidos te direciona

ao coração;ocupando todo espaço!...


No ar os meus anseios ativas

para que eu rompa as portas

do teu coração;e na mistura de salivas;

ao meu então te transportas!...


Ah!...esta saudade que no coração aperto;

cego,te procuro pelo tato!...

Estás longe mas te vejo aqui bem perto;

só falta o real contato...
Poeta

Poemas :  Osamentas opulentas
Osamentas opulentas

La
Obscuridad
Han hurtado
A la confusión la luz

Ladrona de ilusiones encandiladora y cobejera
Las
Velas
Ayudantes

De los buques

Al bostezo descuidado por la fuerza revulsivo
Del
Orgullo
Sin decoro
Mangante timar

Cuando ella tocó la viva puerta al trapisondear
Una
Mariposa
Negra malmandada

Apergaminado edicto degradado

En la hora fijada de antemano desaborido rumbo
Ante
La gramática
Admisión celeste
Del monólogo mortal

En el suelo suela de la modorra al escarabajear
Al
Modo
Poseído
De la moda

¡Qué de nuevo brota dentro del paradigma bizarro!
Donde
Los años
Se acumulan
Rugosamente cutres

Blanquecinos sin perder el tiempo acalambrado hoy
Los
Péndulos
Ante las fieras
Máquinas del rostro

Enjuto el traje de los números tuétanos de cócora
Nerviosos
Al final óseo
Abejarucos robóticos
De lo rastrero magnánimos

Considerando instintivas fórmulas acampanadas
En
La sonrisa
Del bolso negro
Descalabro asalariado

En la historia de la falsa sombra despotricando
En
La balsa
Filantrópica
De azul descaro
Con la corbata de alfileres
con el cuello blanco
Opulenta
Fermentada
Dovela dolosa
Osamentero atajadero...¡Del celaje sombrío!.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Mi grito
Este dolor que llevo oscura
La erosión dentro de mi cuerpo
Siempre muy duro
Quemaduras incandescentes por completo
Punto fijo cuando Bland
Sigo la auto-ayuda, valiente
Como las peleas de Espartaco
Caerá cuando mi corazón
En mi sangre brotando de explosión
Bañar a mis órganos
El cerebro sigue siendo, desaparecen
Mi cuerpo estaba cubierto de rosas
Y el tiempo se mostrará el ganador
Lo que quedó, nada, nada, nada ...

Varenka de Fátima Araújo
Poeta

Poemas de esperanza :  Sueño con volver a ser
Sueño con volver a ser
Bajo tu sombra busqué refugio,

y entre tus hojas -místico lienzo robado

a otros paraísos-, y abandonado

en el embrujo de tu belleza,

mis manos se posaron sobre la yerba

sintiendo la frescura de la tierra.



Ante mis ojos pastos infinitos

marcando sus huellas

reinventadas de millones de colores,

revelando su grandeza más allá

de toda imaginación;

universos terrenales sin amos

ni dueños, sin límites ni fronteras;

espacios para la armonía donde poder respirar

sintiendo la vida poseerte,

como devolviendo el aliento robado

en el aciago verso que quedó sin decir.



Pensamientos que límpidos fluyen

como agua de manantial,

que no conocen las riberas

que a su paso y en su vivo caudal han de besar;

que llevan escritos en su tinta cristalina

la palabra libertad.



Bajo tu sombra

arrullos de esperanza mi alma conoció;

bajo tu sombra se desvanece el ayer

y en ella, entregado a la caricia,

sueño, afán de un viejo romántico,

con volver a ser.



© Jpellicer
Poeta

Poemas de desamor :  A la orilla del mar (L,G,)
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A la orilla del mar (L,G,)

Sentada a la orilla del un mar de espuma
los recuerdos vuelan a mi encuentro
torturándome una vez y otra vez, recordándome
cuanto nos amamos…cuanto nos necesitábamos
en aquellos atardeceres donde el sol
con sus colores incandescentes se despedía
de un atardecer que se menguaba
a su paso dejando el horizonte a oscuras.

Sin tu cariño las horas se hacían eternas
sólo escuchaba el murmullo de sus aguas
que lamían la arena con dejadez
y luego regresaban de nuevo al corazón
de un mar en calma…en tranquilidad
como se encontraba mi alma esperando
la llegada de la noche para apaciguar
este amor de espera y dolor.

Desde que te marchaste mucho tiempo ha
transcurrido pero mi corazón no sabe
de olvido…de rencor…ni desamor,
sólo miro al cielo con la esperanza
de que regreses como las aves
que cansada de revolotear retornan
a sus nidos a reposar sus dolidas alas,
así quisiera que volvieras a descansar
a mis brazos y arrullarte con mis labios.

las olas en la lejanía le dan la bienvenida
a los rayos de la luna que viene haciendo
su entrada luciendo sus gemas brillantes e
iluminando a cada amante que a su paso
se encontraba repartiendo fulgor mientras
que tú te vas alejando cada vez más de mí.

Ahora…sola más sola que nunca con mis recuerdos
que cada vez duele en mi ser y me causa agonía,
las arena que tengo aún en mis manos
se resbalan entre mis dedos como
tu amor se va escurriendo de mi vida,
Ahora únicamente el mar con su vaivén me acompaña
en mi eterna soledad en que enterraste mi amor.

© Ligia Rafaela Gómez Deroy
Poeta

Poemas :  España, aparta de mí este cáliz VIII
Aquí,
Ramón Collar,
prosigue tu familia soga a soga,
se sucede,
en tanto que visitas, tú, allá, a las siete espadas, en Madrid,
en el frente de Madrid.

¡Ramón Collar, yuntero
y soldado hasta yerno de tu suegro,
marido, hijo limítrofe del viejo Hijo del Hombre!
Ramón de pena, tú, Collar valiente,
paladín de Madrid y por cojones; Ramonete,
aquí,
los tuyos piensan mucho en tu peinado!

¡Ansiosos, ágiles de llorar, cuando la lágrima!
¡Y cuando los tambores, andan; hablan
delante de tu buey, cuando la tierra!
¡Ramón! ¡Collar! ¡Si eres herido,
no seas malo en sucumbir: ¡refrénate!
Aquí,
tu cruel capacidad está en cajitas;
aquí,
tu pantalón oscuro, andando el tiempo,
sabe ya andar solísimo, acabarse;
aquí,
Ramón, tu suegro, el viejo,
te pierde a cada encuentro con su hija!

¡Te diré que han comido aquí tu carne,
sin saberlo,
tu pecho, sin saberlo,
tu pie;
pero cavilan todos en tus pasos coronados de polvo!

¡Han rezado a Dios,
aquí;
se han sentado en tu cama, hablando a voces
entre tu soledad y tus cositas;
no sé quién ha tomado tu arado, no sé quién
fue a ti, ni quién volvió de tu caballo!

¡Aquí, Ramón Collar, en fin, tu amigo!
¡Salud, hombre de Dios, mata y escribe.
Poeta

Poemas :  LA MAESTRA RURAL
La maestra era pura. "Los suaves hortelanos",
decía, "de este predio, que es predio de Jesús,
han de conservar puros los ojos y las manos,
guardar claros sus óleos, para dar clara luz".

La maestra era pobre. Su reino no es humano.
(Así en el doloroso sembrador de Israel.)
Vestía sayas pardas, no enjoyaba su mano
¡y era todo su espíritu un inmenso joyel!

La maestra era alegre. ¡Pobre mujer herida!
Su sonrisa fue un modo de llorar con bondad.
Por sobre la sandalia rota y enrojecida,
era ella la insigne flor de su santidad.

¡Dulce ser! En su río de mieles, caudaloso,
largamente abrevaba sus tigres el dolor.
Los hierros que le abrieron el pecho generoso
¡más anchas le dejaron las cuencas del amor!

¡Oh labriego, cuyo hijo de su labio aprendía
el himno y la plegaria, nunca viste el fulgor
del lucero cautivo que en sus carnes ardía:
pasaste sin besar su corazòn en flor!

Campesina, ¿recuerdas que alguna vez prendiste
su nombre a un comentario brutal o baladí?
Cien veces la miraste, ninguna vez la viste
¡y en el solar de tu hijo, de ella hay más que de ti!

Pasò por él su fina, su delicada esteva,
abriendo surcos donde alojar perfección.
La albada de virtudes de que lento se nieva
es suya. Campesina, ¿no le pides perdón?

Daba sombra por una selva su encina hendida
el día en que la muerte la convidò a partir.
Pensando en que su madre la esperaba dormida,
a La de Ojos Profundos se dio sin resistir.

Y en su Dios se ha dormido, como en cojín de luna;
almohada de sus sienes, una constelación;
canta el Padre para ella sus canciones de cuna
¡y la paz llueve largo sobre su corazón!

Como un henchido vaso, traía el alma hecha
para dar ambrosía de toda eternidad;
y era su vida humana la dilatada brecha
que suele abrirse el Padre para echar claridad.

Por eso aún el polvo de sus huesos sustenta
púrpura de rosales de violento llamear.
¡Y el cuidador de tumbas, como aroma, me cuenta,
las plantas del que huella sus huesos, al pasar!
Poeta