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NIMIEDAD MANUMITIDA
Por la utopía permanente, del amor inagotable, apresado en la luz, de la esperanza. ¡Vencida!.Porqué el pasado solo recuerda darse, confianza a sí mismo, para simbolizar inextricables épocas más gloriosas, limitadas por la estrecha franja costera de los suspiros, desarmados del vientre, con la señal de paz rota y roja, dónde las telarañas conviven con los mástiles celosos, con nueve kilos de sed, y comiéndose a hurtadillas su apetito, que palpa el eco de la luz. En la noche que se levanta muy temprano en la mitad de un sueño cerrando las ventanas bajo las puertas... ¡Azul!. Para que mantenga el vestido de la tarde amarilla, agitando los hogares en una cuchara, obligada a ser hilo de coser los días, que no pueden resistir sus dimensiones originales, en la nariz de una botella, que continúa su crecimiento hasta los años siguientes, buscando colgar los árboles bajo el ojo de una aguja, y colocando adecuadas máscaras al humo de las luciérnagas, que en su impostura devoran al macho.Por la caverna en vigilia, los ojos anudan, pesadillas desnudando, la libertad falsa, la libertad inventada. Ni mi edad el calendario sabe, dice un viejo reloj de arena, manumitida de la playa, tradicional y conservadora, grano a grano apasionada. ¡Arenosamente libre!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Danza dentro de mi cabeza formando ausencia oscura, retumbando con locura va, viene y tropieza sin sentido el eco, eco, eco.
Sin llamarle aquí se ha metido por entre agujeros secos, corre cada recoveco temblante sonido estremeciendo las voces, voces, voces.
Resuena sin temer de estar teniendo melodías chuecas, de esas atroces, con vasta intención reconoce que nada estará diciendo, solo son repeticiones de ecos, de voces, de voces, de ecos.
Que murmuran, y que nada dicen de las cosas que van sintiendo, en la lengua están poniendo palabras, y finalicen todos repitiendo como eco de voces, voces.
Julio Medina 19 de enero del 2014
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Poeta
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Mi perro olfateó el aire y me previno: “¡La Muerte está cerca!”
Yo, tuve apenas tiempo de sacar el cuchillo y afianzarme a la vida.
Entonces, tu amor se puso a mi lado y la Muerte retrocedió y se fue, gritándome: “¡Volveré, volveré!”
Y yo pensé: Pobre de mí, si esta bestia me encuentra sin perro, sin coraje y sin ti, la próxima vez.
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Poeta
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Eres como el vino llena de aromas y dulzura Eres como el vino que llena mis papilas gustativas Eres como el vino que dilata mis pupilas Eres como el vino que aturdes mi mente con tu sabor y deleite Eres como el vino seductora y embriagante Eres como el vino que a mi cerebro enloquece y me vuelves adicto a tu sabor y hermosura Eres como el vino al que el tiempo va llenando de encantos y va moldeando tu atractiva y erótica figura Eres como el vino hermosa y adictiva ECM 15122013
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Poeta
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A.T.E.S.T.A.D.A.
La voz del oro ha envejecido, la misma consciencia, haciéndola más que metálica, entre tan diferentes rostros, donde las pestañas enmudecen.
Atestada de vacío empetrolado. ...Y las retinas duelen ajenas. por la dulzura de este mar. ...¡Humano en apariencia!. Atestada de huecos degradantes.
¡Qué visten al tiempo de inconsciencia!. ¡Qué olvidan el valor de los valores!. Y la melancolía de las estatuas. Y la ignorancia de los libros. Y la inexistencia de la historia.
Del petróleo de la noche en los zapatos, de la Ética a su gusto, de diseño y de marca, por mayoreo y en abonos, que reparan hoy, los corazones en las puertas y ventanas hoy, en la incómoda fricción aceitosamente hoy.
Atestada... De la palabra esperanza que ayuda, a eliminar el origen del humo y la compasión, que acribilla fraternalmente la contaminación, del bolsillo expuesto a la bondad del hambre, como lo han comprobado unos rollos de arroz.
¡Qué son de microfilme honesto, humildemente!. En la médula espinal de la estrella más cercana. En la realidad prohibida del bravucón agusanado. Por la sangre y la sonrisa, que justamente vende. Dónde la muerte habita por cualquier parte.
Atestada, para sobrevivir con sigilo a las hienas, vacías y a los depredadores dadores que exhiben, las garras en las pestañas cinco minutos más tarde, después de rastrear los movimientos del universo, en expansión, y embalsamar los errores con la ley.
¡Sí, con esa ley de las ecuaciones inmutables!. Por el mudable y rebelde cenicero que siente, alivio con el vómito de respaldo solidario dos, semanas después de la fuga del dolor donde él, veneno perdió la vida al defender unas balas.
¡Sí, balas en peligro de extinción, y baja autoestima!. Atestada, cuando cayeron en una alcantarilla, las mejores palabras, y la sopa de letras acusadas de herbicidas friolentos tan tibios, en términos de sensibilidad a los nanogramos, del gusano dedo.
Dado por más de treinta minutos cuidando, estrangular las diferencias de las protestas, sin escrúpulos lo suficientemente listos hoy, para amenazar el aire con quejas enfermas, más allá de los cien metros irresistibles hoy.
Sin cabeza de pruebas llena cada línea. Entre aterrados enterradores terribles. Llena la cabeza de camarones sedientos. ¡Al favorecer el crecimiento del subsuelo! ¡Infestada la cabeza de vacíos llena!. Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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Poeta
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Estoy distante y cada vez me alejo más esferas celestes orbitando y yo al otro lado de todo nadie me ve; nadie me siente, igual no me quejo veo un mundo donde yo mismo soy un extraño.- De pronto hay más habitantes no lo sé, no los percibo me canse tanto de tantos que ya no los quiero y ando por mi mundo con los sentidos dormidos.- Antes hablaban de soledades falsas espejos sin fondo que reflejan ningún sentimiento nunca ofrecieron nada pero clamaron amor que nunca dieron.- Hay hogueras destilando un humo espeso más niebla atómica le pusieron a estos irracionales que andan sin parar de pronto piensan, creería yo en dinero y en maldad porque de amores, donde están, donde se fueron.- Seria por eso que me aleje no encaje en este mundo de avaricia de apostatas sin fe y de gentes sin esperanza que clama justicia y nunca se ve.- Hui al otro lado de la esfera de pronto para encontrarme yo mismo sin creer en los demás pero más me perdí y tuve que regresar al mundo indolente que proclama todo y actúa sin ley.-
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Poeta
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DIFUMINADO TAFILETE...
El futuro estuvo recordando anochecerse desocupando las pesadillas pasadas gris entre las botas diminutas el invernal enrejado entre los tibios ecos secos sin abrigo en los cabellos impares por el nombre de la tarde dueña que no importa a las botellas del tabaco despreciado allí por el humo recóndito ya de la mirada del viento que viste la vista rala que desnuda la ropa cultivando sequías pedestales islas momentáneas mecánicas marfiles largas púas lápidas lágrimas lastimeras lamentables pliegues plata El futuro estuvo Ingrávido sentado con el vacío anegado y las calles de amargas fiestas en un quizás sin ser y un simple tal vez recíproco y un dónde sólo palabras están entre las inquietas letras no escritas entre las mejillas de las hojas y el ojo en la cumbre del néctar peregrino y soñado en el aroma de noches lejanas y jardín núbil en la lumbre perenne del hielo y el duelo frágil Difuminado tafilete por los senderos del existirse
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Cuchillo de Luna y Pájaro Lila.
Cuchillo de luna y pájaro lila. Isla de fuego y penumbra de ruido. Selva de diamantes y árbol de turquesas. Corazón hecho espuma y espada de salvaje.
Vulgar cuello de cisne, y barroco de quebrantos. Genuflexión violenta, y cuerno de toro. Imagen de la Virgen, y páramo dañino. Eléctrica corola, y hierro fundente.
Era el pájaro lila prodigioso, Y su trino era luz y era negrura, Y el cuchillo de luna lo mataba.
Y era un pájaro lila muy hermoso. Y el cuchillo ejercíale tortura. Belleza a la Belleza desangraba. ....................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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México y sus Aromas en Día de Muertos Que el aroma de la hermosa y tradicional Ciudad de los palacios Te permita admirarla y vivir esta experiencia Fúnebre Maravillosa Recordando a coatlicue madre de todos Los dioses aztecas y diosa de la tierra Madre de Huitzilopochtli El dios del sol y de la guerra Diosa de la fertilidad, de la vida y de la muerte Diosa hermosa y elocuente Que te hará sentir diferente En la ciudad de los palacios Podrás disfrutar de aromas Olor a dioses de la eternidad Y colores alucinantes Que llenaran tu cerebro De fantásticas sensaciones Y llenaran tu pecho de palpitaciones Mientras tus ojos ven al copal llenarse De fuego acabando su finita existencia Que nos hace recordar que debemos Disfrutar de esta vida que se consume en Seguida sin piedad y sin descanso Ven a la ciudad de los palacios a disfrutar Aromas que te harán sentir que sin tanatos No podría jamás existir la vida y su sufrir ECM 01112013
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Poeta
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PIRUETAS DEL PINABETE
Y La Música De porcelana Sabe a mañana En el sol sencillo Sin tumultos sin tejer Pétalos al río lejano hoy Del terciopelo que olvidó Su nombre en las palabras Que encienden las letras tres Tintas y cristalinas del libro hoy No escrito el poema no hecho música Del viento del fuego dulce dichoso dúctil Discreto divertido distinguido durmiente En la honorable hoguera pulcra recipiente Del recato del pasado purpurino prudente.
El Nunca Ha sido Un bosque Una hoja seca Un estado ligero Un ahora estático Un negocio cruento Una mano halagüeña Que mueve al consumo Del aire del aliento alimento Porque busca volar con sus alas Es vapor del humo invisible hierro No es un aquí y ahora de simple engaño Es el presente un activo proceso surgiendo No es... ¡Está siendo!... Es el camino haciéndose Libertad no fabricada ni vendida ni cómoda manipulada
Piruetas Creativas No mercantiles Hostiles viles serviles Cultivos cuerdas cúspides Sentimiento pensamiento aliento Selva montaña pradera y ensueño Pupilas inquietas amargura y pasión Borrascas que vuelan desconsuelos y fuego Manos de trinos y tintas y espigas de agobios Inmensidad en una letra audaz frontispicio hoy Vespertino silencio monte palatino peregrino ya Tierno llanto en la cansada esperanza de cabriolas Emboscadas emociones en la ondeante simetría rauda Del metal de las sombras heridas cabriolas etéreas verdes, por la carne del tronco de las hojas y las ramas del anhelar. Bóvedas fragantes estrofas, esclarecidas piruetas de platas nuevas
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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