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Todos los vuelos de mi corazón, van, se dirigen hacia ti.
Y los vuelos grandiosos, de mi pensamiento. Vuelos de amor.
Todos los vuelos de mis deseos, buscan tu encuentro. Desesperadamente se quieren encontrar con los tuyos.
Y mi corazón te amas, a pesar de mí. A pesar de ti.
Todos mis vuelos, son sobre la tierra, con las nubes.
Son buscándote a ti, amándote a ti.
No puedo negarlo miénteme, te pido, hazme feliz de nuevo.
Dime que me amas.
©Rafael Pérez Derechos Reservados
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Poeta
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Eu, que sempre achei que a vida fosse uma brincadeira, agora atentei para a batalha que é este viver.
Uma batalha não só para sobreviver... Uma batalha para descobrir o que é este viver, antes de morrer.
Muitos vivem só para o prazer, para as coisas materiais, achando que são "os tais".
Poucos se preocupam com as coisas espirituais, com o verdadeiro saber.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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¡Y mira que temí perderte! Esos aires de dudas y resentimientos vacilaban en mi mente; este encuentro me causaba miedo el temor de todo el tiempo sin verte hartado de argumentos se edificaba inconscientemente, barrera de enredos, muro marrullero creando cizañas en donde tu infancia viciaba… Inocente chiquillo, gratificas mi alma con tu presencia, separando de ella la soledad huraña donde mis noches y mis días lagrimaba; no existe fortaleza o castillo que el amor no pueda derrumbar; dicen que el amor de madre siempre lleves por la vida dentro de tu ser, como ese nadie más te habrá de dar, pero el amor a un hijo no lo puedes dejar te hace tan fuerte, haciendo que te eleves hasta el corazón abastecer. ¡Ay, mi niño, no te dejo de abrazar, ese vasto miedo a perderte me hizo comprender cuánto puedo llegar a quererte!
Julio Medina 8 de enero del 2013
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Poeta
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[img width=300]http://2.bp.blogspot.com/-HvmQUSeI5Mg/UOyXvlRj0II/AAAAAAAAC4U/agbysMA-0v0/s1600/Delirios+de+amor.jpg[/img] Una suave brisa recorre los prados de la eterna primavera, anuncia la soledad de un corazón que extraña, sí, que extraña esos días de locura y furor, en que tú eras mi alimento, mi desayuno, almuerzo y cena; evoco que te servías en charola de lino, con tus piernas entreabiertas, para que yo, tu esclavo, divisara con profundo deseo tu gloria, esa que un día me diste a manos llenas, siempre fresca, siempre con olor a jazmín árabe. Mi alma tirita de frío, y busca el refugio que un día tú le diste, ese calor humano que es capaz de derretir miles de glaciares, ese amor, cariño, pasión y locura que le daba color a mis días grises. Llega la penumbra del día y con ella, el hastío de la soledad, me recuesto en mi cama, la misma de siempre, la que un día inundamos de miel, mientras tocábamos el cielo con las alas de la pasión; luego de horas de pensarte y anhelarte, por fin, logro conciliar el sueño, y justo en ese preciso momento te veo en mi habitación, sí amor, te veo a ti, y como alma en pena corro a tus brazos, extendiendo los míos para abrazarte y colmarte de besos, besos sabor a fresa; pero para mi tristeza, son tan sólo delirios de amor, vuelvo a mi cama, con el corazón destrozado, derramando lágrimas de dolor, pidiendo al cielo, tan sólo una oportunidad, de contigo poder estar, para amarte con plena libertad.
Autor: Edwin Yanes
http://www.poesiagt.com/2013/01/delirios-de-amor.html
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Poeta
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Entre la arena y el mar pescaba ideas, una de ellas revoloteaba, preguntando ¿Dónde estarás? Estarás, viendo a la luna reposando en la laguna. ¿Dónde estarás? Como quisiera que estas ideas se perdieran como la nube que se pierde en el mar.
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Poeta
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La noche, siniestra y clara, me embiste. Un grato enemigo que me ensordece de desasosiego. Es la morada del gratuito e incondicional hospedaje de los espectros aún mas moribundos que yacen como en un rezagado suspiro en los ecos de mi conciencia. Gritos, cólera, lágrimas, zozobra; fieles cadenas a sus sonrisas macabras, crueles, asesinas.En ella me siento aún mas clandestina.
La fábrica de ansia desprende gases azules bajo un mar negro exorbitante. Y del mismo tamaño, quizá mayor, se hallan estas tenues luces, aquellas azucenas malditas de escalofríos pérfidos. La soledad me embauca en sus redes transmisoras de oxígeno donde desvanezco tierna, sin ataduras. La noche, siniestra y clara, nutre de dióxido mi morada compartida con los espectros y envuelve en un baño de niebla atestada la verdad.
Huye cualquier condición humana. Comienza la tranquilidad a dejar de abastecer el alma. Cada vez mas cerca de mi escucho sus pasos. Me han atrapado como todas las noches, sus garras ensangrentadas de antiguos parajes provocando inimaginables perforaciones a mi exhausta respiración. Sus ojos transparentes sin cavilación esférica provocan a mis pestañas un desolado vaivén de aire mustio, putrefacto.
El insomnio coagula la noche indecisa. Las ratas vuelan cuando la noche despierta a los espectros.
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Poeta
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Ela me viciou com seu beijo devorador; com seus carinhos, com seu amor, com sua atenção...
E agora, para suprir a carência, eu apelo com urgência para a recordação.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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Me propusiste la eternidad con tu mirada enamorada, negada pero aferrada, yo a tus brazos le entregué el camino de mis labios, a tu espalda dediqué el andar de mis pupilas y tus senos se ofrecieron distantes a pasear con la vereda de mis huellas.
De que sirvió entonces el destiempo de las manos sudadas? La fragancia de unas piernas que esperaban? El vaivén pecaminoso de unas uñas que más no rasgaban?
Decidido en la confusa noche acerté dos estrellas, clavos soportables de cariño desmedido, errantes velas perdidas en la oscuridad de esta piel que vuela coja, que viaja vieja, que siente sentada.
Fue un desierto de pelo suelo y besos enterrados
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Poeta
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Aquella noche me secuestro en su cama, con la cuerda de unos besos que ahogaban me convencía, nunca mañanas entre mis brazos se despertaba, y de murmullos la casa se entrometía. Aquella noche fuimos dos la bandada, siempre me acariciaba con esa voz de niña que de poco a poco volvía, la encontré caminando, me detuvo su paso, me corrigió la postura y me aferre a su cintura. Me decía “quédate” en la madrugada, sin saber que mi ancla ya estaba nombrada. Y me quede como se queda la emoción de despertar a su lado, como su mano entrelazando a la mía, abandonadas en la marea de sabanas matutinas.
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Poeta
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tengo frío
Quiero comida para tener más hambre Quiero agua para sentir más sed tener más luz para no ver y un acceso directo para perderme.
Quiero el veneno para vivir más una pistola para defenderme, Quiero más llanto para lavar los ojos Y gritos fuertes para mi dolor de oído.
Un culata para dormir más temprano su olor sentir más olor, En la oscuridad voy a tener más coraje y finalmente recuperarei mi calor.
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Poeta
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