Con la sangre fría de un reptil anciano, escondiendo el medio de ojos de lagarto. En la calma chica que precede el miedo, el quiero y no puedo de una sola vez. Altiva la ruina que pretende el hambre y el saco de huesos para meter la carne. Dijo el diablo al diablo: Implorando vida a un amigo roto, vale que te quieran y quererlo todo, si no das no sientes y si sientes cosas y ves al gusano en la mariposa...
Recuerdo tu nombre, solo por esa simple sonrisa, por esa pequeña entrega de palabras y sueños de fantasía, Por el tiempo que compartimos día tras día, por esos ojos de ternura y profunda mirada. No fui nada para ti, nada importante, solo una amiga; no viste en mí más que un pequeño refugio donde podías dibujar tus sueños e inventar un futuro de nubes rosas y hermosas auroras, donde la espuma del mar era danzante, brillante; encontrabas en mí el espacio para desahogarte. Hablabas y hablabas mientras yo solo podía mirar e imaginar tus labios en los míos; cuando tus palabras volaban como hojas secas en ese círculo de fantasía y vocablos tiernos que tú construías, y cuando se te escapaba una que otra frase de amor que nos acogía y cuando de pronto me mirabas a los ojos y podía escuchar un te amo entre dientes como suave brisa. Yo soñaba e imaginaba, mientras veía como se movían tus manos; por momentos tan suave como burbujas al viento y otras con tanta fuerza que podía sentir tu varonil cuerpo pegado a mi espalda con ese sutil aliento detrás de mi cuello, el que me hacía perder el equilibrio, elevándome a un universo de deseos y pasiones; no escuchaba tus palabras, no sabía de qué me hablabas, solo sentía como cada gesto, cada movimiento tuyo me desequilibraba, haciéndome perder la conciencia del tiempo y de lo que nos rodeaba. Escalabas con cada palabra dicha mis sentimientos, convirtiéndose en amor inmenso, el que me calaba hasta los huesos; y lo pensaba, y lo imaginaba, que cada uno de tus sueños iban encadenado a mi alma. Sola; quizás desorientada, me pegue a ti con cada una de mis ganas, esas ganas de amar y ser amada, con ese calor que guarda mi centro y que grita por desplegar alas. No lo supiste; pero lo mío era enamoramiento, de tu alma, de eso tan profundo que dejabas salir cuando me hablabas, de tus poses, de tus movimientos; de esos sueños que me contabas en las noches de sosiego, mientras tomábamos una copa bajo ese palo viejo. No lo sabrás, es mi secreto; que nos hicimos el amor en ese circulo de palabras bajo las ramas de ese tronco viejo, donde las hojas secas crujientes fueron nuestro lecho y donde muy cerca de mi oído el susurro del viento nos traía los te quiero. Te amé completo, tanto fue, que todavía te siento cuando recuerdo cada detalle vivido en esas noches de sosiego bajo las ramas de ese árbol longevo No lo sabes, ni lo sabrás, que hicimos música con nuestros gemidos, suspiros tibios y la fusión de nuestros alientos y que recorriste cada fuente de mi amor con tus labios, con la palma de tu mano y la yema de tus dedos; fue mi sueño. Es mi sueño; que volvamos a la sombra de ese árbol de tronco maduro, como maduros son mis sentimientos, el que guarda mi secreto; donde tus palabras y mis deseos se mantienen a la espera de un nuevo tiempo, de un real encuentro. Méceme en tus brazos, arrúllame con tu centro; solo vuelve por un momento a ese árbol viejo donde te esperan mis ganas de amarte así sea por un tris de tiempo; en mis sueños. Son mis sueños, no los tienes, yo los tengo, acunados en mi interior como fuego eterno.
En el canto del gorrión, resumen de la existencia, es la vida en su extensión, diminuta plenitud, se resume la pureza, de la nobleza total.
Fronteras del pensamiento, trampas de puro veneno, espesas cortinas de humo, como repetidos frenos. El canto de la cigarra, avisa pero no olvida, temblor de labios sin vida, voces del entendimiento.
Arranca el sueño sin nombre, fulgurantes pesadillas, atadas están las vidas, al poder de los temores. Al viejo le falta vida, le falta pasado al joven. Así, la vida claudica, ante el mundo que se rompe.
Flotan palabras cautivas, reas en sus propios sones, no quedan notas sencillas, que expliquen los sinsabores. Es más fácil la mentira, que la verdad que responde. La corriente de la vida, hace a la nobleza ojivas.
Se cubre con una venda, la justicia por vergüenza, con la espada de dos filos, a mandobles va impartiendo, la justicia justiciera. Todo se vende y se compra, toma y daca, dime y digo, el trato marca la senda.
Palpitan antiguos versos, en los corazones nuevos y nuevas formas cautivan, aislando mentes y cuerpos. El amor sigue flotando, entre árboles y jilgueros. La voz se ha quedado chica, porque es escaso el aliento.
Amor que vive y palpita, al ritmo del sentimiento.
Tú eres el beso del cielo La mirada y el fuego La nueva aventura del día que comienza Amante imperfecta y perfecta Exilio del recuerdo En otro país no mío.
Tú eres la rosa sin marchitar El nuevo deseo a lo desconocido La palabra que se escribe sin pensarla El sol, la llanura, los montes La sequedad de mis manos Golpeadas por el trabajo duro Un obrero más en la construcción de tus demonios Tan particulares.
Mientras tenga la fuerza de seguir escribiendo Mientras te siga soñando todas las noches Mientras siga escuchando tu linda voz en mis pensamientos Yo seguiré escribiéndote canciones.
Aunque tu jamás escuches mis canciones Aunque jamás leas mis poemas Aunque nunca te enteres de que te escribo Te seguiré escribiendo poemas.
Mientras te siga recordando como aquel día Mientras me sigan hablando de ti Mientras mi esperanza siga viva Yo te seguiré buscando.
Aunque me ignores cada vez que te hablo Aunque no respondas mis mensajes Aunque tu no lo sepas Yo seguiré enamorado de ti, Nadia.
Lo que la grasa es al músculo la experiencia es al espíritu……
El espíritu deviene sólo por el derrotero Y donde no hay derrotero solo hay límites, disecaciones y verticalidades.
He aquí, entonces, el músculo y la fuerza o la experiencia y el consenso He aquí la sangre en las venas o la sangre salpicada O aquel que le ordenan matar o aquel que muere desde su autonomía He aquí la autoridad que impone o la emancipación que exige Como el conservar de unos o el renovar de otros Como el apalear o ser apaleado
Como el interés del lucro o el dolor de la miseria.
Sólo el espíritu conoce el derrotero, se hace desde él, se hace desde la vida.
Y todo aquello que niega a la vida Aunque exista, debe ser negado.
Así, cuarteles, iglesias, colegios, partidos, apologetas y televisión Como negadores del otro niegan el derrotero Fundamento de la vida y posibilidad del espíritu.
Por ello, entonces, ellos deben ser negados O sendero abierto para volver a instalar
El "ojo por ojo y diente por diente"
Y erradicar esa mentira de la paz Cuando impune, continua el derrotero de toda violencia: La explotación.
En un círculo infinito, giran la sombra y la luz, vida y muerte, muerte y vida, giran sin parar eternas, como un terráqueo planeta, que sobre si mismo gira. Caleidoscopio sin fin, realidades sempiternas.
Girando como una noria, ilusiones y quimeras, una rueda imaginaria, matizada por la vida. La envolvente sinfonía, la giratoria memoria, la rueda, que rueda y gira.
El aleteo de las hojas, castañeando en el aire, aplausos de pensamientos, como furtivas palomas. La flor bailando entre brisas, bailarina con corona. La sombra abraza a la rama, la rama al árbol se arrima.
Las gráciles gotas saltan, del vapor que se evapora, y se barnizan los rostros, con el frío de la aurora. Roncos cantan los vacíos, de las vacías gargantas y se balancean los flecos de las tupidas pestañas.
Se para el tiempo en la carne, de la misma carne mana, de la carne se alimenta, la carne de las entrañas. Vuelve y retorna la sangre, en un devenir de fábula y en un parpadeo se cierran, bocas, puertas y ventanas.
Vuelan pétalos aéreos, de los corazones rotos, mientras sueñan los recuerdos, mecidos por los antojos. Surca la idea la conciencia, en su esencia sumergida y se desatan los nudos, de los entreabiertos ojos.
Un manto de pura estima, cubre la faz de la aurora, destellantes luces prístinas, versos de hoy y de otrora. La vida y el amor riman, una cadencia que llora. Sollozos en la memoria, lágrimas de amor que bordan.
Seguiré haciéndote canciones cada noche Para a si recordarte a cada instante Y estés en donde estés, Nadia yo te seguiré recordando Recordare aquel momento mágico de verano, cuando te conocí.
Si algún día te sientes sola y no tienes con quien hablar Aquí estaré yo para hablar contigo, aunque no pueda verte Te contare mis poemas y de mis canciones Que he escrito para ti, para que sonrías, aunque no pueda verte.
Te cantare canciones, cada noche con mi guitarra Aunque mi canto solo, lo escuchen la luna y las estrellas Tratare de que mi voz, llegue a tus odios y puedas escuchar mi canto Para que escuches lo enamorado que estoy de ti.
Aunque no pueda verte, te seguiré escribiendo Para que a si pueda recordarte, cada noche Y seguir alimentando mi esperanza, con la ilusión de verte de nuevo Aunque no lo sepas, estoy enamorado de ti, Nadia.