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En la vida de la noche,
en ese campo sembrado de sueños
donde te busco siempre;
en el mar imaginado que se hace cielo
perdiéndose en el mañana venidero,
ahí te espero, calmo, asido a un murmullo,
…bebiendo a trago lento cada minuto.
Ahí están como dormidos los recuerdos
alejándose como bajel sin capitán,
como la estrella de la mañana
que se pierde llorando
dejando rastros que se hacen sombras…
…sombras que atrapan tu cara.
Y en la alborada gris de este universo deslucido
donde ya no cantan las olas
la música que acariciaba
el puerto de la esperanza,
ahí, en este cantil de barro
donde ya nadie busca ni espera,
ahí sigo yo, mirando…
…soñando.
©Jpellicer2013
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Poeta
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¿ Envidia dices ? ¡ Tamañas pretensiones del que apenas llega al borde emperifollado de la elocuencia de azúcares algodonadas ! Porque más pueden arenas sobre la eólica fuerza de las verdades indiscutibles, más que la bucólica de estas escaramuzas de mensaje perdulario.
Como el jacinto que atrae al zurano que con su abono ensilvece la letra podrida, te acercas en rechifles parkinsonianos con mensajes que son minuendos de la sangre del moderno poeta: son guarridos (de niños caprichosos, no de zorro viejo) que rechinan el colmillo del lector más desmarrido, son sólo trascuartos del portal cervantino que enamoró al mirto, al nogal y al arce poético del prohombre.
¿ Envidia ? No te apersogo a la bestia de los delirios que derramas con la soltura de zorzales cluecos, porque el trino suena bello cuando el miope no ve mas allá del cartón pintado, de la pompa que nunca tendrá belleza icástica. Soy atahorma de prestos tarsos lacerantes.
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Poeta
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SOLILOQUIO DESCARNADO
Porque el silencio muerde al verde solo, más abajo de la onda gris al alejarse, el canto del hielo de guitarras mudo, en la carne del albedrío. ¡Sólo sueño!.
¡Hipnos en su lecho!. ¡Himnos de leche!.
Insistes, embalsamador de tu cadáver, matando el hambre con el apetito, del escarabajo, que dice tragar fuego, y escupir apagada hasta la sed, después de estar ahogado. ¡Vaya buena aurora!.
Harpócrates se ha inmolado al primer ensayo, en moriscos azulejos, en la mudanza del tortura,r la noche, tan mínima, tan breve, tan ajena en exceso. Sin rendirle culto al ritmo, ni a la espuma, de los abrojos, no se vende, no se compra, ni por las buenas ni por las malas, nada espera del odio o la envidia, ni enemigos tiene a pesar de todo, pues los enemigos él los selecciona y desemplea a voluntad.
¡Oh, soliloquio, monólogo de ventrílocuo!.
Porque... La muerte yace herida, y era el final creído cierto. ¡Oh, sorpresa!. El fantasmagórico efecto. A distancia vuelve, punzante dardo en la cola de la serpiente, que a sí misma se devora entre las melodías sonoras del panal seco, esmeralda labranza eutropélica en la impenetrable letra, que bien sabe ya del desaprender con exasperación, y al mismo que enardece innova, más que sea próspero en el oprobio nimio encolerizar insondable y que está más allá de victoria y derrota.
¡Descarnado, descarado, ni siquiera conoces, cual es tu rostro, antes de que nacieran tus padres!.
Soliloquio triste vas vagando, entre los dramas, ontogénicos, ni Y ni X, no llames a la llama, menos a que tu incendio apague, lo sabe el viento aquí. Pues él ya regresó a donde tu apenas vas, voz plañidera tal vez decapitada ilegible. ¡Soliloquio descarnado!. ¿Vas siendo voz que eres desorejada?.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Callejera, en la calle pide y pide, sin rogar por amor ni por dinero, solo le vas diciendo al mundo entero lo que tu condición hacer te impide
Callejera, esa vestidura expide el mal oliente olor de un agujero, pintas con mugre un amplio derrotero de restos, los que nadie ve ni mide.
Apocada te acercas a un calzado, y las manos extiendes suplicando a quien en tu camino se ha cruzado.
Liada al destino que te está buscando la forma de escapar de ese tropiezo, y no preguntes más: ¿Por dónde empiezo?
Julio Medina 4 de octubre del 2013
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Poeta
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USTED SABE SANTIDAD QUE DIOS A VECES TAMBIÉN ES MUY SEVERO.
Firmado FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE.
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Poeta
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En la aguja quebrada por el flogisto de las burbujas del olvido, en el soslayo de la mirada en la que imbuyendo mentiras el exarca de los sueños planea su macabra urdimbre, existe un cerco de ideas espinadas pero atractivas, ¡ como ortigas nauseabundas pero seductoras ! ¡ cómo ásciro que busca un pie desnudo que ya no quiere ser virgen!
Es que la juarda no se quita con una sola seda: mil casquetazos de satén harán falta como mínimo. Entonces empieza a tejer tus horas vilordas con la chispa reencontrada de tu albur, otrora invencible. Deja que el cacarro de tu pluma y el trispasto de lo aprendido reinen otra vez tus escapes creativos.
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Poeta
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Me quedaría un ratito mas Para oirte reir y cantar
Tu me encantas... me llenas el alma...
Pasa el tiempo en mi habitación divago pensando en tu olor y tu voz
no te vayas... ya llegara el mañana, sin nosotros dos...
Cuantas canciones tendré que escribirte, quizás... pasare mi vida entera descifrando la manera
te vuelves fragancia en esencia de mi inspiración no te vayas... todavía somos dos
Hago un esfuerzo para continuar todo es eterno una vez que te vas
duele el aire duele respirar ya te has ido no se donde estas
En mi guitarra te vuelvo a encontrar Le Rezo al Sol para verte en el La
Te imagino te siento estar ya te has ido no se donde estas
Cuantas canciones tendré que escribirte, quizás... pasare mi vida entera descifrando la manera
te vuelves fragancia en esencia de mi inspiración no te vayas... todavía somos dos
Cuantas canciones tendré que escribirte, quizás... pasare mi vida entera descifrando la manera
te vuelves fragancia en esencia de mi inspiración no te vayas... todavía somos dos. -------------------------------- link de la cancion en youtube cantada por mi xD http://youtu.be/cqmgUlsPX1Y
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Poeta
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T.U.M.B.A.D.O.
Horizonte del sepulcro inconsciente, de las últimas noticias desayunando, las periódicas noticias y sus huesos, recuerdan con su voz la última mirada, del alcuño del espejo gris ausencia ya.
Ya un cirio de una astilla sin corola, de un delirio de esqueleto y martirio. ¡Oh, sí!. Indivisa coincidencia laxa, taxativa embetunada caminante ya, por el rebuzno escolástico bramido.
Tumbado en el prefacio tempestuoso. ¡Ya sebo ya afeite ya craso ya empalago!. En el instante menos lento, menos ataúd, menos silencio, menos ignorado, ya puro. Con la tarascada del siseo modoso ya ya.
Hay morlacos samarugos empanteonados, empantanados zorroclocos cazurros ya, acariciando triquiñuelas lapidarias luces, en los labios del jardín de un cántaro ya, por garsinar, por expoliar, por depredar.
Hay, hay, mil zarabandas embauladas, resurgiendo retocadas revueltas rezagadas. ¡Manufactureras maniobras manipuladas!. En el manantial auditor enmudecido. En el inagotable desapercibido.
Tumbado, fabuloso factor falso fervor fértil. ¡Del crepúsculo que envenena a la cicuta!. ¡Del dolor que huye despavorido raudo!. Por el horizonte estampado espejuelo, en el alma tierna de una tumba frágil.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Nueve pisos a lo alto del ocaso y un ascensor que enjaula y eleva conmigo la carga emocional de tanta calle.
Regresado, mi espíritu evalúa aquí lo necesario, lo poco todo que guarda mi cuarto. Cosas despreciadas de tan mías (como el amor de esa alguien que desespera en un retrato y un día decidirá faltarme).
Pero esta influencia sonora, ciudadana, jamás abandonará mi cuarto: Más tarde, inspirados como yo por mi musa, despertarán con ametralladora sinfonía los sones de mi teclado; esa piel de sapo verrugosa y seca que acoso y hago croar noche a noche hasta la madrugada en este mi cubículo sombrío en medio del jardín fluorescente del florecido Buenos Aires.
Y así, hasta la madrugada me arrullará el rugido pausado y violento de las ráfagas de marcha, frenada y marcha de huracanados colectivos y otros vientos: ¡Un grito! ¡Un suspiro! Una rabiosa sirena policial tras cruel suceso, y otra de ambulancia tras la vida. Descarga de casilleros con queja de vidrios. ¡Carcajada! Comunión de amigos borrachos, tiempo… Todo sonido y consecuencia treparán con escalera propia a vibrar en mi ventana para entrar, para estrujar y dispersar mis versos sobre mi lecho, diciéndome entre bostezos y ebriedad: ‘¡No sirven para nada!’
Un día me iré quién sabe a qué sitio perdido, arcano, indescriptible, inubicable, pero definitivamente de esta ciudad. ¡Ya verán!
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Poeta
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Tengo ganas de despellejar a un maricón. A ver si lo consigo.
Aunque no creo, antes me despellejaré yo seguramente a mi mismo, esos tíos tienen siete vidas. Menudo maricón asqueroso, seguro que es un rojo asqueroso. En fín. Os cuento.
Hace nueve años estaba yo practicando culturismo en un gimnasio de Sevilla, y me pongo a hablar mientras hacía la gimnasia con un chaval maricón que iba a la misma discoteca que yo, el Itaca. El chaval no era gran cosa pero a mi me parecía enormemente hermoso y por eso me puse a hablar con él. Tan solo lo conocía del Itaca y me puse a hablar con él allí en el gimnasio, el tío es ingeniero. Bueno, pues estaba hablando con él, (yo totamente onnubilado por su belleza, aunque no valía nada y los hay miles mejores), estaba hablando con él y de pronto el tío, el maricón asqueroso, va y se calla. Se calla y no responde a lo que le digo, y yo venga a hacerle preguntas y el tío asqueroso, el maricón asqueroso, callado. Y yo venga a hablar y el tío que no me responde. Hasta que aburrido me fui del gimnasio.
La última vez que lo vi estaba bailando el tío asqueroso en la pista de baile del Itaca. Es un chaval delgado, ingeniero. Bueno, pues ayer lo volví a ver en la Plaza del Pumarejo, mi barrio. Y el tío está exactamente igual, como si no hubiesen pasado los años por él. Y han pasado diez años. Está más maduro pero sigue estando intacto, delgado, como si no hubiesen pasado los años por él. Yo estoy como si me hubiese atropellado un camión y el tío maricón, el maricón asqueroso, está como si hubiese hecho un pacto con el diablo, un poco más maduro e igual, y tiene casi la misma edad que yo. Y ya os digo, el maricón asqueroso me negó la palabra, me dejó con la palabra en la boca. Ayer lo vi en la Plaza del Pumarejo y me alegré, porque lo amaba, y me dije a mi mismo: mira, es un superviviente del SIDA, pero hoy a las tres de la tarde me he dicho a mi mismo: ¿Por qué te alegras de que un maricón asqueroso, que te negó la palabra, siga vivo si ese maricón lo que tenía es que haber muerto de SIDA el mismo día que te negó la palabra, Francisco?. En fín, espero que se haya muerto hoy a las tres de la tarde el puto maricón asqueroso. Voy yo y me alegro de que siga vivo y el tío asqueroso me negó la palabra, para que veáis lo lento que soy de reflejos, que le tendría que haber pedido a los dioses que lo rociasen de gasolina y le prendiesen fuego allí mismo. Menudo maricón asqueroso e hijo de perra. Pues me negó la palabra el hijo de puta. Y sigue vivo, y sigue vivo e intacto, como si la vida no hubiese hecho mella en él. Vivir para ver. Puto maricón asqueroso. Que se tenía que haber muerto el mismo día que nació. Ingeniero. Ingeniero me dijo que era. Yo venga a hablarle en el gimnasio y el puto maricón asqueroso la callada por respuesta. Cuando salí del gimnasio yo tenía el corazón en la boca del dolor que me entró. La callada por respuesta. Y el tío asqueroso no se murió allí mismo. Seguro que era un rojo o un socialista asqueroso. ................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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